Archivo de 2 Diciembre 2009
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A mediados de septiembre, casi por casualidad, nos enteramos del estreno norteamericano en algún que otro cine de Blood Creek, la última cinta dirigida, hasta la fecha, por Joel Schumacher
Y digo casi por casualidad, porque coincidió que alguien con acceso a internet vio que la proyectaban en algún cine, y así lo hizo saber, ya que la responsable de la cinta, Lionsgate, la estrenó en alguna sala (eso sí, de las de “segunda carrera”) simplemente por cumplir con el contrato firmado, no por interés alguno en una producción de la que poco se ha sabido.
Ahora, para su lanzamiento en DVD, se ha implicado más editando al menos un trailer, el cual podeís ver ahora para poder juzgar la decisión tomada. El caso es que los que dicen haberla visto parece que defienden que no sólo no es tan mala como podría pensarse, sino que incluso el resultado les deja medianamente contentos, con lo que casi sin querer se ha provocado una cierta expectación por ver la película, y debo añadir que morbosamente justificada.
La película es un drama de terror, según su clasificación oficial. La historia gira en torno a un hombre y su hermano, que en busca de venganza, se verán atrapados en un experimento angustioso oculto que se remonta hasta el Tercer Reich.
Fue estrenada en EEUU el 18/09/2009, su Productora fue Lionsgate. Dirigida por Joel Schumacher, con guión de David Kajganich. Reparto: Dominic Purcell, Henry Cavill, Michael Fassbender, Emma Booth, Shea Whigham, Laszlo Matray, Rainer Winkelvoss, Joy McBrinn
Fuente: El Séptimo Arte. Aportado por Eduardo J. Carletti
Una reciente imagen de una parte de NGC 7023, o la Nebulosa Iris, obtenida por el telescopio espacial Hubble, de la NASA y de la ESA, destaca un perfecto laboratorio de polvo en el cielo
En la Tierra, tendemos a encontrar nada más que una molesta capa de polvo que cubre los muebles y nos hace estornudar. El polvo cósmico también puede ser un obstáculo para los astrónomos porque las cámaras que utilizan la luz visible no pueden ver a través de él. Sin embargo, el estudio detallado del polvo cósmico ayuda a los astrónomos a precisar los componentes de la mezcla cruda que finalmente da a luz a las estrellas.
Esta vista muy de cerca de un área en la región noroeste de la gran nebulosa Iris parece estar obstruida por el polvo cósmico. Con la luz brillante de la estrella cercana HD 200775 iluminando desde arriba, el polvo se parece a espesos montes de algodón ondulantes. En realidad, está formado por pequeñas partículas de materia sólida, con tamaños de diez a cien veces menor que el de los granos de polvo que se encuentran en los hogares. Tanto el fondo como el primer plano están salpicados por estrellas, en toda la imagen.
NGC 7023 es una nebulosa de reflexión, lo que significa que dispersa la luz de una estrella masiva cercana, en este caso, HD 200775. Las nebulosas de reflexión son diferentes de las nebulosas de emisión, que son nubes de gas que son lo suficientemente calientes como para emitir luz por sí mismas. Las nebulosas de reflexión tienden a aparecer de color azul debido a la forma en que dispersan la luz, pero partes de la Nebulosa Iris aparecen inusualmente rojas.
Los investigadores que estudian al objeto están especialmente interesados en la región a la izquierda y ligeramente por encima del centro de la imagen, donde encontraron filamentos de polvo más rojos que lo esperado. Un compuesto químico desconocido, probablemente basado en hidrocarburos, es responsable de los matices rojos. La alta resolución y sensibilidad de los instrumentos del Hubble permite a los astrónomos estudiar el área en detalle. Las imágenes y los espectros son sólo una parte del análisis. En la Tierra, los científicos están realizando pruebas de laboratorio adicionales para evaluar mejor la composición química exacta de la nebulosa.
NGC 7023 fue descubierta por Sir William Herschel, en 1794. La nebulosa se encuentra en la constelación de Cepheus, el rey Cefeo, en el cielo boreal. NGC 7023 está a aproximadamente 1400 años luz de la Tierra y tiene alrededor de seis años luz de diámetro. Esta imagen etérea fue tomada por la Cámara Avanzada para Relevamientos ACS. Los astrónomos también utilizaron la cámara NICMOS (Near Infrared Camera and Multi-Object Spectrometer) del Hubble para tratar de determinar qué elementos químicos están presentes en la nebulosa.
Fuente: El Mensajero de los Astros. Aportado por Eduardo J. Carletti
Investigadores del Instituto Tecnológico de California, Caltech, del Laboratorio de Propulsión a Reacción, de la NASA, y de otras instituciones, sugieren que la excentricidad de la órbita de Saturno alrededor del Sol puede ser la responsable de la inusual y nunca vista distribución de los lagos sobre las regiones polares norte y sur del mayor satélite natural de ese planeta, Titán. Un artículo que describe esa teoría aparece en la edición online adelantada del 29 de noviembre de 2009 de Nature Geoscience
La órbita oblonga de Saturno alrededor del Sol expone a diferentes partes de Titán a distintas cantidades de luz solar, lo cual afecta los ciclos de precipitación y evaporación en aquellas áreas. Similares variaciones en la órbita de la Tierra también conducen a largos ciclos de eras de hielo sobre nuestro planeta.
 Los hemisferios norte y sur de Titán, que muestra la gran disparidad entre la abundancia de lagos en el norte y su escasez en el sur. La hipótesis presentada favorece el el flujo a largo plazo de hidrocarburos volátiles, principalmente de metano, de hemisferio a hemisferio. Recientemente, la dirección de este transporte ha sido de sur a norte, pero el efecto se han invertido decenas de miles de años atrás. Imagen: NASA / JPL / Caltech / UA / SAR
Como reveló la información de la imagen del Radar de Apertura Sintética de la nave espacial Cassini de la NASA, lagos de etano y metano líquidos en altas latitudes boreales de Titán cubren 20 veces más área que los lagos en altas latitudes meridionales. Los datos de Cassini también muestran que hay significativamente más lagos parcialmente llenos y ahora vacíos en el norte. En la información del radar, suaves rasgos –como las superficies de los lagos– aparecen como áreas oscuras, mientras que rasgos más accidentados –tales como el fondo de un lago– aparecen brillantes. La asimetría no parece ser el destino estadístico teniendo en cuenta la gran cantidad de datos recogidos por Cassini en sus cinco años sobrevolando a Saturno y sus satélites naturales.
Los científicos inicialmente consideraron la idea que “hay algo inherentemente diferente cerca de la región polar norte versus la meridional en términos de topografía, tal como lluvias líquidas, escurriendo o infiltrando en el suelo más en uno de los hemisferios,” dijo Oded Aharonson de Caltech, autor líder del artículo de Nature Geoscience.
No obstante, Aharonson nota que no hay diferencias substanciales conocidas entre las regiones norte y sur para sostener esta posibilidad. En forma alternativa, el mecanismo responsable de esta dicotomía regional puede ser estacional. Un año en Titán dura 29,5 años terrestres. Cada 15 años terrestres, las estaciones en Titán se invierten, por lo que se vuelve verano en un hemisferio e invierno en el otro. De acuerdo a esta hipótesis de la variación estacional, la precipitación y evaporación de metano varía en las diferentes estaciones, últimamente se dan lagos rellenos en el norte mientras que los lagos están secos en el sur.
El problema con esta idea, dijo Aharonson, es que considera para su disminución de alrededor de un metro por año en las profundidades de los lagos en el hemisferio estival. Pero los lagos de Titán tienen unos pocos cientos de metros de profundidad en promedio, y no drenaría (o llenaría) en sólo 15 años. Además, la variación estacional no puede considerar la disparidad entre los hemisferios en el número de lagos vacíos. La región polar norte tiene aproximadamente tres veces más cuencas de lagos secos que en el sur y siete veces más parcialmente llenos.
“¿Cómo se mueve el agujero en el suelo?”, preguntó Aharonson. “El mecanismo estacional puede ser responsable en parte del transporte global de metano líquido, pero ésta no es la historia completa”. Una explicación más plausible, dicen Aharonson y sus colegas, está relacionada a la excentricidad de la órbita de Saturno –y por lo tanto, de Titán, su satélite– alrededor del Sol.
Como la Tierra y otros planetas, la órbita de Saturno no es perfectamente circular, sino algo elíptica y oblicua. Debido a esto, durante su verano meridional, Titán está alrededor del 12% más cerca del Sol que durante el verano boreal. Como resultado, los veranos boreales son largos y suaves; los veranos australes son cortos e intensos.
“Proponemos que, en esta configuración orbital, la diferencia entre la evaporación y la precipitación no es igual en estaciones opuestas, lo cual significa que hay un transporte neto de metano del sur al norte”, dijo Aharonson. Este desequilibrio guiaría una acumulación de metano –y, por lo tanto, de la formación de muchos más lagos– en el hemisferio norte.
No obstante, la situación es verdadera sólo ahora. A lo largo de escalas de tiempo muy extensas, de decenas de miles de años, los parámetros orbitales de Saturno varían, a veces, causando que Titán esté más cerca del Sol durante su verano boreal y más lejos en los veranos meridionales, y provocando una inversión en el transporte neto de metano. Esto llevaría a una acumulación de hidrocarburos – y a una abundancia de lagos – en el hemisferio meridional.
“Como la Tierra, Titán tiene variaciones climáticas de decenas de miles de años provocadas por cambios orbitales”, dijo Aharonson. En la Tierra, estas variaciones, conocidas como ciclos Milankovitch, están relacionadas con cambios en la radiación solar, lo cual afecta la redistribución global del agua en forma de glaciares, y se cree responsable de los ciclos de eras de hielo. “En Titán, hay ciclos climáticos de larga duración en el movimiento global del metano que fabrica lagos y cava cuencas de lagos. En ambos casos encontramos registros del proceso relacionados con la geología”, agregó.
“Podemos haber encontrado un ejemplo de cambio climático de larga duración, análogo a los ciclos climáticos Milankovitch de la Tierra, en otro objeto del Sistema Solar”, dijo.
Los coautores del artículo son: Alexander G. Hayes, estudiante graduado de Caltech; Jonathan I. Lunine, Laboratorio Lunar y Planetario, Tucson, Arizona; Ralph D. Lorenz, Laboratorio de Física Aplicada en la Universidad John Hopkins, Laurel, Maryland; Michael D. Allison, Instituto de Estudios Espaciales Goddard, de la NASA, New York; y Charles Elachi, director del Laboratorio de Propulsión a Reacción, JPL, de la NASA, Pasadena, California.
Fuente: El Mesajero de los Astros / NASA. Aportado por Eduardo J. Carletti
¿Qué viene primero: los agujeros negros súpermasivos que devoran materia frenéticamente o las enormes galaxias donde éstos residen?
Un escenario totalmente nuevo ha surgido a partir de una serie de recientes y extraordinarias observaciones de un agujero negro sin hogar, que indican que los agujeros negros pueden estar “construyendo” la propia galaxia que los hospeda. Éste podría ser el eslabón perdido que se buscaba hace mucho tiempo para comprender por qué la masa de agujeros negros es mayor en galaxias que contienen más estrellas.
La impresión de este artista muestra cómo los chorros de los agujeros negros
podrían formar galaxias, lo que explica por qué la masa de un agujero negro
es mayor en las galaxias que contienen más estrellas
“La pregunta del ‘huevo o la gallina’ aplicada en el sentido de si acaso viene primero la galaxia o su agujero negro es uno de los temas más debatidos hoy en astrofísica”, dice David Elbaz, autor principal. “Nuestro estudio sugiere que los agujeros negros súpermasivos pueden desencadenar la formación de estrellas y así, ‘construir’ sus propias galaxias. Este eslabón también puede explicar por qué las galaxias que albergan agujeros negros más grandes tienen más estrellas”.
Para llegar a una conclusión tan extraordinaria, el equipo de astrónomos realizó exhaustivas observaciones de un objeto peculiar, el cuasar cercano HE0450-2958 , al único que no se le ha detectado una galaxia que lo albergue. HE0450-2958 está ubicado a unos 5 mil millones de años luz de distancia.
Hasta ahora se había especulado que la galaxia que albergaba al cuasar estaba escondida detrás de grandes cantidades de polvo, entonces los astrónomos emplearon para las observaciones un instrumento de infrarrojo medio en el telescopio VLT de la organización Observatorio Europeo Austral, ESO. A esas longitudes de onda, las nubes de polvo relucen en forma muy brillante y son fácilmente detectables. “Observar en estas longitudes de onda nos permitiría localizar el polvo que podría esconder a la galaxia anfitriona”, dice Knud Jahnke, quien dirigió las observaciones realizadas en el VLT. “Sin embargo, no encontramos nada. En cambio, descubrimos una galaxia aparentemente no relacionada en las cercanías del cuasar que está produciendo estrellas a una velocidad frenética”.
Estas observaciones han proporcionado una nueva y sorprendente perspectiva del sistema. Mientras que alrededor del agujero negro no se revela ningún indicio de estrellas, la galaxia que la acompaña es extremadamente rica en estrellas muy jóvenes y brillantes. Está formando estrellas a una velocidad equivalente a unos 350 masas solares por año, cien veces más que las velocidades de las galaxias típicas del Universo local.
Observaciones anteriores habían mostrado que la galaxia que la acompaña está, de hecho, bajo fuego: el cuasar está arrojando un chorro de partículas altamente energéticas hacia su compañera, además de una corriente de gas que se desplaza rápidamente. La inyección de materia y energía hacia la galaxia indica que el propio cuasar podría estar induciendo la formación de estrellas y de esta forma, creando su propia galaxia anfitriona; en tal escenario, las galaxias habrían evolucionado a partir de nubes de gas golpeadas por los energéticos chorros que emergen de los cuasares.
“Los dos objetos tendrán que fusionarse en el futuro: el cuasar se está moviendo a una velocidad de sólo unas pocas decenas de miles de km/hora con respecto a la galaxia que lo acompaña y su separación es de sólo unos 22.000 años luz”, dice Elbaz. “A pesar que el cuasar aún está ‘desnudo’, eventualmente estará ‘vestido’ cuando se fusione con su compañera rica en estrellas. Entonces finalmente residirá dentro de una galaxia anfitriona como todos los demás cuasares”.
De ahí que el equipo haya identificado a los chorros del agujero negro como posible conductor de la formación de galaxias, lo que también puede constituir el eslabón perdido que se buscaba hace tanto tiempo para comprender por qué la masa de los agujeros negros es mayor en las galaxias que contienen más estrellas.
“Una extensión natural de nuestro trabajo es buscar objetos similares en otros sistemas”, dice Jahnke.
Los futuros instrumentos, tales como el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array, el European Extremely Large Telescope y el Telescopio Espacial James Webb de NASA/ECA/CSA serán capaces de buscar tales objetos a distancias aún mayores, investigando la conexión entre agujeros negros y la formación de galaxias en el Universo más distante.
Esta investigación fue presentada en artículos publicados en la revista Astronomy & Astrophysics, bajo el título “Quasar induced galaxy formation: a new paradigm?”, por Elbaz y otros; y en el Astrophysical Journal, bajo el título “The QSO HE0450-2958: Scantily dressed or heavily robed? A normal quasar as part of an unusual ULIRG”, por Jahnke y otros.
El equipo está compuesto por David Elbaz (Servicio de Astrofísica, CEA Saclay, Francia), Knud Jahnke (Max Planck Instituto de Astronomía, Heidelberg, Alemania), Eric Pantin (Servicio de Astrofísica, CEA Saclay, Francia), Damien Le Borgne (Universidad de París 6 y CNRS, Instituto de Astrofísica de París, Francia) y Géraldine Letawe (Instituto de Astrofísica y Geofísica , Universidad de Liège, Bélgica).
Fuente: El Mensajero de los Astros / ESO. Aportado por Eduardo J. Carletti
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