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ZAPPING 0291, 14-Mar-2006
Nuestra galaxia ladrona
por Marcelo Dos Santos (www.mcds.com.ar)

A 4.900 parsecs de la Tierra existe un objeto.

Ese objeto tiene problemas.

Y sus problemas parecen deberse a nuestra propia galaxia.

Mejor dicho, a la codicia de nuestra galaxia.

Aunque cueste creerlo, los científicos piensan que la Vía Láctea, la aparentemente etérea, bella, simétrica, lánguida e inofensiva Vía Láctea, está robando estrellas a otras galaxias.


El astrónomo francés Charles Messier era, en principio, un cuidadoso buscador y documentador de hallazgos astronómicos. A los 23 años ya había observado un tránsito de Mercurio (6 de mayo de 1753). En 1757, este minucioso observacionista descubrió a M32 (pequeña compañera de la Galaxia de Andrómeda y miembro destacado de nuestro Grupo Local de galaxias) y un año después descubrió su primer cometa. Tomóle el gusto a buscar nuevos cometas (de hecho, se lo considera el inventor de la rama de la astronomía conocida como "caza de cometas" ) y, abocado a ello, descubrió en ese mismo año una nebulosa (M1), que demostró ser el resto de la explosión de la supernova SN1054, hoy conocida como Nebulosa del Cangrejo.


Charles Messier

Sería demasiado prolijo enumerar aquí todos los logros y descubrimientos de Messier. Baste decir que docenas y cientos de objetos fueron observados por él en primera instancia, y que su influencia en la astronomía de su tiempo (y del nuestro) es tan grande y profunda que los astrónomos ya no saben cómo homenajearlo. Messier, que murió en 1817, tiene varios cometas que llevan su nombre, una constelación ya extinta (Custos Messium, entre Cefeo, la Jirafa y Cassiopea), dos cráteres en la Luna y varios etcéteras más.


Desde aquel año de 1758, Messier comprendió que debía ser sistemático y preciso, y que requería compilar un minucioso catálogo de objetos de espacio profundo, porque los anteriores a él estaban llenos de errores, o eran incompletos y desordenados. De modo que comenzó a numerar cada nebulosa que descubría (como hemos dicho, comenzó con la del Cangrejo), y siguió un orden correlativo. Cada objeto poseía claras coordenadas para que cualquiera pudiese observarlo, y una breve descripción. En 1765 había catalogado ya 41 objetos (M41 en el Can Mayor, descubierta en la Antigüedad) y pocos años después agregó a su "colección" los ya conocidos objetos M42, M43, M44 y M45, decidiendo por fin publicar la primera edición de su catálogo. Es por eso que conocemos a esas galaxias con la M y un número, como el lector habrá adivinado, "M36" debe leerse "Objeto número 36 del Catálogo de Messier". En sucesivas ediciones, Messier fue ampliando su catálogo, agregando nuevas nebulosas y objetos del espacio profundo hasta que el libraco llegó a su dimensión actual, que incluye desde M1 hasta M110 (la segunda galaxia satélite de Andrómeda, NGC205).


Hermoso montaje fotográfico: los objetos Messier

El 30 de mayo de 1764, mientras compilaba los primeros objetos originales para su catálogo, Messier descubrió una nebulosa a la que llamó "Objeto 12", y a la que por lo tanto conocemos hoy bajo la sigla M12. En el Nuevo Catálogo General está numerada NGC6218.

Messier escribe textualmente en su catálogo: "M12, 30 de mayo de 1764. Nebulosa descubierta en la Serpiente, entre el brazo y el flanco izquierdo del Ofiuco. Esta nebulosa no contiene ninguna estrella, es redonda y su luz es débil. Junto a ella hay una estrella de novena magnitud". De la misma forma ("sin estrellas" ) la describe Johann Elert Bode diez años más tarde. El aparente error de ambos astrónomos no es tal, sino que verdaderamente la baja resolución de los instrumentos de que disponían no permite observar estrellas individuales en el interior de M12 y galaxias similares.

M12 mide unos 75 años luz de diámetro y es lo que se llama "cúmulo abierto", porque no presenta una gran concentración de estrellas.


M12

Al revés que la mayoría de otros objetos, M12 no se aleja de nosotros, sino que viene hacia aquí a una velocidad de 16 km por segundo.


En nuestra galaxia existen 200 cúmulos globulares parecidos a M12. Hoy en día, los astrónomos reconocen a muchos de ellos como "nurseries" o "criaderos" de estrellas: los lugares donde nacen las estrellas más jóvenes y quedan almacenadas para buscar luego sus propios caminos y destinos en el Cosmos. Los cúmulos globulares son, en general, grandes grupos de estrellas "niñas" nacidas más o menos al mismo tiempo y en el mismo lugar, pero de diferentes tamaños. Como es lógico, la mayor parte de las estrellas de estos cúmulos son de pequeño porte, y la proporción de tamaños relativos es perfectamente conocida. Guido de Marchi, astrónomo de la Agencia Espacial Europea y autor del documento donde se presentan los hallazgos efectuados por el VLT de Chile, expresa el asunto en los siguientes términos: "En la vecindad del Sistema Solar y en la mayoría de los cúmulos, las estrellas menos masivas son, por lejos, las más abundantes. Nuestras observaciones en Chile muestran que este no es el caso para Messier 12".

M12 ha estado bajo la lupa de los astrónomos desde 1999. La suposición de entonces (ahora desmentida por de Marchi y el VLT) era que este cúmulo era un representante típico de su categoría. Se lo eligió porque se creía que no estaba sujeto al tirón gravitatorio de la Vía Láctea. Esta predicción estaba basada en el comportamiento de los modelos previos. Pero luego, todo cambió.

Cuando el VLT examinó con cuidado más de 16.000 de las 200.000 estrellas que habitan M12, los astrónomos descubrieron con sorpresa que le faltaban las más livianas y, por tanto, las que debían ser más abundantes. Una simple estimación estadística les demostró que M12 ha perdido más de un millón de sus estrellas, casi todas pequeñas y ligeras. ¿Qué puede haber sucedido? ¿A qué se debe esta anomalía cósmica?

Las explicaciones posibles son dos: o bien M12 nació con una especie de "malformación" consistente en carecer de las estrellas pequeñas que debe tener todo cúmulo globular que se precie de tal, o alguien le está sustrayendo las mismas.

El primer caso es improbable: ningún cúmulo globular conocido carece de estrellas pequeñas.

El segundo parece más lógico: tal vez la órbita de M12 lo lleva más cerca del núcleo de nuestra Vía Láctea de lo que se creía antes.

Cuando un cúmulo globular pasa demasiado cerca de las monstruosas fuerzas gravitacionales de nuestro núcleo galáctico, es destrozado. Sus estrellas salen volando en todas direcciones y el cúmulo deja de existir. Ha "muerto" , y sus estrellas pasan a formar parte integrante de la Vía Láctea. Esto incluye, por supuesto, a las estrellas de pequeña entidad, que deberían terminar formando parte del "halo" galáctico que rodea como un velo al núcleo de la gran espiral. Este fenómeno de la muerte cumular no es un invento ni ciencia ficción: de hecho, ha sido observado "en vivo y en directo" en dos oportunidades.


Estos "descuartizamientos" gravitatorios hacen pensar a los expertos que la pobrecita M12 no conseguirá sobrevivir tanto como a ella (y a nosotros) nos gustaría. Un cúmulo globular típico tiene una expectativa de vida de 17.000 millones de años. M12, condenada a la muerte por las inexorables leyes newtonianas, sólo llegará a los albores de su adolescencia galáctica: los cálculos demuestran que será disuelta en menos de 4.500 millones de años. Si bien M12 no ha servido como ejemplo válido del comportamiento normal de los cúmulos globulares, los nuevos descubrimientos han provisto a los científicos de un sujeto observacional interesantísimo, que puede explicar, en unos pocos meses, cómo los cúmulos cercanos a una gran galaxia espiral proveen, sacrificando sus propias estructuras, las estrellas que llegarán a formar parte del halo.


M12 (en rojo) en órbita alrededor de la Vía Láctea. En esta visión artística se observa cómo las estrellas del cúmulo pasan a formar parte del halo que rodea al núcleo de nuestra galaxia

M12 es la víctima de un espantoso hurto cósmico, y la Vía Láctea un ávido y codicioso ladrón. Un millón de nuestras estrellas no nos pertenecen.

¿Qué hubiese pensado el gran Charles Messier si, al posar sus ojos por primera vez sobre M12, hubiese sabido que mientras él la observaba la Vía Láctea la estaba despojando?

MÁS DATOS:

Infoastro: La Vía Láctea se come a M12
Ophiuchus
Charles Messier

(Traducido, adaptado y ampliado por Marcelo Dos Santos de SciAm y de otros sitios de Internet.)


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