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A TRAVÉS DEL TIEMPO
Y EL ESPACIO, MEDIO
SIGLO DESPUÉS

por Christian
Vallini Lawson

Debo aclarar que soy de por sí bastante escéptico. Quizá porque anduve un poco por todos lados y presencié de todo. He visto los imperios de la Ciencia Ficción erigirse en la noche de los tiempos como una supernova para terminar marchitándose y derrumbándose a la luz del día. Pero esta tarde, aquí en una casa de estilo colonial en Belgrano, en el norte de Buenos Aires, por unos instantes volví a recuperar el asombro de mi niñez.

Éste es un estudio situado en un altillo, que podría haber salido de cualquier película de Hitchcock. Pilas de revistas pulp en inglés, viejas novelas de ciencia ficción y antologías. Hoy ya se encuentran amarillentas por el paso de las décadas, lo que provoca una nostalgia casi hiriente. El piso de madera está atiborrado con montañas de este material retro; manuscritos, carpetas, fotografías.

En un escritorio, junto a una PC, Alfredo J. Grassi, el inmortal director de PISTAS DEL ESPACIO —una mítica pero olvidada revista de CF de hace décadas— me muestra la portada del nuevo número que marca el renacimiento de este magazine. Es un pirotécnico cuadro aventurero de un espacionauta junto a una bellísima chica y un apremiante cohete detrás, una ilustración nada menos que de otro gran relegado: Vladimiro Fuis, un destacado dibujante y pintor que supo ser elegante en los años '40 y '50 con un estilo siempre oscuro y depresivo. La tapa, con toda su perfección estética, es tan llamativa y potente como la de aquellas recordadas revistas pulp cuyo primer objetivo era atrapar la vista del que pasaba como un rayo congelador.

Pero no está solo en este retorno. Vera Lapegna, experimentada directora literaria por más de dos décadas, está con él en esta nueva aventura, que de tan extravagante resulta maravillosa. Vera Lapegna comenzó a trabajar en la Editorial Acme a fines de los años '30, cuando ésta recién nacía. Vera era una joven de muy enérgica personalidad y excepcional belleza. Según cuentan innumerables anécdotas, todos los hombres que cruzaban la puerta de la oficina de la editorial quedaban hipnotizados al contemplarla... y se asustaban igualmente rápido al ver su temperamento decidido y fuerte. Vera se ríe al recordar estos episodios y sostiene que "yo siempre fui así, intempestiva, no me dejaba atropellar por nadie. Con respeto, pero no me importaba tener que poner a cada uno en su lugar cuando intentaban pasarme".

¿Y Alfredo? Aquí está, sí, mírenlo a Alfredo J. Grassi, con sus insospechados 82 años. Lleva puestos unos elegantes pantalones de vestir oscuros con zapatos al tono, y una sedosa camisa blanca que llena con su gran complexión atlética, que demuestra por qué de joven fue un gran atleta del remo. Y tiene esa sonrisa familiar, y los ojos juveniles llenos de un brillo inquieto. El director está supervisando el manuscrito de MUNDO OLVIDADO (Forgotten World, 1946), la conmovedora novela de fondo de Edmond Hamilton que marca la reaparición de esta publicación. Tanto la novela como los cuentos son tan intensos, tan vívidos, que sacuden al lector más allá de cualquier clasificación genérica o taxología.

Los relatos que acompañan a la novela son tan vibrantes como un torno con punta de diamante e igual de bellos, y no creo que sean exactamente pulp, al menos en el sentido ingenuo del término. Aún así, lo son, no hay duda. Alfredo señala alguna de las antiguas revistas de donde provienen y comenta con satisfacción inocultable: "Sí, son cuentos poderosos". Y cuando asiente, por un instante me siento envuelto en todo este proyecto, envuelto en este fenómeno inusual de una revista revivida después de 50 años por su dupla directiva original, ahora dos activas personas de arriba de ochenta, un hecho único a nivel mundial. PISTAS DEL ESPACIO se ha transformado entonces en un producto atípico. Lo que un importante diario calificó como "...un emblema de la CF ".

Decir que este regreso resulta inesperado es poco, a decir verdad. En realidad es como una lluvia de fuegos artificiales explotando en la noche y que nos toma por sorpresa. Recién estamos todos mirando para ver de qué se trata, con curiosidad. Para los viejos aficionados al género, sus catorce números (aparecidos entre 1957 y 1959) tienen el estatus de "ícono". Con el paso del tiempo han ido creciendo en una revalorización quizá más estética y fenomenológica que cualitativa. Su historia, poco conocida sin embargo, trasciende las fronteras de la CF y del mercado editorial. En el recuerdo de los aficionados permanece invariablemente como una de las publicaciones más citadas junto a MÁS ALLÁ y la colección Nebulae. Ha presentado en castellano textos como "El hombre de las nieves" (Everest) de Isaac Asimov, "LOS HUMANOIDES" ("With Folded Hands") de Williamson, o "LA MURALLA ATÓMICA" (The Atomic Curtain) de Nick Boddie Williams, que en idioma inglés tienen la altura de clásicos.

La historia de PISTAS DEL ESPACIO resulta asombrosa, especialmente por muchos aspectos de esa historia que nunca han sido reunidos y sistematizados en un mismo sitio.

Cuando la editorial Acme vio la avalancha de publicaciones de CF que crecía como una ola en kioscos y librerías en la década del cincuenta, decidió entrar de lleno en el mercado, sin dudarlo más. Primero embistió con la colección juvenil Robin Hood del Espacio, de presentación muy atractiva y hasta tapas duras. Pero si los jóvenes podían leerla, bien podían graduarse y pasar luego a otra publicación que estuviera un escalón más arriba. Así nació PISTAS DEL ESPACIO, como compañera. Fue sugerida por Amadeo Bois (uno de los dueños de Acme) y la directora de publicaciones Vera Lapegna, quién imaginó el nombre siguiendo la línea onomástica de otras colecciones de la editorial (PISTAS, "Rastros"). Ya bautizada, Vera pensó en Alfredo J. Grassi como la persona más idónea para dirigirla, ya que era un especialista en CF y colaborador hasta ese momento de la editorial como cuentista y traductor.

Adelantado a su tiempo en nuestro país, Grassi seguía fielmente las principales publicaciones americanas de CF desde fines de los años treinta. AMAZING STORIES, FANTASTIC ADVENTURES, ASTOUNDING SF, MARVEL, STARTLING STORIES... todas estas componían su arsenal de lecturas habituales, habiéndole brindado un conocimiento de primera mano del género que aquí en Argentina todavía era novato.

Lo que provocó PISTAS DEL ESPACIO en aquella era post-atómica y de sputniks sólo puede ser medido más objetivamente hoy, después de cinco décadas. Gran parte de su impacto se debió a la estética inicial, adornada con fascinantes portadas de algunos artistas de Acme, más alguno que se sumó.

Grassi tenía en mente la cosmología visual que ofrecían las revistas pulp, que resultaban irresistibles a partir de sus tapas. Fue así que utilizaron al eficiente Rafael Navarro y al artístico Rubens O. Corrado, y Grassi reclutó al joven Leandro N. Sesarego para sus filas, que ese año explotaba en todos los kioscos con sus portadas hechas para decenas de distintas publicaciones. Con estos portadistas se aseguró la fascinación hipnótica que provocarían estas carátulas en el transeúnte que contemplaba el material aparecido en kioscos y librerías.

"Fue un milagro lo que hacíamos, porque no disponíamos de muchos fondos para hacerla, pero con lo que había nos las arreglamos, y creo que salió muy bien", dice Vera. En efecto, muchos autores no eran de primera línea y la mayoría de los tapistas contratados no eran de los más cotizados, pero Grassi y Lapegna se las ingeniaron para estimularlos y sacar a relucir lo mejor de cada uno. Navarro se esforzó, Malar se inspiró para realizar paisajes galácticos basados en la distribución del color, Corrado se lució como nunca antes. Varau hizo un uso cinético del dibujo. Como dijimos, Grassi aprovechó la coyuntura y con ojo clínico trajo a la editorial a un talentoso ilustrador que conocía y estaba en plena expansión: Sesarego. Sus portadas invariablemente eran elegidas por los lectores como las favoritas, y en una encuesta entre aficionados realizada hace un tiempo, la del número 5 (ilustrando "LA MURALLA ATÓMICA") ha quedado lejos en el primer puesto como la más impresionante.

La conmoción que PISTAS DEL ESPACIO produjo entre los lectores se tradujo rápidamente en las cifras: el estallido de una venta inicial de 15.000 ejemplares, que luego osciló hasta los 10.000 y finalmente se estabilizó en 12.000. Nada mal para una revista de CF. En un comienzo la periodicidad fue mensual, luego bimestral, y ya en el último tramo irregular.

Si bien Grassi recuerda que aunque no llegaban montañas de correspondencia como para otras publicaciones de la editorial, siempre había numerosas cartas. Es cierto que nunca se llegaron a publicar, pero esto se debió a que Bois había impartido la curiosa directiva de que sólo se publicaría ficción, alegando que "los lectores pagan por 128 páginas de cuentos y novelas, no para leer cartas de otros lectores". Otra curiosa concesión fue que Bois pidió figurar como director, ya que era una práctica que realizaba en todas las publicaciones de la editorial. Sentía que esta costumbre le daba prestigio, aunque desde luego su conocimiento temático era nulo. De todos modos a nadie molestaba este hábito ya que Bois era un hombre de lo más amable y honesto con todo el personal, a quienes respetaba mucho, hecho que le valía el cariño de todos.

La fórmula de PISTAS DEL ESPACIO era no por sencilla menos efectiva: una portada multicolor, rutilante, en tamaño digest, conteniendo una novela fuerte (entretenida y vigorosa, era el principal lema), acompañada de cuentos cortos de impacto y pequeños chistes realmente memorables para rellenar algunas páginas. Como no se contaba con un presupuesto muy elevado para adquirir relatos (en ese momento eran nuevos y flamantes), Grassi y Lapegna hacían verdaderos malabarismos para presentar un producto atractivo. Y lo lograron. Por medio de un agente literario del barrio de Belgrano (Mr. Lawrence) muy accesible, de gran humor, y que sentía una especial simpatía por la CF, se logró adquirir material actual y de los autores más importantes: Isaac Asimov, Eric Frank Russell, Jack Williamson, E. C. Tubb, Damon Knight, John Collier, Murray Leinster, August Derleth... también por medio de un par de novelas sorprendentemente interesantes Grassi dio a conocer en castellano al llamado fenómeno "Shaver", que aún causaba polémica en los EE.UU. por toda la historia en torno a su autor, Richard Shaver.

Pablo Pereyra, uno de los más talentosos artistas nacionales, creó un bello logotipo para el título, que incluía un aerodinámico cohete. Esto realzaba las cubiertas. El papel era barato, genuinamente pulp, y la presentación interior era austera; sin embargo se utilizaba el espacio estudiadamente y una astuta utilización publicitaria de la disposición y el tamaño tipográfico servía para llamar la atención y así resultar más llamativo y estridente, generando un ansia y una urgente expectativa en el lector que se encontraba frente a la primer página.

PISTAS DEL ESPACIO también abrió sus escotillas a las colaboraciones espontáneas de autores nacionales; algunos como Miguel Marseglia y Sara Poggi, perimidos especialistas en temas gauchescos, se volcaron a probar con el fantástico y la CF. También aparecieron otros como el bibliotecario Ricardo Gietz, el célebre traductor y narrador Julio Vacarezza, y un escritor muy inclinado a la CF que luego se haría conocido merced al premio Emecé: Maximiliano Mariotti.

Pocos saben quizá que tuvo entre sus lectores a personajes de gran fama. Actores como Alberto Closas y Narciso Ibáñez Menta la compraban puntualmente. Gran amante de la CF, Closas en esa época trabajaba como galán en muchas películas, y su celebridad estaba en un pico, pero nunca olvidaba comprar PISTAS DEL ESPACIO y llamar a su amigo Grassi para comentarla mundanamente. De Ibáñez Menta siempre se supo su predilección por la literatura fantástica, pues ya había sido seguidor de otras revistas (1).

Los curas Ismael Quilés y el Padre Reina también la leían, y no era de extrañar; Quilés (2) dirigió el Observatorio de Física Cósmica de San Miguel y el Padre Reina el Observatorio Astronómico Adhara de la misma localidad. Ambrosio Camponovo, uno de nuestros mejores traductores científicos y que desempeñara distintos cargos en la Asociación Argentina Amigos de la Astronomía, también se encontraba entre los lectores de la revista.

Algunos de los dibujantes de PISTAS DEL ESPACIO se hicieron célebres con los años; el también aficionado a la CF Sesarego, en plena explosión a mediados de los cincuenta, se transformó en los '70 en un cotizado artista internacional, publicando en Francia, Inglaterra, EEUU, Italia y España, y haciéndose famoso en nuestro país en ANTEOJITO. Carlos Varau se convirtió en un prestigioso publicista y en este campo ganó recientemente el primer premio organizado por varios países en todo Latinoamérica para elegir la estampilla conmemorativa del Mercosur (3). Aldo Cammarota fue otro conocido lector de CF, también activo seguidor de otras revistas del género (4), y que sería famoso como humorista y libretista de Tato Bores. Fue un ferviente lector de PISTAS DEL ESPACIO desde el principio hasta el fin.

El poeta Mario Trejo, desde México, en un artículo escrito recientemente, afirmó: "En PISTAS DEL ESPACIO hallé autores no conocidos por mí antes, pero releí en ella con fruición a Murray Leinster, quien ya era para entonces mi autor favorito. Conservo cuatro ejemplares de esta revista".

Tal vez la personalidad más famosa y más insospechada que leía PISTAS DEL ESPACIO fue la fascinante actriz y diva Zully Moreno, quien admitió que eran "hermosas fantasías" que la "transportaban a mundos maravillosos" cuando quería entretenerse. Por su parte, el escritor Jack Williamson (1908-2006) manifestó poco antes de su muerte al ver la tapa de PISTAS DEL ESPACIO "8, retratando su novela LOS HUMANOIDES que era "una de las más bellas portadas que he visto". Con semejantes elogios, si PISTAS DEL ESPACIO fuera un libro podría engalanar su contratapa con todos estos comentarios, como es frecuente ver hoy en día.

El alcance de la revista fue impensado, y hoy es sorprendente saber que además se vendía en el extranjero, llegando a México y nada menos que a EEUU (en donde se vendía en los mismos stands junto a GALAXY, F&SF y demás) (5). Todas estas circunstancias al ser aunadas globalmente brindan un panorama más real de lo que significó.

Por supuesto, toda esta fama ha quedado arrumbada en el olvido con el pasar de los años —aunque como vemos fue una revista de éxito en su momento— y no se vio reflejada en el podio estelar de la CF argentina. Pero hoy puede medirse en términos de influencias y colosal aceptación entre la audiencia en su momento. Además, una revista que regresa cincuenta años después, y con su equipo creador original, no es poco. Este logro se halla codificado en su propio estilo, su estética personal, con sus llamativas y románticas portadas que nos producen en estas épocas de revival una sensación atemporal de hechizo, como de algo que vimos en un sueño y se ha materializado.

¿Cuál es la raíz de la revista? Bueno, el dúo que dirige PISTAS DEL ESPACIO fue ganando su formación en Buenos Aires entre fines de los '30 y comienzos de los '40. Grassi y Lapegna son parte de una generación que desde jóvenes ingresaron en el mercado editorial argentino y le cambiaron la cara con sus aportes, generando un espacio amplio para autores, traductores y dibujantes argentinos, amén de dejar su propia huella.

Deberíamos hacer notar también que estos factores contribuyeron a que PISTAS DEL ESPACIO gozara del favor popular como continuadora natural cuando se produjo el triste ocaso de MÁS ALLÁ. Quiero resaltar cierta cualidad inaprensible; hay algo acerca de PISTAS DEL ESPACIO, una revista humilde, ni demasiado grande ni demasiado chica, masiva y aún así distintiva, que con el correr de los años ayudó como un puente a difundir un estilo de CF dinámica, nerviosa, colorida, vibrante. Una CF con la cual se educaron muchos lectores y autores de décadas posteriores.

La revista fue pensada como una más del variado ramo de la editorial y trataba de ganar apetencia popular, pero aún así nunca fue ortodoxa en su realización (por ejemplo, se preparaban tres números al mismo tiempo para poder aprovechar el tamaño de los pliegues de papel al imprimirse). Su fértil oferta de ficción —tomando del space opera, la fantasía, la especulación futurista— provenía del amplio gusto de su dirección. Esto puede quedar bien ilustrado echando un vistazo a la temática multicromática, el ritmo narrativo y la heterogeneidad que va desde LA CIUDAD DE LOS HIELOS de Geier & Shaver a la arrebatada LOS HUMANOIDES de Williamson.

En un mar proceloso y riesgoso como la CF, siempre comercialmente problemático, no fue un déficit económico lo que volteó a la nave de PISTAS DEL ESPACIO. Grassi se lamenta melancólico con ojos húmedos: "PISTAS DEL ESPACIO dejó de salir por mi culpa. Hoy en día lo lamento tanto...", y se refiere a que en 1958, debido a problemas familiares, se fue a vivir a los EEUU, dejando el timón de la nave a Vera y el escaso personal de la editorial. Había dejado armados varios números de PISTAS DEL ESPACIO, con la esperanza de cubrir el tiempo que él estuviera en el extranjero, pero finalmente la estadía se prolongó por años, y en Acme no había especialistas en CF como para suplirlo en el manejo de la dirección, y ante el dilema se optó por la solución más fácil: cesar su publicación. Grassi tenía serios inconvenientes personales con su ex esposa. Realmente esperaba irse solo para despejarse y regresar pronto, pero esto no se produjo, y Grassi se alejó flotando en su propia estratósfera, si bien allí en el extranjero le fue bien. Pero acá, las fechas de aparición comenzaron a espaciarse. A fines de 1958 la revista cayó en un silencio expectante, y luego de unos meses de suspenso, aparecieron los dos últimos números de PISTAS DEL ESPACIO en 1959, ya capitaneados por Vera Lapegna con material que había provisto Grassi. Pero no más. Ése fue el triste el final, para desaliento de los lectores.

El material restante fue publicado, extrañamente, en la revista hermana de westerns SUPLEMENTO DE RASTROS, dirigida por el señor González. No caben dudas de que, de no mediar estos imprevistos, PISTAS DEL ESPACIO hubiera continuado sin problemas adentrándose en la siguiente década, y tal vez se hubiese transformado en una de las revistas más longevas de la CF nacional. Así, quedó como un llamativo pero típico producto de los '50, tan típico como el rock'n'roll, los autos descapotables o los primeros satélites artificiales.


Cincuenta años. Medio siglo que pasó. El hombre en la Luna, la pastilla anticonceptiva, el crecimiento de la televisión, el advenimiento de la computadora, de los celulares. Medio siglo pasó. Y Alfredo J. Grassi y Vera Lapegna con más canas, pero con el corazón intacto. Y se volvió a acariciar la idea de un regreso. En 2007 la ansiedad y la emoción del proyecto retorno planteaban diversas dudas; si los dos sobrevivientes y creadores, Grassi y Vera, podrían adecuarse al ritmo actual. La larga espera comenzó, a la expectativa del nuevo material. La llegada del número 15, ahora editado por Ediciones Argeos, se anunció tibiamente y fue pospuesta unos meses. Cuando yo me hice presente en casa de Alfredo J. Grassi y vi el material en limpio, quedé impresionado. Me pareció estupendo.

Había concertado este encuentro con Alfredo especialmente. Legendaria figura de la CF argentina, encontrarse con él es —para los lectores de género especialmente— algo así como toparse con una figura mítica como Bogart, o Gardel, sin exagerar. Con su pulcra barbilla candado, elegantemente peinado, su atuendo prolijo y su energía, hace pensar en un galán de cine maduro, a lo Vitorio Gasman. "¿No es increíble?", sonríe, mostrándome la portada de Fuis con un gesto mágico, como si entre 1957 y 2007 no hubieran pasado cincuenta años sino cincuenta segundos. "Es como si estuviéramos todos de nuevo haciendo la revista". Esto es como una torsión temporal. Grassi y Lapegna le han torcido el brazo al tiempo en una pulseada fantástica.

Con Alfredo la charla comienza en forma convencional. Le pregunto qué opina del hilo común que parece unir a todas las historias de este nuevo número: una fuerte emotividad y una demostración de ideas provocativas. Y él me dice: "Hamilton, Rog Phillips, Ed Earl Repp o Clifton eran autores de una gran inteligencia, que te podían provocar y conmover con sus relatos, sólo que quedaron relegados y eclipsados por los 'grandes escritores' del género. Así que creo que es un acto de justicia que los desempolvemos ahora; además son todas narraciones muy fuertes en cuanto a sentimientos y en un plano intelectual al mismo tiempo, que es algo muy difícil de lograr. Hay mucha gente que quiere leer lisa y llanamente CF, pero no la consigue".

Vera, la faceta femenina de PISTAS DEL ESPACIO, siempre fue conocida como el componente duro y fuerte en las publicaciones de Acme de aquellos tiempos, especialmente por su personalidad enérgica. En realidad esta apreciación es injusta y se queda en la superficie, porque si bien siempre desplegó como directora literaria o seleccionadora de textos un carácter imponente, esa muestra de carácter era necesaria para llevar las riendas de tantas tareas en la editorial, pero este despliegue cosmético de decisión ocultaba siempre una profunda sensibilidad y empatía para con el autor o el dibujante.

Pero ahora Vera Lapegna suministra un atractivo toque femenino en la continuidad de la revista. La última vez que había participado del ámbito de la CF había sido en la agonía final de PISTAS DEL ESPACIO, allá cuando la década del '50 llegaba a su fin con un suspiro, dejando tras de sí Robin Hood del Espacio y PISTAS DEL ESPACIO como importantes y sólidos logros en la CF. Escuchándola hablar ahora con su voz simpática haciendo comentarios cínicos, todas las distancias temporales se borran instantáneamente, y uno parece ver a la Vera joven con su ácido sentido del humor.

Y Alfredo me dice un par de párrafos esclarecedores sobre ella: "Fueron muchos años en que no nos veíamos con Vera, muchas décadas (desde los años sesenta), y yo tenía muchas ganas de saber de ella, le debo mucho. Cuando me enteré que estaba bien, averigüé su teléfono, la llamé y la fui a ver para su sorpresa", sonríe. Grassi se refiere a que fue a visitarla a su casa de Boedo y se reencontraron, después de varios lustros sin saber nada uno del otro debido a las dispersiones de la vida. Ese emotivo reencuentro fue el comienzo de esta productiva re-asociación literaria, estimulada por un grupo joven de aficionados. La interacción de ambos eslabones vuelve a dar sus frutos.

Esto es así, ni más ni menos. A veces, cuando estoy con ellos dos, siento como que me encuentro con dos figuras míticas, eternas, dos gigantes del mundo de las revistas y los libros, que por su humildad y esencia honesta nunca lo van a reconocer. Es algo simultáneamente insólito y estimulante. Es como si, por una gracia excepcional, se me hubiera permitido cruzarme con dos personalidades de otro tiempo, que ya tenían gran peso y nombre décadas antes de que yo naciera. Es algo improbable, emocionante.

Es la misma emoción que siento cuando los veo charlando juntos, hablando sobre autores o novelas. Allí están en su elemento, haciendo lo que saben hacer mejor desde hace años.

Los motores atómicos de PISTAS DEL ESPACIO están arrancando para comenzar a promocionar en 2008 este singular retorno. Alfredo dice que la fuerza y el apoyo que brinda Vera es fundamental para hacer PISTAS DEL ESPACIO nuevamente, y ella replica humorísticamente que él es el alma matter, y que ella no entiende nada. Pero sea cual sea la motivación que los movió a recrear esta nueva versión, ustedes tienen que conseguirla y ver de qué se trata con sus propios ojos. Aunque más no sea para contemplar un pedazo de historia y ser parte de ella saboreando por un instante la gloria que significa el regreso de PISTAS DEL ESPACIO, con sus dos estrellas originales, brillando después de cincuenta años nuevamente en la galaxia de la CF, más fulgurantes que nunca.


NOTAS

(1) El notable actor Narciso Ibáñez Menta fue una de las personalidades más relevantes de la Fantasía y CF argentina desde el plano actoral, adaptando relatos y novelas de este género y actuándolas en cine, TV y teatro, desde fines de los treinta hasta su muerte. Como no podía ser de otra manera, también era un voraz lector de este tipo de narrativa, y una revista que siguió durante más de una década fue NARRACIONES TERRORÍFICAS (Editorial Molino).

(2) Al sacerdote Ismael Quilés (1906-1993), dueño de una rica cultura y curiosidad, le interesaban especialmente los temas de física teórica y de la constitución de la materia. Profundamente interesado por la ciencia y el universo, fue rector de la Universidad del Salvador y desempeñó infinidad de otros cargos relevantes. Gustaba mucho de leer CF y de escribir ensayística en varios terrenos. Tal vez su libro más conocido sea "MÁS ALLÁ DEL EXISTENCIALISMO" (1958), Luis Miracle Editor (Barcelona, España).

(3) En internet puede verse la susodicha estampilla creada por Varau, y que - no nos resulta extraño- tiene un esperable toque de CF.

(4) Aldo Cammarota fue uno de los lectores más conspicuos de la revista MÁS ALLÁ, apareciendo a menudo con su típico humor en la sección de correspondencia, "Proyectiles Dirigidos". A partir de 1958 comenzó a escribir programáticamente una sección de información espacial y científica para varias revistas de historietas de Editorial Códex, bajo el seudónimo "Aldcam".

(5) Cuenta Alfredo J. Grassi que una tarde de 1958 se encontró con un cineasta argentino amigo en New York y éste se sorprendió de verlo y lo felicitó por PISTAS DEL ESPACIO, diciéndole que la había comprado y le había gustado. "¿Y vos acá como te enteraste?" le preguntó Grassi. "Viejo, está en el stand de revistas en Brooklyn, saliendo de la boca del subte" le contestó divertido. Grassi fue allí y con ojos desorbitados, la encontró para su gran sorpresa, exhibida junto a otras revistas del género americanas.


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