Editorial - Axxón 195


Encuentro Fractal '09

Eduardo J. Carletti, director de Axxón

Antes que nada quiero expresar mi enorme agradecimiento a la Fundación Manuel Mejía Vallejo y a Proyecto Líquido por la invitación con la que fui honrado. Ellos fueros los gestores de la maravillosa actividad que se realizó en Medellín, Colombia, entre el 4 y el 8 de marzo: el Encuentro Fractal 09.

Sé que no encontraré palabras suficientes y justas para transmitir del todo lo que he sentido en estos días inolvidables. Trataré de ser preciso, aunque decidí que, en este Editorial, lo haré de un modo más emotivo que racional. Ya luego vendrá la crónica, una tarea que requiere tiempo para que yo pueda organizar mis datos y memorias.

Luego de un tranquilo vuelo, llegué a Medellín, un verdadero Paraíso sobre la Tierra, al atardecer del día lunes 2 de marzo. Allí me encontré con las primeras personas que conocí del grupo de organizadores, Hernán, Viviana, y la dulce Vanessa. Con el auto de Hernán, y luego de varios kilómetros de vueltas y más vueltas desde el aeropuerto —tengo que confesar que me mareé como un niño—, llegamos a la inspiradora mansión de campo del poeta Manuel Mejía Vallejo, una belleza en sí misma, con una atmósfera de novela, repleta de Historia y Arte.

Allí conversamos, relajándonos, pero cuando Hernán dijo que salía a buscar a Federico Witt al aeropuerto (invitado como yo), quise ir a recibirlo yo también. Otra vez sufrí el mareo, pero me aguanté, respirando hondo.

Pasamos la noche en la casa, luego de comer mi primera comida con típicas arepas colombianas, ¡servidas por las manos de Viviana y Vanessa! ¿Hay algo mejor en la vida?

Fue una noche de dulce descanso en la tranquilidad absoluta de un lugar de campo, "flotando" en una cama antigua más cómoda y suave que una nube.

A la mañana, desayuno colombiano. ¡Bien rico y completo!

¡Qué lugar magnífico es Medellín!

Saben, el municipio donde vivo usa una frase publicitaria para definirse: "Un lugar para vivir".

¡Un lugar para vivir es Medellín!

Lo más bello en vegetación que se pueda encontrar en la Naturaleza, un paisaje hermoso de montañas, una ciudad cuidada y prolija, clima suave y bondadoso, ¡y cielos, qué mujeres!

Brindo por las tantas colombianas que me impactaron, ya desde la llegada, en el avión mismo... Quedé enamorado. Felicitaciones, Colombia. Es verdad lo de la cosecha de mujeres.

Si sigo con este nivel de detalle, bien, será muy extenso. Abreviaré.

Me impactó el nivel de capacidad, talento y profesionalismo de todas las personas que participaron en esta serie de actividades artísticas. Impresionante la inventiva, prolijidad y calidad de la ropa que formó parte del desfile de modas futuristas y extraterrestres, incluyendo la presentación de unas alucinantes performances que nos maravillaron con un juego visual basado en extraños trajes y expresión corporal. Espero que pronto tengamos fotos y vídeos de estos trabajos.

¡La mayoría de los colombianos con que estuve entienden y hablan fluidamente el inglés! ¡Qué bueno es esto!

Sorprendente la exactitud de expresión en la charla que dio una niña de ¡14 años! sobre su autora preferida, J.K. Rowling, y su obra, las novelas de Harry Potter. La felicito y le auguro un futuro brillante.

Algunos ya habrán oído las grabaciones que se hicieron in situ, de gran calidad. Conferencias con traducción simultánea, cobertura fotográfica detallada al segundo, grabación de vídeo, proyecciones en pantalla gigante, música de primerísimo nivel de la sinfónica de Medellín, una obra de teatro musical maravillosa, el lugar, que transportaba fuera de este mundo, el Orquideorama de Medellín, y... ¡qué buenas conferencias! (La mía quedó por allí abajo, luego de la expresividad y simpatía que mostraron John Kessel, James Patrick Kelly y Fede Witt, con su gracia española.)

Me quedó en el tintero hablar un poco más sobre la historia de Axxón y el sitio. ¡Es que había tantas cosas para hacer y para decir!

Pero lo más importante de todo fue el cariño que recibí, la calidez de tantas personas. Sinceramente, no me había sentido así de bien hace mucho, mucho tiempo.

¡Qué corto resultó este viaje! Me hubiese quedado semanas allí.

Quiero saludar y agradecer a todos los que estuvieron conmigo, a los otros invitados, dos importantes escritores de EEUU, tan comunicativos, llenos de humor y tan cálidos, y a Fede, un querido colega de Internet y compañero de cuarto, por haberme tratado como lo hicieron. Sinceramente, sólo puedo decir una cosa: los quiero mucho, estoy muy feliz de haberlos conocido.

Ojalá el destino nos junte de nuevo y podamos pasarla tan bien como en esos inolvidables días.

Eduardo J. Carletti, marzo de 2009
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