Hecho en la República Argentina Página Axxón Axxón 123 Hecho en la República Argentina

R e c r e a c i o n e s


EL GAUCHO DE LOS ANILLOS [4]
Otis

"En un overo rosao, // Flete nuevo y parejito..." Así comienza una de las recreaciones clásicas de la literatura argentina, el Fausto de Estanislao del Campo. Esta obra, compuesta después de haber asistido el autor a una representación de la ópera Fausto en el Teatro Colón de Buenos Aires, se recrea la epopeya del otro Fausto, el de Goethe, tomando las formas de la poesía gauchesca. A diferencia del otro gran poema gauchesco, el Martín Fierro de José Hernández, Estanislao del Campo intenta contar la historia de modo burlón y desde la óptica del gaucho.
    Siguiendo esa línea, presentamos en los números 120 a 122 los tres primeros capítulos de El gaucho de los anillos, una recreación en formato gauchesco, de la obra ya universalmente clásica de J. R. R. Tolkien, y aquí llega el cuarto...

LA COMUNIDÁ DEL ANILLO
Capítulo 4



Llegaron al Monte Viejo
justo cuando amanecía,
y a la lú del nuevo día
se les cerró la garganta
con esa paré de plantas
que dende el suelo crecía.

El Merry los jue llevando
entre los troncos ladeaos.
Parecía muy confiao
hasta que al fin se paró.
"Compañeros, creo yo
que nos hemos estraviao."

Estaba oscuro y el guía,
con la lengua tartamuda,
entre el quebracho y la ruda
dijo con voz temblorosa:
"Me parece que la cosa
se está poniendo peluda".

"Fiero monte ande no cantan
calandria, zorzal ni mirlo.
Bien ligero habrá que juirlo
¡y guay con el Tornasauce!"
Y en terminar de decirlo
se toparon con un cauce.

Tapando el ruido del agua,
el Merry pegó un grito.
"¡Tornasauce, el río maldito!
¡Ahura ya sé diánde estamos!
Pa' salir, el río sigamos.
¡Hasta si hay un caminito!"

Los otros le hicieron caso
y siguieron el riachuelo.
Pero no duró el consuelo:
mientras iban caminando
un sueño les jue dentrando
que los dejó por el suelo.

"¡Qué modorra me está dando!"
dijo uno remolón.
"Que me digan dormilón
la verdá no me molesta;
yo me viá echar una siesta
abajo 'el sauce llorón."

Al rato Merry y Pipino
roncaban a pata suelta.
Frodo y Sam se dieron güelta
cuando escucharon un ruido:
habían desaparecido
de las raíces regüeltas.

De adentro mesmo e' la planta
salían gritos apagaos.
El tronco se había cerrao
como si juera un estuche:
¡Ese árbol desgraciao
los había mandao al buche!

Dentraron a dar patadas
en el hermético aujero.
"¡Mis primos no son puchero!
¡Dejalos salir de áhi!"
Y pararon porque oyeron
un tremendo sapucay.

Un paisano redepente
salió del bosque machazo;
daba larguísimos pasos
cruzando charcos y zanjas
con una cesta e' naranjas
que le colgaba del brazo.

Parecía muy contento,
saltando de un pie a otro pie,
una pluma e' caburé
en el chambergo sencillo,
los zapatos amarillos,
y cantaba un chamamé.

Medio el Frodo se asustó
con el coso inesperao;
pensó que estaba mamao,
pero se olvidó e' la duda
y corrió a pedirle ayuda
a puro grito pelao.

"Quién es éste que se viene
gritando tanto, ¡qué digo!
ni que viera al enemigo
iba a ser menos sutil.
Yo me llamo Bombadil.
¿Qué se le ofrece, chamigo?"

"¡Ayuda, don Bombadil!"
lo apuró Sam al reclamo.
"A descansar nos tiramo'
pero aquel árbol cretino
se nos comió a don Pipino
y a don Merry Brandigamo."

"¡No me digan que el bellaco
se me ha güelto a retobá!
¡Lo viá tené que domá
al vegetal insolente!
¡Le viá enseñá a comé gente
como si jueran chipá!"

Dandolé con el rebenque
se puso a gritarle ansí:
"¡Tenés que echarte a dormí!
¡Largá a los pobres gurises!
¡Hacé lo que se te dice!
¡Largalos, añá membuí!"

El árbol se hacía el duro
y por un rato aguantó.
A la final se cansó
de los golpes del rebenque;
se aquietó como un palenque
y a los hobbits escupió.

"No hace falta que agradezcan"
dijo el gaucho bondadoso.
"El monte es muy peligroso
pa' unos hombres tan chiquitos;
a mi rancho los invito
pa' que tengan su reposo."

Ansí que a la casa jueron,
y a la noche se armó farra:
Sam le daba a la guitarra,
volaban prima y bordona,
Bombadil a la acordiona,
y entre tuitos a la jarra.

Y pasaron varios días
descansando en ese rancho
perdido en el monte ancho,
y entre asado y tereré,
entre polca y chamamé,
terminaron como chanchos.

Continuará...

Otis    
Febrero de 2003    


Otis es el seudónimo de un activo participante de la lista Axxón y del taller literario.

Axxón 123 - febrero de 2003
Fondo:
Variaciones sobre La ida, de Rodolfo Ramos.

Hecho en la República Argentina Página Axxón Axxón 123 Hecho en la República Argentina
            

ÍNDICES DE LAS REVISTAS AXXÓN
87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115
116 117 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 133 134 135 136 137 138 139 140 141 142 143 144
145 146 147 148 149 150 151 152 153 154 155 156 157 158 159 160 161 162 163 164 165 166 167 168 169 170 171 172 173
174 175 176 177 178 179 180 181 182 183 184 185 186 187 188 189 190 191 192 193 194 195 196 197 198 199 200 201 202
203 204 205 206 207 208 209 210 211 212 213 214 215 216 217 218 219 220 221 222 223 224 225 226 227 228 229 230 231
232 233 234 235 236 237 238 239 240 241 242 243 244 245 246 247 248 249 250 251 252 253 254 255 256 257 258 259 260
261 262 263 264 265 266 267 268 269 270 271 272 273 274 275 276 277 278 279 280

Nedstat Basic