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ZAPPING 0268, 31-may-2005
La mentira de la astrología
por Marcelo Dos Santos (www.mcds.com.ar)

Todos leemos los horóscopos pero todos sabemos que son mentiras... ¿o no? ¿Existirá gente que se los toma en serio? Y, la pregunta más importante de todas: ¿serán verdad? ¿Tiene algún asidero toda la palabrería astrológica? ¿Algún asidero científico? Conociéndome como me conocen todos los lectores, ya se imaginarán a quién recurrí para la dilucidación de estos abtrusos asuntos...

Phil Plait es el responsable de Bad Astronomy, un sitio web que ya hemos visitado y que nos dio como resultado el Zapping acerca de El Hombre en la Luna y su segunda parte. Como no podía ser de otra manera, el bueno de Phil (astrónomo profesional, no vaya a creer), tiene un par de cosas para decir acerca de cartas natales, horóscopos y otras yerbas.


Phil, el Mal Astrónomo

En la parte del sitio que se ocupa del tema pasa algo absurdo y gracioso: Phil, que dedica su carrera a desenmascarar a los falsarios, ladrones y tramposos, se ve obligado a hacer este comentario: "Antes de comenzar, una nota: esta página es un intento de demostrar que la astrología no tiene ninguna base real. Irónicamente, las publicidades de Google a la derecha de esta página invariablemente anunciarán sitios comerciales de astrología, porque Google busca palabras clave en el sitio y le asigna las publicidades ´apropiadas´. Es imposible que yo pueda filtrar la ingente cantidad de publicidades de astrología, por lo que queda usted autorizado a darse una vuelta por allí y burlarse un poco".

El doctor Plait esquivó cuidadosamente el tema de la astrología por mucho tiempo: el motivo fue que simplemente hay tantas ideas ridículas asociadas con el tema, que no sabía por donde empezar. "La cuestión era una disyuntiva: o no meterse, o cortar hasta el fondo", dice el científico. Hoy, parece, ha llegado el momento de zambullirse. Dada la gran extensión de este Zapping, se dividirá en dos partes.

Dice Plait: "Es tiempo de abordar el espinoso tópico de la astrología. ¿Por qué justo ahora? Bueno, por un lado, ya había esperado demasiado. Realmente parece un error seguir evitando hablar de la peor forma de astronomía que existe. Por otra parte, escribí un artículo sobre el tema para la revista Night Sky. Mi editor y yo discutimos cómo hacerlo, y quiso que me concentrara en la astrología zodiacal (el tipo de astrología que usted lee en los diarios, por ejemplo). Estuve de acuerdo en que sería bueno para un artículo en una revista, pero que no profundizaba todo lo que yo quería en la astrología en general".

Por lo tanto, el sitio de Phil parecía ser el lugar ideal. "Esta página es el antídoto", afirma Plait. "La astrología está equivocada, y yo apunto a mostrarle por qué".

Luego de este breve comentario, titulado Introducción, pasa directamente a la Conclusión: "La astrología está equivocada", repite. "Quería poner esto al principio, sólo para que quede claro, y para asegurarme de que usted está prestando atención. Igual, lo repetiré más tarde".

Como todos sabemos, el postulado básico de la astrología es bastante difícil de determinar, porque hay muchas ramas y vertientes en esta seudociencia, y casi siempre sus doctrinas son contrapuestas y contradictorias. Plait dice: "Astrología zodiacal, védica, arquetípica, natal, horaria... La cantidad de tipos de astrología supera la de estrellas en el cielo. Y además se contradicen: algunas dicen que lo importante es el momento del nacimiento, otras que es el mes, etc. Sin embargo, todas operan bajo una amplia teoría: que hay una cierta clase de fuerza de los cielos que nos influye aquí en la Tierra".


Usted está leyendo un Zapping tutelado por el signo de Aries

Esta afirmación de los astrólogos es muy interesante para quienes disponemos de un cerebro que tiende a pensar científicamente. ¿Cuál puede ser esa fuerza que opera a tanta distancia? A vuelo de pájaro se me ocurren algunas: gravedad, magnetismo, campo eléctrico... Plait expresa que muchos astrólogos dicen que se trata de una fuerza que no puede ser medida. En el mundo real, es bastante difícil imaginar que una fuerza que es lo suficientemente débil para no admitir medición instrumental pueda producir cualquier efecto sobre cualquier cosa. Y máxime si su origen se encuentra a cientos de millones de kilómetros de donde efectúa su acción.

Nuestro astrónomo lo pone en negro sobre blanco, y esta frase no admite absolutamente ninguna discusión: "Si esta fuerza opera un efecto real, entonces puede ser medida" . Es cierto: esos efectos pueden no ser mensurables individualmente sino tan sólo evidenciarse como normas generales, del mismo modo que las leyes de los gases (o de la psicohistoria asimoviana) no predicen el comportamiento de un átomo o individuo pero sí el de un gran grupo de ellos. Pero, independientemente de la generalidad o individualidad del efecto, tiene que poder probarse y medirse. Phil aúlla: "Primero, veamos si los efectos producidos por planetas y estrellas en verdad existen tal como dicen los astrólogos. Luego, después de que demostremos que no sólo no existe ningún efecto sino que tampoco PUEDE existir ningún efecto, daremos una mirada a las afirmaciones de que esas fuerzas no se pueden medir. Les daré una pista: son mentiras. Por último, hablaré un poco del verdadero efecto de la astrología, el cual es erosionar la capacidad de la gente para pensar con claridad".

Y volvemos entonces a la cuestión de los orígenes. Si la fuerza en cuestión existiera, ¿qué tipo de fuerza sería? "No tenemos muchas opciones", reflexiona Phil. "Los planetas son grandes bolas de hielo, piedra, metales y otras cosas semejantes. Su capacidad para afectarnos es débil porque se encuentran bastante lejos de nosotros. Hasta donde la ciencia sabe, en el Universo existen sólo cuatro fuerzas fundamentales: gravedad, electromagnetismo, fuerza nuclear fuerte y fuerza débil. Las dos últimas sólo funcionan dentro de los núcleos de los átomos y en las partículas subatómicas. ¡Es difícil imaginar cómo podrían afectar a algo en el nivel macroscópico, si una cosa como la fuerza fuerte se debilita tan rápidamente con la distancia que desaparece si nos alejamos a un par de milmillonésimas de metro de su fuente!".

Lo cual nos deja con la gravedad y el electromagnetismo. Sabemos bastantes cosas sobre la primera de ellas, y no la estamos estudiando desde ayer: la conocemos perfectamente desde hace 318 años. La forma en la que opera la gravedad a escalas macro depende de la masa del objeto y la distancia a la que se encuentra. Como es obvio, la gravedad es más fuerte cuanto mayor sea el objeto y cuanto más cerca se encuentre. Pero hay una cuestión importante, que el "Mal Astrónomo" (como se autodenomina Phil) pasa a explicar sin más trámite: "Júpiter tiene 25000 veces más masa que la Luna. ¡Es mucho! Pero también está 1500 veces más lejos de la Luna. ¿Cuál de estas cifras gana en el juego de la gravedad? En este caso, y por mucha diferencia, la distancia. En el mejor de los casos, la gravedad de cualquier planeta es, medida en la Tierra, sólo una minúscula fracción de la que nos hace sentir la Luna. Es decir que si la gravedad es la fuerza dominante de la astrología, entonces la influencia de la Luna supera con creces la de todos los demás planetas sumados. Y esto no figura en ningún horóscopo".

Si no es la gravedad, entonces tendría que ser el electromagnetismo. Así como la gravedad depende de la masa y la distancia, el electromagnetismo depende de la carga eléctrica y la distancia. Lo que sucede aquí es que los objetos grandes no suelen tener carga... La carga proviene de partículas como los protones y los electrones, pero como ellas se atraen mutuamente y se neutralizan, es bastante difícil encontrar a una sin la otra, lo cual quiere decir que una cosa como un planeta será eléctricamente neutro.

"Algunos planetas", nos cuenta Phil, "por otras razones, tienen campos magnéticos. Pero estos campos sólo son fuertes en las cercanías del planeta en sí. El campo de Júpiter es inmenso, pero Júpiter está tan lejos que no tiene ningún efecto real sobre nosotros. Es más: el Sol representa, por lejos, la mayor fuente de radiación electromagnética de nuestro Sistema Solar. Su campo magnético nos afecta directamente. Cuando hay una gran explosión solar, las enormes proyecciones de partículas cargadas son enviadas al espacio y pueden interactuar con el campo magnético de la Tierra, produciendo, a veces, grandes desastres (como el apagón de Quebec en 1989)".


Impresionante erupción solar

Lo que quiere decir Phil es que, si la base de la astrología fuese la gravedad, el único astro que importaría sería la Luna. Si, en cambio, fuera el electromagnetismo, sólo el Sol tendría algún efecto, y podríamos olvidarnos de todos los demás planetas. Sin embargo, los astrólogos hablan mucho más de los otros planetas (muchos de ellos pequeños y la mayoría lejanísimos) que del Sol y de la Luna. La realidad es que no existe ninguna otra fuerza en el Universo aparte de las apuntadas. Nos quedamos sin recursos (y los astrólogos también).

Por supuesto, la salida fácil de los astrólogos es proponer que la fuerza que sostiene a su seudociencia es otra, diferente de las cuatro fuerzas fundamentales que hemos mencionado. Lógicamente, dicen que esa misteriosa fuerza es desconocida para la ciencia. Pero incluso esta afirmación tiene pocas expectativas de ser cierta.

Todas las fuerzas del universo disminuyen su acción con la distancia. Verdad como un puño, aserto inatacable, ley fundamental de la naturaleza que todos los astrólogos del mundo parecen ignorar con olímpico desprecio. Pero al universo no le importa. Un objeto lejano produce sobre mí mucha menos fuerza que uno cercano. ¡Pero los astrólogos dicen a quienes quieran escucharlos que todos los planetas tienen igual importancia en sus estudios! Entonces, Venus (que es nuestro vecino) y Plutón (que se está casi cayendo del Sistema Solar) ejercen un efecto comparable y mensurable sobre uno (al menos en el sentido de que afectan la vida de ese uno en alguna extraña forma). Esto significa, según los dichos de los propios astrólogos, que la distancia es un factor que no debe ser tenido en cuenta. La masa tampoco, porque si no, Júpiter dominaría a todos los demás planetas.

"¡Pero esto no puede ser cierto!", clama, angustiado, el Mal Astrónomo: "¿Qué pasa entonces con los asteroides? Estos trozos de roca y metal que orbitan el Sol junto con los planetas. La mayoría de los asteroides están mucho más cerca de la Tierra que los planetas exteriores (pero la distancia no influye en la astrología ¿recuerdan?), por lo que tendrían que tener algún efecto. El problema es que hay muchos, muchísimos asteroides. Mi amigo Dan Durda calculó que hay mil millones de asteroides de más de 100 metros de diámetro en nuestro Sistema Solar. ¡Es muchísima roca! Entonces, ¿por qué los astrólogos no los toman en cuenta a la hora de hacer sus predicciones?".

Y, como todo siempre puede ser peor, en el caso de la astrología es peor. Si nos atenemos a las permanentes noticias de Axxón, recordaremos que se han descubierto 160 planetas más orbitando a otras estrellas. Es cierto que están muy lejos, pero Phil Plait acaba de demostrar que la distancia es un factor despreciable en astrología. Entonces esos planetas tendrían que afectarnos también, y como son 16 veces más numerosos que los nuestros, deberían influirnos con una fuerza 16 veces superior. De verdad, con estos postulados, no se entiende por qué los astrónomos no mencionan a ningún asteroide ni a los planetas que orbitan a la Estrella de Barnard, los tres que dependen de Épsilon Andromedae, al monstruo de 8,9 masas jovianas que posee Iota Draconis, al de 1,5 masas jovianas de Rho Coronae Borealis o al planeta de 4,9 masas jovianas que orbita a 2,38 UA de la enana tipo F8 de séptima magnitud HD 50554 Geminorum.

Además, si con nuestros limitados medios ya encontramos 160, la simple lógica nos dice que hay miles de millones de otros planetas, solamente en nuestra galaxia. ¿Por qué los astrólogos no los ponen en sus horóscopos?

Los astrónomos (no los astrólogos) saben que esos planetas están ahí y también cómo han de ser porque pueden medir sus efectos sobre las estrellas que los tienen en sus órbitas. Y aquí Plait hace una de las mejores preguntas de la velada: "Si los astrónomos pueden ver esas influencias, ¿por qué los astrólogos, que se supone que saben mucho de ello, no predijeron la existencia de esos 160 planetas hace mucho? ¿Por qué no hubo ni un solo astrólogo que hace 50 años predijera algo como ´Debe haber planetas en otras estrellas, porque lo confirman mis datos astrológicos´? Ninguno dijo algo así porque no pueden. Sus ´datos astrológicos´ no significan nada. De nuevo, según las propias reglas de los astrólogos, todos esos planetas debieran eclipsar completamente las influencias de los de nuestro sistema, tapando sus efectos de modo tan completo como el ruido de una explosión nuclear taparía un susurro".

Y es cierto. 55 Cancri sola tiene cuatro planetas que suman más de cinco masas como la de Júpiter (¡uuups!, me olvidaba que la masa no importa en astrología). Tau-Boo tiene 4 masas jovianas, HD 38529 tiene dos planetas que suman unas 14 masas jovianas, y AB Pic pesa más de 15 masas jovianas. Es decir que esas cuatro estrellas solas superan con creces la masa total de nuestro sistema. ¿Por qué no influyen? ¿O es que las leyes de la astrología rigen solamente hasta la Quebrada de Kuiper? Que sepamos, no hay leyes de la naturaleza que rijan en un lugar sí y en otro no. ¿Será la astrología la excepción a la regla?

Como bien dice el Mal Astrónomo: toda esta especulación se rige por las reglas que los propios astrólogos enuncian. Tanto si hay una fuerza conocida (que ya demostramos no puede ser la base física de esta seudociencia) o si hay una desconocida que viola todas las leyes conocidas de la naturaleza (en cuyo caso los asteroides y los planetas extrasolares serían los reyes de los horóscopos), la astrología tiene algo que no le funciona.

La realidad pura y simple es: no hay ninguna fuerza, ni conocida ni desconocida, que gobierne a la astrología. No hay nada. La astrología es una mentira.

Para esta primera parte del Zapping, corresponde analizar ahora lo que un estadístico llamaría "tasa de error" o "proporción de éxitos y fracasos". Eh... ¡ejem! Claro está que los astrólogos sólo tienen "tasa de éxitos". De los fracasos ni hablan.


Astrología "seria": carta natal de Harry Potter

Todos nosotros conocemos a gente que jura y perjura que los horóscopos les aciertan siempre. Plait dice: "Esta gente dice que sus horóscopos rutinariamente les han predicho cosas que se hicieron realidad. Pero hay varios posibles errores de lógica en todo esto. Primero: ¿realmente la predicción fue exacta? ¿Decía algo como ´usted recibirá dinero hoy´ y la persona encontró una moneda de 25 centavos en la calle? ¿O fue algo específico, como por ejemplo ´usted encontrará 25 centavos en la calle´? La diferencia es que la predicción específica rara vez se cumple, mientras que la predicción vaga raramente se equivoca. Segundo, ¿acertó el horóscopo en todos sus puntos? ¿Lo llamó un amigo a quien hacía mucho que no veía? ¿Pudo manejar con éxito un asunto complicado? ¿Realmente encontró el amor de su vida? En otras palabras: ¿cuántas de las predicciones se cumplieron y cuántas no? Los seres humanos tendemos a recordar los éxitos y a olvidar los fracasos, que es precisamente lo que los autotitulados "médiums" saben muy bien".

James Randi, un amigo de Phil ("mi maestro de escepticismo", lo llama el astrónomo) hace una maravillosa demostración de con cuánta facilidad se engaña a la gente a través de la astrología. Randi entra a un salón de clases de la universidad haciéndose pasar por astrólogo y entrega un horóscopo a cada estudiante. Luego, les pide que calibren la exactitud de sus predicciones en una escala, e invariablemente los alumnos atestiguan que la predicción fue exacta. Luego, Randi les pide que intercambien las predicciones, y los jóvenes descubren avergonzados que todas las hojas de papel contienen exactamente el mismo horóscopo. Las predicciones están redactadas con cuidado en un lenguaje tan deliberadamente vago que casi todos los de la clase pensaron que describían muy bien los hechos. Los horóscopos tan vagos se ajustan casi a cualquier persona, y, por lo mismo, su poder predictivo es nulo. Todo está en la mente del oyente.

"Los astrólogos dependen de nuestra incapacidad de recordar cuándo se han equivocado, y de nuestra casi infalible tendencia a tratar de encontrar esquemas y patrones en ruidos sin significado", dice Plait. "En otras palabras, nuestra capacidad de creer que hemos extraído una norma o patrón de algo que posiblemente sólo sea una vaga descripción general".

Otro amigo de Phil dice que un astrólogo le hizo una predicción (o "postdicción" ) en el sentido de que "adivinó" que el amigo en cuestión se había roto una pierna unos años antes. ¿Puede ser cierto? ¡No!

Un tercer amigo de Phil, un "médium" de variedades que trabaja en el teatro (de nombre artístico "Banachek" ), le contó algo acerca de la técnica que se utiliza: "Su trabajo escénico es sorprendente, adivinando números que piensa la gente, viendo a través de vendajes o descubriendo, con una precisión increíble, cartas elegidas por los espectadores. Una vez lo vi en una conferencia de escépticos, y dijo que de vez en cuando le preguntaba al público si alguien había sido golpeado por un rayo. Por supuesto que Banachek es un artista, y no tiene ningún poder paranormal, pero imaginen la conmoción de la audiencia si por casualidad alguien de entre ellos SÍ fue tocado por un rayo alguna vez. ¿Quién los convence de que Banachek NO tiene poderes? El problema es que las preguntas al azar se aproximan a la certeza a medida que uno se las hace a cada vez más gente. Si uno se las hace a miles y miles de personas, alguna vez acertará. Banachek pregunta lo del rayo como al pasar en todas las funciones, y si nadie responde, simplemente pasa a otro tema y sigue. Una vez que yo estaba sentado entre el público, Banachek preguntó acerca de los rayos, y tuve que sonreír irónicamente: tengo un amigo al que una vez le cayó un rayo. Si yo hubiese sido cualquier otro espectador, ¿habría calificado esto como un éxito? Pueden apostar a que sí".

El asunto aquí es que, por más ridícula que sea la predicción del astrólogo, por más exacta que sea o que pueda parecer, no tiene sustancia en absoluto, porque es hija exclusivamente de las reglas del azar. Unas cuantas veces había en la sala un tipo sentado que había sido golpeado por un rayo, y Banachek salió en los diarios. Pero Banachek lleva hechas miles y miles de funciones, y los diarios no lo publican cuando nadie dice "¡Sí! ¡A mí me cayó un rayo!".

Voy a dar dos ejemplos muy ilustrativos acerca de cómo funciona el azar, y de cómo sus leyes pueden ser aprovechadas por los charlatanes.

Primer ejemplo: cuando yo era joven, solía ir con mi tío a entrenarme en tiro con arma larga al Tiro Federal de la ciudad de Buenos Aires. Practicábamos con fusiles Mauser Karbiner Kurz (carabina corta) modelo 1898. Los proyectiles de esta arma miden 7,92 milímetros de diámetro. Me paraba o me tendía a 50 metros del blanco, y casi siempre obtenía más de 7 puntos. Ahora bien, supongamos que yo soy un tirador perfecto y que en Buenos Aires nunca hace viento. Por lo tanto, haré un 10 con todos y cada uno de mis disparos. Muy bien. Ahora, supongamos que, entre el blanco y yo, en alguna parte de esos 50 metros y precisamente en mi línea de fuego, hay una vaca muerta a escobazos. Es verano y, como es lógico, una nube de varios miles de moscas se alza entre la boca de mi rifle y el cartón del blanco, digamos, a 25 metros de mí.

¿Qué posibilidad tengo de que mi primera bala dé en el blanco? Ya hemos dicho que el 100%.

Compliquemos la pregunta: ¿Qué posibilidad tengo de que mi primera bala dé en el 10 del blanco, habiendo acertado previamente a una de las moscas que sobrevuelan la osamenta? No lo diré. Y aún más: ¿Qué posibilidades tengo de que mi primera bala pegue en el 10 (centro) del blanco luego de haberse llevado por delante la vida de TRES moscas?

La respuesta a la pregunta 1 era el 100%. Lo increíble es que la respuesta a las otras dos también es del 100%. Si no hay viento y tengo a 5 ó 6 mil moscas volando delante de mí, en todo momento hay por lo menos tres alineadas con mi línea de fuego. Ahora, si yo le pregunto esto a usted y le digo que lo conseguiré al primer disparo, acertarles a tres moscas y al centro del blanco, usted lo consideraría una proeza tan inconcebiblemente difícil que me apostaría su casa y sus propiedades, un millón de euros y la honestidad de sus hijas a que no lo logro.

Sin embargo la estadística dice que es prácticamente imposible que yo no lo logre al primer disparo. Filmamos el disparo con una cámara de alta velocidad ubicada en ángulo recto con la trayectoria del proyectil, y usted se verá obligado a reconocer que tengo razón. (A propósito: ¿qué edades tienen sus hijas? Porque tengo otro ejemplo).

Ejemplo 2. Voy a su casa con mi mesa de picnic, de madera de algarrobo, circular, con 10 bellos remaches navales de bronce en su superficie. La colocamos en el jardín. La mesa mide dos metros de diámetro y cada remache, medio centímetro de diámetro. Está por llover. Yo le hago a usted las siguientes preguntas:

a)      ¿Cuánto tiempo tiene que llover para que una gota caiga sobre uno de los clavos? Mucho, dice usted.

b)      ¿Cuánto tiempo tiene que llover para que tres gotas caigan sobre tres clavos diferentes? Mucho más, dice usted.

Y yo insisto:

c)      ¿Cuánto tiempo tiene que llover para que cinco gotas de lluvia impacten en cinco remaches diferentes? Toda la tarde, dice usted, y eso sin demasiadas seguridades.

d)      ¿Y para que diez gotas de lluvia caigan precisamente sobre los diez clavos de la mesa, exactamente una sobre cada uno de ellos? Semanas enteras, dice usted. Años, tal vez cuarenta, como en el Diluvio de Noé y su zoológico flotante.

Entonces, yo le apuesto su hermosa Ferrari F550 Maranello a que lo logro en menos de diez minutos. Usted acepta, y colocamos la vieja cámara de alta velocidad en el ángulo apropiado.


Mi premio

Y me voy manejando la Ferrari. En las condiciones que acabo de exponer es absolutamente seguro que en menos de diez minutos una gota de lluvia habrá caído precisamente en el centro de cada uno de los diez remaches ubicados en el borde de una mesa de dos metros de diámetro. Pero yo soy bueno, y no me aprovecharé de usted. Tome a sus hijas y a su auto y no se hable más del asunto.

Nos estamos quedando sin espacio. Continuaremos con el bueno de Phil Plait y su guerra antiastrológica en un próximo Zapping. Entretanto, cerraremos el de hoy con la frase inmortal del Mal Astrónomo: "Cuando las investigamos con cuidado y una mente escéptica, las afirmaciones de los astrólogos son sólo humo y espejos".

Tal cual.

CONTINUARÁ...

MÁS DATOS:

Revista NightSky
Las únicas cuatro fuerzas que existen
Cálculos sobre Júpiter
Causas de los campos magnéticos de los planetas
Un apagón causado por el Sol
Asteroides no astrológicos
Dan Durda, amigo de Phil
James Randi, otro amigo de Phil
Banachek, el tercer amigo de Phil
Phil Plait, amigo de todos nosotros, y su sitio BadAstronomy

(Traducido, adaptado y ampliado por Marcelo Dos Santos de Phil Plait´s Bad Astronomy y de otros sitios de Internet)


Zapping relacionados:

0245 El Hombre en la Luna: ¿una mentira? (Segunda Parte)
0241 El Hombre en la Luna: ¿una mentira?
0238 La Atlántida... ¿Sólo un mito?
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