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Monstruos con tentáculos, pálidos y flacos humanoides, trémulos seres de energía pura … Cuando se trata de la cuestión de cómo se verán las formas de vida extraterrestre, somos libres para dejar que vuele nuestra imaginación

A la ciencia que espera definir la anatomía extraterrestre aún le falta adquirir su primera pieza de datos, así que nadie sabe con qué características nos encontraremos si los seres humanos y los extraterrestres nos hallamos alguna vez cara a cara.

A pesar de esta falta de pruebas firmes, una mezcla de astronomía y biología terrestre ofrece algunas pistas sobre lo que puede haber por allá. Unos pocos científicos audaces están dispuestos, incluso, a hacer conjeturas sobre la naturaleza de los extraños que podrían existir en mundos lejanos.

Lo que estos extraterrestres sean depende de dónde y cómo esperamos reunirnos con ellos. Excepto que aparezcan platillos voladores, hay dos grandes posibilidades: o bien tener un encuentro cercano con nuestros vecinos al visitar los planetas y las lunas próximas, o hacer una llamada telefónica interestelar a las criaturas que habitan en los planetas lejanos que orbiten soles alienígenas. Estas dos opciones tienen diferentes implicaciones para la forma de lo que nos encontremos viviendo allí.

Si el primer contacto resulta ser dentro de nuestro Sistema Solar, entonces al menos tenemos algún conocimiento previo acerca de los hábitats disponibles. Varios puntos podrían ser adecuados para la vida tal como la conocemos en la Tierra, basada en la bioquímica de carbono y el uso de agua como disolvente. El subsuelo de Marte podría ser lo suficientemente caliente como para acoger microbios similares a las bacterias de la Tierra, por ejemplo, y podría haber más animales nadando en los océanos acuosos de algunas lunas del Sistema Solar, en especial en Europa, la luna de Júpiter. Hay muchas posibilidades de que debajo del hielo de Europa haya un profundo océano acuático, extiéndose hasta el núcleo de roca de la luna, donde las chimeneas volcánicas podrían bombean agua caliente, rica en nutrientes.

El astrobiólogo Dirk Schulze-Makuch de la Universidad Estatal de Washington en Pullman calcula que la energía suministrada por estos respiraderos podría alimentar a una gran población de microbios, que a su vez podría apoyar una pirámide de depredadores. El máximo depredador de Europa, un equivalente de nuestro gran tiburón blanco, sería una temible criatura con una masa de —¡agárrense!— alrededor de 1 gramo. “Europa podría sostener organismos del tamaño de un camarón”, dice. No habría presas suficientes para alimentar a una población viable de depredadores más grandes que eso.

El tamaño de camarón no tiene que significar forma de camarón, por supuesto. “Es un poco difícil decir nada acerca de cómo se vería”, dijo Schulze-Makuch. Incluso en los animales de la Tierra han desarrollado una sorprendente diversidad de formas y planes corporales, pero Schulze-Makuch, no obstante, está dispuesto a especular. “Me gustaría hacer una conjetura sobre algo con forma de gusano”, dice. “Es un tipo de organismo con bastante éxito en la Tierra.”

Mientras que el hipotético gusano de hielo de Europa estaría nadando en una aburrida agua antigua, algunos astrobiólogos están empujando los límtes y ponderan la posibilidad de una vida que no sea a base de agua. La mayoría de los lugares en el Sistema Solar son demasiado calientes o demasiado fríos para que exista agua líquida, pero hay varios otros líquidos que pueden sostener algún tipo de bioquímica, dice Steven Benner de la Fundación para Applied Molecular Evolution en Gainesville, Florida.

Las nubes de Venus tienen gotas de ácido sulfúrico, y hace miles de millones de años pudo haber piscinas de esto en la superficie del planeta. Aunque muy destructivo para bolsas de agua como nosotros, podría ser un trago refrescante para seres con la bioquímica correcta. Estos habitantes del ácido tendrían que estar formados de materiales químicamente resistentes. “Los venusinos multicelulares que vivan en ácido sulfúrico líquido podrían tener venas de vidrio”, sugiere Benner, conjurando la vista de delicadas criaturas transparentes de vidrio, laminadas cuidadosamente sobre las rocas de Venus. Pero el vidrio no es la única opción: más materiales mecánicamente robustos podrían servir. “Hay polímeros flexibles que son estables en el ácido, como el teflón, el polietileno y la silicona”, señala Benner.

En otras partes de nuestro Sistema Solar existen hoy lagos y mares en superficie aunque no de agua. En la luna de Saturno Titán están formados por un cóctel de hidrocarburos refrigerados de etano y metano, y Schulze-Makuch especula sobre las formas de vida que podrían albergar. “Las cosas podrían ser más grandes”, es su conclusión inesperada. “El agua tiene una alta tensión superficial, lo que limita el volumen de las células individuales. Es por eso que las bacterias en la Tierra son tan pequeñas”. La tensión superficial de una mezcla de metano-etano es mucho menor, así que las células podrían ser enormes, una posibilidad que Schulze-Makuch ha explorado en su novela Voids of Eternity (Los vacíos de la Eternidad). “Tengo microbios del tamaño de piedras moviéndose sobre la superficie y consumiendo hidrocarburos”, dice. “Es ciencia ficción, por supuesto, pero puede haber algo de esto”.

A nuestros ojos, los titanianos podrían parecer bastante relajados. A alrededor de 93 grados Kelvin, los mares de Titán son muy fríos y esto hace que las reacciones químicas sean súper lentas. “Las cosas podrían ser muy lentas y de pausado crecimiento”, dijo Schulze-Makuch. “La vida de un organismo así puede ser de 10.000 años, tal vez hasta un millón.”

¿Quién está allí?

Por extraño y maravilloso que fuera encontrar a estos animales, es probable que no sería muy interesantes hablarles. Para encontrar alienígenas con nuestro nivel intelectual —o de hecho muy por encima de él— es casi seguro que habrá que mirar más allá de los límites de nuestro propio Sistema Solar. En la búsqueda de inteligencia extraterrestre, pocos han sido los astrónomos que se han esforzado en poner sus oídos terrestres de radio a la búsqueda de las transmisiones alienígenas. Los investigadores de SETI están debatiendo la posibilidad de ser más proactivos y comenzar a enviar mensajes.

Si hacemos contacto, ¿qué tipo de criatura estará en el otro extremo de la línea?

Incluso sin conocer los detalles de su composición química o hábitat, es posible aventurar algunas conjeturas. Para empezar, pueden tener gusto por la carne. “Los depredadores tienden a ser más inteligentes”, dice el biólogo evolutivo Lynn Rothschild del NASA Ames Research Center en Moffett Field, California.
“Tienen que moverse más para ser más astutos que el otro tipo. Usted no necesita ser muy inteligente para tomar una hoja de lechuga”. Si esto se aplica a los ecosistemas alienígenas, podemos esperar que nos toque hablar con unos carnívoros, o al menos omnívoros, como nosotros.

Y luego está el hecho de que para entrar en contacto con nosotros, los ET deben ser capaces de enviar y recibir ondas de radio o rayos láser, o utilizar algún otro medio para llegar a través de los años luz. Así que, o son criaturas grandes que han desarrollado órganos naturales de ondas de radio para hablar y escucharse unos a otros, o han desarrollado tecnología. Para ello, no es suficiente la inteligencia. “Lo que nos hizo avanzar como especie es que somos sociales”, dice Schulze-Makuch. “Uno de nosotros solo no es muy inteligente…yo soy tan tonto que ni siquiera puedo construir una radio. Fue trabajando juntos como alcanzamos la Luna.”

Así que los aleinígenas que envíen mensajes probablemente tendrán algún tipo de sociedad. No tiene que ser algo como las sociedades humanas, sin embargo. Schulze-Makuch. “Hay meta-inteligencia en las sociedades de las abejas y termitas. Me puedo imaginar algo como una colonia de hormigas o de termitas, que se vuelve muy inteligente”, dijo Schulze-Makuch. Esto no nos dice, sin embargo, si van a ser peludos, con escamas o viscosos. Incluso en la Tierra, los cerebros inteligentes vienen en una amplia variedad de paquetes: los delfines y los primates, los loros y los cuervos, nutrias, tejones mieleros, pulpos y calamares.

El principio de la evolución convergente podría darnos algunas ideas, sin embargo. “Algunas cosas se han desarrollado muchas veces en la Tierra, como el corazón, los ojos, y las extremidades articuladas, y el vuelo, la piel, la fotosíntesis y el sexo”, dice Jack Cohen, biólogo que ha ayudado a los autores de ciencia ficción a hacer diseños plausibles de alienígenas para sus libros. “Esto pasó de forma independiente en diferentes ramas del árbol de la vida. Si se vuelve a la Tierra otra vez al principio, es probable que aparezcan éstos otra vez”.

De modo que si nuestros alienígenas provienen de un planeta con una amplia gama de hábitats que no difieren demasiado de los de la Tierra, bien podrían tener algunas de las mismas características. Un bien iluminado mundo como el nuestro probablemente produciría seres con ojos, así como un rostro reconocible después de todo. Y nuestros corresponsales cósmicos probablemente necesitarían algún tipo de órganos de manipulación para jugar con las tuercas y tornillos de su tecnología. Pueden incluso tener manos, pero de nuevo, ¿por qué no una cola prensil, o una trompa, en su lugar? “Tal vez es una antena, tal vez un tentáculo”, dijo Rothschild. “Tal vez un pulpo que nos mira y piensa” ¿Cómo se puede esperar que este organismo desarrolle tecnología con dos patas delanteras torpes? ”

Que estas criaturas sean acuáticas, como los octópodos de la Tierra, es discutible, sin embargo. Gran parte de nuestro desarrollo tecnológico, desde el curado de la carne a la fundición de metales, se basa en el fuego, y aprender a utilizar el fuego puede ser un obstáculo insuperable para los habitantes del agua, aunque sean muy inteligentes. Será mucho mejor para los talentosos monstruos con tentáculos que se deslicen hacia la tierra antes de construir su imperio interplanetario.

Poniendo todo junto, un audaz astrobiólogo podría estar dispuesto a hacer una apuesta pequeña de que los alienígenas SETI serán depredadores multicelulares sociales con ojos, sexos y manipuladores de algún tipo.

A menos, por supuesto, que los alienígenas hayan sido reemplazados por máquinas inteligentes o hayan decidido modificarse a sí mismos utilizando biotecnología. En este caso, podemos encontrar monstruos tentaculares, pálidos humanoides flacos, etéreos seres de energía pura …

Fuente: New Scientist. Aportado por Eduardo J. Carletti

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