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20/Oct/04

Libros recibidos: Herejía de Anselm Audley

Herejía


Título:
Herejía (Heresy, 2001), primer tomo de la Trilogía de Aquasilva
Autor: Anselm Audley
Ediciones Minotauro, Barcelona
448 páginas



Desde un punto de vista literario, creo que lo peor que le pudo pasar a Anselm Audley es encontrarse con sus publicistas. Según la solapa, nació en 1982, lo que me permite hablar de él como "este muchacho", y "ha sido aclamado en Gran Bretaña como el nuevo Tolkien", y su trilogía de Aquasilva "ha sido comparada con el universo de Dune". Creo que Aquasilva sale bastante perjudicada si la comparamos con Dune, y ni hablar de ser el nuevo Tolkien. Tal vez tenga un poco de reacción de fanático en esto, pero ¿cómo se puede ser "el nuevo Alguien"? ¿Ustedes leerían al ganador del premio Planeta si viniera publicitado como "el nuevo Borges" o "el nuevo Cortázar"? Por esto digo lo de los publicistas.

La novela no es realmente mala. Es simplemente mediana. Mediana de toda medianía, con bastantes puntos flojos. Si viniera calificada como "otra más de las innumerables sagas de fantasía que usted puede encontrar en el mostrador de la librería", sería más del tenor de mi crítica, y seguramente nadie que la compre se sentiría estafado... aunque admito que es difícil que alguien la comprara con semejante presentación.

Las 476 páginas que calza el bello volumen de Minotauro (una vez más, una excelente tapa y muy buena edición) se me hicieron larguísimas, al punto que creo que el editor ya daba por perdida esta reseña, por el tiempo que tardé en leer el libro. ╦se es, yo creo, el principal de sus pecados. Hay muchísima acción, está bastante bien escrito, el mundo tiene sus ribetes interesantes... pero aburre. Y está lleno de clichés y tópicos gastados de la fantasía, sin ningún intento de renovarlos. Uno no espera que no aparezca un viaje iniciático, o un héroe de increíble poder —en este caso de la mano de la magia—, pero uno se cansa de ver tan poca imaginación, en un campo que debería desbordar de ella, como es la literatura de fantasía. Tal vez la más importante variación respecto del reciclado general de tópicos, sea la mezcla de elementos claramente tecnológicos mezclados con claras manifestaciones de magia, hecha con bastante soltura y elegancia (sin intentos de explicaciones espúreas o pesadas, ajenas a la trama).

Por otro lado, éste es el debut de Audley y parece que lo escribió cuando tenía 19 años... Eso justificaría muchas cosas. Aunque no que lo publiquen como si fuera una obra maestra comparable a otros clásicos del género. Justificaría la cantidad de páginas derrochadas en la relación histérica del protagonista con sus amigas, digna de Beverly Hills 90210 o de cualquier comedia de estudiantes hollywoodense. O la simplicidad de las tramas políticas y religiosas que fundamentan la acción. O el escaso desarrollo de los personajes fuera de sus arquetipos.

En fin, en esto que anuncia ser la primera parte de una trilogía, nos encontramos con un mundo cuya superficie está casi completamente cubierta por océanos, con pocos y pequeños continentes y muchísimas islas. En una consecuencia bastante lógica, sus habitantes tienen poco hierro y minerales. Sin embargo, poseen una civilización tecnológica comparable en muchos sentidos a la de Europa del Renacimiento (no por nada Audley estudia Historia Medieval y Moderna en Oxford). Salvo el detalle de que la magia de los elementos funciona. En particular, los sacerdotes del Fuego han aplastado a la oposición y se han erigido en gobernantes casi absolutos del mundo, en lo que debería ser una compleja alianza con la nobleza y las familias de comerciantes.

Por supuesto, para darle sabor a la historia, sobreviven algunos núcleos de "herejes", lo que queda de la gente que adoraba a otros elementos. Y está el protagonista, hijo de un noble, luego descubriremos que es hijo adoptivo y de origen misterioso, digno del culebrón... El joven protagonista se va juntando y entrenando con los herejes, descubre cual Harry Potter que posee un inmenso poder mágico y se rodea de amigos con ciertas particularidades... En fin, nada que no hayamos visto muchísimas veces antes (si leemos fantasía con cierta regularidad).

Por supuesto, todo termina en un abierto enfrentamiento con los sacerdotes del fuego, y en un final para mi gusto resuelto de una manera completamente forzada e increíble, aunque supongo que defendible dentro del marco general de la historia. Es el último de varios deus ex machina que van saltando para resolver los sucesivos problemas que le surgen a Cathan (¿o al autor?) y hacen avanzar de algún modo la novela.

La verdad, yo no les voy a decir que no la lean. Creo que hay que leer de todo. Pero les aviso que no se crean una palabra de la publicidad. Es posible que este muchacho llegue a escribir muy bien, porque ya tiene rasgos de buen escritor y se ve que trabaja mucho. Espero que no se crea la publicidad, y que se dedique a construir buenos personajes y sólidas historias. Espero llegar a verlo escribir una obra maestra. Pero ésta es una pieza bastante menor, que puede resultar entretenida si uno no tiene grandes pretensiones. Y nada más.

Carlos Ferro para Axxón y Garrafex News.

Más información:
Herejía, de Anselm Audley