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21/Jun/03




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Los peligros de la nanotecnología según los ambientalistas

Para los ambientalistas europeos, el término nanotecnología se está convirtiendo en mala palabra. Algunos temen que este campo en crecimiento dé origen a un sinnúmero de máquinas biológicas que se esparcirán por todos los rincones del planeta, a modo de plaga.

(Wired News) Primero fue la preocupación por la energía nuclear. Después, el miedo por los alimentos alterados genéticamente. Ahora, los ambientalistas europeos y canadienses se enfrentan a una nueva monstruosidad de laboratorio: la nanotecnología. La semana pasada, Greenpeace, GeneWatch Reino Unido, el ETC Group y otras organizaciones se dieron cita en la sede del Parlamento Europeo en Bruselas, donde realizaron una especie de reunión cumbre para debatir sobre la cuestión de la nanotecnología. El objetivo consistía en resaltar los peligros que podrían surgir cuando los científicos comiencen a manipular la materia en el nivel nanométrico, es decir, de la milmillonésima parte del metro.

"Querríamos que se suspendiera el desarrollo de partículas nanométricas —declaró Thomas—, hasta que se acuerden procesos claros que garanticen la seguridad y que tengan en cuenta las consecuencias que la nanotecnología podría tener para la sociedad, la democracia, la cultura y el medio ambiente."

Chad Mirkin, a cargo del Institute for Nanotechnology (Instituto de Nanotecnología) de la Universidad Northwestern, Estados Unidos, se mostró inmutable ante el pedido de los ecologistas. Son muchísimas las moléculas que se pueden medir en la escala nanométrica. De modo que la idea de detener las investigaciones sobre el tema es totalmente ridícula, señaló.

"Los seres humanos respiramos partículas nanométricas todos los días —manifestó Mirkin—. Esta gente tiene buenas intenciones. Pero hablan sin conocimiento sobre el tema". La nanociencia no es un campo independiente, desconectado de los demás campos de la ciencia, añadió. Se trata de un modo nuevo de ver muchas de las antiguas disciplinas. Gran parte de lo que hasta hace poco era simplemente química, biología o ciencias de los materiales ahora se denomina nanociencia. "Decir que quieren prohibir la nanotecnología es como decir: 'Quiero prohibir toda la ciencia'", remató Mirkin.

La gente sueña con los fantasmas de la nanotecnología desde que el término se introdujo en el léxico popular en la década de 1980 por obra de Eric Drexler, en ese entonces investigador del MIT. Al igual que las proteínas y las enzimas del cuerpo, las máquinas del tamaño de una molécula, fabricadas por el hombre, serían capaces de producir prácticamente de todo, incluso de reproducirse a sí mismas, explicó Drexler en su momento. Lo que provoca temor es la posibilidad de que nunca dejen de reproducirse. El mundo estaría atestado de nanorrobots, amenazado por una especie de "plaga gris" semiviva.

El autor de Parque Jurásico, Michael Crichton, y el cofundador de Sun Microsystems, Bill Joy, son dos de las figuras reconocidas que han expresado con elocuencia su escepticismo respecto de los beneficios de la nanotecnología. El príncipe Carlos de Inglaterra fue el último en sumarse a la ola de protesta. En mayo, declaró que lo inquietaba la perspectiva de una superpoblación de nanorrobots. La Royal Academy of Engineering (Academia Real de Ingeniería) y la Royal Society (Sociedad Real), la academia nacional de ciencias británica, iniciarán investigaciones sobre los peligros potenciales de la nanotecnología.

Un informe reciente del ETC Group, que lleva el título "The Big Down" (La Gran Caída) (PDF), es lo que asustó al príncipe Carlos, informaron los medios de prensa de Gran Bretaña. Pero el director ejecutivo de ETC, Pat Mooney, sostiene que la plaga gris no es lo que le preocupa sobre el tema. Después de todo, la mayoría de los científicos cree que los robots súper pequeños están a años luz de ser una realidad.

No, no, insiste Mooney, el problema es la plaga verde; es decir, máquinas creadas por el hombre con elementos biológicos, no "hombrecitos de lata", en las palabras de Mooney. (Sin tener en cuenta que esos robots orgánicos son básicamente lo que Drexler, el padre de la nanotecnología, había imaginado en su momento.)

El instituto de Drexler, el Foresight Institute, propuso algunas medidas para evitar la superproducción de máquinas. Por ejemplo, no debería permitirse que las máquinas se replicaran en forma natural, sin ningún tipo de control.

No obstante, la plaga de máquinas minúsculas, no importa el color, será parte del futuro. Hoy en día, se están invirtiendo miles de millones de dólares en proyectos de investigación sobre nanotecnología; proyectos que, según Mooney, podrían causar peligro.

Las propiedades de un material pueden sufrir un cambio sustancial cuando se lo reduce a tamaños ínfimos. Por lo tanto, sería bueno llevar a cabo estudios sobre los efectos de las partículas nanométricas en la salud y el medio ambiente, declaró Kevin Ausman, director ejecutivo del Center for Biological and Environmental Nanotechnology (Centro para una Nanotecnología Biológica y Ecológica), de la Universidad Rice.

El problema es que existe una inmensa cantidad de partículas nanométricas diferentes como para poder estudiarlas todas. Por ello, Ausman prefiere estudiar sólo aquéllas sobre las que hay mayores avances en términos de investigación científica y de comercialización.

Eso no alcanza, sostiene el ETC Group. Al menos, debería existir una serie de normas comunes que regulen la investigación en el campo de la nanotecnología. Algunos científicos manipulan las pequeñas partículas de materia como si fueran tóxicas y utilizan trajes de protección total. Otros, en cambio, ni siquiera se ponen gafas protectoras.

"Los científicos son unos tontos si no se organizan mejor y se ponen de acuerdo con respecto a cuáles serían las mejores prácticas de laboratorio", comentó Mooney.

No es la primera vez que este tipo de organizaciones genera problemas para la investigación científica. En la década de 1990, el ETC Group —en ese entonces se llamaba Rural Advancement Foundation International (Fundación Internacional sobre Progresos en el Ámbito Rural)— intimó a Monsanto y a otras firmas químicas a dejar de trabajar en plantas alteradas genéticamente que producían semillas estériles.

Después de una larga contienda, Monsanto suspendió sus investigaciones.

Más información:
Why the future doesn't need us. (Wired, abril de 2000)
Machine-Phase Nanotechnology (Scientific American, sept. 2001)
Of chemistry, love and nanobots (Scientific American, 2001.)

            

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