¡ME GUSTA
AXXÓN!

Archivo de 12 Julio 2009

Si bien es sólo un primer paso, en el futuro, aseguran, la ropa podría tomar fotografías de todo aquello que rodea a quien la lleve

El grupo de especialistas logró fabricar tejidos inteligentes que pueden detectar la longitud de onda y la dirección de la luz que incide sobre ellos.

Uno de los principales avances que aporta el trabajo es una manera precisa de colocar sensores en cada fibra que después son capaces de enviar señales coordinadas cuando los rayos de luz caen sobre ellos.

Esta técnica supone un paso más hacia “un tejido capaz de tomar imágenes con luz ambiente”, aseguraron los investigadores.
Antecedentes

El proyecto, dirigido por el doctor Yoel Fink, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, es la continuación de un trabajo anterior.

En aquella ocasión, los científicos lograron colocar sensores en tejidos de polímero, una especie de tela plástica, relativamente grandes.

Además, el doctor Fink y sus colegas crearon un modelo de sensores muy flexibles y sensibles a la luz y a la temperatura, que podrían resultar útiles en tejidos inteligentes para soldados o para aquellos que trabajen en ambientes hostiles.

Avances

En la investigación actual, los expertos hallaron la manera de estirar los filamentos de polímero, de 25 milímetros de grosor, hasta convertirlos en fibras mucho más finas.

Al mismo tiempo, consiguieron mantener la posición relativa de los sensores.

Estas nuevas fibras, mucho más finas, se tejieron en una diminuta sección de 0,1 milímetros cuadrados, como si fuera un retal a escala microscópica.

La cuidadosa creación del tejido y la colocación de los elementos sensibles a la luz permitió al equipo saber qué señales estaba emitiendo cada sensor.

De esta manera, los investigadores pudieron reconstruir, si bien toscamente, una imagen proyectada sobre ese pequeño cuadrado de tejido.

Los nuevos hallazgos se describieron en un artículo publicado en la revista de la Asociación Americana de Química, Nano Letters.

Según los científicos, este trabajo supone un importante paso adelante para descubrir maneras de que dispositivos minúsculos puedan funcionar de manera coordinada.

Fuente: BBC Mundo. Aportado por Eduardo J. Carletti



Si uno estuviese atrapado debajo de pilas de escombros después de un terremoto, preguntándose si volverá a ver la luz del día, la última cosa que espera es el zumbido de insectos alrededor de su rostro. Pero los insectos podrían salvar nuestra vida, si resulta exitoso un esquema financiado por el Pentágono

El proyecto apunta a aprovechar la forma en que se comunican algunos insectos para dar la alerta temprana de ataques químicos en el campo de batalla; el equivalente de los canarios en una mina de carbón (para detectar el gas venenoso que emite el carbón mineral).

Los investigadores dicen que la tecnología podría tener un buen uso en la vida civil, desde la localización de víctimas en desastres a la vigilancia de contaminación y las fugas de gas, o actuando como detectores de humo.

Los investigadores, que tienen el apoyo del Pentágono, ya han creado insectos cyborgs implantando electrodos en ellos para controlar los músculos de sus alas. El plan más reciente es la creación de redes de comunicación al implantar un paquete con la electrónica en los grillos, cigarras o langostas, que son todos insectos que se comunican por medio de golpes en sus alas.

Los implantes harán que los insectos de estas “redes de ortópteros” modulen sus llamadas en presencia de determinadas sustancias químicas. “Podemos hacer esto mediante el ajuste de la tensión muscular o algún otro parámetro que afecte el sonido que se produce por los movimientos. El insecto en sí podría no notar la modulación”, dice Ben OpCoast de Epstein, quien tuvo la idea durante una visita a China, donde escuchó las llamadas de las cigarras que cambiaban en respuesta a unas a otras.

La empresa, con base en Point Pleasant Beach, New Jersey, EEUU, ha logrado un contrato de seis meses para desarrollar una red de comunicaciones móviles para los insectos.

Además de un sensor bioquímico y un dispositivo de modulación de los músculos del ala, el paquere electrónico contiene sensores acústicos diseñados para responder a la alteración de las llamadas de otros insectos. Esto debería garantizar que la “alarma” la señal se transmite rápidamente a través de la red y, en última instancia, es recogido por los transmisores con base en tierra.

La prioridad del Pentágono es que los insectos detecten agentes químicos y biológicos en el campo de batalla, pero Epstein dice que podrían ser modificados para responder al olor de los seres humanos y, por tanto, se los podríar utilizar para buscar a subrevivientes de terremotos y otros desastres.

El verdadero desafío será miniaturizar la electrónica. “Habida cuenta de que hay insectos suficientemente grandes, no sería un problema”, dice Epstein. Pero la empresa está buscando hacerlo con especies tales como el omnipresente grillo, que tienden a ser más pequeños. Es probable que cada red se conforme de cientos o miles de insectos, y podría extenderse bien lejos en el caso de algunas langostas, que pueden escuchar a un kilómetro de distancia.

¿Son factibles estas redes de optópteros (”OrthopterNets”)? “No veo por qué no”, dice Peter Barnard, director de ciencia en la Sociedad Real de Entomología en Londres. “A pesar de que los insectos pueden parecer limitados por la anatomía de sus órganos productores de sonido, sabemos que pueden producir diferentes señales para diferentes propósitos”. Dado que hay pruebas de que modulan dentro de un ancho de banda de frecuencias bastante amplio para comunicarse, tal vez sea posible modificar y explotar estas capacidades, dice.

Fuente: New Scientist. Aportado por Eduardo J. Carletti

Más información:



Desentrañar la misteriosa evolución del caparazón de las tortugas ha sido el objetivo del trabajo desarrollado por un equipo de biólogos japoneses, empeñados en demostrar cómo se fusionaron las costillas, hasta convertirse en la cáscara protectora que identifica a tan peculiares reptiles. Además, concluyen que tuvieron un antepasado común con los pollos y los ratones, es decir, con las aves y los mamíferos

Los científicos, dirigidos por Hiroshi Nagbashima, de la Universidad de Kobe, compararon el desarrollo embrionario de la tortuga Bauplan (Pelodiscus sinensis) con la de otras dos especies, en concreto un pollo y un ratón. En total, utilizaron tres y cuatro embriones de cada animal.

Su análisis les sirvió para averiguar cómo la tortuga fusionó sus costillas hasta encajonarse con los huesos de los hombros y hacer desaparecer esas costillas tal y como se mantienen en las otras especies estudiadas.

El equipo de Nagashima, en un artículo publicado en la revista Science, describe cómo pudieron ser las etapas transitorias en la evolución de las tortugas, partiendo para ello de un momento inicial en el que su desarrollo embrionario sigue los mismos patrones que el de los pollos o los roedores. En ello se basan cuando aseguran que los tres animales pudieron haber compartido un antepasado común.

Sin embargo, a partir de determinado momento, comienzan a apreciarse diferencias estructurales en el crecimiento de los diferentes embriones. En el caso de la tortuga, observaron que parte de sus costillas se pliegan hacia dentro de su cuerpo, preservando algunas de las conexiones entre los huesos y los músculos y generándose otras que no existen ni en otros reptiles, ni en los pájaros ni en los mamíferos.

Como resultado de este plegamiento, las costillas se van convirtiendo en el caparazón, desplazando los homoplatos hasta una posición que no es la habitual.

Olivier Rieppel, biólogo en el Museo Field de Chicago, considera que estos resultdos desmienten la idea anterior de que el caparazón de las tortugas se desarrolló al fusionarse pequeñas placas de hueso dentro de la piel de los reptiles (los osteodermos).

Esta es una teoría que hace unos meses ya cuestionó el hallazgo de un fósil de hace 220 millones de años, en la provincia china de Guizhou, de la que podría ser la “abuela” de todas las tortugas.

Aquel ejemplar, publicado en Nature en noviembre de 2008, y bautizado como Odontochelys semitestacea, tenía un caparazón incompleto, en el que ya se habían ensanchado y fusionado la columna vertebral y las costillas. Ahora, el trabajo de los japoneses viene a confirmar, con en análisis de ejemplares que hoy existen, que los paleontólogos tuvieron razón en sus conclusiones.

Fuente: El Mundo. Aportado por Eduardo J. Carletti




Noticias: Sección anterior, por tema
Ciencia - Cine - Espacio - Espectáculos - Historietas - Internet - Juegos
Libros - Literatura - Revistas - Sociedad - Tecnología - Televisión

Noticias en esta sección y la anterior, por año
2010 - 2009 - 2008 - 2007 - 2006 - 2005 - 2004 - 2003 - 2002

Axxón, Ciencia Ficción: una lista de e-mail donde podemos conversar de los temas que nos interesan
Este grupo funciona en Grupos Yahoo! ar.groups.yahoo.com

Búsqueda personalizada