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LA MANO MUERTA
DE LA PSICOHISTORIA

por Gabriel J.
Gil Pérez

Introducción

La psicohistoria es uno de los "gizmos" (artilugios) más interesantes de la Edad de Oro de la Ciencia Ficción. Es una ciencia ficticia, creada por el "Buen Doctor" Isaac Asimov, que se encarga de analizar a gran escala las tendencias económicas, sociales y políticas de las masas y predecir con certeza un futuro dependiente de tales variables. Este texto pretende presentar y analizar el tema de la psicohistoria, apoyándonos en comparaciones con ideas científicas y con una disciplina real homónima.

Conceptos

Asimov, clásico autor de Ciencia Ficción Dura, se preocupó por ofrecer los rudimentos que nos hacen inteligible la psicohistoria. No le interesó demasiado describir cómo procedía exactamente esta ciencia, pero sí dejó el concepto en manos de un personaje no docto en la materia, ahorrándose así un tratamiento científico profundo. Este concepto aparece en el texto ficticio la Enciclopedia Galáctica Tomos 116 y, "con permiso de los autores", en el texto real Fundación (relato Los Psicohistoriadores) como sigue:

"Gaal Dornick, utilizando conceptos no matemáticos, ha definido la psicohistoria como la rama de las matemáticas que trata sobre la reacciones de conglomeraciones humanas ante determinados estímulos sociales y económicos (...)"

El Buen Doctor fue un escritor racional y cerebral que buscaba atar cabos en todo momento y que con su prominente imaginación ciertamente lo conseguía. Por eso si bien no se encarga de realizar un documento ficción que puntualice los teoremas, hipótesis y modelos de análisis de la psicohistoria, si integra en sus libros dos axiomas que grosso modo describen las limitaciones de la ciencia ficticia:

1. El análisis psicohistórico es aplicable sólo a un gran número de individuos: la población humana de la galaxia, trillones de personas. Sólo así es posible un tratamiento estadístico válido.

2. Para que el análisis psicohistórico sea válido es necesario que el grupo estudiado desconozca las conclusiones del análisis; sólo así su reacción es realmente casual.

La psicohistoria queda mejor definida según la analogía que emplea su creador con la teoría cinético molecular. Comparando seres humanos con moléculas, y Humanidad con un gas, se nos muestra en los libros una curiosa y concluyente explicación acerca de por qué funciona la psicohistoria. Es predecible el comportamiento de un gas como sistema macroscópico, sin embargo nos es imposible conocer la trayectoria exacta de una partícula. Del mismo modo sucede con los seres humanos; la psicohistoria es incapaz de predecir la conducta de un ser aislado pero sin embargo tiene un grado de exactitud fiable para el análisis de la Humanidad. Y si en la actualidad no ha sido probada la analogía al menos podemos escudarnos en una excusa que nos ha dado el propio Asimov: aún la población humana no llega a un número tan gigantesco como el de moléculas en un gas.

Ideas Inspiradoras en la Literatura

La creación de la psicohistoria se presagia en un relato previo, HOMO SOL, donde la psicología era presentada como una ciencia matemática refinada.

En los Robots del Amanecer, se describen los intentos de un personaje para crear una ciencia basada en la observación cuidadosa de otros. Los robots que crea este personaje tienen luego una influencia sustancial en las posteriores novelas de la saga.

La historia de Asimov tiene un precedente en una de las novelas de Sherlock Holmes, donde uno de los personajes describe la posibilidad de predecir el comportamiento de la sociedad usando métodos matemáticos (probablemente el Dr. Moriarty quien era el matemático eterno enemigo de Holmes).

El Diablillo de Laplace

Pierre Simón Laplace fue un matemático francés muy famoso, que se caracterizó por su idea determinista de la evolución del universo. Laplace, apoyado en la ley dialéctica clásica de causa y efecto, dijo que si una inteligencia superior supiese la velocidad y la posición de todas las partículas del universo en un instante determinado, ésta ("el diablillo") sería capaz de saber el estado del universo en cualquier instante del futuro.

La idea de la psicohistoria de cierta forma está en contradicción con el diablillo de Laplace. Utilizando una analogía directa: Laplace diría que para predecir el comportamiento de la población sería necesario conocer lo que hacen, piensan y dicen (suponemos que el equivalente a la velocidad y la posición de las partículas) todos los seres humanos. La psicohistoria no funciona de ese modo, es mucho más generalizadora; se dedica a analizar las tendencias sociales, y niega las actividades individuales. Interpreta el todo con sus hechos masivos y pronostica otros como esos; acorde a la analogía con la teoría cinético molecular estos hechos masivos, independientes del conocimiento exacto del estado de los individuos, pueden estar relacionados con las medidas estadísticas cualitativas de un gas como la presión, o la temperatura.

El Efecto Mariposa

"Una mariposa bate sus alas en Nueva York y como consecuencia se produce un tornado en Japón." Digamos que esta idea de sistemas caóticos no está contenida en las concepciones asimovianas, pues no nos llama la atención sobre la evolución de las situaciones a partir de hechos fortuitos, verbigracia: una experiencia singular de una persona puede ocasionar una revolución social en el siglo siguiente. Claro que Asimov no tenía forma de conocer las modernas teorías del caos y la complejidad. Pero sus seguidores sí.

Las Tres "B" de las ciencia ficción moderna (Gregory Benford, Greg Bear y David Brin) sí dedicaron un espacio a este tema en su nueva trilogía de la Fundación. En esta narran entre otras cosas cómo el protagonista de la serie de la Fundación y creador de la psicohistoria nota la futilidad de su plan de futuro para la civilización humana y el peligro que representa su error, lo que le induce a reformular planteamientos con nuevas variables y patrones (la existencia de planetas que renacen para sucumbir bajo el Caos, el desarrollo oculto al Imperio Galático de la neurobiología electrónica, robots con libre albedrío, el enfrentamiento de dos tendencias principales en los robots, etc.) para la construcción definitiva de la psicohistoria. Estos autores fueron capaces de modernizar esta ciencia sin alejarse de la idea central de la matemática predictiva asimoviana.

No ficción

Existe un disciplina real que es homónima de la creada por Asimov y que se relaciona en algunos tópicos con ésta ficción. A continuación quedan expuestos la definición y los temas que estudia esta psicohistoria:

Cito desde Wikipedia en español:

Psicohistoria es el estudio de las motivaciones psicológicas de eventos históricos. En ella se combinan profundizaciones provenientes de la psicoterapia con metodologías de investigación de las ciencias sociales, para la comprensión del origen emocional de las conductas sociales y políticas de grupos y naciones, en el pasado y en el presente. Algunos consideran que esta área de estudio presenta diferencias significativas con los campos de conocimiento de los cuales deriva (la historia y la psicología).

Existen tres áreas de estudio interrelacionadas en psicohistoria:

1. Historia de la infancia(...)

2. Psicobiografía, que busca comprender a personajes históricos individualmente y sus influencias-motivaciones en la historia.

3. Psicohistoria de Grupos, que busca comprender las motivaciones de grupos amplios de personas, incluyendo naciones y hechos comunes. En este sentido, la psicohistoria utiliza el análisis de imaginarios grupales en discursos políticos, caricaturas políticas y titulares mediáticos, asumiendo que lo que se dice en esos contextos son claves para influenciar conductas y pensamientos a nivel inconsciente.(...)

Existe una antología de las primeras investigaciones psicohistoricas que fue compilada por LeMaude, quien es una figura célebre en estos temas y actualmente dirige el centro internacional para los estudios psicohistóricos.

Realidad versus Ficción

Aparentemente la disciplina actualmente llamada psicohistoria no ha heredado mucho por no decir nada de la ciencia ficticia de Asimov. Con certeza está emparentada con un sistema de estudio de personalidades de Freud en un libro en el que trataba de justificar la biografía de Leonardo Da Vinci a través de su homosexualidad.

Como podemos notar, esta disciplina no es una ciencia exacta y mucho menos con carácter prospectivo, al menos por ahora. Es una ciencia humanística que tiene por objetivo uno muy similar al de la psicohistoria ficticia, pronosticar reacciones humanas. Nuestra opinión es que se dedica por el momento a estudiar hechos pasados y presentes para hallar las regularidades del comportamiento humano, y extrapolar hacia el futuro.

Sus vías son empíricas y no deductivas, y, contrario a las suposiciones de Asimov, al parecer escoge grupos menores de seres humanos para estudiar sus motivaciones. De modo que aquí hay una diferencia trascendental que reside en el sistema de estudio de una y otra; en la ficción la psicohistoria se vale de una rama de las matemáticas que necesita grandes números para un análisis estadístico válido, tales como la cantidad de seres humanos en el Imperio Galático; en la realidad, la cantidad de personas asociados a una investigación es tremendamente menor: los sistemas más grandes que trata esta disciplina son las naciones.

¿Sería posible utilizar grupos pequeños para descubrir las motivaciones a ciertos hechos? Un sistema de un grupo limitado de seres humanos nunca sería un sistema cerrado, pues existiría entonces la posibilidad de que grupos o individuos ajenos interactuasen con ellos echando por la borda entonces los estudios al respecto. A no ser que los sistemas fuesen totalmente artificiales; como en el largometraje de ficción alemán "El Experimento", en el que unos científicos pretenden investigar el comportamiento humano en situaciones extremas y escogen individuos sin antecedentes criminales para que interpreten personajes como guardias y reclusos en una cárcel ficticia de la que no pueden salir; o en el reality show "El Gran Hermano", que sin ninguna pretensión de investigación social, nos muestra la rareza de la actitud de las personas.

A pesar de todo, la psicohistoria real es una disciplina que tiene un valor básico en las pesquisas del proceder de las muchedumbres. Y puede proporcionar, con mayor o menor precisión, a una ciencia más objetiva, los patrones y esquemas de evolución social de los individuos para que sean computados en un conjunto mucho más general; tal y como se emplea la psicohistoria ficticia.

El primero de los axiomas de la psicohistoria ficticia está en contradicción con el modus operandi de la real. Pero aún nos deja preguntándonos acerca del segundo. ¿Sería fiable el resultado de una investigación con seres humanos que supiesen que son conejillos de indias? O más importante aún, ¿sería fiable el resultado de una investigación de seres humanos que supiesen estudiarse psicohistóricamente a si mismos?

Es de esperar que la psicohistoria real no se plantee seriamente este supuesto caso, pues da por hecho que los individuos influyen en la evolución social (como lo hubo demostrado un psicohistoriador en su libro "El joven Lutero"; en este razonaba la consecuencia de las ideas de este personaje en su generación y en otras posteriores). Para esta disciplina no todos los hombres importan un cambio igual, sin embargo su pasó por la historia siempre deja huellas aunque sean inaccesibles; digamos: según el carácter, los objetivos y la sabiduría de los individuos estará mejor o peor definido su rastro histórico. Bien se puede inferir en este caso que un substituto del carácter es la noción psicohistórica, pues en definitiva estudia las motivaciones emocionales y psicológicas de los sucesos; por tanto: los efectos de un psicohistoriador serían enormes y darían al traste con los resultados anteriores de un grupo con la misma cantidad de individuos y en condiciones similares. De modo que el análisis real parece corroborar, con sus principios, la certeza de la hipótesis de Asimov acerca del segundo axioma.

La Psicohistoria a través de una lente psicohistórica

Supongamos que hemos descubierto la psicohistoria y que queremos probar su funcionamiento para comenzar a aplicarla con seguridad. ¿Cómo procederíamos? No hay tiempo para registrar los estados de las variables actuales y hallar resultados para un futuro próximo porque en el mejor de los casos tendríamos que esperar para comprobarlo. La forma más eficiente e inmediata sería evaluar las variables con valores de épocas pasadas, y proponer un tiempo de pronóstico posterior cualquiera, incluso el presente.

De modo que si escogemos el tiempo de predicción cercano al momento en que hemos descubierto la psicohistoria, con márgenes de error considerables, ¿obtendríamos entre los resultados el descubrimiento de la ciencia? Existen sólo dos conjeturas, las dos nos llevan a análisis interesantes.

1-Existe un bucle psicohistórico. O sea la Psicohistoria puede preverse a si misma. De modo que alrededor de las variables contenidas en ellas no hay hechos fortuitos. Aunque no la empleemos, siguiendo capricho tautológico otros eventualmente la descubrirían y la emplearían. Hay un halo de determinismo detrás de esta reflexión, y descubrimos que solo somos títeres de un amo portentoso tras bambalinas. "La mano muerta de la inevitabilidad social"; le llama Asimov, hay muchos más nombres: genes, por ejemplo; no daremos otras denominaciones menos científicas y que puedan nublar la vista crítica de este artículo.

2-Existe una paradoja psicohistórica. O sea la Psicohistoria no se prevé a si misma. El descubrimiento de la psicohistoria es puramente fortuito en la maraña del Caos. Si existe un hecho fortuito de un valor tan sustancial entonces será imposible predecir el futuro de la Humanidad, si sabemos que cualquier casualidad opacaría nuestros proyectos psicohistóricos.

Cualquiera de las dos conclusiones son aterrantes, cada una demuestra una tremebunda fuerza detrás de los acontecimientos sociales. Y peor aún cada una niega la utilidad de la psicohistoria para prepararnos un futuro mejor que el que alcanzaríamos sin intervención.

Racionalmente hemos llegado a una aparente conclusión pero aún así no nos convence. ¿La psicohistoria es imposible? Quizás la solución a la funcionalidad de esta ciencia este cercana a la idea budista acerca del destino: el inicio y el final de todo es inmutable desde que se planeó, lo único que está a nuestro cargo es el intermedio.

Nos reservamos el derecho madurar ideas sucedáneas a esta que absuelvan a la ciencia ficticia del Buen Doctor...


Bibliografía

1. De Isaac Asimov:

2. De las Tres "B":

3. De Donald Kingsbury:


Links Consultados

Ensayo de Miquel Barceló
Ensayo de Miquel Barceló
Ensayo de Mark Rosenfeld
Ensayo de Jorge Balej
Ensayo de Daniel Rodríguez Herrera
Glosario de Ciencia Ficción por Jacobo Cruces Colado
Un ensayo de Alberto Cairo, no recomendable para los que respeten el talento de Asimov
Reseña del Temor de la Fundación, por Xavier Riesco Riquelme
Ensayo de Carlos M.
Ensayo publicado por "Fly", en el blog de Cristian Saavedra y Juan Pablo Nuñez Rojas.
Concepto y descripción de la disciplina real
Ensayo de Juan B. Fuentes Ortega (disciplina real)

Autor: Gabriel J. Gil Pérez
Colaborador: Inti Gutiérrez Veloz


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