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Editorial - Axxón 138

Tiempos interesantes
por Alejandro Alonso

Cada tanto vuelvo a aquella maldición china que dice "Ojalá te toque vivir tiempos interesantes". Y a nadie le caben dudas de que los lectores de ciencia ficción con alguna inquietud vivimos tiempos interesantes. Vivimos y viviremos tiempos interesantes.

Hace dos días, la revista Nature contaba que científicos israelíes han logrado construir computadoras biológicas sumamente pequeñas, que probablemente, dentro de unas décadas tendrán aplicaciones clínicas. Hoy se están construyendo las nanomáquinas que serán nuestros doctores internos en el futuro cercano (ver aquí).

Con la anuencia del Cielo, planeo estar vivo para cuando esto suceda. Y la lista de maravillas sigue: cada vez descubrimos más de nuestro pasado como especie, nos internamos en la estructura del átomo, buscamos vida en otros planetas, entendemos mejor cómo funciona la vida en el nuestro, desarrollamos fantásticos modelos multidimensionales para explicar el universo, fisgoneamos en los demás planetas y satélites de nuestro Sistema Solar... y la lista sigue.

Sin embargo, también asistimos a nuestras peores pesadillas sobre ese futuro soñado. Es parte de la maldición china. Y recuerden que más arriba les decía que esa maldición tiene dos caras: "vivimos y viviremos tiempos interesantes". Entonces vemos como las corporaciones hacen uso y abuso de su poder, como los medios crean realidades ilusorias para reforzar el control y asistimos a la miseria. También vemos cómo una potencia mundial intenta erigirse sobre el resto del mundo y para ello utiliza la guerra, la censura y la propaganda (incluso a costa de sus propios intereses, y sino miren esto).

Seguro que Orwell o Dick tendrían algo que decir al respecto. O a lo mejor ya lo dijeron.

A veces creo que las personas deberían estar mejor preparadas para ese futuro. Hemos vivido ese futuro a través de la ciencia ficción, deberíamos estar prevenidos. No digo que la ciencia ficción haya acertado en sus predicciones, esto carece de importancia. Digo que, en su rol de literatura especulativa, nos llevó a darnos cuenta de lo que podría pasar: de las consecuencias de nuestras decisiones.

Cuando muchos afirman que la ciencia ficción como género agoniza (que la realidad se la lleva por delante) yo reivindico que la ciencia ficción está viva y es necesaria. Es el único género con la flexibilidad y la apertura necesaria como para escapar del tiempo y el espacio que nos toca vivir y trasladarnos a universos futuros o alternativos. Y, en ese viaje, aprendemos a ver las cosas desde una perspectiva más amplia, entendemos cómo evitar nuestros errores, desarrollamos un bagaje que nos ayuda a decidir (como comunidad) qué futuro queremos y cómo lograrlo.

Basta con recordar relatos como El fin de la Eternidad, del buen doctor Asimov, o "El ruido de un trueno" de Ray Bradbury (por citar algunos) para saber que lo que vivamos en las próximas décadas depende de lo que decidamos en el próximo minuto. Y no tenemos máquinas del tiempo que nos lleven a realidades ucrónicas alternativas. No podemos cambiar la palabra que no dijimos, la decisión errónea que tomamos (o que dejamos tomar a otros), lo que no hicimos por pereza, la disculpa que no dimos, el llamado telefónico que no quisimos hacer... No podemos interferir la bala que matará el próximo mamífero en extinción una vez que el pobre está muerto.

No se puede. Por eso la ciencia ficción es importante.

En la Argentina (y probablemente en toda Hispanoamérica, pero hablo por lo que conozco mejor), pareciera que estamos en condiciones de comenzar a generar ciencia ficción otra vez. Y aquí no me refiero a obras de calidad, que siempre las hubo, hablo más bien de que existe una posibilidad de recrear el fandom, las actividades, ganar lectores, exportar (e importar) literatura y todo eso que hace que el género prevalezca.

Pero para que esto sea posible, hay que abandonar la propia garrafa virtual, dejar de lado las diferencias, olvidar algunos pecados, animarse a participar, unirse, generar ideas, llevarlas a la práctica, escribir, criticar, leer, pedir e, incluso, tal vez apoyar al que alguna vez fue nuestro competidor. Porque, para que la cosa se desarrolle, tiene que crecer primero, y para eso es necesario que el terreno estén bien "abonado".

Probablemente esto que digo en el contexto de mi propio país sirva a otros. Por dar un ejemplo, creo que todos los latinoamericanos tenemos por delante el desafío de repensarnos como ciudadanos del mundo, como actores de nuestro destino, como ejecutores de los cambios por venir (en la ciencia, la educación, la política, la salud, etcétera, etcétera).

Como dije (y tal vez peque de idealista), la existencia del género de la Ciencia Ficción bien puede depender de la decisión que tomemos el próximo minuto. Y esto es importante porque, en otra escala, la existencia de nosotros como género (y también como ciudadanos, como profesionales, como padres, hermanos, como país) bien podría depender de la posibilidad de tener una ciencia ficción saludable que nos ayude a pensar mejor.

Alejandro Alonso (2004)

Alejandro Alonso, 1 de mayo de 2004
ecarletti@axxon.com.ar


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