¡ME GUSTA
AXXÓN!
  
 
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ARGENTINA

 

 

Cuando en 1989 se presentaba el número cero de Axxón, lejos estaba yo de imaginar que hoy tendría el honor de abrir cada número.

Entonces pienso en por qué estoy acá, y me doy cuenta de que no es más que un feliz accidente. Y no es broma, en verdad no encuentro otra forma de catalogarlo.

 

Me doy cuenta también de que esta entidad que conocemos como Axxón está más allá de las personas, con una clara excepción: la de Eduardo Carletti. Por más de una razón, Eduardo supo todo el tiempo transformar aquel sueño ejecutable en esta publicación montada en la nube. Así como junto a Fernando Bonsembiante imaginó algo inexistente, siempre un paso adelante del resto, supo cambiar de dirección cuando hizo falta. Claro que nunca estuvo solo: durante muchos años tuvo en Rodolfo Contin al mejor compañero que podría tener. Tipo brillante, un compañero inseparable, el interlocutor ideal, Rodolfo estuvo allí para apuntalar el proyecto. Pero Rodo nos dejó para siempre, hace ya mucho tiempo.

Claro que nunca estuvieron solos porque siempre hubo, y hay hoy, quienes ponen el hombro para que la rueda siga girando. A muchos los conozco en persona, algunos son amigos entrañables (¿a cuántos habré conocido gracias a esta revista?), y con otros me une la virtualidad digital, a veces con la fuerza de un abrazo profundo.

Con Eduardo a la cabeza, Axxón es una gestalt que de una u otra forma se amalgama para darle cuerpo a cada número y al sitio todo.

 

Aquel Septiembre (es cierto que el sueño empezó antes) nadie imaginó que, acercándonos ya a los treinta años de publicación, estaríamos aquí, mutando junto al planeta entero. En un país donde la economía volvía efímero cualquier sueño, pensar en el año 2000 no sólo era de ciencia ficción, era completamente lejano, un camino sin posibilidad de oráculo.

Ahora entiendo el porqué de tanto revuelo mediático. Allá por el ochenta y nueve. Axxón caminaba por senderos inexplorados. No sólo por elegir un canal de publicación y difusión extraño, sino porque a nivel tecnológico se hizo muchísimo y bien, incluyendo la invención de un lenguaje de descripción de documentos (antes que el HTML, que los PDF, que tantos otros) tan avanzado que permitía hacer maravillas con los recursos disponibles en aquel entonces, escasos y poco compatibles entre sí. Magia pura que hoy mismo considero de avanzada.

No hace falta decir quién estuvo siempre detrás de todo eso, ¿verdad?

 

Hoy necesito hablar de esto no sólo porque estamos ante un nuevo aniversario de Axxón, sino porque a medida que pasan los años la permanencia de publicaciones como ésta —gratuita, hecha a pulmón, y con (gracias a) la participación desinteresada de muchos— es lo suficientemente frágil como para pensar que cada vez será la última. Como la vida de cualquier mortal, claro, porque nadie tiene asegurada la permanencia por siempre.

Para quienes hacemos esta publicación es obvio que el tiempo pasa. Marca nuestros huesos, nuestro corazón y nuestra forma de ver las cosas. ¿Debemos dejar que el tiempo pase también para esta revista? ¿Puede Axxón envejecer? ¿Estamos volviéndonos anacrónicos? Hay veces que siento que es probable, pero al ver gente leyendo mientras viaja, descansando en una plaza, o tan siquiera transitando con un libro bajo el brazo, siento que todavía estamos a tiempo.

Pero Axxón hoy, como siempre, es el reflejo de quienes la hacemos. Yo estoy lejos de ser aquel pibe asombrado que miraba la pantalla monocromática como espectador. ¿Hay hoy algún joven capaz de ver en Axxón su propio reflejo? Cuando publicaciones muy queridas y respetadas por mí han dejado de publicarse o están cerca de hacer su aparición final, pienso si estamos preparados para el lector y el escritor de este nuevo milenio. ¿Cómo es ese lector? ¿Qué edad tiene? ¿Publicamos para el siglo XX o para hoy? ¿Serán las nuevas grandes obras del tamaño de un tuit o debemos dedicarnos a las sagas interminables, tal como nos quieren acostumbrar los fabricantes de papel impreso?

 

Hay una sola forma de obtener las respuestas para estas preguntas. Hay mucho material que procesar, evaluar y, con buena suerte, publicar. Tenemos mucho trabajo por delante. Se lo debo a quienes nos han confiado la ilusión de ser publicados en esta revista, cruzando a veces la barrera del tiempo y del idioma. Aparecen obras interesantes, algunas genuinamente enriquecedoras, así que no podemos perder más tiempo. Debemos avanzar y seguir construyendo este sendero que, con tantos años ya caminados, sigue ofreciendo oportunidades únicas.

 

Allá vamos, por otro nuevo año.

 

 


Axxón 277

Editorial


2 Respuestas a “Editorial: “Permanencia””
  1. Mekola dice:

    Estimados:

    Yo también formé parte de esta aventura. Reconozco que cuando vi por primera vez Axxón a principios de 1993 sus números me dieron un aire muy a las colecciones en fascículos de la extinta Editorial Códex de los años sesenta, en especial, la Tecnirama. Las ilustraciones animadas de Contín me fascinaban, y poco a poco me fui interesando en la literatura de ciencia ficción y fantasía, entonces no muy comprendidos para quien recién estaba haciéndose adolescente.

    En septiembre de 1993 hice mi presentación en sociedad entre el mundo axxónico, en la fiesta del quinto aniversario de la revista. Fui en compañía de mi más conocido hermano, y muy entusiasmado por lo que vi en el Touring Club, me entrevistaron… Quien quiera saber quién soy, que tome la crónica de la fiesta y se lea el número 49 de la revista… ¿o 50? Creo que era el 49, nomás. Me llamó la atención mucho todo: el copiado de números en disquetes, el ambiente de fiesta, las tortas que seguro hizo la querida Gladys.

    Cuando en 1996, al reencontrarme con todos los Axxones hasta la fecha merced a una revista de computación que entonces sacaba su primer CD a los kioscos, experimenté con la música en formato MOD, y di mis primeros pasos a principios de 1997, cuando el actual editorialista recién estrenaba su primer paso como Director, aquí.
    xxón me publicó ese año buena parte de mis tempranos experimentos de composición, con sólo la experiencia de tres años de piano, un buen oído musical y cierta experiencia coral. También sucedió lo mismo con lo que fueron las últimas animaciones icónicas publicadas en la revista, tal vez fui quien más aplicación le dio al CREAANI que vino con el número 79, más que ningún otro lector de la revista.

    Todo eso pasó entre los números 87 y 94 de la revista, los últimos en versión DOS. Varias personas me dieron una mano en lo musical, no sólo el propio Juan Kovac, sino en especial mi amigo (también de descendencia ucraniana como yo) Orestes Bilinsky, quien fuera el tercer autor argentino en tener un tema musical en Axxón, y muy poca gente lo sabe (su único tema se activa en el Tour Macabro del número 91).

  2. Mekola dice:

    Estimados:

    Yo también formé parte de esta aventura. Reconozco que cuando vi por primera vez Axxón a principios de 1993 sus números me dieron un aire muy a las colecciones en fascículos de la extinta Editorial Códex de los años sesenta, en especial, la Tecnirama. Las ilustraciones animadas de Rodolfo Contín me fascinaban, y poco a poco me fui interesando en la literatura de ciencia ficción y fantasía, entonces no muy comprendida para quien recién estaba haciéndose adolescente.

    En septiembre de 1993 hice mi presentación en sociedad entre el mundo axxónico, en la fiesta del quinto aniversario de la revista. Fui en compañía de mi más conocido hermano, y muy entusiasmado por lo que vi en el Touring Club, me entrevistaron… Quien quiera saber quién soy, que tome la crónica de la fiesta y se lea el número 49 de la revista… ¿o 50? Creo que era el 49, nomás. Me llamó la atención mucho todo: el copiado de números en disquetes, el ambiente de fiesta, las tortas que seguro hizo la querida Gladys. Entonces adolescente, dije que la fiesta me parecía formal… algo formal. Sí que tenía sentido del humor, aunque no se notara.

    Cuando en 1996, al reencontrarme con todos los Axxones hasta la fecha merced a una revista de computación que entonces sacaba su primer CD a los kioscos, experimenté con la música en formato MOD, y di mis primeros pasos aquí a principios de 1997, cuando el actual editorialista recién estrenaba su primer paso como Director.

    Axxón me publicó ese año buena parte de mis tempranos experimentos de composición, con sólo la experiencia de tres años de piano, un buen oído musical, cierta experiencia coral y la fascinación por temas en música tracker semejantes a los que componía, como los hechos por el noruego Björn Lynne, entre otros autores. También sucedió lo mismo con lo que fueron las últimas animaciones icónicas publicadas en la revista, tal vez fui quien más aplicación le dio al CREAANI que vino con el número 79, más que ningún otro lector de la revista.

    Todo eso pasó entre los números 87 y 94 de la revista, los últimos en versión DOS. Varias personas me dieron una mano en lo musical, no sólo el propio Juan Kovac, sino en especial mi amigo (también de descendencia ucraniana como yo) Orestes Bilinsky, quien fuera el tercer autor argentino en tener un tema musical en Axxón, y muy poca gente lo sabe (su único tema se activa en el Tour Macabro del número 91).

    Septiembre de 1997 fue un momento triste para mí. No sólo porque se me cortó el grifo de publicación de mi música y mis animaciones al pasarse Axxón al formato Windows, sino porque estaba enfrentando un cambio de aires ligado al final de mi secundaria que no sólo me hizo muy mal y varios tumbos hasta encontrar el rumbo académico adecuado, sino dio origen a un extenso tratamiento terapéutico que continúa, aún hoy. Fue entonces que mis habilidades empezaron a correrse hacia el lado de las letras y las ciencias sociales… sin nunca olvidarme del todo de aquel tiempo musical.

    Más acá en el tiempo, alguna noticia, de modo muy errático, de la sección Noticias, contó con mi mano. Ya en esta década escribí mis primeras ficciones, de la cual otra editorial me publicó una muy naïf, en una antología de cuentos, a mediados del año pasado. Varias de ellas, permanecen inéditas. Mi hermano es más conocido por sus ficciones, en varias revistas del género. Mi hermana podría ser una buena artista gráfica, de nosotros es quien mejor dibuja e ilustra, aunque ella no sea conocida en este mundillo.

    Y ahora aquí estamos. a 27 años de todo esto. Han recorrido un largo camino, y yo también. Sigo muy encantado al mundo al que pertenece esta revista, por toda la riqueza intelectual y artística que dio, da, y sigue dando. Espero, esperamos, los lectores de Axxón, tener la revista por mucho tiempo más.

    Un afectuoso saludo, de un viejo amigo de la casa.

  3.  
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