01/feb/02

En el principio fue el caos...

Imágenes captadas por el Observatorio de Arecibo, provenientes de la Corriente de Magallanes, dan pistas sobre el origen de las galaxias

El Observatorio de Arecibo ha capturado imágenes de una turbulencia en la Corriente de Magallanes, en una zona del cosmos donde no hay estrellas. Esto podría ser una evidencia de la evolución galáctica, iniciada hace miles de millones de años. Con estas observaciones, los astrónomos de la universidad estadounidense de Cornell y de este observatorio han descubierto que el halo galáctico (la masa invisible y extremadamente caliente de gas que rodea nuestra galaxia) que rodea la Vía Láctea es más ancho de lo que los físicos pensaban.

Las turbulencias galácticas son consideradas un ingrediente fundamental en la formación de estrellas y nubes de gas y polvo. "Todavía no sabemos qué es lo que causa turbulencias en una corriente cósmica sin estrellas, pero este hallazgo podría ser importante para conocer el proceso de formación de las estrellas y las nubes de polvo cósmicas", explicó Snezana Stanimirovic, astrónoma del Centro Nacional de Astronomía e Ionosfera de Arecibo, en Puerto Rico, que depende de la Universidad Cornell y de la Fundación Nacional de Ciencias de los Estados Unidos.

Las galaxias Gran Nube de Magallanes (a unos 170.000 años luz de la Tierra) y Pequeña Nube de Magallanes (a 190.000 años luz) son nuestras vecinas más cercanas. Como la Vía Láctea, las Nubes de Magallanes contienen millones de estrellas y posiblemente de planetas. La Corriente de Magallanes es un fino rastro de hidrógeno neutro, a una temperatura que puede superar el millón de grados Kelvin, que se extiende haciendo un círculo y que cruza las dos galaxias hasta llegar al polo Sur de la Vía Láctea. Puede tratarse de restos arrancados por un encuentro entre las Nubes de Magallanes y nuestra galaxia hace unos 200 millones de años. Esta corriente llega a la Vía Láctea habiendo recorrido 160.000 años luz, lo que significa que tardaríamos 160.000 años, viajando tan rápido como la luz, en ir de un extremo a otro de esta corriente. Sólo la parte norte de la Corriente de Magallanes puede ser vista por este observatorio situado en Puerto Rico.

Los astrónomos analizaron la emisión de hidrógeno de la corriente de las secciones accesibles de su hemisferio norte y encontraron numerosos grupos de cuerpos que parecían cometas y núcleos de gas, que sugieren desorden en la corriente. "Aunque este nuevo descubrimiento y sus implicaciones no son todavía bien entendidas, gracias al radio telescopio Arecibo podemos ver, por primera vez, estas formas de gas de hidrógeno. Por eso nos dimos cuenta de la densidad del halo galáctico. Esto va a ayudarnos a comprender la evolución de las galaxias desde hace miles de millones de años", continua Stanimirovic.

John Dickey, astrónomo de la Universidad de Minnesota, y Stanimirovic presentaron el resultado de su trabajo, "La Corriente de Magallanes prueba la Densidad del halo Galáctico", el 9 de enero, en el encuentro anual de la Sociedad Americana de Astronomía que se ha celebrado en Washington D.C.

Mientras las Nubes de Magallanes son visibles desde el hemisferio Sur de la Tierra, la Corriente de Magallanes (invisible a simple vista) puede ser sólo observada mediante radio telescopios del hemisferio Sur y desde regiones tropicales del hemisferio Norte. Los observadores en estas regiones pueden ver en el cielo la brillante luz de la Gran Nube de Magallanes y la más tenue Nube de Magallanes.

Fuente: (MICANOA.com, Yupi.com) - Aportado por Alejandro Alonso

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