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14/Abr/05



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Autoflagelación en extremo: Se amputan brazos y piernas motivados por un raro desorden psíquico

Se trata de gente que siente la necesidad de amputarse las extremidades. Es una enfermedad psiquiátrica extraña y poco frecuente a la que llaman desorden de identidad de la integridad corporal. Sólo afecta a unas miles de personas en todo el mundo. Esta afección recuerda el argumento de Limbo, de Bernard Wolfe, donde los hombres comienzan a mutilar mente y cuerpo para disminuir su agresividad.

(New York Times, Clarín, Axxón) Cuando el hombre sin piernas llegó por sus propios medios a un desayuno con el docttor Michael First en Brooklyn, Nueva York, no era sólo para mostrarle lo independiente que podía ser a pesar de su discapacidad. Era para demostrarle que, finalmente, lo había logrado: se había hecho amputar las dos piernas, aunque estuvieran en perfecto estado.

El doctor First, profesor de psiquiatría en la Universidad de Columbia en Nueva York, había conocido a este hombre a través de su investigación de una enfermedad psiquiátrica extraña y poco frecuente que él llama desorden de identidad de la integridad corporal, o B.I.I.D., su sigla en inglés.

Un desorden que recuerda el argumento de Limbo, de Bernard Wolfe."Esto está absolutamente más allá del terreno del comportamiento normal", dijo sobre el trastorno que, según él, aflige a no más de unas miles de personas en todo el mundo. El doctor First forma parte de un pequeño núcleo de psicólogos y psiquiatras que intentan definir el desorden, entender sus orígenes y decidir si incluirlo en la biblia enciclopédica de la psiquiatría, el Manual de Diagnóstico y Estadísticas, como una enfermedad hecha y derecha.

El desorden está apareciendo como un argumento o un tema documental en un puñado de películas, obras y programas de televisión. El B.I.I.D. llevó a mucha gente a autoflagelarse con armas o sierras eléctricas en un esfuerzo por forzar una amputación quirúrgica. Unos pocos intentaron realizarse amputaciones en el exterior, entre ellos un hombre que se murió por una gangrena después de una amputación en una clínica en Tijuana, México.

El desorden se llegó a conocer por diferentes nombres, pero el más nuevo, desorden de identidad de la integridad corporal, fue utilizado por primera vez por el doctor First en la publicación Psychological Medicine en 2004. Para el doctor First, la analogía más cercana era el desorden de identidad de género. "Cuando se hizo el primer cambio de sexo en los años 50, generó el mismo tipo de horror que hoy crea la amputación voluntaria", dijo el doctor First. "Los cirujanos se preguntaban ¿Cómo le puedo hacer algo así a una persona que es normal?" El dilema del cirujano al que se le pide que practique una amputación a un miembro sano es similar".

Aún así, la analogía no es perfecta. "Una cosa es decir que alguien quiere dejar de ser hombre y convertirse en mujer; ambos son estados normales", dijo el Dr. First. "Pero querer dejar de ser una persona con cuatro miembros para convertirse en un amputado es mucho más problemático. Esa idea no tiene que ver con la gente normal".

Nadie sabe a ciencia cierta qué causa este desorden o cómo se lo puede tratar. El doctor J. Mike Bensler y el doctor Douglas Paauw, del Centro Médico de la Universidad de Washington en Seattle, dijeron en un escrito en el Southern Medical Journal en 2003, que probablemente tuviera una naturaleza sexual y emocional. La condición, íntimamente, es una "fantasía erótica", escribieron, con dos componentes: "someterse a la amputación de un miembro y lograr desenvolverse a pesar de una discapacidad".

En el estudio del doctor First, más de la mitad de sus pacientes habían conocido a un amputado cuando eran jóvenes y, desde ese momento, se obsesionaron con la idea de quitarse los miembros. "No es que yo quisiera tanto ser un amputado, sino que sentía que, supuestamente, no tenía que tener mis piernas", dijo el compañero de desayuno del doctor First en una entrevista telefónica, que concedió bajo condición de conservar su anonimato. "Desde que yo recuerdo, cuando tenía tres o cuatro años de edad, me gustaba jugar a que usaba palos de croquet como muletas", dijo. "Me gustaba pensar cómo sería no tener una pierna".

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