EL CUENTO UNIVERSAL

Leonardo Montero Flores

Argentina

"Para qué habría de molestarme en escribir un libro, si puedo escribir un programa con el cual se generarían todos los libros posibles: los escritos, los que se escribirán y los que jamás habrían de escribirse. Y con todas las variaciones posibles."

Rodolfo Contin - Artista Electrónico


"El Cuento Universal no existe, es una gran mentira. Me hace acordar a los platillos voladores, a los fantasmas y a Nahuelito; todo el mundo habla de ello, pero nadie aporta pruebas reales de su existencia. Cada quien es dueño de creer en lo que quiera, pero mi consejo es que si va a creer en algo, que no sea en el «Cuento Universal»."

Hernando Speranto - Miembro de la Asociación Junio


"Sí, puede ser verdad que el Cuento Universal no se haya hecho ver, pero eso no significa que no exista o que no esté por hacer aparición pública dentro de poco. Piénsenlo por un momento, ya hemos dominado gran parte de las partículas subatómicas, utilizado la psicología práctica y hasta diseñado teteras que no gotean. Entonces no veo imposible la creación de una técnica para crear cuentos perfectos, el arte de la literatura también puede dejar de ser un arte para convertirse en una ciencia."

Antonio Laglaude - Investigador de TecnoDei.com


El Cuento Universal, como más comúnmente se lo llama en el mundo de habla hispana, o Matriz Literaria, según el nombre académico, es el muy famoso Story Creator de la sociedad norteamericana. El Cuento Universal tiene mucho de mito y mucho de leyenda, pero también mucho de realidad. A través de los siglos se han publicado supuestos Cuentos Universales, que luego resultaron no ser tales, y se ha anunciado con bombos y platillos que ya se estaba llegando a perfeccionarlo. Varios medios de prensa incluso publicaron los primeros resultados de su uso, lo que, obviamente, también era un fraude. No obstante todos estos reveses, el Cuento Universal sigue vivo y pujante, al menos en concepto, y la historia que hoy nos ocupa revela que un hombre argentino estuvo muy cerca de lograr el triunfo definitivo.


"¿Se puede reducir el arte de la literatura a un simple conjunto de fórmulas?, es decir, ¿es un cuento un reloj que se puede desarmar para ver cómo está hecho?, ¿y luego armar otro con los mismos componentes y hacerlo funcionar igual que el primero? Yo creo que no. Limitar la belleza creativa de una buena historia a usar una maqueta prototipo de donde mágicamente brotan cuentos magníficos me parece una estupidez. La mente humana no se puede enfrascar, es el humano impredecible, aleatorio, y, por lo tanto, el resultado de su espontaneidad: los cuentos, no pueden ser analizados científicamente."

Leticia Brondaglia - Titular de la Confederación Literatura Unida


¿Qué es el Cuento Universal? Es lo que se preguntaba Lutesio Peralta una noche fría del año 1990. Según su autobiografía, estaba durmiendo, luego de un día agotador en el centro de cómputo donde trabajaba, cuando despertó de improviso, y en medio de la oscuridad del cuarto en el que descansaba junto a su mujer se levantó gritando: "el cuento universal, el cuento universal". Él asegura que la idea llegó a su mente en un sueño. Hoy es casi seguro que esta parte de su autobiografía ha sido exagerada deliberadamente por el mismo Peralta con el objeto de rodear el asunto de un aura de misticismo e inspiración divina. Pero el hecho de saber en la actualidad que Peralta magnificó algunos puntos de su relato no le quita el mérito de haber intentado hacer lo imposible.

Después de este sobresalto inicial, Lutesio se quedó pensando toda la noche en el asunto, una sola pregunta rondaba en su mente, ¿qué es el cuento universal?

Al otro día faltó a su trabajo y fue hasta la Biblioteca Municipal a conseguir información sobre el Cuento Universal. Mas poco fue lo que pudo encontrar con ese motor de búsqueda en los catálogos de la biblioteca. Sólo un famélico folletín informativo de mediados del siglo XIX, que daba cuenta del descubrimiento en el sótano de una antigua casona de Lavallol de un manuscrito cuyo título era "Manuscrit Original de la Tradition orale de l“Histoire Universelle" escrito por un tal Francois Blose. El folletín constaba de diez páginas en donde se explicaba, en lenguaje bastante artificioso, que el citado manuscrito permitía, a quien lo estudiase en forma detallada, nada más ni nada menos que convertirse en el mejor escritor de todos los tiempos. Esto fue para Peralta la confirmación de que su "sueño" tenía fundamentos verídicos. Ese día, Lutesio casi no comió ni durmió, sólo se limitó a recorrer bibliotecas buscando toda la información posible sobre el Cuento Universal.

Para su sorpresa, el Cuento Universal no era tan desconocido como él había creído en primera instancia.


"La proeza y osadía de Lutesio Peralta son asombrosas; pero, lamentablemente, su historia es mal conocida, y peor contada. Realmente no sé por qué pasa esto tan a menudo. Las cosas que en algún momento fueron ciertas e irrefutables, con el paso del tiempo frecuentemente se vuelven oscuras y discutibles. Sé con certeza que Lutesio hizo algo importante en su tiempo, aunque hoy estos niños que se llaman historiadores se empeñen en decir lo contrario."

Ricardo Van Tolmerson - Anticuario de la Zona Intransigente


"Muchas veces caemos en el simplismo de la idolatría injustificada. No hay actualmente ningún indicio de la veracidad de la autobiografía de Peralta. Principalmente, porque el único que dice que Peralta hizo lo que hizo es el propio Peralta."

Cristian Lugones - Vocero de la Asociación Escéptica del Sur



Ilustración: Tut

En la Biblioteca Nacional encontró un tomo antiguo en donde se recorría, en forma sinóptica, la historia de la literatura universal en el periodo de tiempo comprendido entre los siglos XV a XIX. En el capítulo XII, páginas 973 y 974, se exponían, brevemente, los diversos intentos de encontrar la forma de sistematizar la literatura para convertirla en un campo cuasi-científico. Por lo general, afirmaba el texto, era para el que se proponía tal empresa la firma conforme de su propia sentencia de muerte profesional. Por un lado, los literatos no apreciaban, o mejor dicho, aborrecían, semejante idea de mecanización de la creación literaria. Precisamente, casi al final de la página 974, se expone la locuaz aseveración del dominico Michel d'Floise: "Quiera el Santísimo que estos impíos, que osan imaginar que el Quijote podría escribirse por una horda de monos munidos de plumas si les damos el suficiente tiempo para hacerlo, se incineren en el más profundo y aberrante infierno que se pueda concebir". Tales eran las pasiones que desataba la idea de una mecanización del proceso creativo para los que amaban la pluma de Cervantes. Por el otro lado estaban los hombres de ciencia, que nada querían tener que ver con algo tan inasible como la literatura. Hans Kotakov decía al respecto: "Si le ha costado sangre al hombre entender cómo funciona la fuerza de gravedad, y con más precisión, llegar a creerlo; no quiero imaginar lo que podría conllevar el intento de reconocer el proceso de creación literaria y tratar de sistematizarlo. Me atrevo a decir que sería más fácil hacer rodar una rueda cuadrada". Entre esas dos tendencias se movieron los adeptos a la teoría de la Matriz Literaria, como se la empezó a llamar a partir de mediados del siglo XVII. Vivían casi en la clandestinidad, y morían en el anonimato. Eran los parias del mundo intelectual, odiados por unos y otros. Uno de los principales puntos en contra de esta nuevo concepto era que, si se trataba de demostrar científicamente que la sistematización creativa podía hacerse, el fundamento teórico era paupérrimo. Por no decir inexistente. Con todo, la teoría sin base de la Matriz Literaria se fue diseminando, siempre en la oscuridad, en todo el mundo. En la primera década del siglo XIX llegó a la costa este de Estados Unidos, donde se conoció como Story Creator, o creador de historias, por su capacidad de crear cuentos y novelas mediante un proceso automático.

Lo que Lutesio Peralta encontraba en cada una de sus visitas a bibliotecas cada vez más y más especializadas le indicaba que el Cuento Universal, que supuestamente le vino a la mente en sueños, era algo que rondaba en la historia de la literatura y la ciencia desde hace siglos. Esto le señalaba que la idea base era muy fuerte, muy seductora; pero algo fallaba puesto que nunca se llegaba a nada definitivo y contundente. Tal vez, había llegado su momento de intentar la creación del cuento universal.


"Lo único que puedo decir de Peralta es que cuando dejó de frecuentar el bar ya me debía doscientos veinte mil australes. En cuanto a eso del no sé qué coso universal, algunas veces lo habló con los que se tomaban una copa con él. No era mal tipo, pero le faltaban algunos tornillos."

Cacho Fernández - Dueño del bar «La Emilse»


"De Peralta no puedo decir nada malo, era el que arreglaba las computadoras en el Centro de Cómputo y siempre me destrababa los disquetes de 5 ¼". Además, me enseñó a usar mejor los comandos del DOS. No, del Cuento Universal nunca me dijo nada."

Alicia Filiberti - Ex-empleada del Centro de Cómputo TeleComputex S.A.


Para Lutesio el Cuento Universal representaba una oportunidad de grandeza, creación, logro personal y un par de cosas más. No podía dejar escapar la ocasión. No ahora que se le ocurría una forma de crear el Cuento Universal. A los dos meses de buscar información decidió renunciar a su trabajo de técnico informático de tiempo completo en TeleComputex para dedicarse de lleno a su empresa personal. Una decisión que muchos envidiarían, pero que a la esposa de Peralta no le cayó del todo bien. Sería difícil sobrevivir sólo con su magro sueldo de maestra jardinera; pero nunca había visto tan contento y entusiasmado a Lutesio, así que hizo de tripas corazón y accedió a mantenerlo por algún tiempo, mientras él se internaba en las profundidades casi metafísicas del Cuento Universal.

A poco de comenzar a realizar los estudios preliminares se dio cuenta que de ciencia sabía bastante, de informática también, en general todo lo relacionado con la lógica le era familiar, pero el tema de la literatura en sí le era desconocido. Así fue como Lutesio se embarcó en un viaje que lo llevaría a través de un largo rodeo hasta su objetivo; decidió estudiar letras.


"La verdad es que para nosotros era un compañero más, nunca nos imaginamos que tuviese ideas tan..., tan... raras. Es cierto que desconocía lo elemental en literatura, pero tenía mucha voluntad e ingenio. No captaba el mensaje en los cuentos de Monterroso, por ejemplo. Además, no tenía ninguna opinión formada sobre el ultraísmo. Y los poemas de Montale, que a todos nos emocionaban, le resultaban indiferentes. Pensándolo bien, sí era un tipo raro."

Margarita Samuelson - Escritora, ganadora del Premio Antartes 2012


Cuanto más estudiaba letras, más desconcertado se sentía, el mundo que en un principio creyó simétrico, equilibrado y regido por leyes que podía llegar a comprender se volvía gelatinoso cuando descubría a un Wilde, un Byron, un Hemingway o un Borges. Aunque en este último descubrió ciertas similitudes de pensamiento con el suyo. Leyó La Biblioteca Total, El Libro de Arena y El Aleph, y en todos descubrió la misma premisa, el mismo objetivo: encontrar la representación de todo, encerrar al todo en un punto físico, abarcar la realidad. Su empresa no distaba mucho de esos planes fantásticos. Su cuento universal sería una máquina, un algoritmo, pero sería tan perfecto que abarcaría todas aquellas cuestiones que hasta el momento se consideraban intocables. Lutesio quería dominar al mismísimo conocimiento.

La empresa, que en un principio no le insumiría más de cuatro o cinco meses pronto se dilató a un año, luego a dos, y más tarde a tres. Los hijos, que llegarían al matrimonio, nunca llegaron, y la esposa, que lo alimentó durante esos años, se cansó de mantener a un fantasma que vivía sólo para engendrar un algoritmo que daría vida a obras comparables a la Divina Comedia o La Odisea. Una tarde de verano ella se fue y Lutesio se quedó solo en su cuarto de trabajo, su estudio privado, su rincón del mundo. La casa no se la podían quitar porque tenía el título de propiedad y comida conseguía de vez en cuando, pero convencer a los de la empresa de energía eléctrica para que no cortaran el suministro muchas veces se volvió en extremo complejo. Hasta que un día hubo de utilizar un recurso ilícito: se colgó de la luz.


"Los supuestos métodos para obtener el controvertido Cuento Universal eran una mezcla de técnicas de la más diversa índole, según la autobiografía de Peralta. Lo que comenzó con algo de programación estructurada, pronto se diversificó en lógica difusa, redes neuronales, criptografía elíptica, teoría del caos, fractales, biología evolutiva, teoría de los grandes números, genética, psicología y un largo etc, etc. Lo que no queda para nada claro es si este señor realmente manejaba estas ramas de la ciencia o si amontonaba tópicos como quien junta caracoles en la playa."

Francis Portavrese - Comisión de Revisión Internacional


Cada día trabajaba más arduamente y cada día se enajenaba más, había comenzado programando algunas simples aplicaciones de reconocimiento sintáctico y ahora compilaba miles y miles de líneas de código por día. El equipo con que contaba no ayudaba mucho, pero el equipo en sí no era importante, sino la forma de encarar el problema. Él sabía que todos los intentos para recrear el pensamiento humano en una computadora habían fallado porque intentaban emular al ser humano, cuando en realidad debían emular al proceso creativo solamente, aislado por completo de la singularidad humana. Era un nuevo paradigma. El proceso creativo podía ser aislado y separado de las componentes puramente hormonales del hombre. Dejando de lado los sentimientos, los estados de ánimo y el instinto, aún así el proceso creativo seguía vivo. Entonces, una noche cuando se cortó la luz en toda la ciudad, Lutesio lo descubrió: el proceso creativo era iterativo y muy sencillo. Partiendo de una semilla bien elegida se podía llegar a recrear el universo, y a crear otros nuevos. Pero a Lutesio no le interesaba todo el Universo, sino simplemente el universo de las historias.

Él quería crear la tan deseada Matriz Literaria, que mediante la recepción de ciertos valores de entrada generaría joyas de la literatura. Lutesio proponía ingresar los símbolos del alfabeto, las reglas sintácticas y gramaticales del español y la estructura básica de los cuentos y novelas; luego, la máquina comenzaría a trabajar y entregaría historias creadas automáticamente al recorrer los infinitos términos de una serie compuesta por todas las posibles combinaciones de letras de alfabeto que formen palabras con sentido. Lutesio casi no dormía, en las noches se quedaba trabajando o imaginando todas las historias que aún no se escribían y yacían encerradas en el interior de la Matriz Literaria. Cuántos Homeros estarían esperando su oportunidad de expresarse.


"Hay un peligro inherente en este tipo de tecnología, suponiendo que se pudiera realizar. Si admitimos que la Matriz Literaria o Cuento Universal puede producir todos los cuentos posibles de escribir, estaremos aceptando que, literalmente, puede escribir billones y billones de historias. Muchas de las cuales puede resultar peligroso leer, relatos que induzcan ideas de naturaleza non sancta. Lo que moldea la mente del hombre es, obviamente, la mente colectiva de todos los hombres que estuvieron en la Tierra antes que él. Nuestra cultura está basada en una larga tradición que comienza con los griegos. Y cada generación toma todo lo que puede de la anterior. Es decir, nosotros somos lo que han sido todos nuestros antepasados, y algo más. Ese algo más lo agregamos nosotros mismos. Pero ese algo es pequeño en comparación con todo lo anterior, y así debe ser. Ahora bien, ¿qué pasa si accedemos, mediante una máquina creativa, a conocer todas las posibles emisiones culturales? Podríamos llegar a conocer lo que el hombre pensará en todos los tiempos. Y eso es, por lo menos, muy peligroso. Yo creo que, si de verdad Lutesio Peralta desarrolló la Matriz Literaria, puede haber sufrido un accidente relacionado con el conocimiento de algo prohibido. Algo que provocó su fatal decisión."

Aurelio Malthusian - Ensayo sobre el mito Lutesio, revista Enigmalandia, N° 148, Pág. 87


Lutesio llegó a obtener los primeros resultados al cuarto año del comienzo de su fenomenal empresa. Acompasado con el desarrollo de la Matriz Literaria, o Cuento Universal, él escribía su autobiografía lo más detalladamente posible. Así podemos conocer hoy en día que Peralta sufría de gastritis aguda y que la puerta de su estudio siempre rechinaba, aunque Lutesio la aceitaba periódicamente.

El gran día, el día del ensayo del algoritmo, Peralta estaba nervioso, y no era para menos. Comprobaría si realmente era posible sintetizar el ingenio humano, pero prescindiendo del razonamiento humano. Él no crearía una máquina inteligente, sino una máquina creativa. Del mismo modo en que el universo no necesita pensar para crear galaxias, el Cuento Universal no necesitaría razonar para escribir.

Lutesio ingresó la semilla al computador y encendió las impresoras. Revisó todo el sistema y ejecutó algunos comandos en su máquina. A los pocos minutos comenzaron a trabajar las impresoras. Cinco páginas de texto fueron escupidas por las bandejas. El tema: la historia breve de un naufragio. La trama era sólida. El principio atraía y era enigmático. El nudo estaba bien estructurado y llevaba la narración a buen puerto, aunque la historia contaba un naufragio. El final era emotivo. No dejaba líneas narrativas abiertas y no era previsible. Además, los dos únicos personajes eran absolutamente creíbles.

El Cuento Universal era un éxito.

Lutesio nos cuenta casi al final de su autobiografía que en ese momento podría haberse embriagado de gloria. El mundo podría haber sido suyo. Pero como técnico que era decidió probar a fondo su invento. Y esta vez abandonó el seguro campo de los cuentos para ingresar al terreno ilimitado que constituyen todos los escritos posibles. Luego de algunas modificaciones en el algoritmo, Peralta hizo funcionar la Matriz Literaria en modo no protegido. A partir de ese momento el Cuento Universal liberó el pensamiento humano del pasado, el presente y el futuro.

Así comenzó el calvario de Peralta.

La máquina comenzó a emitir escritos de sentido siniestro y retorcido. Ideas que brotaban de su propia capacidad creativa. Ideas terribles. Procedimientos abominables. Sistemas prohibidos. Toda la riqueza de la literatura mundial era nada comparada con lo que emitía automáticamente, y sin conciencia de que lo hacía, la Matriz Literaria. Lutesio leía, y no creía, no quería creer; no podía creer. La máquina, efectivamente, escribía todo lo que fuese posible escribir. La máquina no tenía prejuicios, ni preconceptos, ni juicios de valor. El trabajo de la Matriz Literaria era sencillo: buscar todas las combinaciones de letras que formaran palabras del español y emitirlas. El azar hacía el resto. De vez en cuando aparecían fragmentos del Martín Fierro, estrofas del Arroz con Leche o párrafos de algunas cartas de amor. El producto de la Matriz Literaria era el saber universal traducido al español; todo, lo personal y lo público, lo importante y lo inútil, lo que se escribe destinado a perdurar por siempre y lo que se garabatea en un cuadernillo de notas. Todo. Mezclado con un horóscopo para septiembre de 1940 podía distinguirse una fórmula secreta para esterilización masiva. Pegado a una canción de los años 70 aparecía la justificación de la segregación racial. Luego de una definición enciclopédica para la palabra elefante se leía la descripción minuciosa de la descuartización de cincuenta personas. Algunas hojas exhortaban a la implantación inmediata de nuevos sistemas económicos; otras instaban a seguir la luz de una religión oculta; otras más eran manifiestos nihilistas. Pero había más, más ideas, más combinaciones peligrosas. Un conjunto selecto de estos escritos, clasificados por Peralta como los "abominables", eran verdaderos peligros para el ser humano. Las ideas expuestas en esas hojas simplemente no debían ver la luz, porque alterarían los conceptos actuales de ética, moral, fe y razón.


Ilustración: Valeria Uccelli

Días y días lloró en su estudio. Noches de insomnio y de lectura voraz. No quería leer, pero no podía dejar de hacerlo. Todo lo que decían esos papeles era terrible. Pero posible. Todo eso surgía de un simple conjunto de letras ordenadas de cierta forma, y encerraban un mensaje que nadie debería conocer. Pero que él había conocido.

La última página de su autobiografía dice que Peralta incineró la Matriz Literaria, todo lo que tuviese que ver con ella. Cada uno de los papeles emitidos por la computadora fue quemado. Sólo se salvó su diario personal, que constituía su autobiografía, pero que no entrega detalles de la ingeniería utilizada para crear la Matriz. Nadie jamás debería conocer los mensajes que habían surgido de la creación espontánea de un mecanismo automático. Para la máquina eran simples arreglos de variables, para el hombre podía significar el fin de todo lo conocido.

Luego de eliminar todas las pruebas de la construcción del Cuento Universal, sólo quedaba un testigo: Peralta.

Una lánguida mañana de 1994, el cadáver de Lutesio Peralta fue encontrado en el interior de su casa. Nadie fue a su entierro.



Leonardo Montero Flores vive en San Juan, Argentina. No es su primera aparición en Axxón (donde cumple una excelente labor divulgativa a través de su sección con noticias de la NASA), sí es el primer cuento que le publicamos.


Este cuento se vincula temáticamente con "Leyenda a las puertas del museo de arte moderno", de Mauricio-José Schwarz (56), "Arabesco inmóvil", de Mauricio-José Schwarz (113) y "¿Por qué a mí, Señor Campbell?", de Santiago Exímeno (148). También se relaciona con Omegraf - El universo en su pantalla", de Carlos Daniel J. Vázquez (zapping 144) sobre la obra de Rodolfo Contin).


Axxón 178 - octubre de 2007
Cuento de autor latinoamericano (Cuentos : Fantástico : Fantasía : Ciencia Ficción : Ficción especulativa : Artes : Metaliteratura : Máquinas : Argentina : Argentino).

            

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