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22/Ene/09

Un fósil raro puede descartar el antiguo diluvio

Se dice que en las noches del tiempo, las islas de Nueva Zelanda se perdieron, como la Atlántida, debajo del océano. Pero un reptil fósil recién descubierto sugiere que esta teoría no da cabida al agua

Un antepasado fosilizado del tuatara
sugiere que parte de la masa de tierra que
ahora es Nueva Zelanda sobrevivió al aumento
de nivel del mar antiguo.

Marc Jones, de Londres de la University College London, Reino Unido, y sus colegas encontraron las porciones de una mandíbula fosilizada de reptil en la Isla Sur de Nueva Zelanda.

Los patrones de desgaste de los dientes sugieren que su propietario tenía dos hileras paralelas de dientes superiores, y una única hilera de dientes inferiores que se encajaba entre las otras. El único reptil conocido que tiene este tipo de mandíbula es el tuatara, animal en extinción, y sus ancestros.

Con su cresta espinosa y única mandíbula, el tuatara es similar a una lagartija y es notable incluso entre la flora y la fauna rara de Nueva Zelanda. Pero lo que tiene de excitante el fósil de Jones es su edad: se remonta a 3 millones de años después de un tiempo cuando algunos investigadores han sugerido que la masa terrestre que constituye Nueva Zelanda se hundió debajo de las olas.

¿Se hundió o nadó?

Después de que Zealandia —el precursor de Nueva Zelanda— se desprendiera de la Antártida, derivó con la corriente en dirección norte y se encogió, debido a una combinación de movimientos tectónicos y elevación del nivel del mar. Los sedimentos marinos que ahora aparecen por encima del nivel del mar proporcionan pruebas del hecho, pero qué tan pequeña quedó el área de tierra es un punto a debatir.

Algunos han dicho que podía haber llegado al 15% de su tamaño actual. Más recientemente, un grupo de investigadores de Nueva Zelanda sugirió que la ausencia de fósiles entre 25 y 22 millones de años atrás significa que las islas desaparecieron totalmente, y que luego re-emergieron.

Si éste fuera el caso, el tuatara ancestral descubierto por Jones y sus colegas, y toda la biodiversidad de Nueva Zelanda, sólo podría haber llegado después de que la tierra se hundió. Para hacerlo, el antiguo reptil habría tenido que cruzar vastos océanos en unos cuantos millones de años. El equipo dice que ésta es una hazaña improbable para un animal que no es buen nadador y que se habría deshidratado rápidamente en el agua salada.

Y no es sólo el tuatara fósil el que sugiere que Nueva Zelanda no se hundió completamente. "Hay mucha diversidad en este depósito de fósiles", dice Jones. "Hay unas 24 clases de aves, muchas plantas, insectos, y peces de agua dulce. Cuatro millones de años son mucho tiempo, pero sin embargo nos deja muchas explicaciones".

Refugios isleños

Sería especialmente difícil de explicar, cuando no hay evidencias de que estas especies vivieran en la Australia vecina en ese tiempo, y muchos de ellos tendrían que haber sobrevivido un difícil y largo tiempo en un viaje por mar.

En cambio, Jones cree que Zealandia se hundió, pero no desapareció, permitiendo que una cierta cantidad de especies sobreviva y luego repoblara a medida que la corteza continental re-aparecía.

"Incluso si se redujo al 1% del área actual de tierra, todavía había bastante ahí", dice Jones. "Es muy posible que hubiera un archipiélago de islas y éstos pueden sustentar una inmensa cantidad de vida".

El 1% de Nueva Zelanda significa más de 2.500 kilómetros cuadrados, más de 1.000 veces la superficie de la isla Stephen donde actualmente viven unos 30.000 tuataras.

Fuente: New Scientist. Aportado por Graciela Lorenzo Tillard

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Artículo original (inglés)
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