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17/Mar/06

Quieren culpar a Tungutska del calentamiento global

Científicos rusos lanzan una polémica hipótesis sobre el origen del calentamiento global, que nada tiene que ver con la quema de combustibles fósiles y los niveles del bióxido de carbono.

(El Universal) - Una nueva teoría para explicar el calentamiento global fue revelada en una reunión en la universidad de Leicester (Reino Unido) y se está considerando para su publicación en la revista Science First Hand.

La polémica teoría no tiene nada que ver con la quema de combustibles fósiles y los niveles atmosféricos del dióxido de carbono.

Según Vladimir Shaidurov, de la Academia Rusa de Ciencias, la subida evidente de la temperatura global media registrada por los científicos durante los últimos cientos de años podría ser debido a cambios atmosféricos que no están conectados con las emisiones humanas de dióxido de carbono o con la quema de gas natural y de aceite.

Shaidurov explicó cómo los cambios en la cantidad de cristales de hielo en grandes altitudes podrían dañar la fina capa de nubes de elevada altitud, encontradas en la capa de la atmósfera conocida como mesosfera, que reduce la cantidad de la radiación solar que alcanza la superficie de la Tierra.

Shaidurov utilizó un análisis detallado del cambio de temperatura media por año desde los últimos 140 años, y explica que existía una disminución leve de la temperatura hasta principios del siglo XX.

Esto da un vuelco a las teorías del calentamiento global actuales que culpan de la subida de la temperatura a las emisiones de dióxido de carbono que comenzaron con la revolución industrial.

Shaidurov, sin embargo, sugiere que la subida, que comenzó entre 1906 y 1909, habría podido tener una causa muy diferente, que él atribuye al evento Tunguska, que ocurrió en una parte alejada de Siberia, al noroeste del lago Baikal, el 30 de junio de 1908.

El acontecimiento de Tunguska pudo haber sido el resultado de la explosión de un asteroide o de un cometa que ingresó en la atmósfera terrestre.

El acontecimiento liberó una energía equiparable a la de 15 bombas atómicas de un megatón.

También emitió una cantidad enorme de polvo en la atmósfera, destruyendo 60 millones de árboles en un área de más de 2 mil kilómetros cuadrados.

Shaidurov sugiere que esta explosión hubiera causado "considerables efectos en las altas capas de la atmósfera cambiando su estructura".

Tal disrupción meteórica fue el disparador para la subida subsecuente de temperaturas globales.

Una tierra cálida

Se piensa que el calentamiento es causado por el "efecto de invernadero". La energía del Sol alcanza la superficie de la Tierra y la calienta. Sin el efecto del invernadero, esta energía se pierde, mientras más calor se irradia nuevamente hacia el espacio.

Sin embargo, los supuestos gases de invernadero presentes a grandes altitudes absorben mucha de esta energía y después la irradian hacia la superficie de la Tierra, provocando que las temperaturas se incrementen.

Muchos gases naturales y algunos de los lanzados por las centrales eléctricas, y la combustión de vehículos y aviones actúan como gases de invernadero.

El dióxido de carbono, el gas natural o metano, y los clorofluorocarbonos (CFCs) son todos potentes gases de invernadero.

El bióxido de carbono y el metano se encuentran de forma natural en la atmósfera, pero ha sido la subida gradual de los niveles de estos gases desde la revolución industrial, y en especial desde principios del siglo 20, por lo que los científicos los han culpado de la subida gradual de la temperatura global registrada.

Las tentativas de invertir el calentamiento global, tales como el protocolo de Kyoto, se han centrado en controlar y reducir las emisiones del CO2..

Sin embargo, el gas más potente de invernadero es el agua, explica Shaidurov, y es este compuesto en el cual se centra su estudio.

Según Shaidurov, solamente los pequeños cambios en los niveles atmosféricos del agua, en forma de cristales de vapor y de hielo, pueden contribuir en cambios significativos a la temperatura de la superficie de la Tierra, y que superan de lejos los efectos del dióxido de carbono y de otros gases lanzados por actividades humanas.

Apenas una subida del 1% del vapor de agua podía elevar la temperatura media global de la superficie de la Tierra más de 4 grados centígrados.

Agua térmica

El papel del vapor de agua en controlar la temperatura en nuestro planeta fue explicada hace casi 150 años por el científico Irlandés John Tyndall.

Tyndall, que también proporcionó una explicación en cuanto a por qué el cielo es azul, explicó el problema: "El más fuerte y radiante absorbente del calor, es el más importante gas que controla la temperatura de la Tierra. Sin vapor de agua la superficie de la Tierra sería llevada rápidamente hacia el intenso frío".

Las nubes delgadas en grandes altitudes permiten que la luz del Sol alcance la superficie de la Tierra, pero reflejan el calor irradiado, actuando como capa aislante de invernadero.

Los niveles de vapor de agua están incluso menos dentro de nuestro control que los niveles del CO2..

Según Andrew E. Dessler de la universidad de Texas, "la ciencia y la política sobre el clima global cambian", las "actividades humanas no controlan todos los gases de invernadero", sin embargo.

"El gas más poderoso de invernadero de la atmósfera es el vapor de agua", afirma, "las actividades humanas tienen poco control directo sobre su abundancia atmosférica, que es controlada en su lugar por el equilibrio mundial entre la evaporación de los océanos y la precipitación".

Como tal, Shaidurov ha concluido que solamente un fenómeno natural enorme, tal como el impacto de un asteroide o de un cometa, podría cambiar seriamente los niveles de agua atmosféricos, destruyendo persistentemente la llamada "plateada", o nubes noctilucentes, formadas por cristales de hielo en la mesosfera a gran altitud (entre 50 y 85 Km).

El acontecimiento de Tunguska es justo tal acontecimiento, y coincide con el período durante el cual las temperaturas globales parecen haber sostenido un aumento muy constante durante el siglo 20.

Hay muchos mecanismos hipotéticos de cómo esta catástrofe en la mesosfera pudo haber ocurrido, y se necesitan más investigaciones para proporcionar una respuesta definitiva.

Aportado por Eduardo J. Carletti

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