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F i c c i o n e s |
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TARA 2011 |
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En la pantalla se alternaron velozmente, una tras otra, las imágenes clásicas de Lo que el viento se llevó, las que se suponía todos los asistentes habían visto alguna vez en el pasado. Era una introducción de cinco minutos; la escena final se presentó completa: Rhett Butler, dolido y contra su propio deseo, se pierde en la niebla y deja a Scarlett, invencible como siempre, diciendo: Pensaré sobre eso mañana, en Tara. Allá lo podré soportar. Mañana pensaré en una forma de recuperar a Rhett. Después de todo, mañana será otro día... II Toda la cinta la realizó esta computadora, Tara 2011, bautizada así por razones claramente sentimentales, porque ni el nombre ni el número significan especificaciones técnicas o seriales, simplemente es el nombre de la primera película que produce y el año en que empieza a trabajar. Esto, damas y caballeros, es el cine del siglo 21.
Tara dura explicaba Lansing con calma, y como a propósito, con su voz sintética tres horas con 45 minutos, el mismo tiempo que su predecesora. Costó únicamente cuatro millones de dólares, creemos que puede ser la película más barata de la historia del cinematógrafo, a precios reales por supuesto, porque en la original se invirtió lo mismo en 1939. El film que acaban de disfrutar se generó entre el 26 de enero y el 1 de julio de este año... adivinaron, igual que Lo que el viento se llevó. Realizada bajo un bien estudiado hermetismo, Tara había causado revuelo entre los cinéfilos del mundo entero que esperaban una verdadera secuela, no algo comercial o artificialmente adaptado para los consumidores. Sobre la historia, todos se preguntaban si Scarlett recuperaría a Rhett, pero quizá el mayor misterio era saber quién encarnaría al personaje que Vivian Leigh inmortalizó y si existía un actor que pudiera representar con dignidad al Capitán Butler. Se hicieron correr muchos rumores sobre la película; periodistas y críticos de todo el mundo publicaron versiones contradictorias sobre el costo de la producción, el sitio donde se rodaba, el texto del nuevo guión... El star system, a pocos años de iniciar la colonización de Marte, seguía utilizando las mismas estrategias que en el siglo pasado; los espectadores continuaban admirando el mundo mágico que ofrecía la cinta de plata. En realidad usar términos como cinta de plata y palabras como filmar o película era caer en una especie de inercia lingüística; la televisión de superdefinición, la animación computarizada y ahora Tara 2011, habían sustituido absolutamente los antiguos materiales para cine; los rayos láser, las grabaciones magnéticas y los impulsos eléctricos desde hacía una década habían acabado por reemplazar los tratamientos químicos y las grabaciones de audio defectuosas. III
Vestida como una reina, Scarlett subió a su carreta. El rostro más bello de la historia del cine parecía estar al alcance de la mano; la brevísima cintura que tanto temía perder, y sus expresivos ojos no podían ser más que los de la dos veces viuda hija de O'Hara, el inmortal personaje que la esposa de Lawrence Olivier interpretó el año en que inició la Segunda Guerra Mundial. IV Lansing estaba feliz. Era su noche, lluviosa, pero su noche; ni el mal tiempo se la pudo arruinar. Quizá más asombrados por lo que oían que por la película misma, los privilegiados asistentes al estreno de Tara seguían con atención las palabras del joven de anteojos verdes y traje y corbata del mismo color, parado en el estrado junto a su computadora. V El encuentro en Londres de Scarlett y Rhett es tenso, pero ambos deseaban estar juntos. Los acercamientos a los rostros de los protagonistas no revelaban ningún indicio de que fueron creaciones de una computadora; imágenes morpheadas y coloreadas por un programa que analizó todos los documentos existentes sobre los actores para reproducirlos como si fueran fantasmas tridimensionales sofisticadísimos. VI Patrick Lansing concluyó su presentación. Según él, fue un éxito absoluto; presentó su película, sorprendió a todo el público asistente y, más importante aún, poseía la tecnología del cine del tercer milenio. Era un triunfador; ahora faltaba que su programador hubiera alcanzado también un éxito similar con los humanos, porque hacerlo con miles de hologramas ocupando las butacas de una sala era más sencillo para una imagen computarizada como él, pero Patrick, el verdadero Patrick, el de carne y hueso, era muy tímido, poco elocuente y mal vestido. ¿Qué haría frente a todos esos pedantes ricos que fueron a ver Tara? Ojalá haya seguido bien todos los consejos que le di, pensó la inteligencia artificial que controlaba el holograma. VII Scarlett, desesperada por el rechazo de Rhett, toma una terrible decisión y sale de la pantalla corriendo entre los pasillos ocupados por el ir y venir de un público creado por Patrick Lansing para asistir a su estreno. Las salas vacías son deprimentes hasta para una imagen tridimensional. FELIPE RODRIGUEZ MALDONADO Felipe Rodríguez Maldonado vive en Saltillo, Coahuila, México. Nació en 1965. Está antologado en un volumen del Premio Estatal de Cuento Julio Torri, con una historia de ciencia ficción, "El Cristo Atrapado", publicado en 1999. Con el cuento que nos envía, "Tara 2011", fue finalista del Premio Kalpa de Ciencia Ficción (originalmente apareció en el número 7 de la revista Umbrales). Axxón 140 - Julio de 2004 |
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