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29/Dic/03

Un avión teledirigido que parece un plato volador

Parece salido de un programa de ciencia ficción de la década de 1950, pero este avión teledirigido no tripulado con forma de pan árabe es de verdad. El proyecto, iniciado hace décadas por ingenieros soviéticos, cobra nueva vida gracias a un congresista estadounidense.

(Wired News) Ciudadanos de Patuxent River, Maryland: no se alarmen. Cuando en algún momento de 2007 vean un platillo volador sobrevolando su zona, no se tratará de una señal de ataque alienígena.

Por el contrario, la extraña nave allá en los cielos significará que los rusos finalmente llegaron, con una pequeña ayuda de la Armada de Estados Unidos.

Hace ya más de dos décadas que un grupo de ingenieros de una antigua planta aeroespacial soviética vienen trabajando en un avión teledirigido que parece parte del decorado de la película Plan 9 del Espacio Exterior (una popular película Clase B del bizarro director Ed Wood). Pero una serie de desavenencias económicas impidieron que se progresara en el desarrollo de la nave no tripulada con su forma de pan árabe, que se caracteriza por no tener ruedas y contar con una alas cortas y gruesas, llamada el Ekip (forma abreviada de ecología y progreso).

Sin embargo, el proyecto podría cobrar nuevo ímpetu en poco tiempo. Tras una presentación a cargo de un congresista estadounidense, los diseñadores del Ekip de la Planta de Aviación Saratov tienen un nuevo socio: la Naval Air Systems Command (NAVAIR , Comando Naval de Sistemas Aéreos) de Estados Unidos, que aceptó participar en el desarrollo del poco ortodoxo avión teledirigido en los próximos años. Ya hay planes tentativos de vuelos de prueba durante 2007 en Webster Field, cerca de Patuxent River.

El prototipo inicial pesará sólo 500 libras: casi nada comparado con la nave de 12 toneladas que Saratov dice haber probado con éxito a principios de la década de 1990.

"Pero si logramos que funcione, permitirá que se desarrollen conceptos novedosos y radicales en materia de diseño aeroespacial", sostiene el doctor John Fischer, director de ciencias de investigación e ingeniería de NAVAIR.

Los objetos de forma extraña suelen ser difíciles de hacer volar porque el flujo del aire a su alrededor se distorsiona demasiado. Y el Ekip, por cierto, tiene una forma extraña.

Pero Fischer afirma que los diseñadores del Ekip hallaron una forma de crear un vacío alrededor de la superficie de la nave, que permite que el aire mantenga su flujo a su alrededor.

De esa forma, los ingenieros de Saratov estarían siguiendo los pasos del pionero de la aeronáutica de origen rumano Henri Coanda. Coanda es famoso por ser el creador del motor a turbina. Pero en la década de 1930, observó que el flujo de aire se pega a una superficie curva, en vez de avanzar en línea recta. Este "efecto Coanda" llevó a los ingenieros a aumentar la elevación (el movimiento vertical) de la mayoría de las aeronaves, que son levemente curvas.

Su descubrimiento también inspiró a más de un ingeniero a intentar construir un avión totalmente curvo: un auténtico platillo volador. En la década de 1940, la Marina desarrolló el Flying Flapjack, un avión de guerra a propulsor, con aspecto de Frisbee, que podía despegar y aterrizar como un helicóptero.

El Flapjack fue probado en el Área 51, la base militar clandestina que obsesiona desde hace décadas a quienes creen en conspiraciones y archivos secretos código X.

"Es lo que dio origen a que mucha gente creyera en la existencia de platillos voladores —señala Phil Scott, autor de The Wrong Stuff: Attempts at Flight Before (and After) the Wright Brothers—. "Cualquiera que hubiera tomado suficientes drogas podría pensar que se trataba de un platillo volador."

El Flapjack volaba bien, añade Scott. Pero para la época en que se lo terminó de diseñar, las fuerzas militares habían empezado a desarrollar los aviones a turbina.

En la década de 1950, en una planta situada en las afueras de Toronto, la empresa Avro-Canada diseñó un platillo a turbina llamado el Avrocar. Intrigada por la nave, tan parecida a un ovni, la Fuerza Aérea de Estados Unidos se hizo cargo del proyecto en 1955.

Pero pese a recibir una importante financiación por parte del Pentágono, y tras años de pruebas, el Avrocar no logró permanecer estable más de algunos pies por encima de la superficie terrestre. Finalmente, el programa quedó liquidado en 1965. Todavía puede verse un modelo de prueba del Avrocar en los depósitos del National Air and Space Museum (Museo Nacional del Aire y del Espacio), cerca de Washington.

Hoy en día, una pequeña empresa noruega, con el respaldo del ministerio de defensa de su país, trabaja en el diseño de una versión propia del platillo volador. La firma, SiMiCon, espera comenzar con la construcción básica del prototipo de su nave no tripulada RotorCraft en aproximadamente un año, según el ingeniero de sistemas de SiMiCon Vegard Hovstein.

El congresista de Estados Unidos Curt Weldon (Partido Republicano, Pennsylvania), una de las autoridades sobre Rusia en el Congreso, vio un prototipo del Ekip durante una visita a Aviación Saratov realizada el año pasado

La empresa, que ahora es privada, en otra época era parte de una enorme ciudad industrial dedicada en su totalidad al aerospacio militar soviético. El Yak-38 —respuesta de los soviéticos al avión Harrier— fue uno de los numerosos aviones construidos allí. Pero el alejamiento de las obras militares no fue una transición fácil para Saratov. Tras haber llegado a emplear casi 20.000 personas, la planta cuenta en la actualidad sólo con 5.000 empleados.

Weldon fue a Saratov como parte de un esfuerzo más amplio por "reorientar" a los científicos e ingenieros militares rusos "hacia un trabajo productivo," según sus propias palabras.

"De este modo, se evita que trabajen para los malos del mundo", añade Weldon.

Las fuerzas militares estadounidenses trabajaron con la industria aeroespacial rusa en una serie de proyectos, desde asientos de eyección hasta aspas de turbinas de alta resistencia. Pero Weldon quedó especialmente impresionado con el proyecto Ekip.

"El hecho de que hubieran armado un prototipo a escala real —con recursos tan limitados, si se piensa en los recortes sufridos por la base militar-industrial— me pareció notable", opina.

Fischer, de NAVAIR, viajó por su cuenta a Saratov en septiembre. Su interés es desarrollar un avión de carga sobre la base del modelo del Ekip.

En la actualidad, los vehículos blindados, que no son mucho más grandes que camiones, deben ser cargados en gigantescos aviones de transporte C-17, de 174 pies de largo, para poder ser transportados por el mundo. El Ekip, con su forma circular, podría soportar un vehículo de estas características con una estructura mucho más pequeña.

Más aún, los C-17s y otras naves similares requieren de enormes pistas para despegar y aterrizar. Pero los sitios más conflictivos del mundo no siempre cuentan con este tipo de infraestructura. El Ekip, por su parte, comienza y termina sus vuelos sobre colchones de aire generados de forma continua, como un hovercraft. De hecho, este avión teledirigido ni siquiera tiene ruedas -tan sólo una superficie acolchonada alrededor de su parte inferior. Es por ello que lo único que haría falta para el Ekip sería un pista de unos 500 pies, asegura Saratov.

Las pistas de Webster Field, en la Estación Aérea Naval de Patuxent River, tienen más de 5.000 pies de largo. Debería ser más que suficiente para manejar cualquier platillo volador.