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¿Cómo estudiar un cuerpo planetario muy pequeño en los difusos límites de nuestro Sistema Solar exterior? Logre que todos sus amigos alrededor del mundo esperen un suceso especial, muy raro y de corta duración. Y al hacerlo, usted puede encontrar algo completamente inesperado

James Elliot, del MIT, y astrónomos en observatorios de todo el mundo se unieron para hacer observaciones del objeto 55636 en el Cinturón de Kuiper, un pequeño cuerpo que orbita más allá de Neptuno. Como este cuerpo del cinturón de Kuiper es demasiado pequeño y lejano como para observar directamente su superficie, Elliot siguió y trazó su curso, averiguando cuándo pasaría frente a una estrella lejana. «Durante años hemos estado midiendo con precisión la posición de los KBO», dijo Elliot en un artículo en la BBC. «Con una órbita precisa, proyectamos por dónde va a pasar en el cielo y buscamos estrellas que podría ocultar.»

El KBO ocultó, o pasó por delante de una estrella brillante en el fondo, un suceso que duró sólo 10 segundos. Pero esto no fue suficiente para determinar el tamaño del objeto y su albedo. Y ambos resultados fueron sorprendentes.

Elliot trabajó con un equipo de 42 astrónomos de 18 observatorios ubicados en Australia, Sudáfrica, México y EE.UU. Por el clima y el momento en que ocurrió, sólo dos observatorios, ambos en Hawai, pudieron detectar la ocultación. Sin embargo, el tener dos ángulos de visión diferentes para trabajar proporcionó la capacidad de realizar medidas muy precisas del KBO.

55636 es más pequeño de lo que se pensaba, 300 kilómetros de diámetro, pero es muy reflectivo, lo que significa que está cubierto de hielo nuevo, bien blanco.

La mayoría de los KBO que conocemos tienen las superficies oscuras debido a la exposición al espacio, la acumulación de polvo y el bombardeo de rayos cósmicos, por lo que el brillo de 55636 implica que hay un mecanismo activo de rejuvenecimiento, o que tal vez, en algunos casos, el hielo de agua intocado puede persistir miles de millones de años en los confines del Sistema Solar.

Aunque otros cuerpos altamente reflectivos en el Sistema Solar, como el planeta enano Plutón y la luna Encelado de Saturno, tienen sus superficies cubiertas de hielo renovado continuamente debido a la condensación de los gases atmosféricos o por criovulcanismo —que arroja agua en vez de lava—, 55636 es demasiado pequeño para que existan estos mecanismos allí, dijo Elliot.

Esta fue la primera observación «planificada» de un KBO utilizando el método de ocultación estelar. En 2009, otro equipo rastreó durante cuatro años y medio de los datos del Hubble para encontrar la ocultación de un extremadamente pequeño KBO, de 975 metros de extensión y a la friolera de 6.700 millones de kilometros de distancia.

Se cree que 55636 se originó en una colisión que se produjo hace mil millones de años entre uno de los tres planetas enanos más conocidas (y por eso con un nombre) en el Cinturón de Kuiper, Haumea, y otro objeto que causó que el manto helado de Haumea se desintegrara, creando una familia de más o menos una docena de cuerpos pequeños ricos en hielo de agua, entre los que está 55636.

Elliot dijo que no planea investigar la causa del alto albedo, pero seguirá recogiendo datos sobre las órbitas y posiciones de los KBO más grandes con el fin de predecir futuras ocultaciones con suficiente precisión, así no tienen que depender de una vasta red de los observadores.

El documento del equipo fue publicado en la revista Nature.

Fuente: Universe Today. Aportado por Eduardo J. Carletti

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