6/Dic/03


Revista Axxón
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Megamamíferos: el hombre habría causado su extinción
Es la hipótesis de científicos argentinos respecto de los mamíferos gigantes sudamericanos. Datan el hecho
hace más de 8000 años. La caza realizada por seres humanos parece haberse combinado con factores climáticos
adversos. Sólo sobrevivieron especies con alta capacidad de adaptación, como el yaguareté o el puma.
(La Nación) Hace unos 8000 años se extinguieron en América del Sur los últimos sobrevivientes de una
fauna de mamíferos gigantes integrada por perezosos terrestres, gliptodontes, mastodontes y unos animales
autóctonos provistos de pezuñas: los toxodontes y la macrauquenia. En un trabajo que apareció en el número 5 de
la Revista del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, los doctores Alberto Cione,
Eduardo Tonni y Leopoldo Soibelzon, paleontólogos de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la
Universidad Nacional de La Plata, llegaron a la conclusión de que esta extinción masiva fue provocada por una
intensa cacería por parte del hombre.
Otras hipótesis suponen que esta extinción se debió a cambios climáticos o a agentes patógenos. "En América del
Sur explica Tonni, que también es investigador de la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de
Buenos Aires, la distribución de la fauna y de la flora tuvo grandes fluctuaciones debidas a los numerosos
cambios climáticos ocurridos durante el pleistoceno, división del tiempo geológico que se extiende de 1.800.000 a
10.000 años atrás. Sin embargo, a pesar de esos cambios, la única extinción masiva se registró recién entre fines
del pleistoceno y comienzos del holoceno, la época actual."
La hipótesis de los agentes patógenos fue propuesta por el doctor Jorge Ferigolo, del Museo de Ciencias Naturales
de Porto Alegre, Brasil. De acuerdo con Ferigolo, los procesos de extinción en un cierto lugar fueron precedidos
por el arribo de especies inmigrantes, las que habrían introducido organismos patógenos para los cuales ellas
estaban inmunizadas.
Pero lo que no explica la hipótesis de los agentes patógenos es por qué el proceso de extinción afectó casi
exclusivamente a animales de gran tamaño, entre los que se encontraban al menos 36 especies cuyo peso superaba
la tonelada megamamíferos y, como mínimo, 46 especies con pesos comprendidos entre 44 kilogramos y una
tonelada.
"Debido a las numerosas modificaciones del clima dice Cione, durante el pleistoceno hubo grandes cambios en
la vegetación: una misma zona pasó de ser un área abierta de pastizales o arbustos durante las épocas glaciales a
un monte o selva durante los momentos más cálidos."
Estas transformaciones de áreas abiertas en cerradas, durante los momentos cálidos, y de cerradas a abiertas, en
los más fríos, estuvieron acompañadas por sendas migraciones de una buena parte de la fauna de mamíferos. Cione
explica que los animales que se extinguieron vivían en áreas abiertas y los seres humanos entraron en América del
Sur cuando esas áreas se estaban reduciendo como consecuencia del aumento de las temperaturas, en tanto que las
cerradas se expandían. Esto ocasionó que las poblaciones de megamamíferos fueran menores en número y que
estuvieran más restringidas. "En realidad, esto había sucedido muchas veces; sin embargo, en esa ocasión hubo un
factor nuevo: el hombre. Es decir que se rompió lo que podríamos llamar un efecto zigzag a lo largo del
pleistoceno", agrega el paleontólogo.
La hipótesis de Cione, Tonni y Soibelzon se basa en el hallazgo de restos de mamíferos extinguidos en varios
sitios arqueológicos de América del Sur, en que los animales que se extinguieron eran grandes o gigantes lo que
justificaba su caza, generalmente de movimientos lentos y que habitaban áreas abiertas.
"En América del Sur no sobrevivió ningún megamamífero dice Tonni y los únicos mamíferos relativamente
grandes que eludieron este proceso de extinción son los que habitaban en áreas de difícil acceso para los seres
humanos, tales como bosques, zonas montañosas y humedales."
En las zonas boscosas sobrevivieron el tapir amazónico, el tatú carreta, el chancho quimilero el pecarí de mayor
tamaño y algunos ciervos, tales como el huemul del sur. Los que habitaban las áreas montañosas son el oso de
anteojos, la vicuña, el huemul cordillerano o taruca, el tapir del monte y el tapir conocido como vaca de montaña.
Los que encontraron en los humedales un lugar donde protegerse son el carpincho y el ciervo de los pantanos.
Otros sobrevivientes son los mamíferos que poseen la capacidad de adaptarse a distintos tipos de ambientes, tales
como el yaguareté, el puma y el guanaco. Además de su capacidad de adaptación, un factor que contribuyó a la
supervivencia del guanaco fue su domesticación en las áreas andinas.
Los investigadores suponen que las hembras de los animales extinguidos entre fines del pleistoceno y comienzos
del holoceno alcanzaban la madurez sexual después de varios años, que tenían un período de gestación prolongado
un año o más y un cuidado de las crías durante un largo tiempo, lo que implica una cría cada dos o tres años y
una pequeña cantidad de crías durante su vida. Este hecho contribuyó a que sus poblaciones no se hayan podido
recuperar.
La intervención del hombre en un momento de retracción generado por cambios climáticos sería entonces el factor
determinante de su extinción.