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16/Sep/05

Entrevista con Tim Burton

(Clarín) - Tras el éxito de Charlie y la fábrica de chocolate, el director presentó en Venecia otra maravillosa película para chicos y no tan chicos: El cadáver de la novia. Habló de las dos películas y del gran año que está atravesando.

La ropa —pantalón, camisa y saco negros— y los anteojos enormes ya son parte del personaje. Pero la sonrisa y el buen humor son cada vez más notorios. De El gran pez a esta parte se puede decir que hay un Tim Burton parecido aunque diferente al anterior. Contento. Satisfecho. ¿Feliz?

Si se juzga por sus tres últimas películas —El gran pez, Charlie y la fábrica de chocolate, primera en recaudaciones desde hace cinco semanas en Argentina, y El cadáver de la novia— hay que reconocer que estamos ante uno de los regresos más impactantes de un director contemporáneo. Años atrás, Burton filmaba una muy mediocre remake de El planeta de los simios y parecía que su talento y su ingenio creativo, incomprendidos por la industria hollywoodense, habían desaparecido en una maraña de proyectos inconclusos.

Si se suman los cambios en su vida personal —el matrimonio con la actriz Helena Bonham-Carter, su mudanza a Londres y su paternidad—, hay que decir que, tal vez sí, el creador de tantos hombres/niños tímidos, oscuros, solitarios e incomprendidos es hoy un tipo contento, satisfecho y quizás hasta feliz.

El 2005 será recordado, gracias a Charlie..., como el año en el que, por primera vez en su carrera, el respeto y el apoyo crítico estuvieron acompañados por el éxito comercial a gran escala. Es que da la impresión de que Hollywood, en lugar de tratar de domesticarlo, se dio cuenta de que Burton funciona mejor si crea en libertad. Y que un tipo satisfecho y ¿feliz? logra transmitir eso en sus filmes. Por más que tengan niños tragados por ríos de chocolate, cadáveres de perros, televisores que encogen a los chicos o novias que mueren en el altar.

Si bien El cadáver de la novia es un filme que aparece tras un proceso que llevó, Burton dice, "unos diez años, desde un poco después de que terminé El extraño mundo de Jack, se trata de una película menos oscura, más vivaz y divertida que aquélla. Pese a lo lúgubre de la historia, la película respira alegría, romanticismo y ternura. Especialmente entre los muertos.

"Eso era parte del concepto original, invertir las expectativas —dice—. Que la tierra de los muertos sea colorida y llena de vida, y que la de los vivos sea gris y oscura." En el filme, un joven tímido a punto de casarse por obligación familiar termina, por una serie de curiosas circunstancias, casado con el personaje del título, que vive en un mundo paralelo que habitan los muertos, pero que se parece más a un bar de simpáticos borrachos irlandeses que al Infierno.

La historia tiene sus orígenes en una leyenda judía. ¿Cómo llegó a sus manos?

El que me la pasó fue Joe Ranft —un amigo mío del mundo de la animación que murió hace poco— cuando terminamos El extraño mundo... Yo no sabía de dónde provenía. Me contó un poco de qué se trataba y lo que me capturó fue el título, The Corpse Bride (literalmente, La novia cadáver). Eso fue el punto de partida.

Como pasó con Charlie..., muchos se preguntan si es una película para chicos.

Sí, también pasó con Jack, que decían que era muy oscura. Pero hay muchísimos chicos que aman esa película. Y hasta sé de perros que la adoran... Yo, cuando era chico, solía ver películas así. No sé, creo que El cadáver... es una película para adultos, para chicos... y también para perros.

Uno de los mejores personajes es un perro muerto, de hecho...

Es que, hay que admitirlo, los perros viven menos que las personas. A mí se me murieron muchos a lo largo de mi vida. Y la idea de reencontrarse con el perro de uno en la Tierra de los Muertos es algo con lo que cualquiera se puede identificar.

¿Qué es lo que le atrae tanto de este tipo de animación?

Es un medio que transmite muchas emociones y que existe desde el principio del cine. Es un trabajo bien de la vieja escuela. Aquí no hay nada hecho por computadoras, eso le da una calidad táctil. Cuando ves cómo hacen los muñecos, arman el set, las luces, sentís que hacés algo más ligado al arte que al negocio.

En términos del trabajo artesanal con los muñecos, ¿cuáles fueron sus inspiraciones?

Ray Harryhausen es fundamental para todos los que trabajamos en esta película. Él lograba que todos sus monstruos tuvieron una cualidad emocional. Con el equipo lo visitamos y estuvimos con él. Y nos inspiró a seguir y a crear nuevas cosas.

¿Qué fue primero, las voces o los muñecos?

Esta vez fueron los muñecos. Lo raro es que después llamamos a los actores y los personajes se les parecían físicamente. Victor se parece a Johnny Depp muchísimo. Tuvimos mucha suerte de contar con un gran elenco de voces. Hacen que la película no parezca animada sino una normal. En las películas animadas Danny Elfman empieza a trabajar en la música temprano, en las normales, cuando está terminado el rodaje. Acá los animadores tenían que trabajar sobre las canciones ya escritas. Me encanta la escena en la que Victor toca el piano con "la novia". Danny escribió la música antes y los animadores hicieron un trabajo maravilloso para combinar la melodía con los movimientos. Queríamos que la película tenga ese tipo de momentos, que tenga un ritmo un poco más lento que el de las películas para chicos, que se parezca más al de una película común.

Siendo tan denso y lento el proceso de animación "stop motion", ¿cómo hizo para trabajar en esto todos estos años?

Esto es fruto del trabajo y del esfuerzo de un equipo. Mike Johnson (el codirector) es el que hizo el trabajo más duro, filmando cada movimiento de los muñecos cuadro por cuadro. Todos estábamos en Londres, yo en el set de Charlie... y Mike en el de El cadáver..., y teníamos una conexión digital diaria. El proceso de filmación "stop motion" es tedioso. En un día se filman segundos. Y en una semana apenas minutos. Estar ahí no tenía sentido para mí. Yo veía los tests y respondía.

Muchos cineastas viven el rodaje como un sufrimiento. Su caso parece el opuesto...

No es tan así, se sufre bastante (risas). Pero en este tipo de filme de animación los que sufren son los animadores. Hay que ser una persona muy especial para hacer este tipo de trabajo.

La gente lo categoriza como una persona oscura, pero se lo ve alegre y vivaz...

Es que la prensa me creó ese personaje (risas). Te pasa que te categorizan de entrada y eso se te queda para siempre, no importa lo que hagas. Te podés vestir de payaso, con nariz y todo, y dirán que sos un tipo oscuro.

Eso ya era así cuando iba a la escuela...

Desgraciadamente empezó allí (risas). No sé. Yo no me veía como alguien extraño. Era un tipo tranquilo, un poco antisocial, al que le gustaban las películas con monstruos.

¿Sigue interesado en los monstruos ahora que tiene una vida más feliz?

Sí, claro, pero ahora a los monstruos los veo usualmente relacionados con el gobierno.

 

Buena parte del cine de Burton se basa en dibujos y experiencias de su adolescencia. "Uno espera tener inspiración toda la vida —dice—, pero las primeras experiencias te forman. El Joven Manos de Tijera, por ejemplo, estaba muy conectado a experiencias tempranas de mi vida."

Nacido en Burbank, California, Burton empezó trabajando en la industria como animador, "pero abandoné porque no tenía paciencia —admite—. Me volvía loco, me convertía en un maníaco depresivo. Pero me encanta. Me gusta trabajar con actores y la inmediatez de las películas 'normales', pero para proyectos como éste la animación es ideal. De hecho, de todos mis filmes los únicos que puedo volver a ver son los animados. No puedo ver los otros".

 

Aquí le hacen un homenaje al maestro de la animación japonés Hayao Miyazaki. ¿Sigue su obra?

Lo que él hace es genial, es un artista. Sus películas tienen gran belleza. Gracias a Dios que existen personas como él. En los Estados Unidos decían que la animación dibujada a mano estaba muerta, pero gracias a Miyazaki podés ver que no es así.

Uno de los problemas de sus filmes para chicos es que suelen estrenarse dobladas. ¿Qué opinión tiene al respecto?

Cuando escuché las versiones de Jack en francés, alemán, italiano, debo admitir que me gustaban más que la original (risas). Es que soy una persona muy visual y siento que cuando leo subtítulos no puedo ver bien la película. Pero la diferencia aquí es que los papeles los hacen actores con un talento vocal único, Johnny Depp, Helena, Emily Watson, Albert Finney. Y no creo que se los pueda reemplazar fácilmente. Me dijeron que en muchos países se van a estrenar las dos versiones.

Hace unos años que vive en Londres, un lugar que parece caerle mucho mejor que la soleada Los Angeles. ¿Cómo se siente allí?

Muy bien. En el extranjero siempre me siento más en casa que en los Estados Unidos. En mi país es donde me siento a menudo un extranjero.

En El cadáver... vuelven dos de sus grandes temas: el amor y la muerte. ¿Por qué le interesa tanto?

Es que de eso se trata la vida. ¿De qué otra cosa?

Fuente: Clarín

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