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AXXÓN!

Archivo de 18 Julio 2009

Un reservorio no registrado en los mapas con un líquido químicamente similar al agua de mar, pero enterrado bajo un glaciar del interior la Antártida, parece contener una vida microbiana inusual en un lugar donde reina el frío, la oscuridad y la falta de oxígeno, algo que anteriormente había llevado a los científicos a creer que nada podría sobrevivir allí, según una nueva investigación recién publicada

Después de tomar muestras y analizar este manantial que brota de debajo del glaciar Taylor, un glaciar en la capa de hielo este, ubicado en los alguna vez libres de hielo valles secos de McMurdo de la Antártida, los investigadores creen que, a falta de suficiente luz para producir los alimentos por medio de la fotosíntesis, los microbios se han adaptado en los últimos 1,5 millones de años para manipular azufre y compuestos de hierro para sobrevivir.

Los microbios también son notablemente similares a las especies naturales que se encuentran en ambientes marinos, lo que lleva a la conclusión de que las poblaciones bajo el glaciar son restos de una gran población de microbios que alguna vez ocuparon un fiordo, o el mar, en sitios donde recibían la luz del sol.
Es probable que muchos de estos linajes marinos hayan declinado, mientras que otros se adaptaron al cambio de condiciones, cuando el glaciar Taylor avanzó, sellandod el sistema bajo una gruesa capa de hielo.

La investigación, que se publicó en la revista Science, responde algunas preguntas y plantea otras acerca de la persistencia de la vida en ambientes extremos tales como los glaciares, o incluso en lagos en estado líquido atrapados a kilometros bajo la placa de hielo de la Antártida, ambientes que hasta hace poco los científicos creían que no podría sostener criaturas vivientes.

“Entre las grandes preguntas está ¿Cómo puede funcionar un ecosistemas debajo de un glaciar?, ¿Cómo pueden persistir debajo de cientos de metros de hielo y vivir en forma permanente en condiciones de frío y oscuridad durante largos períodos de tiempo, en el caso de Blood Falls, durante millones de años?”, se pregunta Jill Mikucki, autora principal del artículo.

Mikucki es una investigadora financiada por la National Science Foundation (NSF). Trabaja en el Departamento de Ciencias de la Tierra del Dartmouth College y es una becaria externa en el Centro Dickey para la Compresión Internacional y su Instituto de Estudios del Ártico.

Los valles secos están completamente desprovistos de animales y plantas complejas, y los científicos consideran que son los desiertos más extremos de la Tierra. Los Valles reciben, en promedio, sólo 10 cm de nieve cada año. A pesar de la falta de precipitaciones durante el verano antártico, las temperaturas apenas suben lo suficiente para que los glaciares que desciendem a los valles comiencen a fundirse. El deshielo forma arroyos que entran en lagos cubiertos de capas de hielo que tienen de dos a tres pisos (de un edificio) de espesor.

Mikucki y sus colegas basaron su análisis en las muestras tomadas en las inquietantes Blood Falls (Cataratas de Sangre), una caída de agua en el borde del glaciar, de flujo irregular, que a menudo tiene un llamativo aspecto de color rojo brillante, en marcado contraste con el hielo de fondo.

Los valles secos han sido objeto de investigación científica desde los primeros días de la exploración antártica en la llamada “Edad Heroica”, a principios del siglo 20. Incluso los primeros exploradores tomaron nota de la enorme mancha en el frente del glaciar y especularon sobre lo que podría haberla causado.

“Los exploradores originales”, dijo Mikucki, “pensaron que los brillantes colores se debían a un alga roja”. Más de un siglo después, los valles secos siguen siendo una inmensa fuente de curiosidad científica. Uno de los sitios de la red de 26 lugares en todo el mundo de proyectos de investigación ecológica a largo plazo de la NSF se encuentra allí. Y, como parte de su programa de investigación durante el Año Polar Internacional (API), la NSF apoya una extensa temporada de investigación en los valles secos, permitiendo que los científicos, por primera vez, puedan permanecer en el terreno los seis meses de oscuridad para estudiar a la forma en que reaccionan las criaturas microscópicas. la NSF administra el Programa Antártico de los EEUU y es el principal organismo de EEUU para el API.

En el documento, sin embargo, Mikucki y sus colegas sostienen que las criaturas que sobreviven debajo del Glaciar Taylor son mucho más exóticas y mucho más adaptables que lo que pensaron los primeros exploradores.

Debido a que el flujo que mana del glaciar no sigue ningún patrón claro, llevó varios años obtener las muestras necesarias para llevar a cabo un análisis. Finalmente se obtuvo para el análisis una muestra de un líquido claro y muy salado. “Cuando empecé a realizar el análisis químico en éstas, no había oxígeno”, dijo ella. “Allí fue cuando se puso muy interesante, era un verdadero ‘momento eureka’”.

Además, el análisis genético sugiere que, de la relativamente pequeña cantidad de microorganismos encontrados en esa salmuera, “la mayoría de estos organismos son de linajes marinos”, dijo. En otras palabras, microorganismos más parecidos a los que se encuentran en un océano que los que hay en tierra, pero capaces de sobrevivir sin los alimentos y fuentes de luz disponibles en el océano abierto.

“Las sales relacionadas con estos rasgos son sales marinas, y habida cuenta de la historia de agua marina en los valles secos, tiene sentido que las comunidades microbianas subglaciales retengan una parte de su patrimonio marino”, añadió.

Esto llevó a la conclusión de que los antepasados de los microbios que medran debajo del glaciar Taylor probablemente vivieron en el océano muchos millones de años atrás. Cuando el suelo de los Valles se levantó más de 1,5 millones de años atrás, quedó atrapada una piscina de agua de mar del fiordo que penetraba la zona. Eventualmente, la piscina fue cubierta por el flujo de los glaciares.

El estanque, sea cual sea su tamaño, “es una especie única de cápsula del tiempo de un período en la historia de la Tierra”, dijo Mikucki. “No conozco otro ambiente como éste en la Tierra.”

La vida debajo del glaciar Taylor puede ayudar a los científicos a abordar las preguntas sobre la vida en la “Tierra Bola de Nieve“, el período geológico cuando grandes capas de hielo cubrieron la superficie de la Tierra. Pero también es un rico laboratorio para estudiar la vida en otros entornos hostiles, incluidos los lagos de la Antártida subglacial y quizás, incluso, en otros planetas helados en el Sistema Solar, como debajo de los casquetes de hielo de Marte o en las cubiertas de hielo de los océanos de Europa, una luna de Júpiter.

Fuente: Astrobiology. Aportado por Eduardo J. Carletti

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Aunque ya la habíamos visto caracterizado como tal en el set de rodaje gracias a un intrépido paparazzi, esta que os presentamos aquí es la primera imagen oficial de la esperada adaptación del famoso videojuego

El título completo y en español de la película será “Príncipe de Persia: Las Arenas del Tiempo“.

En la imagen podemos ver a Jake Gyllenhaal presto a la pelea en su rol del Príncipe Dastan, papel para el que el actor ha tenido que someterse a un duro entrenamiento.

Mueve la cámara Mike Newell, del que hace 15 años nadie hubiera esperado una producción de estas características tras dirigir Cuatro Bodas y un Funeral, aunque hace cuatro años ya se hizo cargo de otra megaproducción: Harry Potter y el Cáliz de Fuego.

Produce el todopoderoso Jerry Bruckheimer, al que es difícil encontrarle algun título que no haya dado la talla.

El 28 de mayo de 2010, estreno en EEUU.

Fuente: El Séptimo Arte. Aportado por Eduardo J. Carletti

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Para los testarudos que siguen creyendo que los astronautas de la misión Apolo nunca aterrizaron en la Luna, la NASA tiene nuevas imágenes —una prueba definitiva— que muestran con claridad al aterrizador de la Apolo 11 que llevó a los primeros astronautas a la superficie lunar hace 40 años

Las imágenes, tomadas por el primer explorador lunar que envía la NASA en más de una década, el Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO), muestra el aterrizador Eagle en la Base de la Tranquilidad, donde los astronautas de Apolo 11, Neil Armstrong y Buzz Aldrin, descendieron el 20 de julio de 1969. Las imágenes fueron tomadas entre el 11 y el 15 de este mes y publicadas por la NASA.

“El equipo de LROC esperaba ansiosamente cada imagen”, dijo el investigador principal de LROC Mark Robinson en la Universidad Estatal de Arizona. “Estábamos muy interesados en echar un primer vistazo a las etapas de descenso del módulo lunar sólo por la emoción, y ver cuán bien se habían enfocado las cámaras. Las imágenes son fantásticas y también el foco”.

La imagen no muestra si la bandera de Estados Unidos que fue plantada allí aún se mantiene en pie, o no. No está claro todavía si será o no visible la bandera en próximas imágenes, dijo Robinson, añadiendo que cree que la bandera de Apolo 11 fue volteada por los impulsores cuando los astronautas abandonaron la superficie lunar.

Las misiones india y japonesa también han captado imágenes del lugar de Apolo 11, pero éstas no tienen la alta resolución de las imágenes de LRO, dijo Robinson.

El lugar de aterrizaje de Apolo 11 no fue el único que captó la cámara de LRO (a la que se conoce como LROC): También tomó imágenes de lugares de aterrizaje de otros cinco vuelos de la Apolo (se espera que el otro lugar, el del Apolo 12, se fotografíe en las próximas semanas). Los módulos lunares en todos estos lugares fotografiados son visibles en forma de puntos; y también se pueden ver sus sombras. Se pueden ver algunos detalles más en la imagen del lugar de aterrizaje de Apolo 14, que fueron tomadas hace apenas dos días, donde ser ven los instrumentos científicos y las huellas de los astronautas.

“Por supuesto, fue fantástico ver todo ese metal sobre la superficie, era exactamente lo que esperábamos ver”, dijo Robinson. “Sobre la superficie, esperando que regresemos”.

Conforme LRO descienda gradualmente a una órbita menor, las imágenes mejorarán y proporcionarán una visión más próxima de los lugares de aterrizaje lunar.

“Este es sólo un primer vistazo”, dijo Michael Wargo, científico lunar jefe en las Oficinas Centrales de la NASA en Washington, DC, “A partir de ahora, sólo irán mejorando más y más”.

Se espera que las imágenes de estos sitios les muestren a los científicos cómo han cambiado los lugares desde que los astronautas pasaron por ellos, si hay nuevos cráteres o cómo los restos de artefactos humanos han soportado el entorno lunar. Y las imágenes no sólo sirven como registro de nuestra presencia pasada en la Luna, sino que los científicos serán capaces de usar la información para hacer mapas topográficos de la superficie lunar en esos sitios.

Aproximadamente del tamaño de un auto Mini Cooper, la sonda LRO, un satélite en órbita que costó 504 millones de dólares, fue lanzado hacia la Luna el 18 de junio de este año. Se espera que la sonda pase al menos un año cartografiando la Luna para las futuras misiones tripuladas, y varios años más llevando a cabo estudios científicos.

Alguna gente ha cuestionado si la NASA realmente fue a la Luna o si todo fue un engaño. Pero ningún historiador serio, investigador o analista de la industria espacial duda de los aterrizajes en la Luna.

Fuente: Space.com. Aportado por Eduardo J. Carletti

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Después de desvelarse que el director de la cinta basada en la novela homónima de Tolkien iba a ser Guillermo del Toro, ahora sólo nos falta saber quién será en encargado de dar vida a Bilbo Bolsón

El Hobbit llegará hasta las pantallas de los cines dividida en dos entregas, que verán la luz a mediados de 2011 y 2012.

Como todos ya sabréis, Ian Holm fue el encargado de dar vida al personaje en la trilogía El Señor de los Anillos, pero ahora por razones de peso no puede interpretarlo en esta nueva andadura en la Tierra Media y por eso han salido a la palestra tres nombres: James McAvoy (Wanted), David Tennant (Dr Who) y Daniel Radcliffe (Harry Potter y el Misterio del Príncipe).

El primero de ellos, McAvoy, tiene en mi opinión personal todas las papeletas para ser finalmente el elegido por motivos más que aparentes, aunque no descartemos que Daniel Radcliffe supondría una estupenda salida de la saga Harry Potter, a la que ya “sólo” le restan tres películas por estrenarse.

La historia se sitúa cronológicamente unas pocas decenas de años antes de las aventuras de El Señor de los Anillos. Narra el viaje de un hobbit llamado Bilbo Bolsón, al que no le gustan las aventuras, a la Montaña Solitaria en busca del tesoro robado por el dragón Smaug años atrás. Todo empieza un inesperado día en el que Bilbo recibe la visita de Gandalf el Gris junto con 13 enanos, entre los que se cuenta a Thorin Escudo de Roble, a cuya familia le fue robado el tesoro. Algunos de los hechos narrados en El Hobbit influirán en los acontecimientos posteriores de El Señor de los Anillos.

Fuente: El Séptimo Arte. Aportado por Eduardo J. Carletti

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