D.T.

Eduardo M. Laens Aguiar

Uruguay

A millones de años luz, en la galaxia Néferes, sabían que existía la remota posibilidad de un viaje interplanos, un glich temporal-espacial que transportaría a alguien desde un inesperado punto a un desconocido paraje. La primera prueba fue hecha a ciegas, sin esperar tener éxito, pero para asombro de todos, sí lo tuvo. Como no podían pronosticar el resultado, cuando apareció ante ellos el desconcertado visitante, se vieron tan sorprendidos como él.

Irinio Gómez había nacido en Capitán González, un humilde pueblo perdido en las llanuras de Buenos Aires. La vida lo había hecho amante del fútbol, pero la naturaleza le había negado la destreza necesaria para practicarlo. De todos modos, como Dios no cierra una puerta sin abrir una ventana, su inteligencia y sagacidad lo convirtieron en un eximio Director Técnico. Sólo en cinco temporadas había hecho ascender de categoría a tres clubes poco conocidos del interior, y el destino le auguraba mucho más.

Irinio ancló en un paraje ni siquiera imaginado para su vida mundana. A pulmón, y no sin errores y temores, logró adaptarse. Es que, el Señor Gómez, como algunos lo llamaban, poseía algo que ni siquiera en el futuro lejano y avanzado de otra galaxia se puede comprar: el sentido común.

Hombre de campo, afable y siempre bien dispuesto, supo hacerse de amigos y ganarse la confianza de muchos.

Por decisión propia se enlistó en la armada galáctica, ya que neófito de la vida espacial, imaginó que en el ejército podría hacer uso de sus dotes de estratega.

Su lógica implacable y su oportunismo para los buenos consejos le forjaron una honorable imagen de conductor. Ascendió rápido al puesto de Estratega de Flota donde impresionó a muchos con sus arriesgadas tácticas aéreas.

Aquellos eran tiempos difíciles en la confederación de Néferes, donde la Alianza de Flotas Armadas Xión, o AFAX como solía conocérsela, había invadido por la fuerza siete de los trece planetas que conformaban el Sistema Dos, donde Irinio comandaba sus naves.

El Estratega de Flota Gómez —tal era su rango— trabó una coalición con el planeta vecino que le permitió a su escuadra contar con un ejemplar de cada nave tradicional y con algunos buenos pilotos. Por decisión unánime fue declarado Director Táctico de la Coalición Ofensiva Dos, pero pidió que lo llamaran DT de la COD.

Las estadísticas de la AFAX eran abrumadoras. Había ganado todas las batallas que había luchado en planetas enemigos, y resultaba imbatible en su mundo, donde una formación ultradefensiva impedía cualquier intento de ataque.

Pero el encuentro no podía evitarse, por lo que Irinio juntó a sus capitanes y les habló sin vueltas, como sólo él sabía hacerlo.

—Muchachos, a este partido hay que jugarlo. Podemos buscar posponerlo, esquivarlo —hablaba con voz fuerte, autoritaria—, pero llegado el momento, la pelota se va a poner en movimiento, y cuando eso pase, quiero ser yo quien lo decida.

Sus Capitanes asentían, ya familiarizados con la verborragia extravagante de su superior.

—Sabemos por informes que una flota de AFAX va en busca del planeta Tryn, por lo que va a pasar muy cerca de nosotros —Señalaba en una pantalla el recorrido de las órbitas planetarias—. Propongo que la esperemos aquí, que nos hagamos fuertes en casa, que sepa lo que es jugar de visitante.

—¿Cuál será el planteo táctico? —preguntó uno de sus capitanes—. Porque esa avanzada cuenta con los dos artilleros más potentes y veloces de la tropa de AFAX —Y con algo de miedo agregó—: y nosotros somos un rejunte de naves.

—Nosotros somos un equipo, Mer —Cuando se dirigía a su gente lo hacía por sus nombres de pila, no por sus cargos.

Tomó el marcador láser y encendió un panel luminoso.

—Saldremos con doble línea de 4, con los transpolares en los extremos atentos a los desbordes de los artilleros de AFAX —Su mano se movía veloz en la pizarra electrónica—. Pondremos al Cañón Iónico de stopper, bien retrasado, buscando tiros lejanos; y vos, Vik, tendrás movilidad plena y libre, arriba, con el Artillero Liviano.

Se hablaron algunos temas más, meramente tácticos y repasaron algunos movimientos de ataque que venían practicando en las semanas anteriores. Desde ese momento, todos los pilotos quedaron concentrados hasta el día del encuentro.

El momento llegó y la formación de la COD se dispuso según el planteo estratégico hablado. La AFAX no fue tomada por sorpresa; Irinio ya lo sabía, pero contaba con que los menospreciaran. Y así fue.

Desde el primer movimiento los artilleros del enemigo se mostraron osados y animados. Pero la línea defensiva de la COD estuvo a la altura de las circunstancias evitando las estocadas del contrincante.

El DT seguía atento los movimientos de los delanteros de la AFAX, buscando el momento justo para gritar sus órdenes mientras, arriba, Vik mantenía entretenido a los cañones defensores, "¡Dios, ese muchacho tiene movimientos temerarios!", pensó.

En un determinado momento, uno de los artilleros enemigos se cuadró para un cruce profundo hacia la línea de fondo de la COD; en ese mismo instante, el DT gritó por el intercomunicador:

—¡Salimos!

Y los cuatro últimos cruceros que cubrían al cañón defensor despejaron el área, dejando al atacante sólo y abierto en el espacio, al descubierto. Con la coordinación propia de un movimiento mil veces ensayado, los transpolares de la COD ya habían girado y tomaron al artillero por detrás.

—¡Definan muchachos, es más fácil hacerlo que errarlo! —exhortó Irinio.

Sin defraudar a su DT, ambas naves acertaron sus disparos, perfectos, milimétricos.

Esto sin duda marcó un hito en el encuentro, ya que el otro artillero, abandonado en el ataque, replegó su vuelo hacia las protectoras líneas defensoras de sus compañeros.

Vik se reunió con los transpolares a la espera de las órdenes del DT, quedando el campo de batalla en un no planificado entretiempo.

El DT no escatimó palabras para alentar a sus hombres.

—¡Excelente muchachos! Ya inclinamos la cancha, ahora ellos nos van a esperar colgados del travesaño. ¡Estemos atentos a los contraataques!

Su voz sonaba autoritaria pero paternal, y los pilotos lo escuchaban alertas, seguros de que cada palabra escondía un tesoro de sabiduría codificada.

—No nos desesperemos, abramos la cancha todo el tiempo, forcémoslos a que se separen y busquemos los huecos que dejen.

Cada uno de los pilotos afirmó que comprendía las órdenes y solicitó permiso para volver al encuentro, pero Irinio aun tenía algunos consejos más.

—Cuidemos el resultado, pero sin ser mezquinos. El crucero central de ellos es horrible, busquémoslo. Aprovechemos la gambeta corta de Vik para desorientar a los cañones.

Y luego de un silencio buscado, arengó:

—¡¡¡Vamos, la COD!!!

—¡¡¡Vamos!!! —repitieron todos al unísono y salieron al ruedo.


Ilustración: Guillermo Vidal

La lectura del DT había sido la correcta, las naves de la AFAX se mostraban dubitativas en un esquema ultradefensivo muy cerrado.

—Transpolares, juguemos bien pegados a la raya y desde ahí hacia el centro de la hoya.

El despliegue era coreográfico, y eso ponía orgulloso al DT. Luego de varios embates, Vik esquivó a uno de los cruceros y acertó un disparo de lleno en otro de ellos, el que Irinio les había marcado.

La conquista fue ampliamente festejada por todos, incluido el DT y sus ayudantes. Luego de la euforia, y aprovechando el golpe dado a las fuerzas de la AFAX, pidió orden.

—¡Muy bien equipo! Reagrupémonos. El dos a cero es el peor resultado, así que cuidémonos más que antes. Los tenemos en un arco, ¡hagamos que eso siga siendo así!

La escuadra de la COD sólo se replegó para comenzar un nuevo movimiento de ataque. A través de la pantalla del radar, Irinio podía ver en los movimientos de sus hombres que estaban más sueltos, sin duda menos concentrados, a causa del resultado favorable.

Vik flanqueaba naves con facilidad, pero parecía negado a asestar el golpe final. Los transpolares rodeaban los cañones enemigos, pero disparaban desde posiciones poco ortodoxas, intentando acertar tiros imposibles.

Un disparo del artillero enemigo rozó a uno de los cruceros de la COD y esto desató la furia del DT.

—¡Señores! ¿Qué estamos haciendo? ¿Nos queremos meter con pelota y todo? ¡Parece que todos quieren colgarla de un ángulo! Sepan que los goles que no se hacen en un arco se sufren en el propio. ¡Cerremos este partido ya!

El reto surtió efecto y el orden volvió a las filas de la COD. Pero el único artillero de la AFAX se animó a más y comenzó a inquietar a Irinio. Dos veces estuvo a punto de perder alguna de sus naves y en ambas el azar estuvo de su lado.

Pero el mismo azar hizo que un disparo afortunado del cañón defensor de la COD impactara de lleno al maldito artillero enemigo.

Tres a cero y sin naves veloces, el encuentro estaba decidido. Irinio lo supo y llamó a su gente.

—¡Volvemos!

El equipo se replegó, no sin lanzar algún disparo más al espacio vacío, sólo por intimidar. Las restantes fuerzas de la AFAX se agruparon y emprendieron una vergonzosa retirada.

Este triunfo resonó por toda la galaxia y su historia fue contada en cada rincón del sistema.

El día que un equipo chico doblegó al candidato a imperio, Irinio Gómez fue el DT del Universo.



Eduardo M. Laens Aguiar nació el 20 de enero de 1979 en Montevideo, Uruguay, y vive en Argentina desde 1985. Casado y con un hijo, es Licenciado en Marketing. Escribe desde 2005, siendo sus géneros preferidos la narrativa conjetural y la ciencia Ficción. Ha sido publicado en Axxón, Revista NM, Alfa Eridiani, Efímero y el libro "Desde el Taller" del IMFC. Hemos publicado en Axxón: ¿MALDAD?, KHUL YORIÚ, SIN VUELTA, SEOL (este último bajo el seudónimo "Américo C. España", en co-autoría con Ricardo G. Giorno, Erath Juárez Hernández y David Moñino), REVELACIÓN, LA CONCEPCIÓN y EL PANTANO.


Este cuento se vincula temáticamente con "Abierto las 24 horas", de José Altamirano (148) y "Bumper Sticker y la princesa emplumada", de Andrés Diplotti (154)


Axxón 185 - mayo de 2008
Cuento de autor latinoamericano (Fantástico : Ciencia Ficción : Humor : Aventura espacial : Argentina : Argentino).

            

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