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ZAPPING 0247, 29-dic-2004
Impacto profundo
por Eduardo Carletti
Escala de Torino
para la calificación del riesgo de impacto de asteroides y cometas contra la Tierra
Fuente: NASA

La escala va de 0 (la probabilidad de colisión es insignificante, o el objeto es muy pequeño) a 10 (la colisión es segura y causará una catástrofe climática global). Las categorías numéricas se agrupan por colores:

Blanco
«Los efectos no tendrán consecuencias prácticas». No habrá colisión, o el objeto es tan pequeño que se disipará en la atmósfera. Corresponde a la categoría 0.

Verde
«Los efectos son dignos de atención». Se trata de una probabilidad de colisión muy pequeña. La prudencia aconseja que se siga la órbita para asegurarse de que pasa de largo. Corresponde a la categoría 1.

Amarillo
«Los efectos son dignos de preocupación». La probabilidad de colisión es superior a la que se suele asignar a un período de veinte o treinta años. El seguimiento de la órbita tiene alta prioridad. Corresponde a las categorías 2, 3 y 4.

Naranja
«Amenazador». Se refiere a la aproximación de objetos suficientemente grandes como para causar destrucción regional o global, y la probabilidad de colisión es superior a la máxima que se suele asignar a un período de un siglo. El seguimiento de la órbita tiene la máxima prioridad.. Corresponde a las categorías 5, 6 y 7.

Rojo
«Colisión segura». Se trata de objetos que se estrellarán con seguridad contra la Tierra y por su tamaño pueden causar daños locales, destrucción regional o una catástrofe climática global. Corresponde a las categorías 8, 9 y 10.

La escala de Torino fue concebida por Richard P. Binzel, profesor del Departamento de Ciencias de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias del Instituto de Tecnología de Massachusetts (Massachusetts Institute of Technology, MIT). La primera versión fue presentada a la ONU en el año 1995. En junio de 1999 se aprobó una versión revisada por científicos de todo el mundo, reunidos en Torino (Italia).

 

El asteroide cercano a la Tierra MN4 alcanza la puntuación más alta hasta la fecha en escala de riesgo.

Se ha predicho que un asteroide cercano descubierto recientemente, con 400 metros de diámetro, pasará cerca de la Tierra el 13 de abril de 2029. La distancia a la que pasará es incierta, y no se la puede determinar aún. Las posibilidades de impacto, de alrededor de 1 en 300 al presente, son suficientemente inusuales para que se merezca un seguimiento especial de los astrónomos, pero no debería ser motivo de preocupación pública.

Es probable que las posibilidades cambien día a día en base a medida que se vayan recibiendo nuevos datos. Mientras los astrónomos en todo el mundo continúan el seguimiento del asteroide, lo más posible es que, eventualmente, la posibilidad de impacto se elimine.

Este objeto es el primero que alcanza el nivel 2 (de 10) en la escala de Torino. De acuerdo a la escala de Torino, un rango 2 indica que "Los efectos son dignos de preocupación", ya que se trata de un descubrimiento de un objeto que pasará cerca de la Tierra, si bien puede la observación puede volverse de rutina con la ampliación de datos gracias a su seguimiento.

Aunque merece la atención de los astrónomos, no hay causa para que se le preste atención o para que produzca preocupación pública, pues es muy poco posible que se produzca una colisión. Las nuevas observaciones telescópicas conducirán muy probablemente a su re-asignación en el nivel 0 ["Los efectos no tendrán consecuencias prácticas", o sea que no hay ningún peligro]". Este asteroide será observable con facilidad durante los próximos meses.

El brillo de 2004 MN4 sugiere que su diámetro es de unos 400 metros. La actual estimación, aún bastante incierta, es que pasará a una distancia de unas dos veces la de la Luna, o cerca de 780.000 kilómetros. En promedio, es de esperar que un asteroide de este tamaño pase a 2 distancias lunares de la Tierra más o menos cada 5 años.

La órbita de la mayor parte de estos objetos está en el interior de la órbita de la Tierra. Se aproximan al Sol hasta casi la órbita de Venus. El período orbital de 2004 MN4 alrededor del Sol es de 323 días, colocándolo dentro de la categoría de asteroide cercano a la Tierra (NEA = Near Earth Asteroid), objetos que tienen un período orbital menos de un año. El asteroide tiene una leve inclinación con respecto a la órbita de la Tierra y cruza cerca de nuestra órbita dos veces en cada uno de sus recorridos alrededor del Sol.


Se muestra la órbita de 2004 MN4 alrededor del Sol en celeste. Gran parte de la órbita del asteroide queda dentro de la de la Tierra, que es el círculo externo de color blanco. Se muestran las posiciones de la Tierra y del asteroide el día 23 de diciembre de 2004, cuando el objeto estaba a alrededor de 14 millones de kilómetros de la Tierra

El asteroide 2004 MN4 fue descubierto el 19 de junio de 2004 por Roy Tucker, David Tholen y Fabrizio Bernardi de la Asteroid Survey (UHAS) de la Universidad de Hawaii, con fondos de la NASA, ubicada en Kitt Peak, Arizona, Estados Unidos. Se lo observó durante dos noches. El 18 de diciembre el objeto fue redescubierto desde Australia por Gordon Garradd de Siding Spring Survey, otro programa de seguimiento de NEAs apoyado por la NASA.

Otras observaciones alrededor de nuestro planeta durante los siguientes días permitieron que el Centro de Planetas Menores (Minor Planet Center) confirmara que el descubrimiento estaba conectado con el de junio. La posibilidad de impacto en 2029 fue calculada por el sistema automático SENTRY de la oficina del programa de objetos Cercanos a la Tierra de la NASA (Near-Earth Object Program Office).

Un sistema automático similar de la universidad de Pisa y la universidad de Valladolid, España, llamado NEODyS, también detectó la posibilidad del impacto y ofreció predicciones similares.

Días del anuncio a la prensa del posible riesgo, se determnó que el asteroide no chocará con la Tierra, aunque se lo sigue observando.


Impactos de asteroides y cometas


Dibujo de un impacto

El cráter de Chicxulub, ubicado en la península de Yucatán, en México, fue descubierto por el físico Luis Álvarez y su hijo Walter, geólogo, al hallar una capa de arcilla en América del Norte que contiene alrededor de cien veces más iridio que lo normal. La edad de este estrato coincide con el período Cretáceo/Terciario, cuando muchas especies animales desaparecieron en una extinción masiva.

El estrato se puede hallar en todo el planeta y la masa total de iridio suma unas 200.000 toneladas. Esta es la cantidad que se puede esperar en un meteorito de unos diez kilómetros de diámetro. Después de varios años de intenso trabajo y cálculos, los Álvarez rastrearon la capa de arcilla con iridio hasta el cráter Chicxulub.

Este cráter está enterrado por varios cientos de metros de sedimento, lo que lo oculta de la vista. Sin embargo, ha sido detectado de varias maneras, la última por medio de un extraordinario trabajo de topografía en relieve 3D que fue tomado desde satélites.

El evento fue un 10 en la escala de Torino.

Más reciente fue la explosión de Tunguska en Siberia, en 1908, que se cree fue causada por el impacto de un cometa o un asteroide. La explosión aplanó 2.100 kilómetros cuadrados de árboles y causó incendios forestales.

En la mañana del 30 de junio de 1908, una gigantesca explosión, equivalente a decenas de bombas atómicas, destruyó una amplia zona de bosque en la región de Tunguska, Siberia. Se estima que unos 2150 km2 fueron devastados por la energía liberada en el impacto de un asteroide de baja densidad o de un cometa. Aún se desconoce la verdadera causa. La fuerza de la onda expansiva de aire comprimido fue tal que derribó cientos de miles de árboles, alineados todos en forma radial con respecto al centro del choque. La onda llegó a alcanzar a algunos habitantes de la ciudad Vanavara, a 70 kilómetros de distancia, lanzándolos contra el suelo.

Se estima que Tunguska fue un ocho en la escala de Torino.

El extremo menos dramático del rango de Torino es el uno, que es el equivalente de una en un millón de probabilidades anuales de que algo choque con la Tierra, según dice el profesor Richard P. Binzel, del MIT, creador de la escala.


Toutatis

El sábado 29 de septiembre de 2004, cuando era de mañana en Argentina, un extraño asteroide llamado Toutatis pasó aproximadamente un millón y medio de kilómetros de nuestro planeta. La distancia exacta fue de 1.555.840 km.

El asteroide 4179 Toutatis, bautizado así en honor al dios galo protector de la tribu, fue descubierto por Christian Pollas el 4 de enero de 1989. Lleva el número 4179 por el orden de descubrimientos de asteroides y es bastante deforme. Sus dimensiones son de 4,6 X 2,4 X 1,9 km y es parecido a una "papa", de acuerdo a imágenes logradas a través de observaciones con radar realizadas en 1992 cuando se aproximó a 3,6 millones de kilómetros de la Tierra.


Simulación en computadora de Toutatis

La rotación de este asteroide es muy caótica. Exhibe dos tipos de movimiento con períodos de 5,4 y 7,3 días. La combinación de estos movimientos ocasiona que Toutatis no tenga un polo norte geográfico fijo, sino uno que se desplaza en una curva a lo largo de 5,4 días.

Su órbita alrededor del Sol la completa en 3,98 años y la aproximación que tuvo con la Tierra el 29 de septiembre fue la menor que veremos de un asteroide conocido desde el presente hasta el año 2007. Esa distancia de aproximación equivale a cuatro veces la distancia de la Tierra a la Luna.

Sin embargo, Toutatis no marcó ningún récord de aproximación. El mayor acercamiento de un cuerpo de este tipo a nuestro planeta ocurrió el 18 de marzo del 2004, cuando un asteroide desconocido y bautizado como 2004 FH, se aproximó a sólo 43.000 km de la Tierra. Incluso este acercamiento no representó peligro para nuestro planeta.

El Laboratorio de Propulsión a Chorro de NASA (Jet Propulsion Laboratory), mantiene un programa conocido como NEO por sus siglas en inglés (Near Earth Objet program). Este grupo de científicos comandados por el prestigiado astrónomo Donald Yeomans, mantiene una actualización de las órbitas de asteroides conocidos o recientemente descubiertos, para determinar el nivel de riesgo ante aproximaciones a nuestro planeta. Obviamente, es la fuente más seria respecto a este tipo de riesgo cósmico.

En su página de aproximaciones cercanas, NEO mantiene actualizado un listado de asteroides que se aproximarán a la Tierra en un futuro inmediato. En este listado son importantes las columnas "Miss distance (AU)" y "Miss distance (LD)". La primera marca la distancia mínima de aproximación del asteroide en Unidades Astronómicas (la AU es igual a 149.000.000 de km), la segunda indica esa aproximación en veces la distancia de la Tierra a la Luna (384.000 km.).

Este recurso en Internet permite despejar dudas y evitar que pretendan asustarnos a través de medios adeptos al sensacionalismo.


Argentina también tuvo lo suyo

Investigadores norteamericanos han descubierto que hace unos 3,3 millones de años un asteroide hizo impacto en la provincia de Buenos Aires, sobre la costa atlántica. Es probable que esta colisión haya provocado un desequilibrio ambiental de proporciones catastróficas, causando la extinción de numerosas especies de plantas y animales que vivieron en el continente sudamericano durante la Era Cenozoica, como las gigantescas aves corredoras o los Dientes de Sable.

La teoría es apoyada por rastros geológicos que se hallan en los alrededores del sitio, como rocas altamente modificadas por altas temperatura, "escorias" diversas que parecen de origen volcánico (similares a la famosa piedra pómez, pero de color negro), y la presencia de "vidrios" producidos por calentamiento y enfriamiento rápido de silicatos.


Tectita

En el año 1993, Peter Schultz de la Universidad Brown en Providence, fue el primero que le atribuyó este origen al material que se encuentra en las costas del sur de la provincia de Buenos Aires en un radio comprendido de al menos 50 Km. Esto fue pocos meses después de que Theodore Brunch, especialista en meteoritos y cráteres de la NASA, sostuviera que, en base a esa evidencia, era correcta la hipótesis de un impacto de meteorito en Argentina.

Un estudio publicado en la prestigiosa revista científica Science el día 11 de diciembre de 1998 sostiene que habría chocado un meteorito de tamaño considerable en un punto de la provincia de Buenos Aires, en la República Argentina, que no ha sido determinado aún con precisión. El área de impacto fue situada entre las localidades de Mar del Plata y Miramar, ubicadas sobre la costa atlántica al sudeste de la provincia de Buenos Aires.

Esta tesis, que podría contestar décadas de preguntas incesantes sobre características estratigráficas particulares de Argentina y su asociación con la desaparición de algunos grandes vertebrados representativos de la Era Terciaria Sudamericana, partió de la observación de distintos fenómenos geológicos que aparecen en la estratigrafía de los afloramientos sedimentarios pertenecientes al litoral marítimo de las localidades bonaerenses.

Los materiales colectados en la región, denominados "escorias y tierras cocidas", bastante comunes de hallar, llaman la atención de la comunidad científica desde principios del siglo XX.

Florentino Ameghino interpretó que los restos eran vestigios dejados por antiguas culturas humanas, proponiendo el "Origen Terciario del Hombre Americano", teoría que hoy en día está descartada.

El antecedente más antiguo de estudio corresponde a 1865, una confusa teoría utilizada hasta hace poco tiempo que atribuía el aspecto cristalino y contraído de las escorias a un origen volcánico, probablemente patagónico.

El nuevo estudio afirma que la aparición de las escorias se debe a la tremenda energía liberada en el impacto de un asteroide o un cometa, que fundió los materiales del suelo y produjo los restos calcinados, unas formaciones vesiculares que varían de un tamaño de 5 centímetros a 2 metros, compuestas por una amalgama de metales de apariencia cristalizada. Este tipo de formación sólo se produce por choques de gran velocidad. Poseen un color variante, desde grisáceo oscuro a verde muy vivo, con huecos y burbujas, formadas por altas temperaturas. También se han encontrado pequeñas esferas de vidrio con alto contenido de níquel y cromo.


Thylacosmilus atrox

En el instante de estrellarse el asteroide contra la superficie terrestre, la temperatura subió a valores entre los 1720° y 1900°. Se produjeron extensas nubes de polvo y escombros y graves incendios a cientos de kilómetros a la redonda. Esto se evidencia con la presencia de tierra cocida de color ladrillo.

Los análisis radiométricos y magnetoestratigráficos que se realizaron en Geochron Laboratories, Cambridge, Massachussets, sugieren que se formaron hace 3,3 millones de años, en el período denominado Plioceno Medio-Superior de la Era Terciaria. Para entonces el continente sudamericano estaba ocupado por aves de gran tamaño, como el Argentavis magnificens, con alas de unos 8 metros de envergadura, 3,5 metros del pico a la cola y unos 2 metros de altura, o las aves corredoras y carnívoras como Onactornis depressus, que superaban los 2 metros de altura y 800 kilogramos de peso.

Otros representantes eran los mamíferos marsupiales como Thylacosmilus atrox (un tigre "dientes de sable" marsupial) o los notoungulados, hervíboros como el Chasicotherium rothi, con aspecto de rinoceronte.

No existe aún una localización exacta del cráter principal del impacto. La región Pampeana Argentina es una zona aluvial, que ha ido depositando durante millones de años los materiales volcánicos de la cordillera de los Andes.


Argentavis magnificens, dibujo de Néstor Toledo

Otra cosa interesante es que estas dos localidades, que hoy son balnearios ubicados en la costa atlántica bonaerense, se hallaban hasta hace unos 200 mil años atrás en el centro del continente. La orilla marítima estaba entonces donde se encuentra hoy en día el comienzo de la plataforma submarina, a unos 200 kilómetros de su ubicación actual hacia adentro del mar.

Los cálculos obtenidos en el estudio indican que el área de impacto de esta roca espacial "argentina", de un tamaño menor a 1 kilómetro de diámetro, está en la actual línea costera. El impacto produjo un cráter de unos 20 kilómetros de circunferencia.

El área donde aparecen las escorias y las tierras cocidas corresponde a una estratigrafía denominada Formación Chapadmalal (Edad Chapadmalalense), una capa sedimentaria que, según la zona, varía en espesor desde 5 centímetros a 1 metro. La capa es muy rica en material fosilífero y exhibe evidencias de que una gran fuente de calor fundió, de improviso, los materiales del suelo a grandes temperaturas, produciendo depósitos piroclásticos.

El impacto produjo un cambio climático que alteró la circulación oceánica, y que fue revelado por algunos estudios realizados en los depósitos de oxígeno marino de la costa atlántica y pacífica. Se han estudiado los isótopos del oxígeno contenido en el agua, confirmando una rápida baja de temperatura. El cambio de circulación de mareas provocó los graves deterioros climáticos que afectaron el hemisferio sur durante el final del Plioceno y principios del Pleistoceno.

Aunque el tamaño del asteroide y el área afectada fueran más reducidos que en la península de Yucatán, la explosión debió enviar al aire cientos de miles de toneladas de escombros, polvo y fuego que, según creen los expertos, pudo ocultar el cielo durante varios años en una región de cientos de kilómetros a la redonda.

Esto acabó con buena parte de la vida vegetal y, por extensión, con la animal. Hasta ese momento se los podía considerar como formas biológicas exitosas, ya que evolucionaron aisladas del mundo durante unos 40 millones de años. En el periodo Paleoceno, América del Sur se convirtió en un continente isla, como es Oceanía en la actualidad, lo que permitió el desarrollo de formas vivientes únicas que no se repitieron en otros lugares, como por ejemplo los conocidos Gliptodontes, armadillos del tamaño de un automóvil.

Gran parte del conocimiento de la paleofauna de América del sur que corresponde al Cenozoico superior, es decir, de los últimos 4 millones de años, procede de los afloramientos geológicos ubicados en el sudeste bonaerense. Estos son los depósitos fosilíferos más completos y claros en todo el mundo para esa época.

Está claro que en coincidencia con la época calculada para este evento cósmico se extinguen en la zona por lo menos 36 géneros de grandes vertebrados, lo que da una idea general de que ocurrió algo especial en la región Pampeana de la República Argentina.

El hecho ocurrido entre las ciudades de Mar del Plata y Miramar hace 3,3 millones de años no fue el único. En Argentina han caído otros cuerpos celestes, impactos de meteoritos menos espectaculares, como el que ocurrió en Chasico (Tomquist) durante el Mioceno, hace 10 millones de años, al sur del paraje de Centinela del Mar (Partido de General Alvarado) durante el Pleistoceno, hace 600 mil años, y uno más reciente en el Holoceno de Río Cuarto, Provincia de Córdoba, hace apenas 4 mil años, ante la presencia de antiguos grupos humanos de la región.

Más datos:

(Traducido, adaptado y ampliado por Eduardo Carletti de diversos sitios de Internet)


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