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Por Silvia Angiola


¿Quieres ser John Malkovich?

Comentario por:
Silvia Angiola

Dirección:
Spike Jonze

País:
Estados Unidos

Año: 1999

Duración: 112 minutos

Género
Comedia, fantasía, sátira

Intérpretes
John Cusack, Cameron Díaz, Catherine Keener, Orson Bean, John Malkovich

Guión
Charlie Kaufman

Producción
Michael Stipe, Sandy Stern, Steve Golin

Estreno en cine:
16 de marzo de 2000


¿Quieres ser John Malkovich? (Being John Malkovich)

Aun en Hollywood, donde los realizadores tienen menos control sobre su trabajo que en Europa o en Asia, la relación entre el director de cine y el guionista implica una notable asimetría. Es difícil que el autor de un guión, por bien cotizado que esté, alcance el nivel de reconocimiento que tanto el público como la crítica reservan para el director del film. Dentro de la obra su contribución se valorará como la de un técnico más o menos habilidoso, nunca como la de un artista.

Por otro lado, hay directores que no podrían hacer las películas que hacen si no escribieran ellos mismos los guiones: esta característica le confiere al conjunto de sus obras un grado mayor de continuidad y coherencia.

En este escenario la irrupción de una figura como la de Charlie Kaufman resulta paradójica y casi sin precedentes. Charlie Kaufman escribe guiones para películas tan particulares que se podrían describir como "los films de Charlie Kaufman", utilizando la distinción autoral que normalmente se reserva para las obras de algunos directores.

Hace poco, Kaufman decidió colocarse él mismo detrás de las cámaras y presentó su película Synecdoche, New York en la edición 2008 del Festival Internacional de Cannes. Con guión propio, por supuesto.

Antes de este viraje en su carrera, Charlie Kaufman había formado duplas exitosas con dos realizadores provenientes del ámbito del videoclip y la publicidad: el norteamericano Spike Jonze y el francés Michel Gondry. Estos directores fueron capaces de encarar los climas surrealistas y los escenarios semi-fantásticos que exigían sus historias sin caer en los patrones obligados de Hollywood y con escasa manipulación tecnológica. También, de aportarle una cuota de calor humano a las propuestas absurdas pero altamente intelectuales del guionista. En cambio, después de trabajar con George Clooney (Confesiones de una Mente Peligrosa, 2002), Kaufman se mostró muy amargado por las modificaciones que el actor/director había introducido en el guión sin su consentimiento.

Los personajes de Kaufman, apáticos, hiperreflexivos y profundamente inseguros, siempre están buscando algo que los trascienda y justifique su existencia: el amor en Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos (2004), el arte en El Ladrón de Orquídeas (2002), la ciencia en Naturaleza Humana (2001), y a John Malkovich en Quieres ser el susodicho.

El libreto de ¿Quieres ser John Malkovich? estuvo dando vueltas por Hollywood durante años antes de que Spike Jonze, en medio de un clima de escepticismo general, se decidiera a filmarlo. Sólo después de la exhibición de la película en los festivales de Venecia y de Nueva York los medios se hicieron eco del guión "irresistible" y "terroríficamente original" de Charlie Kaufman. Esa originalidad hizo que a posteriori se vinculara a la cinta con el subgénero slipstream, descrito por el autor y crítico de ciencia-ficción Bruce Sterling en 1989: asistimos a una serie de eventos imaginables y perfectamente comprensibles pero que no tienen ninguna chance de ocurrir en la realidad. La ficción se va internando progresivamente en lo raro, en lo que desestabiliza el sentido común y no respeta otra lógica que no sea la propia.

El protagonista de esta historia se llama Craig Schwartz (John Cusack) y es un titiritero profesional que colecciona frustraciones románticas, sexuales y vocacionales. Está casado con la deslucida Lotte (Cameron Díaz), una mujer que trabaja en una tienda de mascotas y vive obsesionada con los animales. Craig parece a punto de superar su estancamiento vital cuando, respondiendo al aviso de un periódico, se presenta para ocupar un puesto de archivista en la exótica empresa Lester Corporation. La oficina está ubicada en el piso 7 de un edificio de Manhattan que tiene, literalmente, la mitad de la altura de un piso normal, de manera que todos los miembros del personal de Lester Corp. se ven en la obligación de trabajar agachados. Un día, al correr un fichero, Craig descubre una pequeña puerta conectada a un túnel que lo transporta directamente al interior de la cabeza de John Malkovich. La posesión del cuerpo del actor dura un cuarto de hora; transcurrido ese lapso, el titiritero es arrojado violentamente a un costado de la autopista de Nueva Jersey. Con la ayuda de su compañera de oficina Maxine (Catherine Keener), de la que está ardientemente enamorado, Craig se dedica a venderles a los vecinos de Nueva York la posibilidad de estar en la piel de un "famoso" durante quince minutos. En el clímax de la película, John Malkovich descubre qué es lo que está pasando con su cabeza, y decide atravesar en persona el extravagante portal. El enigma de cómo ve Malkovich el mundo a través de los ojos de Malkovich está resuelto con gracia y originalidad. Aunque el espectador comprende rápidamente que no hay nada extraordinario en ser John Malkovich, el personaje de la película se transforma en un títere en manos de Craig y de otros individuos fracasados que quieren escapar del vacío de sus existencias.

Sin ser el protagonista, a John Malkovich le tocó el papel más delicado y exigente del film. No sólo tuvo que darle vida a la caricatura que Charlie Kaufman imaginó para él sino también a su propio cuerpo habitado por distintas personas. El Film Critics Circle de Nueva York lo nombró Mejor Actor de Reparto del año 1999: primera y única ocasión en la historia del cine en la que un actor recibe un premio por interpretarse a sí mismo. No es difícil establecer una analogía entre la fábula de Kaufman y el proceso de escribir, filmar y actuar. El escritor inventa y controla a sus personajes, el actor trata constantemente de meterse en la piel de otros, el director, como un titiritero, maneja a los personajes y a los actores, y el espectador vive, o por lo menos comparte, las experiencias de los personajes.

"No conozco otro tema para escribir que no sea el ser humano", afirma Charlie Kaufman, y en sus historias se da el lujo de plantear interrogantes filosóficos con una claridad y un énfasis que la mayoría de los trabajos académicos no se puede permitir.

¿Quieres ser John Malkovich?, con su portal y sus atípicos usurpadores de cuerpos, nos ofrece un vertiginoso análisis del problema de la identidad personal. Estos individuos que a lo largo de la película han ocupado y manejado el cuerpo de John Malkovich, que han experimentado el mundo a través de sus sentidos, que han disfrutado de sus placeres y soportado sus perturbaciones, ¿fueron alguna vez John Malkovich? Y, en última instancia, ¿qué significa exactamente ser John Malkovich, o Fulano, o Mengano, o cualquiera de nosotros?

Silvia Angiola, 2009


                       
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