Archivo de 5 Noviembre 2009
Los astrónomos han identificado un tipo de supernova que parece ser un tipo que se había previsto en la teoría, pero nunca se había observado antes en la realidad
Hace dos años, Lars Bildsten de UC Santa Barbara y sus colegas predijeron un nuevo tipo de supernova en las galaxias distantes, a la que denominaron mecanismo “.Ia” (punto uno a), involucrando una detonación de helio en una enana blanca, que expulsa un pequeño envoltorio de material.
Esta explosión teórico sería más débil que la mayoría de las supernovas y su brillo crecería y bajaría en apenas unas pocas semanas. Dovi Poznanski, de Berkeley, volvió a mirar observaciones de siete años de edad y encontró este inusual tipo de supernova. Poznanski y sus colegas dicen que la supernova 2002bj pertenece a una categoría propia, ya que sus espectros sugieren que evolucionó muy rápido y produjo una combinación inusual de elementos.
Las supernovas se clasifican generalmente en base a líneas indicadoras en el espectro de la radiación que emiten. Se piensa que los dos tipos principales se desarrollan por la explosión de enanas blancas y por el colapso de estrellas masivas.
Sin embargo, la teoría de Bildsten dice que en raros casos, existe un sistema de estrellas binarias donde el helio pasa de una enana blanca a otra y se acumula en la enana blanca más masiva.
Este raro suceso es elque conduce a las condiciones únicas de la ignición termonuclear explosiva y la completa expulsión del océano de helio acumulado. La abundancia de elementos radiactivos inusuales producidos en la rápida fusión lleva a un espectáculo de luz brillante surgida de la materia recién sintetizada que dura unas pocas semanas.
Las explosiones “usuales” de enanas blancas se conocen como “supernovas de tipo Ia. Son más brillantes que una galaxia entera por más de un mes y son muy útiles para los estudios cosmológicos. La supernovas “.Ia” que predice la teoría sólo tiene una décima parte del brillo y dura una décima parte del tiempo.
Poznanski y su equipo dicen que 2002bj encaja en este tipo de supernova nunca antes visto.
“Esta es la evolución de supernova más rápida que jamás hemos visto”, dijo Poznanski. “Fue tres a cuatro veces más rápida que una supernova estándar, desapareciendo básicamente en 20 días. Su brillo cayó como una piedra”.
Poznanski le dijo a Universe Today que en realidad estaba mirando supernovas de tipo II para otro fin cuando encontró el espectro de 2002bj. “Mi primera reacción fue una gran confusión”, dijo. “Mi segunda reacción, después de mostrarla a otros expertos, fue de mayor confusión. Después de comparar contra todos los objetos que conocemos y no encontrar nada, la confusión fue tapada por un gran entusiasmo. Éste siguió aumentando hasta que encontramos la. idea de la .Ia y ésta encajaba bastante bien “.
Luego Poznanski y su equipo volvieron a analizar sus datos para asegurarse, y el resto es historia.
Esta explosión no fue nada que se parezca a una explosión regular de tipo Ia, dijo Alex Filippenko, miembro del equipo, debido a que la enana blanca sobrevive a la explosión del depósito de helio. De hecho, tiene al mismo tiempo similitudes con una nova y una supernova. Las novas se producen cuando cae materia en una estrella —principalmente hidrógeno— y se acumula en una capa que puede estallar en breves explosiones termonucleares. SN 2002bj es un “super” nova, que generó cerca de 1.000 veces la energía de una nova estándar, dijo.
“Como hemos hablado de nuestro trabajo durante los últimos años, la mayoría de los astrónomos en la audiencia recordaron que nunca habían visto un suceso así”, dijo Bildsten. “¡Les dijimos que sigan buscando! Con el cielo como límite, los observadores suelen estar por delante de las teorías, así que estoy muy contento de que hayamos podido hacer una predicción que permitió una rápida interpretación de un fenómeno nuevo. A pesar de que la supernova se observó en 2002, el ojo de Dovi Poznanski pudo apreciar su importancia y relevancia”.
Fuente: Universe Today. Aportado por Eduardo J. Carletti
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Los primeros dos astronautas se despiertan en la cámara de hiper-sueño de una nave aparentemente abandonada. Rodeados de oscuridad y desorientados, el único ruido que oyen es el ronroneo de la panza de la nave. No recuerdan nada: ni quiénes son, ni cuál es su misión
El cabo Bower acaba de despertar de un prolongado sueño en su cámara de hibernación. Debido al largo letargo, le cuesta salir del estado de aturdimiento en el que se encuentra, pero poco a poco irá recobrando el sentido y recordando por qué se halla en un sitio tan inhóspito. El montón de chatarra que le rodea resulta ser una nave espacial de medidas colosales que por desgracia está prácticamente inoperante. Afortunadamente, el Teniente Payton acaba de despertar también, con lo que podrá ayudar al acongojado Cabo a la hora de averiguar qué es lo que ha pasado… y dónde está el resto de la tripulación.
Dennis Quaid se embarca en una odisea espacial: peligro. Que conste que un servidor poco o nada tiene en contra de este actor tejano. Los problemas los tengo con su currículum más reciente, porque la verdad es que se me hace muy difícil recordar una película memorable en la que él encabezara el cartel. Afortunadamente, no tienen que pasar demasiados minutos para darme cuenta de que el bueno de Dennis queda en un segundo plano (y como nunca está de más… no tengo nada en su contra, que vuelva a constar en acta). En esta ocasión los mandos de la nave los toma el joven Ben Foster, que cumple con buena nota, eso sí, pasando el peor rato de su vida.
Una nave intergaláctica que chirría por todos lados, fruto de la desatención sufrida durante un viaje que en principio debía prolongarse durante 120 años; unas horribles criaturas humanoides que campan a sus anchas dejando tras de sí un rastro de sangre y miembros amputados; imágenes dolorosas y algo repugnantes; un síndrome que agudiza la paranoia y las alucinaciones… y por si todo esto supiera a poco, el destino de la humanidad está en juego. ¿No se perciben los alienígenas babosos de Ridley Scott? Desde luego. ¿No se ve el Sol agonizante de Danny Boyle? También, también. ¿No llegan las malas vibraciones de la nave Horizonte Final (“curiosamente” concebida por Paul W. S. Anderson, que ahora ejerce de productor)? Sin duda. ¿No se nota aquella soledad asfixiante de la Luna de Duncan Jones? Bueno, aceptamos barco. Y la lista sigue.
Tenemos pues ante nosotros unos pasillos metalizados que nos conocemos como la palma de la mano, y unas amenazas que hemos combatido muchas veces antes. No obstante, Christian Alvart es capaz de crear un micro-universo asfixiante, bastante generoso en lo que a detalles se refiere… y en ocasiones aterrador. Porque a pesar de que casi todo parezca formar parte de un gran déjà vu, la opresiva aventura intergaláctica no deja por ello de suscitar un cierto interés. Buena culpa de ello es la táctica de la información fragmentada (servida en bandeja con la excusa de la recuperación paulatina de la memoria). Un recurso que, para no desentonar con el conjunto, ya ha sido empleado en innumerables películas, pero que igualmente es usado con sabiduría, ya sea para mantener en vilo al espectador, ya sea para poder trampear con la historia en algún que otro momento.
O ya sea para darnos cuenta que lo verdaderamente atractivo lo encontramos en una dimensión espacio-temporal distinta a la que contiene la acción central. Así, me atraen mucho las dramáticas circunstancias de crisis malthusiana que motivan la misión espacial, y veo con buenos ojos los delirios de divinidad relatados a modo de cuento siniestro. Es la importancia de detalles como estos la que consigue tapar los numerosos agujeros negros del filme. Porque más que quedarme por ejemplo con unos monstruos que parecen deshechos de las tribus urbanas de ‘The Warriors’; más que quedarme con los ridículos personajes secundarios, me quedo con la impresión que ‘Pandorum’ es una cinta fácilmente olvidable, pero a la vez un relato de terror / ciencia-ficción entretenido y bastante decente.
| VIDEO: ESPERE UN MOMENTO MIENTRAS SE CARGA
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Fuente: El Séptimo Arte. Aportado por Eduardo J. Carletti
Algunos terremotos pueden dejar un legado de réplicas que duran siglos
En varios casos, unos retumbos sísmicos de bajo nivel parecen ser el aviso de muchos sismos. Sin embargo, no siempre es así: el terremoto de Sichuan en China (foto) del 2008 surgió de la nada. Estos retumbos pueden que no sean precursores, sino réplicas: reajustes en una falla después de un evento más grande, en algunos casos, producido siglos antes.
Seth Stein, de la Uiversidad Northwestern en Evanston, Illinois, y sus colegas, analizaron el ritmo de deslizamientos de fallas en los diversos entornos tectónicos. Encontraron que en los límites de las placas, el movimiento “recarga” ráidamente una falla con nuevas tensioens y cambios de sus condiciones, así que los temblores pueden ser claramente identificados como réplicas que por lo general terminan en una década.
Muy lejos de los límites de placas, sin embargo, la recarga de la falla es mucho más lenta, y las réplicas pueden continuar a lo largo de cientos de años. La falla New Madrid en Missouri, por ejemplo, puede estar experimentando réplicas de un terremoto ocurrido a principios del 1800 (Nature, DOI: 10.1038/nature08502).
La actividad sísmica que se produce fuera de los límites de las placas “dice más acerca de dónde ocurrieron los grandes sismos que sobre los que vendrán”, dijo Stein.
Fuente: New Scientist. Aportado por Eduardo J. Carletti
Una grieta en la corteza terrestre, que podría ser precursora de un nuevo océano, se abrió en pocos días en 2005, sugiere un nuevo estudio. La abertura, situada en la región de Afar, en Etiopía, presenta una oportunidad única para los geólogos de estudiar cómo se forman las dorsales oceánicas
La quebradura es el componente superficial de una grieta continental.que se ha formado al alejarse entre sí las placas de Arabia y África. Comenzó a abrirse en septiembre de 2005, cuando hizo erupción el volcán Dabbahu, ubicado en el extremo norte de la grieta .
El magma del interior del volcán no llegó a la superficie y ni estalló como fuente de lava, en cambio, fue desviado hacia la grieta subterránea continental. El magma se enfrió en un “dique” en forma de cuña, que luego fue levantado,rompiendo la superficie y creando profundas grietas de 500 metros de largo y 60 de profundidad.
Utilizando datos de sensores recogidos por universidades de la región, los investigadores, conducidos por Atalay Ayele de la Universidad de Addis Abeba en Etiopía, reconstruyeron la secuencia de sucesos sísmicos que llevó a la formación de la rajadura. Descubrieron que se formó en la brecha un dique de magma solidificado de 60 kilómetros de largo y 8 metros de ancho, causando la quebradura en cuestión de días.
Ferocidad “impresionante”
Unos diques similares en Islandia tienen, típicamente, alrededor de 10 kilómetros de largo y 1 metro de ancho, y les puede llevar años formarse. El nuevo estudio muestra que la formación de diques se puede producir en segmentos más grandes, y durante períodos mucho más cortos de tiempo, de lo que se pensaba.
“La ferocidad de lo que hemos visto durante este episodio nos sorprendió a todos2, dice Cynthia Ebinger, un miembro del equipo de la Universidad de Rochester en Nueva York.
Si bien la brecha del Monte Dabbahu continúa cientos de kilómetros tierra adentro, Ebinger dice que podría seguir ampliándose y alargándose. “A medida que las placas se sigan separando, acabará pareciéndose al Mar Rojo”, djo.
Nuevo océano
Eventualmente, la grieta podría llegar a la costa este de Etiopía y llenarse de agua de mar. “En algún momento, en caso de que la difusión y la dislocación continúe, esa zona se va a inundar”, dice Ken Macdonald, un geofísico marino de la Universidad de California, Santa Barbara, que no participó en el estudio.
Ebinger dice que esto no sucederá a corto plazo; se necesitarían alrededor de 4 millones de años para que la grieta llegue a tener el tamaño del Mar Rojo. Otras áreas en la región de Afar están por debajo del nivel del mar, sin embargo, y puedo imaginarme inundaciones si ocurre una dislocación similar cerca de los volcanes de la costa hacia el norte y el este, que forman una barrera natural contra el mar.
Macdonald afirma que el proceso de las placas continentales separándose y rellenándose con magma es análogo a lo que sucede en los fondos marinos profundos en las dorsales oceánicas, que son difíciles de estudiar porque están a unos kilómetros bajo el agua. “This is very exciting in terms of its implications for the deep ocean and how mid-ocean ridges work,” he told New Scientist . “Esto es muy emocionante en términos de las implicaciones en cómo funcionan las dorsales oceánicas y del océano profundo”, dijo a New Scientist.
Referencia de publicación: Geophysical Research Letters (doi:10.1029/2009GL039605)
Fuente: New Scientist. Aportado por Eduardo J. Carletti
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