Noticias en la página Axxón Página Axxón

15/Jul/04

La reproducción asistida lucha por mejorar

La tecnología de reproducción asistida no puede compensar el potencial perdido debido a la natural declinación de la fertilidad que tiene lugar después de los 35 años, según una nueva investigación.

(Wired News) La investigación, publicada en el número de julio de la revista Human Reproduction, encontró que la tecnología sólo brinda soluciones en la mitad de los casos de mujeres que decidieron tener hijos entre los 30 y los 35 años, y en menos del 30 por ciento de los casos de quienes demoraron el embarazo hasta los 35 a los 40 años.

No es novedad que la tecnología no puede ayudar a muchas mujeres que deciden posponer la concepción hasta cerca de los 40 años. El libro que Sylvia Ann Hewlett publicó en 2002 Creating a Life: Professional Women and the Quest for Children (Crear vida: las profesionales y la búsqueda de hijos) causó el pánico de muchas mujeres que no tenían un hombre que les importara a la vista, y mucho más entre las que no tenían planes de tener un niño. El libro relataba las historias de mujeres que se entristecían al comprender que habían esperado demasiado tiempo para tener hijos y ofrecía escasas soluciones.

La American Society for Reproductive Medicine (Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva), asimismo, lanzó una campaña de concientización en 2002 para alentar a las mujeres a ser realistas respecto de sus opciones reproductivas; el tema también ha recibido considerable cobertura en la prensa en los últimos años. Brooke Shields relató su propia historia de penurias en la convención de la Biotechnology Industry Organization (Organización de la Industria Biotecnológica), realizada en 2004 en San Francisco. Shields debió someterse a seis tratamientos de fertilización in vitro cuando no logró quedar embarazada naturalmente a los 37 años.

Cabe preguntarse, entonces, si a la luz de estos conocimientos las mujeres están empezando a tener hijos a una edad menor.

"No es mi impresión en absoluto —dijo el doctor Victor Fujimoto, un especialista en reproducción de la Universidad de California, sede San Francisco—. Creo que la sociedad está empezando a comprender poco a poco lo que este estudio señaló: que toda la tecnología de la que disponemos en la actualidad todavía no puede compensar totalmente la pérdida de potencial reproductivo que se origina como consecuencia del hecho de posponer el embarazo de una mujer hasta que tiene entre 35 y 40 años."

La edad promedio de sus pacientes sigue siendo de entre 37 y 38 años, indicó Fujimoto.

"Tal vez se disponga de más conocimientos sobre reproducción, pero seguimos viendo mucho de lo que siempre vimos", apuntó Mark Damario, director médico del Centro de Medicina Reproductiva de la Universidad de Minnesota. La edad promedio de sus pacientes es de 37 años.

Una mujer que se encontraba en medio de su carrera profesional y era soltera a los 34 años consideró que tener hijos a una edad más temprana no debería ser la única opción disponible para una mujer como ella. En 2003, Christina Jones fundó una empresa llamada Extend Fertility, un laboratorio de congelamiento de óvulos ubicado en Boston. "Fije usted su propio reloj biológico", dice el sitio web de la firma.

Por un costo de entre US$ 10.000 y 12.000, se les administran a las pacientes medicamentos que estimulan la producción de óvulos; luego se retiran los óvulos y se los criopreserva por un año. A partir de entonces, el almacenamiento cuesta US$ 400 al año.

Según Tiffany Nels, una vocera de Extend Fertility, el efecto que podría ejercer el congelamiento de óvulos sobre la vida de las mujeres es similar a la liberación que trajo aparejada la píldora anticonceptiva cuando salió a la venta a principios de los años 60.

"Hasta ahora, las mujeres debían tomar decisiones sumamente difíciles a la hora de equilibrar su familia y su carrera profesional —dijo Nels—. Para quienes eligen recurrir a Extend Fertility, se les ofrece una excelente opción que les permite aliviarse de la presión y les da mayor flexibilidad para planificar sus vidas."

El congelamiento de óvulos, sin embargo, es una nueva tecnología, y no todos los especialistas están seguros de que deba ofrecerse tan pronto. Unos 100 niños han sido concebidos utilizando óvulos congelados; en la mayoría de los casos, se empleó un método mejorado (el mismo que emplea Extend Fertility) desarrollado por un grupo de especialistas en fertilidad de Bolonia, Italia.

"Esto es algo que detestamos ver: que una tecnología experimental ya se esté comercializando", dijo Damario. "Todavía hay poca información acerca de si se van a presentar problemas con los niños, en lo que se refiere a defectos congénitos y otras cuestiones vinculadas. Simplemente, no contamos con suficientes datos al respecto".

Si bien los espermatozoides son relativamente fáciles de congelar, los óvulos presentan mayor dificultad, sobre todo porque son más grandes. Los investigadores italianos idearon una manera de reemplazar el agua presente en los óvulos por una solución que actúa como si fuera un anticongelante, con lo cual se impide que el tejido se cristalice con el consiguiente daño celular.

Damario coincide en que los avances logrados en los últimos cinco años mejoraron la tecnología, pero señala que los médicos deberían ofrecer el procedimiento en un entorno experimental y brindando toda la información necesaria respecto de los riesgos implícitos. Las mujeres que deben someterse a tratamientos médicos como la quimioterapia, que suele provocar una menopausia precoz, son buenas candidatas para el procedimiento porque no disponen de otras opciones.

Otros investigadores han estado tratando de congelar tajadas de ovarios en lugar del óvulo. El procedimiento brinda el beneficio adicional de revertir la menopausia precoz. Pero puesto que el tratamiento es más invasivo -requiere extirpar quirúrgicamente un ovario-es más que nada una opción para pacientes con cáncer que deben someterse a quimioterapia.

Más información:
Logran un embarazo de tejido ovárico trasplantado
Científicos chinos afirman que descubrieron un gen que tendría la clave de la fertilidad masculina