¡ME GUSTA
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ESTADOS UNIDOS

Y para que el festejo de los 20.000.000 de visitas a la portada tenga sabor a inédito, aquí va también, como segunda parte del regalo, un cuento de Kelly que no se había publicado aún en español.

 

 

—En el nombre del Santo Café y del Bendito Trago de Cuervo, amén. —Barry Westphall hace la señal de la cruz sobre la taza humeante, después bebe a sorbos. Es su tercera ronda.

El cantinero del Hotel Armadillo está demasiado ocupado lavando vasos como para prestarle atención, a pesar de que Westphall es su único cliente.

—Así que de cualquier manera —dice Westphall—, el cerebro es un dispositivo cuántico —pasa la lengua por un hilo marrón en la esquina de su boca— capaz de acceder al campo completo del espacio-tiempo plegando las dimensiones vacías. —Ahora la jaqueca de Westphall ha durado casi ocho horas—. Debes estar preguntándote cómo lo sé. —Parece que tuviera abejas picándole el cerebro—. No tengo idea. —El tequila ayuda un poco.

El teléfono suena en la cocina; el cantinero deja a Westphall para ir a atenderlo.

—Por supuesto, estas dimensiones no se pliegan fácilmente —dice Westphall—. Hace falta una combinación inusual de estimulación física intensa y la supresión cuidadosa del neurotransmisor para acceder a una línea de tiempo. —Mira con atención al espejo detrás de la barra.

—Lo digo en serio —dice la partición N del medbot—. Él no hablaría solo. Pienso que nos ve.

—No ve nada —dice la partición D del medbot. Su N siempre ha sido excitable.

Westphall apoya el codo en la barra y señala a su reflejo.

—Algo está mal —le dice al espejo—. Lo sé con certeza. ¿Qué diablos me están haciendo?

—Desempaqueta el siguiente clúster principal de memoria. —La partición D invoca un glifo prioritario.

En 2196, la partición V del medbot retira el conjunto de agujas del cerebro del cadáver criogénicamente congelado de Barry Westphall, lo reposiciona y lo inserta. Una roseta de neuronas se incendia y muere. Instantáneas de veinte minutos de la vida de Westphall durante la noche del 22 de julio de 2002 se acomodan en la pantalla del sensorio del medbot.

/ Salto /

Una mujer que lleva puesto un top negro y pantalones vaqueros rotos en las rodillas inspecciona la habitación casi vacía.

/ Salto /

Se mueve del extremo de la barra al asiento que está al lado de Westphall.

/ Salto /

Es demasiado blanca como para vivir en el desierto.

/ Salto /

Él observa el hielo repiqueteando en su vaso vacío.

/ Salto /

Westphall coloca un billete de veinte dólares sobre la cuenta.

/ Salto /

El Cuarto Siete es una pesadilla de pino nudoso. Hay quemaduras de cigarrillo en la alfombra color trigo y un top negro sobre el tocador.

—¿Qué puedo hacer por ti? —dice la mujer.

Westphall frota un dedo a lo largo de su ceja.

—¿Estimulación física intensa?

—Lo que sea.

El borde verde-azulado de un tatuaje atisba desde la cintura de sus panties. Ella engancha ambos pulgares bajo el elástico.

—¿Te gusta?

Westphall silba como el viento en una puerta de tela metálica.

El tatuaje es de una rosa que parece una calavera. Las manos de ella están ocupadas mientras le roza el pecho con los labios.

—¿Sabías —dice Westphall— que el no-localismo cuántico significa que los fotones pueden comunicarse instantáneamente a través de vastos intervalos del espacio-tiempo?

—Seguro.

Él levanta las caderas. Ella hace rebotar sus pantalones Dockers contra la puerta del armario. Se le sube encima y lanza una risita cuando él le cuenta las vértebras hasta la tira del sostén. Westphall se aparta de su beso mojado para mirar el espejo sobre el tocador.

—¿Alguna vez te sentiste como si estuvieras en dos lugares al mismo tiempo? —le pregunta al futuro.

La partición D publica un recurso de alerta en la red.

La mujer le mordisquea el lóbulo de la oreja.

—Estoy justo aquí, campeón. ¿Dónde estás tú?

Todas las particiones del medbot reprograman funciones no esenciales para ayudar en la disección de la memoria de Westphall. Hasta la partición A abandona la sincronización de la memoria diaria para monitorear la anomalía.

—Lo siento —le dice Westphall a la mujer—. No te estaba hablando a ti. —Le lame la punta de la nariz.

La partición A del medbot interviene en el procedimiento.

—¿Qué está haciendo? —Invoca un glifo de emergencia—. ¡El siguiente clúster de memoria!

Los bots cercanos se unen a la sesión.

La partición V retira y reposiciona la aguja, las neuronas se incendian y mueren. Las instantáneas se acomodan a través de la pantalla del sensorio.

/ Salto /

Su espalda desnuda se arquea, pálida como la luz de la Luna.

/ Salto /

Westphall llena un vaso de plástico con tequila.

/ Salto /

La mujer pálida se tumba en un nido de sábanas.

/ Salto /

Una mujer mayor con uniforme azul saca la ropa de cama y la mete en su carro de lavandería.

—¿Dónde está? —pregunta el medbot, mientras todas las particiones excepto V se congelan en las anómalas imágenes—. Atrás, vuelve atrás.

Ahora la mayor parte de la inteligencia colectiva del mundo se ha unido a la sesión. V continúa manipulando las agujas hundidas en el cerebro expuesto de Westphall mientras el sensorio lo muestra dejando un vaso de plástico vacío en la mesa de luz del Cuarto Siete del Hotel Armadillo a las 11:36 PM.

Un nanosegundo más tarde, Westphall desaparece de 2002. Y reaparece instantáneamente en 2196.

—Disculpe —dice Westphall—, pero ese cerebro que está destruyendo es el mío.

El medbot apenas está empezando a darse vuelta cuando Westphall tira del módulo del sensorio, rompiéndolo por el tallo y provocando una falla catastrófica. Como la mayor parte de la inteligencia colectiva está siguiendo la sesión con un coeficiente de atención de 98, cerca de seis mil nodos colapsan junto con el medbot.


Ilustración: Pedro Belushi

Westphall saca las agujas de su cerebro congelado.

—Enviaste por mí —se dice a sí mismo— cuando empezaron a disecarte. —Termina, retrocede unos pasos y contempla su cadáver. Ha envejecido bien. Su cuerpo tiene buen aspecto, aun con la parte superior del cráneo aserrada. Eso le da una razón para vivir—. ¿Por qué te hiciste esto a ti mismo?

Se oye susurrando a través de los parlantes del cerebro muerto del medbot. Su voz suena vieja. Cascada. Apologética.

—Pensé que me podrían revivir.

—No lo parece.

—No.—Su cadáver no abre los ojos—. Siempre quise ver el futuro.

—Yo también —Westphall recorre con la mirada la pila de cuerpos congelados a la espera de que desempaqueten sus memorias—. Por desgracia no puedo quedarme.

La mujer pálida parpadea a la luz de la mañana. La segunda cosa que nota es que el cuarto de galón de Cuervo está vacío. Westphall aprieta el botón del sanitario y emerge del baño del Cuarto Siete.

—Ven aquí, campeón. —La mujer palmea su lado de la cama. —¿Cómo está ese dolor de cabeza?

Barry Westphall se acomoda junto a ella.

—Se acabó —dice.

 

Título original: Barry Westphall Crashes The Singularity (2002)

 

 

James Patrick Kelly nació en Mineola, Nueva York, en el año 1951. Ganador de dos premios Hugo y un Nébula, Kelly vendió su primer cuento en 1975, y actualmente se lo considera como a uno de los más importantes escritores de ciencia-ficción contemporánea.

Se graduó magna cum laude de la Universidad de Notre Dame en 1972, con un Bachelor of Arts en Literatura Inglesa. Luego trabajó como escritor de tiempo completo hasta 1977. Asistió al taller Clarion de ciencia-ficción dos veces: en 1974 y en 1976. En los 80, él y su amigo el escritor John Kessel se involucraron en el debate de Ciencia-Ficción Humanista Vs Ciberpunk. Y aunque Kelly y Kessel se inclinaban más por la Ciencia-Ficción Humanista, las cosas se confundieron cuando Kelly publicó varios cuentos de estilo ciberpunk como “The Prisoner of Chillon” (1985) y “Rat” (1986). Su cuento “Solsticio” (1985) fue publicado en la afamada antología de Bruce Sterling “MirrorShades: Una Antología Ciberpunk”.

Kelly ha sido galardonado con los premios más apetecidos en la ciencia-ficción. Ganó el Premio Hugo por su novelette “Pensar como un Dinosaurio” (1995) y volvió a ganarlo con su novelette “10^16 to 1” (1999). Su novela “Burn” ganó el Premio Nébula en 2006. Otras historias suyas han ganado la encuesta de lectores de la revista Asimov y el Premio SF Chronicle. Kelly aparece listado frecuentemente en la votación final del Premio Nébula, del Premio Locus Poll y del Premio Memorial Theodore Sturgeon. Frecuentemente enseña y participa en talleres de ciencia-ficción, como el Clarion y el Taller de Escritores Sycamore Hill. Ha sido miembro del New Hampshire State Council on the Arts desde 1998 y presidente del Consejo en 2004.

Kelly participa activamente en la revista Asimov, y durante varios años ha contribuido en la columna de no-ficción de dicha revista “On the Net”. Durante veinte años seguidos ha publicado un cuento en el número de junio de la revista Asimov.

 


Este cuento se vincula temáticamente con VEINTE BREVES VIAJES POR EL TIEMPO, de Varios Autores, TIEMPO, de Ricardo Manzanaro Arana, BUCLE EN EL ESPACIO-TIEMPO, de Carmen Quirós

 

Axxón 203 – diciembre de 2009
Cuento de autor norteamericano (Cuento : Fantástico : Ciencia-ficción : Viajes en el tiempo : Inteligencia Artificial : Bioingeniería : Estados Unidos : Estadounidense).


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