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Por Silvia Angiola y Diego Barcia


Oldboy, cinco días para vengarse (Oldboy)

Comentario por:
Silvia Angiola

Dirección:
Park Chan-wook

País:
Corea del Sur

Año: 2003

Duración: 120 minutos

Género
Misterio, suspenso, drama

Intérpretes
Choi Min-sik, Yu Ji-tae, Kang Hye-jeong

Guión
Hwang Jo-yun, Lim Chun-hyeong, Park Chan-wook, basado en la historieta Oldboy, de Tsuchiya Garon y Minegishi Nobuaki

Producción
Kim Dong-ju, Lim Seung-yong

Estreno en cine
10 de noviembre de 2005


Oldboy, cinco días para vengarse

Entre los realizadores surcoreanos que debutaron en la década del noventa y que contribuyeron a estilizar y a embellecer el cine de género, Park Chan-wook se destacó por su habilidad para conmocionar al espectador con la rispidez de sus historias y para seducirlo con la belleza de sus imágenes. Este notable don alcanza la cumbre en su última película, I'm a Cyborg but that's OK (se proyectó en el 10° Festival de Cine Independiente de Buenos Aires), en la que convierte los extravíos de una pareja de enfermos mentales en pura poesía. Cyborg también incorpora dos de los temas favoritos del director, que ya estaban presentes en Oldboy: la violencia autoinflingida o practicada sobre los demás y el romanticismo transgresor.

Park Chan-wook nació en Seúl el 23 de agosto de 1963, en el seno de una familia católica. Estudió filosofía con la idea de especializarse en estética y convertirse en crítico de arte, pero la visión de Vértigo de Alfred Hitchcock orientó su carrera hacia otro objetivo. Hasta ese momento toda su cultura cinematográfica provenía de ver los clásicos de Hollywood en la televisión. Entre los autores literarios que influyeron sobre su obra cita a Sófocles, a Shakespeare, a Kafka, a Dostoievski, y a Philip K. Dick, Roger Zelazny y Kurt Vonnegut.

Park se afirmó como cineasta en su país recién a partir del tercer largometraje, JSA: Zona de Riesgo (2000), un drama que transcurre en la franja desmilitarizada que separa las dos Coreas y en el que una oficial suiza, descendiente de surcoreanos, debe investigar para la ONU la muerte violenta de dos soldados de Corea del Norte. Fue tal el éxito que alcanzó JSA que el director no tuvo dificultades en encontrar financiación para un polémico proyecto escrito con anterioridad: Sympathy for Mr. Vengeance, estrenada en 2002 y editada en DVD en la Argentina con el título El Nombre de la Venganza. En 2003 Oldboy le garantizó a Park Chan-wook el reconocimiento internacional y en 2005 la trilogía de la venganza se cerró con Sympathy for Lady Vengeance, una cinta hasta ahora inédita en nuestro país.

Oldboy es una adaptación muy libre de un cómic japonés que se publicó en 1998, escrito por Tsuchiya Garon e ilustrado por Minegishi Nobuaki. A pesar del éxito comercial, de la cantidad de premios internacionales y de haber alcanzado velozmente la categoría de must-see entre los fanáticos del cine de acción, la película recibió algunos comentarios negativos que se centraban en su contenido violento y en su relativismo moral. Los héroes y villanos de Park Chan-wook actúan fuera de cualquier marco ético o legal, se mueven en universos paralelos caracterizados por la falta de reglas y por un sentimiento general de desesperanza. Sin embargo el realizador coreano no se dedica a celebrar los excesos de sus criaturas con el entusiasmo adolescente de un Quentin Tarantino: cada vez que uno de sus personajes cae en la tentación de la violencia le está abriendo las puertas a la fatalidad.

Una noche lluviosa un hombre común y corriente, Oh Dae-su (Choi Min-sik), es secuestrado y encerrado en lo que parece ser una pequeña habitación de hotel, sin que medie explicación alguna. Su única compañía es un televisor. Pasan los días, las semanas, los meses y los años. Durante el confinamiento, la esposa de Dae-su es asesinada y todas las evidencias apuntan hacia él. Mientras tanto, el prisionero escribe un diario en el que repasa la historia de su vida y, sin perder las esperanzas de escapar, se autoimpone un entrenamiento físico cercano al masoquismo. Un día despierta en la terraza de un edificio, elegantemente vestido, con una valija, un celular y una billetera llena de dinero. Pasaron quince años y Dae-su ya no es un hombre común: no sólo posee una fuerza y una resistencia sobrehumanas sino que durante su cruel aislamiento ha perdido todo rastro de civilidad.

Después de la liberación Oh Dae-su conoce a Mido (Kang Hye-jeong), una jovencísima chef que se enamora de él y se lo lleva a vivir a su casa. Ambos se ponen a investigar quién estuvo detrás del secuestro y no pasa mucho tiempo antes de que el protagonista se encuentre cara a cara con su mortal enemigo. Lee Woo-jin (Yu Ji-tae), un millonario tortuoso y melancólico que no parece tener el menor interés en esconderse, le propone un trato: debe averiguar en el plazo de cinco días cuál fue el motivo de su encarcelamiento. Si Dae-su fracasa, Woo-jin matará a Mido, si lo consigue, se matará él mismo. El sofisticado villano tiene un marcapaso con control remoto que le permitirá detener su corazón en el momento en que lo desee.

Mezclando elementos del género policial, del fantástico, de la comedia negra, del thriller y del melodrama, Park Chan-wook construye una fábula exuberante y compleja, distanciada del manga original y con un perfil más transgresor.

Desde el punto de vista estético y narrativo la película tiene hallazgos memorables. Ninguna reseña estaría completa sin mencionar la pelea que Oh Dae-su entabla con una veintena de sicarios en el angosto corredor de un edificio de departamentos, un plano secuencia digno de figurar en los anales de la cinematografía. Más polémica pero igualmente famosa, la escena del pulpo en el restaurante provocó alboroto en Occidente y desató las críticas de los animalistas de todo el mundo. Para ser completamente justos habría que ver quién sufrió más durante la filmación: si el octópodo sacrificado en aras de la experiencia cinematográfica o Choi Min-sik, el actor principal.

Park dedica los últimos tramos de la película a reescribir la tragedia griega clásica. Mientras que la mayoría de sus protagonistas obsesionados con la idea de la venganza se ahogan en una racha de desgracias enloquecedoras, Oh Dae-su es capaz de atravesar cualquier límite para deshacerse del monstruo que vive en su interior.

Este old boy que ya no quiere estar solo sabe que el sufrimiento se volverá más agudo y más irreparable cuando se disipe el efecto catártico de la venganza.

Silvia Angiola

                       
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