Día de la Tierra 2012: quince escritores de ciencia ficción frente al cambio climático - principal


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Antes de que los robots, submarinos, teléfonos celulares, pantallas de radar y pasillos móviles aparecieran en el mundo real, ya existían en la ciencia ficción

Desde Julio Verne, HG Wells, Arthur C. Clarke a Hugo Gernsback, las ideas conjuradas por las mentes imaginativas —ideas que parecían patentemente absurdas cuando aparecieron por primera vez en impresas— son ahora una parte de la rutina de nuestras vidas.

Así que tuvimos una idea.

Para conmemorar el Día de la Tierra este domingo, ¿qué pasa si los escritores contemporáneos de ciencia ficción vuelven su imaginación hacia el cambio climático? ¿Qué tipo de soluciones ambientales podrían soñar alejándose de la realidad cotidiana?

Aquí están las respuestas de los 15 autores (bueno, uno es un presentador de televisión y otro escribe comedia). Quién sabe, algunas de estas ideas podría un día aparecerse en alguna parte de la rutina de nuestras vidas.

Genevieve Valentine: terraformación

La mejor manera de reducir las pérdidas es expulsar por completo a la humanidad del planeta. Si construimos una nave a Marte y comenzamos la terraformación, tanto mejor; tenemos suficiente experiencia en inundaciones y en crear una atmósfera con gases de efecto invernadero, y en hacer minería de recursos que impacten el hielo subterráneo, y comenzar el saneamiento de la atmósfera no sería gran trabajo. Hasta que esté, todo el mundo ama una ciudad burbujas y vamos a traer un poco de algas de la Fosa de las Marianas para sembrar el planeta con la adecuada vida resistente. (Si no hemos construido una nave, la expulsión de la humanidad en el espacio va a ser difícil, pero durará poco tiempo.)

La primer novela de Genevieve Valentine, Mechanique, es candidata al nebulosa.

Tobias S. Buckell: huertas solares

Me imagino que un truco ingenioso sería reubicar la generación de energía y las actividades con intensidad [en generación] de carbono completamente fuera de la Tierra, y en órbita. Centrales nucleares masivas o granjas solares en órbita que emitan la potencia en un haz hacia la Tierra a través de un relé de microondas sería previsiblemente caro. Pero si tenemos en cuenta el costo que estamos pagando en vidas humanas debido al mal estado de salud por la contaminación (asma, defectos de nacimiento), y el clima más y más loco, y lo peor está por venir, podría llegar a verse más racional en lo contable si se lo considera en panorámica.

La última novela de Tobias S. Buckell, Artic Rising, un eco-thriller, acaba de salir editada por Tor Books.

Ryan Oakley: casas orgánicas

La destrucción causada en el llamado mundo natural es resultado de una falsa división entre los seres humanos y éste. Los seres humanos deben fusionarse con la naturaleza. Utilizando biotecnología, las casas podrían cultivarses en lugar de construirse. Ciudades diseñadas sin una divisoria nítida, estética o tecnológica, entre el ser humano y el medio ambiente. La geometría euclidiana debe ser derrocada. Sólo llegando a un estado de evidente simbiosis podemos poner fin a este conflicto con el mundo que habitamos.

Oakley Ryan tiene su blog The Grumpy Owl (El Búho Gruñón) y es autor de Technicolor Ultra Mall, nominado al premio Aurora.

Karl Johanson: turbinas bajo el agua

Similar a la energía eólica, la idea es utilizar las turbinas bajo el agua en lugares como la Corriente del Golfo para producir electricidad. Arthur C. Clarke habló de extraer minerales del agua de mar en los cuentos de la serie Tales from the White Hart (Cuentos De La Taberna Del Ciervo Blanco). Ahora tenemos tecnología para extraer uranio del agua de mar sin necesidad de que los países luchen guerras entre sí por el suministro del mismo. El suministro de uranio es renovado todo el tiempo por los ríos, así que hay suficiente para toda nuestra energía durante millones de años. También hay alrededor de cuatro veces más cantidad de torio que uranio en la corteza de la Tierra y en los océanos. Esto también puede utilizarse para alimentar plantas de energía.

Karl Johanson es el editor y escritor de ciencia en la revista de Ciencia Ficción Neo-opsis, dos veces ganadora del premio Aurora.

Robert J. Sawyer: Nubes Espaciales

Lamentablemente, es posible que ya hayamos sobrepasado el punto de inflexión para lograr soluciones fáciles para el cambio climático. La propaganda anti-ciencia de las grandes petroleras, Fox News y otros, ha retrasado la acción lo suficiente como para que ya no sean posibles las soluciones simples. Sólo tenemos que mirar a Venus, brillando hoy en nuestros cielos nocturnos, para ver las consecuencias de un efecto invernadero descontrolado: los lingotes de plomo se fundirían en su superficie. Pero todavía hay grandes pasos que podemos tomar para mitigar el problema aquí, incluyendo el propuesto por mi colega, el escritor de ciencia ficción y físico Gregory Benford: llevar una nube de partículas de un micrón a la estratosfera y dejar que ellas reflejen una parte de la luz solar entrante, enfriando el planeta. El sistema podría ser mantenido por alrededor de us$ 1.000 millones al año y podría lograr el cambio.

Robert J. Sawyer su nueva novela Triggers acaba de salir en Penguin de Canadá.

Madeline Ashby: Redes más inteligentes

Hay que centrarse en: 1. Recorte de los subsidios a los combustibles fósiles y las empresas de carbón. 2. Retiro de carbono. 3. Reparación de la red de energía y sustitución de algunas de sus partes por tecnologías más inteligentes y con fuentes como reactores de torio-232. 4. Invertir en la economía de la energía limpia a nivel local para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y el carbón mientras se le da trabajo a la gente. Estas no son soluciones ficticias: son las que le diría a uno de mis clientes si estuvieran buscando maneras de diversificar las estrategias energéticas.

Madeline Ashby es una escritora de ciencia ficción y consultora estratégica de previsión que vive en Toronto. Su primera novela, vN, estará disponible este verano (boreal) en Angry Robot Books.

Paolo Bacigalupi: estufas cohete

Cualquier buen remedio tecnológico tiene que resolver más problemas de los que crea. Siempre he sido un fan de la idea de la amplia distribución de estufas cohete en los países en desarrollo (nota de Axxón: solución fácil, trasladarle las resposabilidades y necesidad de cambios a los países en desarrollo, como si fuésemos nosotros los culpables de lo que ocurre con el cambio climático. Patético, Bacigalupi). Es una tecnología elegante, que reduce la cantidad de madera necesaria para cocinar y que puede reducir el ritmo de la deforestación causada por los humanos, reducir la cantidad de carbono que arrojamos a la atmósfera, y mejorar la salud humana con la reducción de las emisiones de partículas. Es un triunfo triple: personas, planeta y biosfera.

Paolo Bacigalupi es ganador del Premio Hugo y Nebula, y Finalista Premio Nacional del Libro estadounidense. Su novela más reciente, The Drowned Cities, se lanza el 1 de mayo.

Hayden Trenholm: células solares pintables

El trabajo realizado por el Dr. Ted Sargent, de la Cátedra de Investigación en Nanotecnología en la Universidad de Toronto, Canadá, puede ser nuestra mejor esperanza. Células solares aplicables como pintura, sintonizables en todo el espectro electromagnético, incluyendo el infrarrojo, tienen el potencial de producir electricidad más barata que las plantas más sucias de carbón. Automóviles, o barcos cisterna oceánicos, recubiertos con pintura generadora de electricidad, podrían resolver el problema de más difícil solución de las emisiones de carbono: el transporte. Incorporados en la ropa, todos podríamos ser cargadores de teléfonos celulares con sólo dar una vuelta caminando.

Hayden Trenholm, el autor de The Steele Chronicles, está editando una antología de cuentos, Blood and Water, acerca de los futuros conflictos por los recursos, que será publicada por Bundoran Press en agosto.

Teddy Wilson: Biodomos

¡No quisiera referirme a lo beneficiosas que podrían ser las súper-tormentas para la industria de turbinas de viento! Pero antes de siquiera considerar extraer energía verde de un desastre ecológico (ah, dulce ironía) tendríamos que sobrevivir al clima extremo. Por eso, tomaré una página de La fuga de Logan. ¡Estoy hablando de cúpulas! Las cúpulas serán nuestra salvación, ¡nos protegerán del calor, el viento, la lluvia corrosiva, la radiación y mucho más! Y si la superpoblación también es un preblema podemos dar la orden de que a nadie se le permita vivir más allá de la edad de 30 años, tal como en la película. ¡Este tema del medio ambiente es fácil!

Teddy Wilson es co-presentador del programa InnerSPACE en Space Network.

Jean-Louis Trudel: Árboles artificiales

Si carecemos de la voluntad de utilizar las tecnologías conocidas hoy en día, bien podemos optar por soluciones caras que impliquen nuevas tecnologías, como árboles artificiales que absorban dióxido de carbono del aire de manera más eficiente que los reales. Estos dispositivos pueden funcionar en base a un lavado químico, consiguiendo que el dióxido de carbono reaccione con hidróxido de sodio, o aislar el dióxido de carbono para su almacenamiento a largo plazo, ya sea debajo del suelo o en las profundidades del océano.

Jean-Louis Trudel es un escritor de ciencia ficción que vive actualmente en la ciudad de Quebec.

Julie E. Czerneda: Segregación Planetaria

EO Wilson, en su libro The Future of Life, se propone dejar el 50 por ciento del planeta para la humanidad y el resto para la vida libre y salvaje, sobre todo alrededor de puntos estratégicos biológicos, como los estuarios y selvas. ¿Por qué no? Hasta cierto punto, es muy probable que el cambio climático esté más allá de nuestra capacidad de arreglarlo o de hacerlo retroceder. Si conservamos suficientes opciones de vida, cintas verdes podrían correr a través de los continentes, conectando las vastas y dinámicos reservas.

Julie E. Czerneda, anteriormente bióloga, es autora de Species Imperative, publicada por DAW, una trilogía sobre el establecimiento de enormes bio-reservas en la Tierra.

Rob Ziegler: espejos orbitales

Lo que prefiero imaginar, cuando pienso en grandes medios de alta tecnología para mitigar el cambio climático, es una serie de paneles solares enormes, pero ligeros, puestos en órbita. En mi fantasía, estos paneles harían sombra sobre un porcentaje de las regiones polares, mientras que simultáneamente generan electricidad a ser transmitida hacia la Tierra. Sin cambiar además nuestra forma devida, sin embargo, cualquier gran solución tecnológica es exactamente eso: una fantasía.

Rob Ziegler es el autor de Seed (Semilla), una novela sobre un EE.UU. devastado por el cambio climático en un futuro cercano. Vive con su esposa en Colorado.

Robert Charles Wilson: Almacenamiento en el subsuelo helado

El gobierno noruego financió recientemente un banco de semillas, enterrados en el permafrost en la isla ártica de Spitsbergen, donde se mantienen muestras de semillas de más de 300 especies de plantas a una temperatura de -18 grados, de manera que puedan ser recuperadas en caso de un desastre ecológico mundial. Me gustaría ver a las naciones que están bien situadas para soportar el cambio climático —sin quitar a Canadá— adoptando una estrategia similar, con visión de futuro.

Robert Charles Wilson es autor de 15 novelas, entre ellas Spin, ganadora del premio Hugo. Su libro más reciente es Vortex.

Suzanne Church: Depuradores ambientales

Podríamos desarrollar unas nano-biomáquinas que se podrían sembrar en la atmósfera para “consumir” las emisiones de carbono sobrantes. Estos pequeños organismos biónicos podía comer, esencialmente, todos los gases “malos” que se acumulan en la atmósfera y excretar “buenos” gases para devolver el aire a un estado más saludable. Una vez que la contaminación se agote, como es la comida de los nanos, éstos se morirían de hambre y simplemente caerían a la tierra con la lluvia, donde se biodegradarían.

Suzanne Church es una escritora de ficción especulativa nominada al premio Aurora que vive en Ontario.

Rob Kutner: Minería cerebral

Ya tenemos toda la electricidad que necesitamos en un solo lugar: los estúpidos cerebros humanos. Estúpidos cerebros son un recurso en el que Estados Unidos es un productor líder; y también significa que los escolares de hoy no hablan de nuestra perdición. ¡Están hablando de nuestro futuro! (Esperemos que, para nuestro bien, que estén deletreando esto “F-Y-O-O-C-H-E-R” – Nota de la traducción: entiendo que se refiere —satíricamente— a deletrear mal la palabra “FUTURE”). Extraer energía de los humanos también es ideal para reducir la contaminación. Claro, nosotros expulsamos parte del metano y el CO2 de efecto invernadero en el calentamiento. Sin embargo, ambos se pueden controlar; el primero con Gas-X, el otro encadenando a la gente estúpida en una serie de relaciones amorosas que nunca terminen en “uno” (la técnica de mitigación de emisiones de CO2 utilizada en la película Waiting to Exhale – Nota: en esta película de 1995, basada en una novela del mismo nombre y protagonizada por Whitney Houston, Angela Bassett, Loretta Devine y Lela Rochon, se centra en cuatro mujeres afroamericanas adineradas y sus relaciones con los hombres y entre sí. Todas ellas están “conteniendo la respiración” hasta el día en que puedan sentirse cómodas en una relación comprometida con un hombre).

Rob Kutner, un ex escritor de The Daily Show con Jon Stewart y Conan, es el autor de la sátira Apocalipsis How: Turn the End of Times into the Best of Times.

Fuente: Toronto.com. Aportado por Eduardo J. Carletti

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