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27/Feb/05

Reviven bacterias congeladas hace 32.000 años en Alaska

Sugieren la posibilidad de que organismos similares sean hallados en Marte.

(La Nación) Se durmieron hace 32.000 años en un mundo helado poblado de mamuts, y en donde los seres humanos estaban aún muy lejos de abandonar su vida nómade para consolidar alguna forma de civilización. Entonces, nadie se dio cuenta de que un puñado de bacterias había quedado aprisionado en una mezcla de hielo, tierra y roca que resultó ser una perfecta máquina del tiempo.

Esas mismas bacterias son las que, luego de ser extraídas de las profundidades de la tundra de Alaska, Estados Unidos, ahora nadan en tubos de ensayo delante de la mirada de científicos que no pueden creer estar delante de organismos de 32.000 años de antigüedad, a los que nadie dudaría en calificar como la forma de vida viva más antigua del planeta.

"En el instante en que se derritió el hielo, las bacterias comenzaron a nadar. Estaban vivas, aunque habían estado congeladas por más de 30.000 años", relató el doctor Richard Hoover, astrobiólogo de la NASA que dirigió el grupo de investigadores que desenterró las bacterias ahora apodadas Carnobacterium pleistocenium, cuya descripción acaba de publicar la revista International Journal of Systematic and Evolutionary Microbiology.

"Esta es la primera descripción taxonómica completa de un microbio extraído del permafrost [mezcla permanente de hielo, tierra y roca] del pleistoceno [período que comenzó hace 1.8 millones de años y finalizó hace 11.000 años]", escribió a La Nación por e-mail la doctora Elena Pikuta, microbióloga de la Universidad de Alabama, Estados Unidos, a quien Hoover le encargó el estudio minucioso de las bacterias prehistóricas.

Para Hoover, que se dedica desde hace años a la búsqueda de microorganismos capaces de sobrevivir en condiciones extremas, el hallazgo sugiere la posibilidad de encontrar en los hielos subterráneos de Marte formas microscópicas de vida que permanecen dormidas desde tiempos remotos en que el agua fluía a través de los ríos y los océanos del planeta rojo.

Despertar de un largo sueño

Aunque la historia se conoce sólo ahora, a raíz de la publicación científica que da cuenta del hallazgo, las bacterias que sorprenden a los científicos vieron por primera vez la luz en 2000. Por aquel entonces, Hoover y sus colegas comenzaron a analizar las paredes de excavaciones realizadas a principios de los 70, al norte de Fairbanks, Alaska, para la construcción de un conducto petrolero.

En las muestras de hielo allí extraídas, el investigador creyó en un principio haber encontrado algas microscópicas capaces de vivir en temperaturas extremadamente bajas. Nada fuera de lo habitual. Pero los primeros análisis sugirieron que lo que contenían las muestras no eran organismos contemporáneos.

Hoover estaba frente a seres vivos de otra época. Y no sólo eso. El microscopio revelaba que, a medida que el hielo que las aprisionaba se iba derritiendo, las bacterias comenzaban a despertarse lentamente de un sueño de 32.000 años.

Más tarde, ya en manos de la doctora Pikuta, las bacterias no sólo confesaron su edad. Esta microbióloga determinó que se trataba de "organismos anaeróbicos [que no requieren oxígeno para vivir], sensibles a los antibióticos" actuales.

Ahora que el hallazgo ha sido dado a conocer, y en días en que los científicos han confirmado la presencia de hielo en Marte, Hoover declaró: "La existencia de estos microorganismos sugiere —aunque no promete— que es posible que algún día descubramos formas de vida similares en los glaciares de Marte".

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