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15/May/06

Una británica concibe el primer bebé diseñado libre de cáncer

Una mujer británica se convirtió en la primera de su país en concebir un bebé de diseño con embriones seleccionados libres de la herencia genética del cáncer, un hecho que repudiaron ayer grupos dedicados a la "ética reproductiva" y religiosos del país.

(ANSA) - La embarazada, que pidió el anonimato, utilizó una técnica de escáner genético para garantizar que no transmitirá a su hijo la retinoblastoma (cáncer de retina) que ella padece desde hace años, informó el periódico The Times.

Aunque la mujer y su pareja no sufrían problemas de fertilidad, ambos decidieron crear un bebé de probeta o "in vitro", para que los médicos examinaran los genes del cáncer y seleccionaran el embrión sano entre los diseñados en el laboratorio, antes de trasplantarlo al ovario de la madre.

La pareja es ahora la primera en tomar ventaja de una nueva ley británica, que permite la técnica de "diagnosis genética de preimplantación" (PGD, en sus siglas en inglés), para evitar que estos padezcan cánceres en su edad adulta.

Sin embargo y consultada por ANSA, Josephine Quintavalle, directora del grupo Comment on Reproductive Ethics, declaró que se oponen terminantemente a la medida, ya que durante el proceso de selección "se desechan muchos embriones humanos".

"No estamos hablando aquí solo de una cuestión moral, sino de un aspecto ético muy importante. La medida hace recordar las preocupaciones que tenían las autoridades nazis para crear a la raza superior y no podemos permitir este atropello", declaró la experta.

Para la científica, el caso "deja abierta la puerta" para que de aquí en más las parejas puedan decidir qué tipo de hijos desean.

"Podrán elegir tener un varón o una nena, rubio, morocho o de mejor aspecto físico, más sanos, sin problemas", dijo Quintavalle, para quien el tratamiento "es muy preocupante" porque además "estamos hablando de enfermedades (cánceres) que en la actualidad son tratables", continuó.

"También se le envía un mensaje equivocado a los que sufren minusvalías físicas o discapacidades", consideró.

Cuando la nueva técnica fue desarrollada en 1989, solo se podía utilizar para genes que siempre causaran enfermedades, como los que provocan la fibrosis cística.

Sin embargo, la semana pasada las autoridades británicas decidieron relajar la medida, y extenderla al 80 por ciento de los casos de embriones de probeta que pudieran desarrollar cánceres de intestino o de retina, entre otros.

El primer tratamiento de la mujer británica estuvo a cargo del científico inglés Paul Serhal, del University College Hospital de Londres.

Serhal es uno de los pioneros en Gran Bretaña y el mundo en el uso de la diagnosis genética de preimplantación para detectar cánceres genéticos en embriones.

El experto dijo que pedirá en el futuro aplicar la técnica de PGD para detectar el gen BRCA1, vinculado al cáncer de mamas.

La semana pasada, la Autoridad de Fertilización y Embriología Humana, que otorga los permisos pertinentes en materia de clonación, decidió modificar sus regulaciones al respecto y permitir que expertos como Serhal avanzaran con el tratamiento en casos de retinoblastoma y el cáncer intestinal.

"Estamos eufóricos. Estamos hablando ahora de eliminar este gen anómalo de todo el linaje familiar", explicó el médico al Times. En ese sentido, Libby Halford, directora ejecutiva del organismo benéfico Childhood Eye Cancer Trust, que trabaja con niños que padecen retinoblastomas, elogió los avances, que según el grupo "darán a las familias más opciones a partir de los procesos de selección del embrión". Sin embargo, grupos religiosos como la Iglesia Anglicana de Inglaterra o Pro-Life condenaron la decisión, ya que consideran que la destrucción de embriones en el proceso de selección desacraliza la vida y permite en adelante "contraponer los designios de Dios".

El 11 por ciento de todos los cánceres desarrollados en el primer año de vida de un bebé son retinoblastomas.

En todos esos casos, la enfermedad es causada por una mutación genética en un gen llamado RB1. Los padres con ese gen defectuoso tienen 50 por ciento de posibilidades de pasárselo al niño, que a su vez está en riesgo de desarrollar un tumor en el 90 por ciento de los casos. Esa mutación genética aumenta además el peligro de que esa persona sufra otros tipos de cánceres durante su vida.

Aportado por Eduardo J. Carletti