16/Feb/03


Revista Axxón
Axxón en facebook

Lectores de Axxón en facebook



|
|
|
Murió Dolly, la oveja clonada
(Clarín) Dolly nació en el Instituto Roslin de Escocia en julio de 1996 por clonación a partir de una célula adulta
de otra oveja. Fue presentada al público en febrero de 1997 por su creador, Ian Wilmut, entrando en la historia de la
ciencia y convirtiéndose en la oveja más famosa del mundo.
Hasta que le llegó el turno a Dolly, la clonación se había practicado con ranas, vacas y ovejas, pero siempre a partir de
células embrionarias y no de un adulto. Después de doscientos setenta y siete intentos fallidos, Wilmut logró la clonación.
La apariencia de Dolly era absolutamente normal, pero tenía anomalías cromosómicas. En enero de este año le
diagnosticaron una artritis muy prematura para su edad. "Es poco común, pero no imposible, que una oveja no clonada
de cinco años y medio de edad —la edad de Dolly— adquiera artritis. No hay forma de saber si esto se debe a la
clonación o si es una coincidencia. Nunca lo sabremos", dijo Wilmut.
En mayo de 1999 se anunció que Dolly sufría de envejecimiento acelerado. Un estudio demostró que la edad de sus
cromosomas, en ese momento, no era de tres sino de nueve años, es decir que a su edad física había que sumarle la de la
oveja de seis años que aportó la célula que permitió engendrar a Dolly. "Parecía que estaba bien hasta hace poco,
cuando empezó a sufrir problemas respiratorios", declaró esta semana el científico Harry Griffin del Instituto Roslin. "Ella
sufría de una enfermedad incurable que es corriente en un animal de mucha edad" —agregó Griffin—. "La mayoría de las
ovejas no supera los seis años porque antes son sacrificadas para su comercialización. La autopsia mostrará si la
enfermedad estaba relacionada a la clonación".
Las ovejas pueden vivir entre once y doce años, pero las de mayor edad suelen sufrir de infecciones de pulmón,
que afecta especialmente a las que viven en recintos cerrados.
Las investigaciones de Ian Wilmut, creador de Dolly, demostraron que todos los animales clonados en el mundo sufren
malformaciones genéticas y físicas, y frecuentemente envejecen precozmente. El Instituto Roslin había alertado en
diciembre pasado sobre los peligros de la clonación de seres humanos, un día después del anuncio del nacimiento de un
bebé por parte de la secta de raelianos en Estados Unidos.
El Instituto Roslin es uno de los centros más afamados en manipulación de embriones, que funciona en Edimburgo,
capital de Escocia. En lugar de utilizar espermatozoides, los científicos tomaron una célula de la glándula mamaria de una
oveja adulta y le quitaron el núcleo. En este núcleo está contenido el ADN, que guarda toda la información genética
necesaria para la vida. Luego tomaron un óvulo no fecundado de la oveja y también le extrajeron su núcleo. En este caso
se conservó el citoplasma de la célula, porque allí se encuentra la maquinaria bioquímica necesaria para fabricar las
células. Finalmente el núcleo de la célula mamaria inserto en el citoplasma del óvulo y le aplicaron una suave corriente
eléctrica para estimular la unión. Como resultado, la nueva célula dio origen a un embrión que fue implantado en el útero
de la oveja. Varios meses después, dio a luz a un animal idéntico a sí misma.
La clonación de esa oveja abrió un debate sobre la ética de este tipo de experimentos, sobre todo por el temor a que se
pueda utilizar en humanos. Recientemente la secta de los raelianos aseguró que había clonado a una niña, Eva, aunque la
noticia fue recibida con escepticismo en todo el mundo y no ha sido confirmada por científicos independientes.