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DIVULGACIÓN: El poema pagano que se infiltró en La Biblia

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Salmo 104
por Marcelo Dos Santos (especial para Axxón)
http://www.marcelodossantos.com.ar

"Cuán numerosas son, Yahvé, tus obras...
Todas las hiciste con sabiduría.
Llena está la tierra de tus criaturas".

Salmos 104:24

"Tú estás en mi corazón;
no hay nadie más que te comprenda,
nadie, excepto yo, que soy Tu hijo".

Amenofis IV Akhenatón: Himno a Atón

"Algunas veces los egiptólogos han podido comprobar que la literatura bíblica está emparentada con la literatura egipcia: el salmo CIV, por ejemplo, puede compararse al himno a Atón atribuido a Amenofis IV, sobre todo los versículos 20-26 y 29-30, compuestos en el siglo XIV" 01.
      De esta manera, André Aymard y Jeannine Auboyer 02, profesor de La Sorbona el primero y conservadora del Musée Guimet de París la segunda, parecen afirmar que un poema religioso egipcio se infiltró, de alguna manera, en nuestro Libro de los Salmos.
      ¿Es esto posible? ¿Hemos estado, durante más de tres mil años, intentando adorar a nuestro Dios con un himno que no es más que una alabanza a un dios pagano, Atón, el Sol egipcio? Para colmo, Atón es un dios "inventado" por el rey al que se atribuye el Himno, un dios que no figuraba en el panteón zoológico egipcio y que, apenas muerto el soberano, dejó de existir de inmediato.
      ¿Por qué la Biblia recogió y conservó durante treinta siglos tal material?
      Teoarqueología especulativa, amigos. De eso trata el artículo de este mes. Hagan el favor de tenerme paciencia. El tema no es fácil.

Los Salmos, atribuidos tradicionalmente al rey David, figuran en la Biblia Hebrea desde que el Libro existe. En la versión que utilizan los buenos católicos, llamada "Reina-Valera" 03, son el vigésimotercer libro del Antiguo Testamento, y se encuentran ubicados entre el libro de Job y los Proverbios. La moderna teología los clasifica dentro de los Libros Sapienciales, una especie de cruza entre literatura popular y libro técnico que representa la ascención al trono de intérpretes de la doctrina por parte de los doctores y sabios. Este ascenso se produjo cuando Israel se quedó sin profetas.


Caverna n° 10 de Qumram, junto al Mar Muerto, donde se encontraron 34 copias del Libro de los Salmos

El Padre claretiano Pedro Franquesa, profesor de Antiguo Testamento y traductor de La Biblia, nos dice que "con los libros sapienciales entramos en un género literario nuevo, fruto de las circunstancias históricas en que se encontraba el pueblo judío en el momento en que fueron escritos".
      Los Libros Sapienciales de la Biblia nacieron, a pesar de algunas excepciones como el Salmo 104, del proverbio popular de la cultura hebrea: "Este género ha florecido en todo Oriente y sobre todo en Egipto, mucho antes de que Salomón lo introdujera en Israel", escribe el sacerdote.
      El tema y la esencia del género sapiencial es el concepto de sabiduría. El padre Franquesa afirma: "A lo largo de toda su historia, Egipto ha producido obras de Sabiduría".
      Los judíos consideran "libros poéticos" en la Biblia a los Salmos, a Job y a los Proverbios. Nosotros, como católicos, consideramos poéticos también a Eclesiastés, Sabiduría, Eclesiástico y Cantar de los Cantares. Nuestra división es más lógica. Sin desconocer la razón con que el judaísmo llama a estos últimos, simplemente, "Libros didácticos", hay que recordar que Cantar y Eclesiástico están escritos en versos del mismo tipo que Proverbios, y que Eclesiastés y Sabiduría también, aunque de forma y métrica algo más libre.

En hebreo, los Salmos son conocidos como "Libro de las Alabanzas". La versión griega de los LXX los llama "Salterio", nombre del instrumento musical con el cual se acompañaban esos cánticos religiosos. La palabra "salterio" tuvo varios significados a través del tiempo: primero designó sólo el instrumento, más tarde a la colección de himnos y, posteriormente, al libro que los contiene.
      Según la numeración actual, el Libro de los Salmos contiene 150 composiciones poéticas de distintos géneros literarios. El alma hebrea se expresa en estos Salmos, poniendo ante Yahvé Dios sus alabanzas, sus lamentos, sus súplicas, su agradecimiento... Uno de los puntos más atractivos de los Salmos es su variedad: los hay alegres y tristes, públicos y privados, triunfales y derrotistas.


Manuscrito hallado en Qumram de un Salmo no incluido en la Biblia ("no canónico")

Si bien los textos de la Biblia Hebrea, de la Versión Griega de los LXX y de la Vulgata latina están de acuerdo en el número total de Salmos que debe haber en el libro, las distintas versiones difieren en la numeración de algunos de ellos, y en la división de unos pocos salmos. Esto, como es obvio, repercute en la numeración general. La que usaremos aquí sigue la de la Vulgata, de donde provienen las versiones Reina-Valera y la King James.
      Posiblemente lo que yo llamo "Salmo 104" figure como "Salmo 103" en su Biblia, amigo lector, y ello no se debe a que yo esté loco ni a que no sepa contar.
      Lo que sucede es que lo únicos salmos en cuya numeración están de acuerdo el texto original hebreo —por un lado— y las versiones de los LXX y Vulgata por el otro, son los ocho primeros y los tres últimos.
      Como norma general, podemos decir que, entre los salmos 10 y 148, la numeración más moderna es inferior en una unidad a la del original hebreo.


Cueva donde se encontró el Salmo de la foto anterior

Esto ocurre porque los LXX unen los salmos 9 y 10 en uno solo, y lo mismo hacen con el 113 y el 114. Para complicar el asunto, dividen el 116 en dos, y llaman a los salmos resultantes 114 y 115. Toman, por fin, el Salmo 147 y lo dividen en 146 y 147.
      Por eso, si mi Biblia llama al Salmo 104 "Salmo 104" y la suya lo denomina "Salmo 103", es simplemente porque la que usted compró sigue la numeración de la Vulgata y los LXX y la mía la de la versión original.

La división de los Salmos dentro del Libro ha sido intentada de distintas formas, pero ninguna de ella ha dado resultados del todo satisfactorios.
      Por empezar, podemos decir que, en el texto original, los Salmos están agrupados en cinco libros, separados por doxologías 04que aparecen al final de los salmos 41, 72, 89, 106 y 150. El último de ellos es, todo él, una doxología. Según esta división, el Salmo 104 pertenece al Libro Cuarto.
      Otra clasificación los separa según sus títulos en varias colecciones.
      Como en algunos salmos se llama a Dios "Yahvé" y en otros "Elohim", se habla de la colección "Yahvista" y "Elohista".
      Por cierto que todas estas divisiones son artificiosas e inútiles. Una clasificación seria debería basarse en las circunstancias sociales, históricas y culturales en que cada salmo ha sido compuesto, y es ésta la que, en verdad, nos ha permitido clasificarlos según su género literario.
      De acuerdo a complicados criterios teológicos, los Salmos han sido, por fin, clasificados en seis familias. Expondremos aquí la forma más usada de organizarlos, llamada Clasificación de Djivers: 1) Salmos de alabanza, 2) De acción de gracias, 3) De súplica, 4) De peregrinación, 5) De procesiones y entronización, y 6) Salmos reales.
      A la primera de ellas pertenece el Salmo 104.

Los títulos de cada uno no nos ayudan: los católicos argumentamos que ni siquiera son inspirados, es decir, que los títulos son "no canónicos". Sólo conservamos los títulos a causa de su venerable antigüedad y del cuidado que se puso, durante milenios, para preservarlos. Son para nosotros, nada más, una tradición asociada con el texto de los poemas, que sí es sagrado.
      La Versión Griega de los LXX los aceptó, pero ya en aquel tiempo los títulos de muchos salmos eran incomprensibles y habían perdido su sentido.
      Algunos tratan de indicar el tipo de poema de que se trata: "Salmo", "Cántico", "Maskil", "Miktam". Otros son sugerencias para los músicos del acompañamiento, diciendo con qué instrumento han de cantarse, o señalando el modo de la ejecución mencionando otras tonadas que debían ser conocidas para todos en aquella época. Los hay también que dan indicaciones de uso litúrgico, históricas o que nombran al autor del mismo. Muchos de ellos han sido atribuidos así al rey David.

Los sacerdotes sumerios, asirios, babilonios y egipcios hicieron gran uso de los salmos durante toda la Antigüedad. Sería estúpido suponer que el Israel de las primeras épocas no iba a sufrir la influencia de estas florecientes literaturas, que además eran vecinas. Sabemos que los Proverbios han sido compuestos sobre modelos sumerios. ¿Por qué algunos Salmos no habrían de moldearse según el modo egipcio?
      Esta pregunta es especialmente válida cuando analizamos los salmos de alabanza. Los mismos, aparte del 104, incluyen también los salmos numerados 8, 18, 28, 32, 103, 110, 112, 116, 134, 135, 144, 145, 146, 147, 148 y 150.
      Los salmos de alabanza están compuestos en tres partes, que siguen casi con exactitud el modelo del himno egipcio:

  1. Invitación a alabar a Dios.
  2. El salmo en sí: normalmente celebra las características de Dios: el poder, la bondad, el amor.
  3. Una fórmula fija que puede contener la despedida, una repetición de los versos iniciales o una finalización abrupta, al considerar el salmista que el tema del salmo está agotado.

El Salmo 104, uno de los que no incluyen el nombre de David como su autor, lleva el título de Alabanza al Creador y reclama del pueblo que bendiga a Yahvé. Lo compara con el Sol, describe minuciosamente los bienes que el Señor ha otorgado a los hombres y culmina impetrando la aniquilación de los impíos.
      ¿Puede relacionarse con sensatez todo esto con el Himno a Atón de Amenofis IV?

Una de las más fascinantes dinastías egipcias es la XVIII, a la que pertenecía el oscuro (aunque célebre) Tutankhamón.
      En 1408 a.C. subió al trono de Egipto Amenofis III. Lo habían precedido Tutmosis III, vencedor de Meggido, Amenofis II, consolidador de las conquistas de su padre y Tutmosis IV, adalid de una gran distensión internacional luego de décadas de conflictos.
      Amenofis III inauguró una larga paz que siguió a las iniciativas antimilitaristas de su padre. Como Nabopolassar y Nabucodonosor siglos después en Babilonia, Amenofis III parece haber decidido ser recordado como administrador sagaz y gran constructor de obras públicas más que como guerrero y conquistador. El sepulcro del rey, llamado "Amenofio" y el impresionante Templo de Amón en Luqsor son, aún hoy, ejemplos de perfección arquitectónica (en el caso del Amenofio según descripciones antiguas, porque no quedan de él ni las ruinas, tanto fue el odio por la reforma religiosa del rey poeta). Las dos figuras humanas monumentales que hoy conocemos como "Colosos de Memnón" son retratos del rey que originalmente estaban ubicadas en el Amenofio.
      El joven Amenofis IV, hijo de Amenofis III, fue coronado en 1372 y reinó sólo dieciocho años. A juzgar por las estatuas que lo representan, ha de haber sido enfermizo y débil, con un cuerpo feminoide y longilíneo. Tal vez, como dicen algunos, se trate de uno de los ejemplos de corregencia entre marido y mujer, ya que las estatuas de Amenofis IV muy bien pueden haber representado originalmente a su esposa Nefertiti.
      Como sea, parece que los sacerdotes de Heliópolis convencieron al joven monarca de que era necesario emprender una profunda y abarcadora reforma religiosa en todo Egipto, que consistió en reemplazar a los múltiples dioses animales por uno solo, el Sol, Atón. Se trata, acaso, de la primera experiencia monoteísta de la Humanidad, si dejamos a un lado al judaísmo.
      Sin embargo, fácil es ver que tal reforma dejó sin trabajo a miles de sacerdotes, los de los templos de cada uno de los dioses reemplazados.
      Amenofis, con tenacidad rayana en el fanatismo, convirtió el culto de Atón en la religión oficial del estado, cambió su nombre regio por el de Akhenatón ("El que complace a Atón"), abandonó Tebas y mandó construir una nueva capital, Akhetatón ("Horizonte de Atón"), a la que pobló con los nuevos sacerdotes y sus seguidores. Hoy en día pueden verse sus ruinas en las excavaciones de Tell el-Amarna.


Amenofis IV Akhenatón

La cultura egipcia sufrió un profundo cambio en manos del faraón teólogo. Si creemos a los escribas que relatan este período histórico en las paredes de los templos, el propio Akhenatón redactó un delicado himno a Atón en que exaltaba las glorias del Dios, creador, según él, de los cielos y la tierra.
      En los himnos, el egipcio literario fue sustituido por el coloquial por el tiempo de la reforma religiosa de Akhenatón. El arte, antes rígido y esquemático, se convirtió en realista y humanista. Los monumentos, especialmente retratos del monarca y de su esposa, destacan con minucioso naturalismo hasta el menor rasgo de las personas representadas, incluso sus defectos físicos.
      El interés de Akhenatón por llevar adelante su reforma religiosa, filosófica y cultural, lo obligó a descuidar la parte más importante del gobierno egipcio: la política exterior. De esta manera, el imperio perdió las conquistas logradas por los antecesores del rey, que siguó ganando enemigos: a los sacerdotes de Bastet, Amón, Anubis y los demás dioses innumerables se sumaron los militares y los diplomáticos.


Akhenatón (izq.) y Nefertiti

Previsiblemente, Akhenatón no vivió lo suficiente para ver el efecto de los cambios que impulsó: asesinado en 1354, fue reemplazado por su hijo Tuthankamón (aunque algunos lo consideran su yerno, su hermano menor, su hermanastro o aún su medio hermano).
      Bautizado por nacimiento Tuthankhatón, el niño-rey fue obligado por los generales y sacerdotes a dar marcha atrás con las reformas de Akhenatón, a borrar su nombre de los templos, a destruir las iglesias de Atón, a abandonar la nueva capital y a volver a entronizar a los viejos dioses zoológicos en lugar del brillante disco solar. Sabemos hoy en día que Tuthankamón fue asesinado también –tenía sólo dieciocho años de edad— por su primer ministro, y así llegó a su fin la XVIII dinastía. La XIX ya venía en camino. El tiempo de los grandes Ramsés y Setis estaba cerca.
      La experiencia de Akhenatón nos lleva a preguntarnos: ¿Cuál sería la faz del mundo si el judaísmo no hubiese quedado como única religión monoteísta de la Humanidad? ¿Cuánto hubiesen avanzado nuestra filosofía y nuestra ética si los sacerdotes egipcios hubieran permitido que Yahvé Dios se acompañase de Atón el Dador de Vida, adelantándose así por ocho siglos a la llegada a Medio Oriente de la siguiente religión avanzada, el Mazdeísmo de Zarathustra?

El Himno a Atón vibra con una ingenuidad sincera, con una emoción poética tan profunda, que conmueve al lector moderno con una fuerza igual a la de cualquiera de los Salmos. Su frescura emparenta con la de los cuentos populares egipcios, que también están relacionados con otras obras literarias. Así como el Himno ha sido adaptado en el Salmo, el "Cuento del Náufrago" del Nilo ha sido reformulado por los árabes en el Simbad de "Las Mil y Una Noches", y los papiros egipcios llamados "Cánticos de Amor" pueden ubicarse en el origen de la poesía erótica del "Cantar de los Cantares".
      Acaso el más impresionante ejemplo de intromisión egipcia dentro de la Biblia sea la comunidad de conceptos, figuras y hasta redacción entre "Las enseñanzas de Amenenope" y algunas partes de Proverbios. La selección, traducción y comparación de los textos pertenecen a la Dra. Ana María Tapia A., del Centro de Estudios Judaicos de la Universidad de Chile: 05

Amenenope

Proverbios

Presta tu oído y atiende a mis palabras y aplica el corazón para aceptarlas pues bueno es situarlas en tu corazón, que seguras descansen en el cofre de tu barriga para que puedan actuar como una clavija sobre tu lengua.

Inclina el oído y oye mis palabras y aplica el corazón para comprender, pues es agradable guardarlas en tu barriga para que puedan ser fijadas como una clavija en tus labios.

Considera estos treinta capítulos que deleitan e instruyen. Conocimientos para contestar al que hable y como dar un informe sobre alguien a quien te lo pida.

¿No he escrito para ti treinta frases de consejos y conocimientos, para que puedas impartir la verdad a quien quiera que hable para que pueda devolver palabras a quien te las dirija?

Líbrate de robar al pobre y oprimir al afligido.

No robes al pobre, pues él es pobre, ni oprimas al humilde que a la puerta se acerca.

Un escriba que conoce su oficio se considera digno de ser un cortesano.

Un hombre que conoce bien su profesión se mantendrá firme ante los reyes.

No comas en presencia del que manda y no te eches hacia adelante con la boca ante un gobernante. Cuando estés lleno con eso a lo cual derecho no tienes, sólo será una delicia para tu saliva. Mira el manjar que tienes delante y deja que sólo tu necesidad satisfaga.

Cuando te sientes a comer con un gobernante considera diligentemente lo que ante ti se encuentra; ponte el cuchillo en la garganta si eres hombre dado al apetito. No codicies las golosinas, al ver que carne engañosa son.

No vuelques en nadie lo hondo de tu alma, ni malgastes así tu sabiduría.

No hables en presencia del tonto pues despreciará la influencia de tus palabras.

Al hablar de la contribución de todas estas obras egipcias a la literatura bíblica y profana, los autores franceses citados al principio manifiestan: "Aparecen desde el Imperio Medio y se multiplican a partir de la XVIII dinastía. Se encuentran en ellas realismo, fantasía e incluso ironía. Es posible que esta literatura de imaginación haya surgido de un fondo común al Próximo Oriente; también es posible que haya contribuido a formarlo".
      Un "fondo cultural común" a todas las civilizaciones del Oriente Medio. Cada día, más antropólogos, teólogos y sociólogos están de acuerdo en la verdad de esta afirmación. Si, como Maynard y Auboyer afirman, Medio Oriente fue el caldo de cultivo de una tradición que luego se diversificó y nos dio la cultura árabe, la hebrea, la egipcia y tantas otras, no es extraño que el Himno a Atón se haya infiltrado en la Biblia. Ellos aseguran que "es indiscutible" que "El Náufrago" es el origen del Simbad, "Amenenope" se coló en "Proverbios" y los "Cánticos de Amor" sugirieron al hebreo el "Cantar de los Cantares". Entonces, ¿realmente el Salmo 104 es el Himno a Atón, transformado y procesado por el inconsciente colectivo judío?

Veamos el texto completo del Salmo 104 06para compararlo más tarde con el Himno a Atón (en superíndices al comienzo los números de los versículos):

Salmo 104
Alabanza al Creador

1Bendice, alma mía, a Yahvé, 07
Yahvé, Dios mío, tú eres muy grande;
te has revestido de esplendor y majestad,

2te envuelves de la luz como de un manto.
Desplegaste los cielos como una tienda,

3construyes sobre las aguas tus altas estancias,
pone en las nubes su carroza
y camina sobre las alas del viento,

4hace de los vientos sus mensajeros
y del fuego llameante sus ministros.

5El que afirmó la tierra sobre sus cimientos
no vacilará por los siglos;

6del abismo como de un vestido la cubriste,
las aguas se pararon sobre los montes;

7a una amenaza tuya emprendieron la huida,
a la voz de tu trueno se precipitaron;

8se elevaron los montes,
se abajaron los valles,
al lugar que tú les señalaste;

9pusiste un límite que no sobrepasarán,
no volverán más a cubrir la tierra.

10Haces brotar fuentes en los valles,
que se deslizan entre las montañas;

11abrevan a todas las bestias del campo
y de los asnos salvajes sacian la sed;

12junto a ellas hacen su morada las aves del cielo,
hacen oír su voz entre sus ramas.

13Riegas los montes desde tus estancias,
se sacia la tierra con el fruto de tus obras;

14haces crecer la hierba para el ganado
y el pasto para el servicio del hombre.
Para que saque el pan de la tierra,

15y el vino que alegra el corazón del hombre;
para que hagan brillar la faz con óleo
y el pan refocile el corazón del hombre.

16Se sacian los árboles de Yahvé,
los cedros del Líbano que él plantó;

17allí anidan los pájaros, allí, en sus copas
tiene la cigüeña su casa;

18las montañas altas son para las gamuzas,
las rocas madrigueras para los damanes 08.

19Hizo la luna para señal de los tiempos,
el sol conoce su ocaso.

20Pones las tinieblas y llega la noche,
en ella se agitan todas las bestias de la selva.

21Rugen los leoncillos por su presa
y buscan de Dios su alimento.

22Nace el sol, ellos se retiran,
para echarse en sus cubiles.

23Sale el hombre a su trabajo
y a su faena hasta la tarde.

24Cuán numerosas son, Yahvé, tus obras,
todas las hiciste con sabiduría,
llena está la tierra de tus criaturas.

25He aquí el mar, grande y vasto en todos los sentidos,
allí un pulular sin número
de animales pequeños y grandes;

26allí se pasean las naves,
el Leviatán que tú formaste 09
para que en él retozase.

27Todos esperan de ti
que les des a su tiempo el alimento;

28se los das, ellos lo recogen,
abres tú la mano, se sacian de bienes;

29escondes tu rostro, quedan aterrados,
retiras su aliento, mueren y vuelven a su polvo.

30Envías tu soplo y son creados
y renuevas la faz de la tierra.

31Sea gloria a Yahvé para siempre,
alégrese Yahvé en sus obras.

32A él que mira la tierra y tiembla 10,
toca los montes y humean.

33Cantaré a Yahvé durante mi vida,
salmodiaré a mi Dios mientras exista.11

34Que mi poema le sea agradable,
yo me gozo en Yahvé.

35Que los pecadores desaparezcan de la Tierra
y no existan ya más impíos.
¡Bendice, alma mía,
a Yahvé!
Alleluya.

¿Cómo conocemos el Himno a Atón y cómo podríamos estar ciertos de su autenticidad?
      Simplemente porque el mismo está tallado en la tumba de Ay en Tell el-Amarna (tumba número 25 Sur), y cualquiera puede leerlo, aún hoy en día. El tal Ay, casualmente, ha sido recientemente identificado como un cortesano ambicioso, elevado al rango de Primer Ministro por Tutankhamón, y se lo considera el responsable o instigador del asesinato del faraón adolescente. Su tumba está inacabada, y finalmente Ay fue enterrado en otra (la KV 23). Recientemente se ha descubierto que Ay se hizo inhumar en la tumba que originalmente estaba destinada a Tutankhamón, y mandó poner el cadáver del muchacho en el túnel donde lo encontraron Carter y Carnavon.


Original del Himno a Atón en la Tumba de Ay

El texto mejor conservado del Himno a Atón se encuentra en la pared derecha del pasillo que da al vestíbulo (número 4 en el diagrama). Se trata de una larga inscripción, dividida en 13 columnas verticales, que comienza en la parte superior del muro. Al pie se hallan representadas las figuras arrodilladas de Ay y de su esposa.

Teresa Soria Trastoy 12, que no está del todo de acuerdo con la identidad del Himno con el Salmo, escribe acerca del poema pagano: "El Himno a Atón expresa la visión cosmopolita y humanística del Imperio Nuevo en su estilo más puro. La reforma religiosa llevada a cabo por Akhenatón no goza de un carácter revolucionario, incluso no es del todo novedosa. A medida que la Historia de Egipto avanza, se ve cómo las concepciones religiosas relacionadas con el culto al sol o a las divinidades solares se hacen más fuertes". Puntualiza que Yahvé "...no es el dios que muestra el Himno a Atón; este último es un dios frío con sus creaciones: les da la vida, les nutre y satisface sus necesidades, pero lo único que espera de ellos es su adoración y alabanza de la obra por él creada, sin dar oportunidad a súplicas ni lamentaciones". Si bien la afirmación es cierta en el sentido teológico, no es menos verdadero que, salvo esta diferencia, las funciones y relaciones de Atón y Yahvé los hacen parecer hermanos.


Firma de Akhenatón al pie del Himno

La versión que transcribiremos pertenece a Soria Trastoy, quien la ha traducido de la versión inglesa de Miriam Litchein 13.

Himno a Atón

¡Espléndido te alzas en el horizonte,
Oh, Atón viviente, creador de vida!
Cuando amaneces en el horizonte oriental,
llenas todas las tierras con tu belleza.
Eres bello, grande, deslumbrante,
elevado sobre todas las tierras;
tus rayos abrazan las tierras,
hasta el límite de todo lo que has creado.
Porque siendo Ra, alcanzas sus límites 14,
y los has doblegado para tu amado hijo;
aunque estás lejos, tus rayos brillan sobre la tierra,
aunque cualquiera sienta tu presencia, tus rayos son invisibles.

Cuando te pones en el horizonte occidental,
la tierra queda en tinieblas, como en la muerte;
todos yacen en las habitaciones, sus cabezas cubiertas,
un ojo no puede ver a su compañero.
Ellos podrían ser despojados de sus propiedades,
aunque estén sobre sus cabezas,
la gente no se daría cuenta.
Todos los leones salen de sus guaridas,
todas las serpientes muerden 15;
la oscuridad se cierne, la tierra está en silencio,
así como su creador descansa en el horizonte.


Plano de la Tumba 25 Sur. El Himno está tallado en la pared 4

La tierra brilla cuando amaneces en el horizonte,
mientras resplandeces como Atón durante el día;
cuando disipas la oscuridad,
cuando ofreces tus rayos,
las Dos Tierras están en fiesta
despiertas y erguidas sobre sus pies,
tú las has levantado.
Sus cuerpos están purificados, vestidos,
sus brazos adoran tu aparición.
Toda la tierra se dispone a trabajar,
todos los rebaños pacen en sus pastos;
los árboles y las hierbas florecen,
los pájaros echan a volar de sus nidos,
sus alas saludan a tu ka 16.
Todo rebaño brinca sobre sus patas.
Todo lo que vuela y se posa,
vive cuando amaneces para ellos.
Los barcos van corriente arriba, y corriente abajo,
todos los caminos se abren cuando te alzas.
Los peces del río saltan ante ti,
tus rayos están en el centro del mar.

Tú, quien haces crecer la semilla dentro de las mujeres,
tú, quien creas las personas del esperma; 
quien alimentas al hijo en el vientre de su madre,
quien calmas apagando sus lágrimas.
Nodriza en el vientre,
dador de aliento,
para animar todo lo que creas.
Cuando sale del vientre para respirar,
el día de su nacimiento
tú atiendes sus necesidades.
Cuando el pollo está en el huevo, piando dentro de la cáscara,
tú le das aliento dentro de ella para insuflarle vida;
cuando lo has terminado,
para que pueda romper el huevo,
sale de su interior,
para anunciar su terminación,
caminando sobre sus dos patas sale de él.


El Himno en su versión original

¡Cuán grande es tu obra,
aunque escondido a la vista,
Oh, Dios Único junto a quien nadie existe! 17
Tú creaste la tierra según tu voluntad, tu sólo,
todos los hombres, todos los grandes y pequeños animales,
todas las cosas que hay sobre la tierra que caminan sobre sus piernas,
todo lo que vuela por medio de sus alas,
las tierras de Khor 18y Kush,
la tierra de Egipto.
Tú pones a cada hombre en su lugar,
tú satisfaces sus necesidades,
cada uno tiene su alimento,
calculas la duración de sus vidas.
Sus lenguas difieren en el idioma,
así también sus caracteres;
sus pieles son distintas,
para distinguir a las personas 19.

Tú provocas la inundación desde la Duat 20,
tú la llevas cuando deseas
dar vida a los hombres,
pues tú los has creado para ti.
Señor de todo, quien trabaja para ellos,
Señor de todas las tierras, quien brilla para ellas,
el Atón del día, ¡grande en su gloria 21!
A todas las tierras lejanas, que haces vivir,
tú les has concedido el descenso de la inundación desde los cielos;
él crea olas sobre las montañas, como lo hace el mar,
para empapar sus campos y sus ciudades.
¡Cuán excelentes son tus obras, Oh, Señor de eternidad!
Una inundación desde el cielo para los extranjeros
y para todas las criaturas de la tierra que caminan sobre sus patas,
para Egipto la inundación viene desde la Duat.

Tus rayos alimentan todos los campos,
cuando brillas, ellos viven, ellos crecen para ti;
tú creas las estaciones para desarrollar toda tu obra:
el invierno para refrescarlos, calor para que te sientan.
Tú has creado el lejano cielo para brillar allí,
para contemplar toda tu obra,
tú solo, brillando en tu forma de Atón,
elevado, radiante, distante, cercano.
Tú creas de ti mismo millones de formas,
ciudades, pueblos, campos, el curso del río;
todos los ojos te observan por encima de ellos,
pues tú eres el Atón de las horas del día sobre lo alto.
.......................... 22

Tú estás en mi corazón,
no hay nadie que te conozca,
excepto tu hijo, Neferjeperura 23, el Único de Ra,
a quien has mostrado tus sendas y tu poder.
Todos aquellos en la tierra salen de tus manos cuando los creas,
cuando amaneces ellos viven,
cuando te pones ellos mueren;
tú eres el tiempo vital en todos tus miembros, todos viven gracias a ti.
Todos los ojos están puestos en tu belleza hasta que te acuestas,
todas las labores cesan cuando descansas en occidente;
cuando te levantas haces que todos se apresuren por el Rey,
todas las piernas están en movimiento desde que fundaste la tierra.
Tú los alzas para tu hijo quien proviene de tu cuerpo,
el Rey que vive en Maat 24, el Señor de las Dos Tierras 25,
Neferjeperura, el Único de Ra,
el Hijo de Ra, quien vive en Maat, Señor de las Coronas, Akhenatón, grande durante su vida;
y la gran Reina a quien él ama, la señora de las Dos Tierras,
Nefernefruatón-Nefertiti, que viva eternamente.

Conocidos ya por el lector los textos del Himno y el Salmo, creemos interesante entrar —ya de lleno— en la comparación de los textos de ambos. Un extracto de la efectuada por Ana María Tapia —las versiones y traducciones le pertenecen—, reordenada por el autor:

Himno a Atón

Salmo 104

Tú te elevas espléndido en el horizonte...
Te has vestido de gloria y de magnificencia.
Tú brillas en el horizonte del Oriente.
El que se cubre de luz como de vestidura...
Tú colmas la tierra con tus dones.
Del fruto de sus obras se sacia la tierra.
...la tierra está llena de tus beneficios.
Las Dos Tierras están de fiesta,
los hombres despiertan y saltan
sobre sus pies a causa de ti.
Sale el hombre a su labor y a su labranza hasta la tarde.
Los árboles y las plantas reverdecen. Los pájaros abandonan sus nidos, sus alas están en adoración delante de tu ka.
A sus orillas habitan las aves de los cielos; cantan entre las ramas.
Las ovejas brincan.
Los montes altos para las cabras montesas...
Todo lo que vuela y bate sus alas vive, cuando Tú resplandeces para ellos.
...allí anidan las aves. En las hayas de su casa la cigüeña...
Los barcos suben y descienden
el río, todo camino está abierto
cuando Tú apareces.
Los arroyos que van entre los montes...
Tus rayos penetran
hasta el fondo del mar.
Que estableces tus aposentos entre las aguas...
Tú has creado el Nilo en el
Mundo Inferior y lo llevas sobre
la tierra, donde Tú quieres,
para alimentar a los habitantes
de Tarneri.
Tu eres el que envía las fuentes por los arroyos... Dan de beber a todas las bestias del campo; mitigan su sed los asnos monteses.
Tú creas de lo que ellos viven.
...para el servicio del hombre, sacando el pan de la tierra, y el vino que alegra el corazón del hombre, el aceite que hace brillar el rostro y el pan que sustenta la vida del hombre.
Tú has colocado al Nilo en el cielo,
para que caiga para ellos.
Él riega los montes desde sus aposentos...
Él bate las montañas con sus ondas,
como el mar, para regar sus campos...
Sobre los montes estaban las aguas. A tu represión huyeron, Al sonido de tu trueno se apresuraron.
Y para sus rebaños...
Él hace producir el heno para las bestias y la hierba...
¡Cuán numerosas son Tus obras
y misteriosas a nuestros ojos!
¡Tú, único Dios, que no tienes
semejante!
¡Cuán innumerables son tus obras, oh, Yaveh, hiciste todas ellas con sabiduría!

En el cuadro anterior los versos no están en el orden en que figuran en los poemas, sino que han sido reubicados para mostrar de modo más notorio las concordancias y analogías entre algunos de ellos.
      Si comparamos nuevamente las dos obras, pero con el Salmo en la traducción de Franquesa, otras similitudes se hacen evidentes, acaso tan impresionantes como las anteriores:

Himno a Atón

Salmo 104

Todos los leones salen de sus guaridas,
todas las serpientes muerden;
la oscuridad se cierne, la tierra
está en silencio...

Todos aquellos en la tierra salen
de tus manos cuando los creas,
cuando amaneces ellos viven,
cuando te pones ellos mueren;
tú eres el tiempo vital en todos sus miembros, todos viven gracias a ti.

Tú estás en mi corazón...

Eres bello, grande, deslumbrante...


...tú satisfaces sus necesidades,
cada uno tiene su alimento...

Rugen los leoncillos por su presa
y buscan de Dios su alimento.
Nace el sol, ellos se retiran,
para echarse en sus cubiles.


...escondes tu rostro, quedan aterrados,
retiras tu aliento, mueren y vuelven a su polvo.
Envías tu soplo y son creados
y renuevas la faz de la tierra.

Bendice, alma mía, a Yahvé...

...Yahvé, Dios mío, tú eres muy grande...

Todos esperan de ti
que les des a su tiempo el alimento...

Sin ser incontrovertible, el parecido de las dos poesías es innegable.
      El Dr. Richard A. Hall, muerto en 1994, con doctorados en matemática, física nuclear y medicina, dedicó un extenso y meduloso trabajo a comparar el Salmo con el Himno 26. En él afirma: "Durante el reinado de Akhenatón, el poder de Egipto declinó significativamente. Cuando murió el faraón, sus templos fueron destruidos. Entre los pocos restos de su culto, hallamos himnos grabados en las tumbas de sus prosélitos en Amarna. El más largo de estos himnos a Atón ha sido señalado como similar al Salmo 104, escrito siglos más tarde. No hay demasiadas posibilidades para explicar cómo pudo suceder esto. Tenemos razonable certeza de que, aún en tiempos anteriores a Moisés, grupos de esclavos fugitivos de distintos tamaños vagabundearon por la Península de Sinaí. Mientras marchaban, cantaban para darse ánimos. Una de estas canciones puede haber sido el Himno a Atón, y la tradición oral pudo haber perpetuado los elementos de este poema durante los siguientes 600 años. Para los que aún no están convencidos acerca de las similitudes entre los dos documentos, la descendencia de Jacob en Egipto, descripta en la Biblia, recuerda las dinastías hicsas, con las cuales los cananeos de la Edad de Hierro conquistaron Egipto y reinaron como faraones por varias generaciones. Cuando los descendientes de los reyes originales se reagruparon y repelieron a los hicsos, tanto los conquistadores como la enorme población semita que había entrado como trabajadores migratorios antes y durante la dinastía extranjera fueron expulsados o hechos prisioneros. Éste fue el comienzo de cuatro siglos de esclavitud. A través de los que fueron expulsados, los Himnos al Sol pudieron ser introducidos en Canaán. Probablemente a causa de ello, la adoración del Sol está prohibida en la Biblia" 27.
      El Dr. Hall continúa afirmando que se han encontrado nombres propios babilonios en las tumbas de el-Amarna, y que los literatos de sangre mesopotámica pueden haber traducido y transcripto los poemas de Akhenatón. Si los babilonios llevaron el Himno a su ciudad, como acostumbraban hacer con cada nuevo documento de que tenían noticia, los hebreos pueden haber tomado contacto con él durante el Exilio (a partir de aproximadamente 600 a.C.), cuando las primeras versiones de la Biblia fueron compiladas.
      Según Hall, "El Dr. H. Brügsch coleccionó algunos epítetos y citas de las escrituras egipcias hace unos cincuenta años y los publicó en su trabajo Religión y Mitología. La mayor parte del Salmo 104 es vagamente similar a los himnos egipcios, como el Himno a Ra del "Papiro de Hu-nefer".
      En el citado texto egipcio, se reitera la mención de "el abismo acuoso del cielo", como ocurre en el Salmo (v.3) y en el Himno a Atón. Todas las referencia a "un mar en el cielo" (o "El Nilo del cielo" como dice el Himno) provienen del Enuma Elish, el poema de la Creación sumerio, que data de quince siglos antes. En este documento, los dioses partieron el agua en dos partes, dejando una arriba y otra abajo. La de arriba, por supuesto, es una excelente explicación para el fenómeno de la lluvia. La idea se repite en el Génesis, como operada por Yahvé.
      Una característica asombrosa del Salmo 104 consiste, al decir de Hall, en que "El Salmo 104 atribuye al Señor características solares. Esto no se encuentra en ninguna otra parte de las Escrituras". Se refiere a los versículos 2 y 3, y en verdad la coincidencia con el concepto de las religiones heliocéntricas es sorprendente. Cabe acotar que el sol se oscureció, también, en el momento de la muerte de Cristo en la Cruz, según los Evangelios de Marcos y Mateo...

Hall apoya su teoría en ocho puntos de comparación entre el Salmo y el Himno, según la traducción que de ellos hace J.H. Breasted (Cambridge Ancient History, Vol. II, Caps. 5 y 6) y el trabajo de G. Davies, The Rock Tombs of Tell el Amarna, Archeological Survey, Egyptian Exploration Society, Vol. 6, 1903.
      Los ocho puntos son:

  1. La línea "Cuando te pones en el horizonte occidental" del Himno (H) con el versículo 20 del Salmo (S): "Pones las tinieblas y llega la noche, en ella se agitan todas las bestias de la selva".
  2. La línea sobre los leones (H) con el v. 21 (S).
  3. El verso "La tierra brilla cuando amaneces en el horizonte" (H) y los que le siguen con el versículo 22 (S).
  4. El cuarto punto de comparación se sitúa entre el renglón que dice: "Toda la tierra se dispone a trabajar" (H) y el v. 23 (S): "Sale el hombre a su trabajo...".
  5. El verso acerca de los pájaros (H) y el vers. 12 (S).
  6. "Los barcos suben y descienden el río..." (H) y los versículos 25 y 26 del Salmo.
  7. Compara el v. 29 (S) con el verso (H) que reza "...dador de aliento...".
  8. Finalmente, señala la identidad entre los versos que hablan de la satisfacción de las necesidades de alimentos.

Como se ve, los puntos de comparación en Hall son más conceptuales que literales, al revés de los míos y los de Ana Tapia, que sin embargo son más numerosos, aunque no tan puntuales.
      Yo agregaría un noveno, entre el verso (H) que dice: "...todos los grandes y pequeños animales..." y la parte final del versículo 25 (S):"... de animales pequeños y grandes...", haciendo la salvedad de que el Himno se refiere a los terrestres y el Salmo a los marinos.
      Henry Neufeld, en su tesis Salmo 104: Dios, Creador y Sostén 28, sostiene que: "El Salmista no se enrieda en descripciones antropomórficas de Dios, sino que utiliza medios indirectos para expresar atributos". Esta es, precisamente, la técnica de Akhenatón en el Himno: deshumanizar al dios, otorgándole todos y solamente los atributos del Sol. Encuentra también rastros de la literatura mesopotámica en el Dios que "navega en el viento" y "hace de las nubes su carroza" (versículo 3 del Salmo), ya que los dioses Baal, Mot y Yam hacían lo mismo. Señala Neufeld, además, que el principal parecido entre el Himno y el Salmo es la división de las aguas en superiores e inferiores, como ya hemos discutido. Halla otras coincidencias, aunque piensa que el Salmo ha sido mucho más influido por la mitología sumerio-asirio-babilónica que por la egipcia, y concluye: "El Salmo encaja en el patrón monoteísta / henoteísta 29. Yahvé es celebrado por su sostén del orden natural en beneficio de su pueblo. El sol y la luna, sin embargo, son vistos como operadores de las mismas actividades en la cultura asiria, donde también habían sido divinizados. El Salmo 104, por lo tanto, está escrito en el lenguaje cosmológico del Medio Oriente antiguo, y tiene su situación de culto en el henoteísmo de Israel, en el cual Yahvé es adorado por sus acciones en forma de fuerzas de la naturaleza, las cuales aún están concebidas en los roles que han jugado como deidades de otras culturas".
      Independientemente de la comunión de Neufeld con el concepto de "fondo cultural común" que sostenemos Aymard, Auboyer y yo mismo, es interesante pensar en una suerte de transferencia de poesía entre las religiones paganas y nuestra Sagrada Biblia. Los extraños avatares históricos y teológicos que llevaron al Buen Libro como hoy lo conocemos, hicieron posible que se nutriera de distintas fuentes, diferentes espiritualidades, otros pensamientos y distintos hombres. Acaso esta característica sea la que lo hace tan interesante, intemporal e inmortal.

Como conclusión, más allá de que el lector haya quedado o no convencido de la influencia que el Himno de Akhenatón tuvo sobre el Salmo 104, transcribo el párrafo final con que Hall cierra su minucioso análisis: "No existe duda de que la evolución de las ideas a través de los logros humanos es una combinación de conocimientos anteriores y pensamiento original. Sin embargo, desde hace unos sesenta años, no queda duda de que los arqueólogos que descubrieron las similitudes entre los dos textos se sorprendieron, porque se les había enseñado a creer que la Biblia era la única Palabra de Dios. La importancia que el Realismo Idealista asigna a estos nuevos estudios no consiste en denigrar ninguna de esas creencias primitivas, sino en examinar por qué la Escritura bíblica ha durado tanto y ha demostrado ser la más leída e influyente pieza literaria de la Humanidad".

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