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07/Feb/06



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Argentina: cada alumno lee 1,3 libros en la escuela

La cifra es inferior a la registrada en Chile, Brasil y México, según un informe del Cippec, pero es mejor respecto de 1998. El estudio refleja el impacto que tiene la continuidad de las políticas de distribución de ejemplares en el aula. En las escuelas de mayor nivel social, los chicos llevan sus propios textos.

(La Nación) - Según un nuevo índice que refleja una realidad preocupante, un alumno argentino lee en promedio 1,3 libros de texto por año en la escuela, proporción distante de la que existe en otros países. Mientras en Brasil cada chico lee 3,3 libros en el año escolar, en Chile el número asciende a 3,6 y México alcanza los 10 libros por chico. A pesar de ello, la cifra actual en la Argentina duplica el promedio de 1998, que era de 0,77 libros por estudiante.

"Cuando asumimos —en 2003—, el promedio era de 0,33 libros por alumno. Y la nueva cifra de 1,3 no incorpora el mercado del libro usado [nota de Axxón: que debe ser enorme en Argentina]. Desde el inicio nos propusimos universalizar el libro de texto, que es imprescindible", dijo a La Nación el ministro de Educación, Daniel Filmus.

Otro punto que distancia a la Argentina de los países citados es la inestabilidad y falta de continuidad de las políticas de dotación de libros por parte del Estado. Mientras en Chile el programa de textos escolares tiene 65 años de antigüedad, en México lleva 46 años y en Brasil, 39.

Los datos surgen de un trabajo del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), realizado por la investigadora Paola Llinás. El trabajo incluye un sondeo realizado por la consultora Mori Argentina a 454 directores y vicedirectores de escuelas públicas de todo el país entre septiembre y octubre de 2005.

El 86% evaluó positivamente los textos seleccionados y distribuidos por el Estado. "Es un punto favorable de la política nacional y un buen indicador de la calidad de los textos y editoriales seleccionados por el ministerio", consideró Axel Rivas, director del Area Educativa del Cippec. Sin embargo, hay una clara percepción de que los libros son insuficientes, especialmente entre los directores de escuelas de sectores bajos.

Otra conclusión de la encuesta es la fuerte correlación entre el nivel socioeconómico y la posesión de libros de texto. Mientras que el 81% de los alumnos de primero a tercer grado de nivel socioeconómico medio dispone de su propio libro, en las escuelas de clase media baja el porcentaje es del 70% y en las de sectores bajos desciende al 63 por ciento.

Filmus se mostró a favor de incorporar otros libros complementarios al de texto y explicó que este año distribuirá 1,5 millones de obras literarias que los chicos no pueden dejar de leer

Un sector revitalizado

"El rol del Estado hizo que el uso de libros en la escuela se duplicara en los últimos dos años respecto de 1998, lo que explica también la recuperación del mercado. Pero no alcanza para comprender por qué el uso de libros en la Argentina no es como en otro países. Hay una pérdida de valoración de los libros", consideró Pablo Avelluto, vicepresidente de la Cámara Argentina de Publicaciones. También Patricia Barrera de Repetto, presidenta del grupo de editores de textos de la Cámara Argentina del Libro, destacó el programa oficial, aunque señaló que aún se está lejos del objetivo.

Otra conclusión de la encuesta de Cippec-Mori es que las partidas de libros enviadas por el Estado llegan a seis de cada diez escuelas de nivel medio bajo y bajo y de zonas rurales. El Estado tiene, así, una fuerte participación en la elección y compra de libros. Al respecto, el proceso de compra de libros por parte de la gestión actual del Ministerio de Educación, en la que intervino Poder Ciudadano, fue incluido en un reciente informe de Transparency International como un caso de transparencia en la selección, compra y distribución de los textos escolares.

El informe del Cippec recuerda el Plan Social Educativo aplicado entre 1993 y 1999, por el cual se distribuyeron 15.983.000 libros, de los cuales la mitad —7.991.500— eran textos escolares. Por lo tanto, las compras de libros de textos de la actual gestión ya superaron a las del gobierno de Menem. De todos modos, un punto por mejorar es evitar que los materiales lleguen ya avanzado el año lectivo.

También se destaca que la estabilidad de las compras del Estado de libros de textos en los tres países latinoamericanos analizados se completa con la previsión de reposiciones periódicas. Chile repone libros en las escuelas cada dos años; Brasil, cada tres, y México lo hace todos los años.

La provincia de Buenos Aires repartirá este año 3,5 millones de ejemplares de un libro único a los alumnos del secundario general básico, lo cual generó en su momento una polémica porque, a diferencia del Estado nacional que compra a las editoriales, la provincia decidió producir por sí misma los manuales.

"En los sectores populares, el libro dejó de ser un objeto que circula en la casa. Nos preocupa cómo convertir a los chicos en sujetos lectores", expresó Rafael Gagliano, jefe de asesores de la Dirección de Educación y Cultura de la provincia de Buenos Aires.

En tanto, el gobierno porteño, además de comprar libros a las editoriales, empezó a producir materiales educativos. "Es una combinación importante y complementaria la de tener producción propia y también comprar a las editoriales", precisó la secretaria de Educación, Roxana Perazza.

Aportado por Alejandro Alonso


            

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