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16/Jul/07



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Observan el escenario montado para una Supernova de tipo Ia

El estudio de SN 2006X, una supernova que estalló a 70 millones de años luz, en la galaxia Messier 100 condujero a descubrir trazas de la pérdida de materia de la estrella normal, parte de la cual se transfirió a la enana blanca.

Un conjunto único de observaciones, obtenido con el telescopio muy grande VLT de la organización Observatorio Europeo Austral ESO, ha permitido que los astrónomos encuentren evidencia directa del material que rodeó una estrella antes de que estallara como supernova de tipo Ia.

Esto apoya fuertemente el panorama en el cual la explosión ocurrió en un sistema donde una gigante roja alimenta una enana blanca.

Como las supernovas de tipo Ia son extremadamente luminosas y bastante similares entre sí, estos eventos explosivos se han utilizado extensamente como faros cosmológicos de referencia para trazar la expansión del Universo.

Sin embargo, a pesar de significativo progreso reciente, la naturaleza de las estrellas que estallan y la física que gobierna estas explosiones de gran alcance continúan siendo muy mal entendidas.

En los modelos más ampliamente aceptados de las supernovas de tipo Ia la estrella enana blanca de la pre-explosión se mueve en órbita alrededor de otra estrella. Debido a la interacción cercana y a la fuerte atracción producida por el objeto muy compacto, la estrella compañera pierde continuamente la masa, "alimentando" a la enana blanca. Cuando la masa de la enana blanca excede un valor crítico, estalla.

El equipo de astrónomos estudió en gran detalle a la SN 2006X, una supernova de tipo Ia que estalló a 70 millones de años luz de nosotros, en la galaxia espiral Messier 100. Sus observaciones los condujeron a descubrir trazas de la pérdida de materia por parte de la estrella normal, parte de la cual se transfiere a la enana blanca.

Las observaciones fueron hechas con el espectrógrafo ultravioleta y visual UVES, montado en el telescopio muy grande VLT de 8,2 m de ESO, en cuatro diferentes ocasiones, a lo largo de de cuatro meses. Una quinta observación en otro momento diferente fue realizada con el telescopio de Keck, en Hawai. Los astrónomos también hicieron uso los datos de radio obtenidos con el conjunto muy grande VLA de NRAO e imágenes extraídas del archivo del telescopio espacial Hubble de la NASAy de la ESA.

"Nunca se había observado una supernova de tipo Ia con este nivel de detalle por más de cuatro meses después de la explosión," dice Ferdinando Patat, líder del trabajo que divulga los resultados en el número de esta semana de Science Express, la versión en línea de la revista Science. "Nuestros datos son realmente únicos."

Los resultados más notables son cambios claros en la absorción del material, que ha sido expulsado de la estrella gigante compañera. Tales cambios del material interestelar nunca habían sido observados con anterioridad y demuestran los efectos que una explosión de supernova pueden ocasionar sobre su ambiente inmediato. Los astrónomos deducen a partir de las observaciones la existencia de varias cáscaras gaseosas (o de grupos) que son material expulsado como viento estelar por la estrella gigante en un pasado reciente.

"El material que hemos descubierto probablemente permanezca en una serie de cáscaras que tienen un radio del orden de 0,05 años luz, o unas 3.000 veces la distancia entre la Tierra y el Sol", explica Patat. "El material se está moviendo con una velocidad de 50 km/s, lo que implica que el material habría sido expulsado alguno 50 años antes de la explosión."

Tal velocidad es típica para los vientos de las gigantes rojas. El sistema que estalló era así más probable integrado por una enana blanca que actuaba como "aspiradora gigante", absorbiendo el gas de su compañera gigante roja. En este caso, sin embargo, el acto de canibalismo resultó fatal para la enana blanca. Ésta es la primera vez que se ha encontrado evidencia clara y directa del material que rodeaba la explosión.

"Un asunto crucial es si lo que hemos visto en el SN 2006X representa la regla o es un caso excepcional," se pregunta Patat. "Pero dado que esta supernova no ha demostrado ninguna particularidad óptica, UV y de radio, concluimos que aquello de lo que hemos sido testigos para este objeto es una característica común entre las supernovas Ia normales. Sin embargo, sólo las observaciones futuras nos darán respuestas a las muchas nuevas preguntas que estas observaciones nos han planteado."

Fuente: Cielosur. Aportado por Eduardo J. Carletti

Más información:
The Gobbling Dwarf that Exploded

            

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