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Viendo a través de la oscuridad
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Los astrónomos han medido la distribución de masa dentro de un oscuro filamento en una nube molecular con un increíble nivel de detalle y en gran profundidad.
La medición está basada en un nuevo método que busca la dispersa luz del cercano infrarrojo y fue realizada con el Telescopio New Technology de ESO. Asociada con el próximo
telescopio VISTA, esta nueva técnica permitirá a los astrónomos entender mejor las cunas de las estrellas recién nacidas.
Las vastas extensiones entre las estrellas están impregnadas con gas y polvo opacos a la luz que serán las futuras nurserías de las estrellas por nacer.
"Uno quisiera tener un conocimiento detallado de los interiores de estas oscuras nubes para entender mejor cuándo y dónde las nuevas estrellas aparecerán", dice Mika Juvela, autor
de un paper que reporta los resultados.
Como el polvo en estas nubes bloquea la luz visible, la distribución de materia en las nubes interestelares pueden ser examinadas sólo indirectamente. Un método está basado en
mediciones de la luz de las estrellas que están localizadas detrás de la nube.
Cuando la luz de las estrellas de fondo pasa a través de la nube, es absorbida y dispersada, y como resultado las estrellas de fondo aparecen más rojas de lo que realmente son. El
efecto es proporcional a la cantidad de material oscuro y así es mayor para las estrellas que están situadas detrás de las partes más densas de la nube. A medir el grado de este
"enrojecimiento" experimentado por las estrellas vistas a través de diferentes áreas de la nube, es posible cartografiar la distribución de polvo en la nube. Cuantas más estrellas de
fondo haya, más detallado será el mapa y la información acerca de la estructura interna de la nube. Y ese es exactamente el problema: incluso las nubes pequeñas son tan opacas que
sólo unas pocas estrellas de fondo pueden ser vistas a través de ellas. Sólo los grandes telescopios y los instrumentos extremadamente sensitivos son capaces de observar un número
suficiente de estrellas como para producir resultados significativos.
En 2006, los astrónomos Paolo Padoan, Juvela y Veli-Matti Pelkonen, propusieron que los mapas de la luz dispersa podría ser usado como otra marca de la estructura interna de la
nube, un método que debería rendir mayores ventajas. La idea es estimar la cantidad de polvo localizado a lo largo de la línea de visión al medir la intensidad de la luz dispersa.
Los nubes oscuras son débilmente iluminadas por estrellas cercanas. Esta luz es dispersada por el polvo contenido en las nubes, un efecto llamado "cloudshine" (brillo de nube)[1]
por los astrónomos de Harvard Alyssa Goodman y Jonathan Foster. Este efecto es bien conocido por los amantes de los cielos ya que crea en luz visible las maravillosas piezas de
arte llamadas nebulosas de reflexión. La Nebulosa del Camaleón es un hermoso ejemplo.
Al realizar observaciones en el cercano infrarrojo, el arte se transforma en ciencia. La radiación del infrarrojo cercano puede propagar más lejos en la nube que la luz visible y los
mapas de luz dispersa pueden ser usados para medir la masa del material dentro de la nube.
Para poner el método a prueba y usarlo por primera vez para una estimación cuantitativa de la distribución de la masa en una nube, los astrónomos que realizaron la sugerencia
original, junto con Kalevi Mattila, realizaron observaciones en el cercano infrarrojo de un filamento en la nube Corona Australis.
La nube está localizada en la constelación del mismo nombre, Corona Australis (que proviene del latín Corona del Sur). La nube molecular tiene la forma de un cigarro de 45 años luz
de largo. Se encuentra a 500 años luz de distancia y contiene el equivalente de 7000 Soles. En el cielo, la nube está rodeada de muchas nebulosas de reflexión.
Las observaciones fueron hechas en agosto de 2006 con el instrumento SOFI del New Technology Telescope (NTT) de ESO en La Silla, en el desierto chileno de Atacama. El
filamento fue observado por unas 21 horas.
Las observaciones confirman que el método está generando resultados que son confiables.
"Ahora podemos obtener imágenes de alta resolución de las nubes oscuras y así entender mejor su estructura interna y dinámica. No sólo el nivel de detalle de los mapas no depende
más de las distribución de las estrellas de fondo, sino que además mostramos que donde la densidad de la nube se vuelve muy alta para ser capaz de ver alguna estrella de fondo, el
nuevo método aún puede ser aplicado", explicó Juvela.
El reporte aparece en la edición de esta semana de Astronomy and Astrophysics.
Fuente: Astro Web . Aportado por Gustavo Courault
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