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02/Feb/06

Deep Impact: un "movimiento propagandístico", más valioso en lo tecnológico que en lo científico

Interesante reportaje a la astrofísica Luisa María Lara que realizó el diario El País en su sección Futuro.

(El País) - Cuenta que ya quería ser astrofísica cuando "ni mis padres sabían lo que podía ser eso". Hoy, Luisa María Lara (Granada, 1966) participa en la misión Deep Impact (Impacto profundo) de la NASA. Ha coordinado las observaciones del cometa Tempel 1 realizadas por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (CSIC). Tras el impacto del proyectil de la misión sobre la superficie del cometa el pasado 4 de julio (la primera explosión causada por el hombre en un cometa), y cuando todavía falta mucho para las conclusiones del análisis de las primeras muestras de otro cometa, traídas hace unos días por la nave Stardust, es hora de analizar todo un torrente de datos. Es sólo una parte de la información obtenida desde observatorios de todo el mundo, que, en opinión de Lara, ya arroja "resultados llamativos", aunque también suscite "más preguntas que respuestas".

Pregunta. La misión ha supuesto un hito para la ingeniería aeroespacial y ha destacado por el gran número de científicos que han colaborado. ¿Están siendo tan relevantes los resultados?

Respuesta. Sinceramente, creo que no. Deep Impact tiene mucho más valor tecnológico que científico. Aunque sí están surgiendo resultados llamativos. Hasta ahora se pensaba que los cometas de la Nube de Oort -que vienen de fuera del Sistema Solar- y los de la familia de Júpiter tenían un origen y una evolución diferentes. Y ahora resulta que cuando uno escarba un poco en un cometa de la familia de Júpiter [Tempel 1] es muy similar a los de Oort. La formación de los cometas, de los planetas y de los núcleos rocosos del Sistema Solar está atada con un único modelo científico, así que la similitud que hemos visto ahora nos está diciendo que probablemente este modelo no es absolutamente cierto.

P. ¿No habría sido más interesante desde un punto de vista científico escoger un cometa más activo y no éste, cuyo impacto se hizo coincidir con la fiesta nacional de Estados Unidos?

R. Había un movimiento propagandístico innecesario. Creo que en la NASA, después del fallo en 2002 de la misión Contour [dirigida a los cometas Encke y Schwassmann-Wachmann-3], tenían la necesidad política de enviar, antes que Europa, otra misión a un cometa. Además, tenía que ser rápida y dirigirse a uno que se acercase lo suficiente a la Tierra para poder observarlo desde aquí, porque la carga útil (científica) de la misión iba a ser muy limitada; la nave Deep Impact pudo observar el cometa durante sólo 13 minutos.

P. ¿A la vista de los resultados, pasarán los astrofísicos de describir los cometas como bolas de nieve sucia, según el modelo de Fred Whipple, a verlos como bolas de polvo con algo de nieve?

R. Cuando analizamos las imágenes de OSIRIS [uno de los instrumentos de la misión] vimos que, efectivamente, la proporción de polvo era mucho mayor de la esperada según el modelo de bola de nieve sucia. En este cometa encontramos sobre todo polvo aglomerado por el hielo, y no hielo ensuciado por el polvo. Además, estudios muy recientes muestran que la densidad del núcleo es aún menor de la que se dijo en un principio. Puede estar en 400 gramos por centímetro cúbico.

P. Antes de la llegada de Deep Impact, usted constató en el cometa seis explosiones naturales aunque muy parecidas a la que produjo luego la misión. ¿A qué se debe esta semejanza?

R. Vimos que cada vez que el cometa explotaba por causas naturales se producía una eyección de materia con forma de arco que se dirigía aproximadamente hacia el Sol. El polvo que contenía se propagaba a una velocidad de entre 100 y 200 metros por segundo. La explosión que produjo luego Deep Impact, aunque fuera exógena, fue muy parecida a éstas, naturales. Pero eso no es todo: aparentemente aquellas seis explosiones tenían una periodicidad de ocho días y eso es raro porque no parece haber nada en el cometa que lo indique así. Ahora se están intentando correlacionar estas explosiones con las zonas del cometa donde se han visto estructuras orográficas o topográficas particulares, pero todavía no se sabe nada.

P. La NASA afirma que la misión ha sacado al espacio los ingredientes de la sopa de la que se originó el Sistema Solar. ¿Qué se ha sabido de nuevo acerca de estos compuestos?

R.Eso es algo exagerado (sonríe). En cuanto a los materiales primitivos, no hemos visto nada nuevo. A los seis segundos de la explosión se vieron los mismos compuestos de un cometa grande de la Nube de Oort: moléculas de carbono e hidrógeno con una serie de cadenas detrás; cianuro de hidrógeno, formaldehído... que son moléculas prebióticas [las bases químicas de la vida]

P. ¿Repercute este resultado sobre teorías como la panespermia, que la vida llegó a la Tierra desde el espacio?

R. No, no tiene repercusión, porque ya se sabía que la relación de hidrógeno a deuterio en los océanos de la Tierra es muy similar a la que hay en los cometas.

P. Sin embargo, la cantidad de esas moléculas vista en Tempel 1 parece llamativa.

R. Sí, y de nuevo típica de cometas muy activos de la Nube de Oort. En todo caso, no se ha detectado ninguna molécula especial, en parte porque los instrumentos y las sondas no estaban preparados para ver cosas muy sofisticadas. La misión estaba pensada sobre todo para ver la física del cráter y para conocer el núcleo, no tanto para saber qué había debajo de la corteza.

P. ¿En este sentido, ha cundido cierta decepción por no ver el cráter que produjo el impacto?

R. Desde Tierra no se pudo ver porque estaba cubierto por una enorme nube de polvo. Sí esperábamos muchos que, un par de días después, el orificio del impacto, si albergaba hielo puro, se convirtiera en una especie de manguera de gas en cuanto lo iluminase el Sol o incluso de manera continua. Y no se ha visto nada.

P. ¿A qué lo atribuye? Se ha llegado a decir que el impacto ha sido como lanzar un ladrillo sobre un montón de talco.

R. Creo que el problema viene de que no sabemos qué hay debajo . Sin embargo, no creo que fuera un mal cálculo del impacto, porque se conocía que la densidad del cometa era baja. Ahora hay más preguntas que respuestas.

P. ¿Qué misión sería necesaria entonces?

R. Si yo hubiera diseñado Deep Impact habría dejado el orbital girando alrededor del cometa algunos días después del impacto. Como eso ya no es posible, tenemos Rosetta

[misión europea que se posará en 2014 sobre el cometa Churyumov-Gerasimenko], que llegará en una fase en la que el cometa supuestamente todavía es inactivo, por estar lejos del Sol, y orbitará en torno a él. Veremos los procesos que le dan al cometa su apariencia característica: vamos a ver crecer una pelota de unos cuantos kilómetros hasta convertirse en algo que ocupe millones; vamos a ver la orografía, porque este cometa también presenta zonas que emiten gas, que a su vez arrastra polvo.

Aportado por Eduardo J. Carletti