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ZAPPING 0314, 06-nov-2008
La bomba de Hitler (tercera y última parte)
por Marcelo Dos Santos (http://blogs.clarin.com/mdossantos)

El 9 de abril de 1940, las tropas alemanas invadieron a la neutral Noruega. Este acto de guerra, que puede parecer un crimen, estaba siendo considerado también por los aliados, que habían minado los fiordos noruegos y preparaban también una gran invasión del país escandinavo. Pero Hitler les ganó de mano.

Las fuerzas nazis que conquistaron Noruega luego de una breve lucha de escasos dos meses consistían en dos divisiones de cazadores, siete divisiones de infantería, un regimiento de paracaidistas, tres regimientos de artillería antiaérea, transportes, caza, bombarderos, unidades de reconocimiento aéreo y apoyo de artillería naval.


Los blindados alemanes invaden Noruega

Como se ve, se trató de una gran operación sobre un país neutral y prácticamente indefenso, sin petróleo ni otros recursos estratégicos y que no representaba peligro alguno para los planes nazis en Europa.

Entonces, ¿por qué lo invadieron? Más aún: ¿por qué los aliados deseaban hacerlo también?

Como se comprenderá, existieron muy buenas razones para este acto aparentemente inexplicable, solo que nunca salieron a la luz.

Hasta ahora.

Apenas consolidada la invasión de Noruega, las tropas alemanas se dirigieron directamente hacia un hermoso lago glaciar llamado Tinn. En sus orillas funcionaba una enorme fábrica química llamada Vemork, cuyo principal producto era una línea completa de fertilizantes nitrogenados. Aunque pueda parecer absurdo, la invasión del país completo estaba destinada única y exclusivamente a capturar y conservar la fábrica Vemork. ¿Cuál era la razón de esto?

En la primera parte de este informe pudimos apreciar cómo Von Weizsäcker, Heisenberg y sus colegas pusieron en marcha el proyecto nuclear nazi. En la segunda entrega fuimos testigos de la búsqueda que los espías aliados llevaron a cabo por toda Alemania para individualizar y destruir los reactores y plantas de purificación de combustible atómico destinados a la consecución de una bomba nuclear nazi.

Como se comprenderá, la invasión de Noruega formó parte del mismo cuadro de situación.


Knut Lier Hansen,
líder de la resistencia noruega

Es que la planta Vemork obtenía, como subproducto de la fabricación de abono, cantidades limitadas de agua pesada, esencial como refrigerante de los reactores nucleares y moderador obligado de las reacciones en cadena controladas que en ellos se operan. Hitler invadió Noruega para obtener un insumo esencial en la fabricación de su bomba nuclear.

La primera medida tomada por los nuevos propietarios de Vemork fue interrumpir la producción de agroquímicos y fertilizantes y duplicar la producción de agua pesada. Tras dos años de ocupación de la fábrica, la cantidad obtenida se había decuplicado.

Los aliados de inmediato se enteraron de lo que los alemanes se proponían. La red clandestina de información, operada por la resistencia noruega, informaba a Londres de cada cambio que se producía en la planta, y los aliados se hallaban, para 1942, sumamente preocupados de que el plan nazi tuviese éxito.

Había que recuperar Vemork… o en su defecto, destruirla.

La resistencia, liderada por Knut Lier Hansen, consiguió infiltrarse en la empresa y comenzó a someter a sus instalaciones a una constante serie de actos de sabotaje durante más de tres años, concluyendo con la instalación de una bomba de tiempo en noviembre de 1943 que causó graves y extensos daños. Los alemanes, con metódica filosofía, repararon la planta y reconstruyeron las partes destruidas.


La prensa noruega se ocupa del bombardeo de la planta

Los guerrilleros pidieron ayuda a Londres, y la 8ª Brigada Aérea bombardeó la planta hasta los cimientos en 1944, pero los alemanes tardaron solo tres meses en ponerla operativa nuevamente, mientras continuaban aumentando la producción de agua pesada.

A principios de 1944, la información tan temida llegó a Londres desde la radio clandestina de Hansen y sus maquis: los alemanes de Vemork se preparaban para enviar a Berlín 15 toneladas métricas de agua pesada en diversos grados de pureza. Esto solo podía significar una cosa: en alguna parte de Alemania había un reactor nuclear en condiciones de procesar uranio 235 y convertirlo en plutonio 239, combustible que se suponía  elegido por Heisenberg para construir la bomba nazi.

Hansen informó a los ingleses que los tambores llenos de D2O serían transportados por tren hasta un puerto sobre el lago, y luego en un ferry (irónicamente llamado "Hydro") para sacarlos de Noruega y llevarlos a Alemania.


El ferry "Hydro" abandonando su muelle

Los tiempos se acortaban. Los aliados sabían que el proyecto Manhattan no tendría su propia bomba antes de 1945, y temían que los alemanes se les adelantaran como ya habían hecho con los motores de reacción, los misiles y por supuesto la invasión a Noruega. De modo que Hansen recibió la orden de evitar el tren (que se suponía que estaría muy custodiado) y, en cambio, hundir el ferry mediante una bomba de tiempo. El atentado debía producirse en la parte más profunda del lago Tinn, de donde los barriles de agua pesada nunca podrían ser recuperados. Esperaban de este modo retrasar las operaciones nucleares alemanas lo suficiente como para terminar la bomba nuclear antes que ellos.


Los ferrys "Hydro" y "Ammonia"

El problema principal al que se enfrentaron los insurgentes noruegos era que el tal ferry era un transporte civil de trenes de pasajeros, por lo que su naufragio produciría con certeza numerosas víctimas inocentes. Plantearon sus resquemores a Londres, pero se les ordenó seguir a toda costa con la operación, sin importar cuántos inocentes fueran asesinados en el proceso. Se estaba hablando de salvar al mundo, ni más ni menos.

El 20 de febrero de 1944 Hansen y otros dos miembros de la resistencia noruega abordaron el "Hydro" entre las sombras de la noche, abrieron una escotilla que llevaba a la obra viva y depositaron allí un poderoso explosivo comandado por tiempo. Luego huyeron.


Noticia de un diario noruego indicando el naufragio del "Hydro"

El cálculo cronológico fue exacto, y el artefacto detonó precisamente en el lugar deseado. El "Hydro" se hundió en minutos, llevándose consigo las vidas de 16 pasajeros civiles y la totalidad del agua pesada para la bomba de Hitler hasta las oscuras profundidades del Tinn.

Tanto a los resistentes como a los británicos siempre les preocuparon dos dudas que no se pudieron resolver duarnte décadas. Primero ¿era verdaderamente agua pesada el contenido de los tambores? Y, en segundo lugar: ¿por qué había resultado tan fácil el operativo? ¿Por qué no estaban mejor custodiados el tren y el ferry-boat?


Maqueta del "Hydro"

La primera de ellas fue resuelta hace pocos meses, cuando un equipo multinacional rescató algunos de los barriles del fondo del lago y en verdad establecieron que contenía el D2O tal cual se indicaba en el manifiesto de embarque alemán. Eran solamente 0,5 tm, no 15 como creían los aliados, y esa cantidad hubiera sido insuficiente para poner en marcha siquiera el más pequeño de los reactores alemanes.


Hansen y sus compañeros retratados en un film noruego

Por otro lado, la cuestión de la falta de custodia acaba de ser dilucidada. Nuevos documentos recién descubiertos prueban que, en fecha tan temprana como 1942, los nazis se percataron de que en caso de que la guerra se prolongara más que unos pocos meses, la perderían. Los norteamericanos llegaron a la conclusión opuesta. En consecuencia, Hitler supo que su bomba nuclear nunca llegaría al estado operacional antes de que su terrible imperio colapsara. Por lo tanto, pasó el proyecto al ábito civil y se resignó a intentar sobrevivir mediante el uso de armas convencionales. Por eso no había una fuerte custodia militar para el agua pesada.


Uno de los tambores de agua pesada recuperados

En realidad, para el atentado de Hansen en 1944, los alemanes ya sabían que la guerra estaba perdida y que las armas nucleares serían solo instrumentos en manos de sus enemigos.


Rescatando los barriles

Gracias al valor de hombres como Hansen y los suyos y los demás retratados en las entregas anteriores de este Zapping, el mundo evitó, de esta manera, consumirse en la llama furibunda del holocausto nuclear nazi.


Zapping relacionados:

0298 La bomba de Hitler (segunda parte)
0276 La bomba de Hitler
0234 La película mortal

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