Podría haber geoglifos de Nazca a lo largo de la cuenca del Río Grande

Se encuentran antiguos geoglifos de Nazca en las pampas, pero se podrían encontrar también a lo largo de la cuenca del Río Grande, dijo el arqueólogo Alberto Urbano, oficial a cargo de la Dirección Regional de Cultura de Nazca

Urbano alega que esta hipótesis ha surgido después de la reciente hallazgo de dos figuras en alto relieve y 138 centros de línea, descubiertos por un equipo de investigadores de la Universidad de Yamagata en Japón.

Los investigadores japoneses fueron asistidos por el peruano Jorge Olano, y todos juntos realizaron un estudio de investigación en el sector suroeste de la pampa en la zona Cacahuasi. Este proyecto se completó a finales de enero.

El área observada pertenece a la cultura Paracas, le explicó el especialista a la agencia Andina.

Con respecto a los centros de la línea mencionada, Urbano explicó que «son pequeñas colinas, montículos o líneas de distribución», que pueden estar relacionados con las figuras.

Por otro lado, instó a las autoridades de Ica para supervisar la situación de las pampas de Nazca en vista de las condiciones actuales de lluvias, que puede causar algunos desbordamientos.

El descubrimiento de 138 centros de líneas en Nazca

Hace unos meses, un equipo de investigadores japoneses descubrió en las pampas de Nazca más de un centenar de centros de líneas. Un hallazgo sin precedentes en la región. Y más, si se tiene en cuenta que habrían sido una especie de mapas.

“Se trata de 138 montículos circulares de donde salen conjuntos de líneas en los que hemos encontrado, además, más de 8.000 fragmentos de cerámicas decoradas que fueron arrojadas y en algunos casos ligeramente enterradas y que muestran figuras geométricas y de plantas y animales, donde predominan los colores blanco, rojo, naranja y ocre”, explicaron el arqueólogo japonés Masato Sakai y el peruano Jorge Olano, codirector de este proyecto que auspicia la Universidad de Yamagata (Japón).

Tras el hallazgo de los 138 centros de líneas, el grupo de investigación, encabezado por Masato Sakai, estudia arduamente no solo la relación que estos tuvieron con las enigmáticas figuras y su principal centro de culto, sino también su posible significado. Por el tipo de dibujos y los colores de la cerámica encontrada, se puede deducir que pudieron ser diseñados entre Paracas Tardío (400 a.C.) y Nazca Temprano (200-600 d.C.).

“Si bien podemos determinar el probable período en que estos diseños fueron realizados, el estudio de laboratorio permitirá conocer también el eventual uso que les dieron. No descartamos que estos centros de líneas hayan sido utilizados para actividades ceremoniales, de tránsito y orientación [caminos] a sus templos principales e inclusive como probables indicadores de cursos de agua”, afirmaron.

Los investigadores habían anunciado antes el hallazgo de dos nuevas figuras, una con forma de cabeza humana y otra de un ser antropomorfo. Estos descubrimientos se ubicaron al extremo sur de esta zona monumental, muy cerca del templo ceremonial de Cahuachi.

Caminos a templos

Los investigadores aseguran que este hallazgo constituye el mayor descubrimiento de este tipo en las pampas de Nazca. “Hasta antes de esta investigación y, desde que se iniciaron los primeros estudios de las líneas en 1927, por el arqueólogo Toribio Mejía Xesspe, los diferentes equipos de investigación sólo habían podido ubicar y registrar 62 centros de líneas, los cuales ahora suman 200 con este nuevo aporte científico”, afirmaron.

Recordaron que el estudio de este equipo japonés, compuesto, además, por geólogos, biólogos, científicos informáticos y ocho arqueólogos peruanos, fue propuesto en el 2006 a la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Yamagata, luego de que analizaran y registraran con satélites toda la inmensidad de la pampa, y detectaran formas circulares. Luego del estudio de campo y recorrido, se constató que se trataban de estos sorprendentes centros de líneas.

Con relación a los dos nuevos dibujos encontrados, Sakai y Olano explicaron que una corresponde a una figura semejante a la cabeza humana de unos 4,2 m de largo y 3,1 m de ancho, en la que se pueden reconocer los ojos, la boca y la oreja derecha, mientras que el otro diseño tiene la forma de un animal aún no identificado de 2,7 m de largo y 6,9 m de ancho.

Confirmaron que ambos geoglifos no pudieron ser detectados antes desde el aire debido a que son pequeños en comparación con las conocidas figuras de Nazca, algunas de las cuales alcanzan 275 m de largo.

Estudiando a los Nazcas

El arqueólogo residente del Ministerio de Cultura de Nazca, Alberto Urbano, señaló que por las características estilísticas y morfológicas de las dos figuras y los centros de líneas, estas corresponderían a la fase final del período del Horizonte Formativo (Paracas para esta región) e inicios de Nazca. Urbano consideró importante la identificación de nuevas figuras y trazos para el estudio del desarrollo cultural de las diversas sociedades que habitaron el territorio Nazca-Palpa, y pidió, además, medidas urgentes que preserven y conserven estos dibujos y centros de líneas.

El historiador Josué Lancho señaló que estas nuevas figuras permitirán reconstruir las actividades domésticas, religiosas y culturales de los nazcas.

En puntos

La zona trabajada por este equipo de investigadores japoneses fue recorrida anteriormente por los investigadores del Proyecto Antonini, como Giuseppe Orefici (1990), Clive Rugles (2004) y Masato Sakai (2006).

En las investigaciones que realizó el arqueólogo inglés Clive Rugles, se identificaron enormes trazos zigzagueantes que representarían figuras como las que se observan en las pampas de Nazca.

Las nuevas figuras encontradas se encuentran en la parte posterior de Cahuachi (vista frontal) y con dirección al suroeste, donde podrían existir otros dibujos y trazos que no se han identificado.

Fuente: Archaeologica.org y varios medios de Perú. Aportado por Eduardo J. Carletti


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