«La constelación oscura», Tony Dunnell
Agregado en 15 mayo 2026 por Marcelo Huerta San MartÃn in 311, FiccionesÂ
Â
Debajo de nosotros, muy abajo, están las luces de Uripa. De oeste a este fluyen los refugiados, un parpadeo de faros y farolas. Mi padre dice que siguen el camino hacia el Valle Sagrado y algunos siguen más allá, hacia la selva. Dondequiera que puedan encontrar un nuevo hogar. Nosotros tenemos una casa. Es debajo de nosotros en los campos de papas.
Nunca he visto de qué huye el mundo y mi padre no me lo dirá. Pero he escuchado lo que dicen en el pueblo. Los monstruos vinieron del cielo para vivir en nuestros océanos. Ahora destrozan las costas, arrastrando ciudades al mar. Envuelven los barcos y los hunden. Hacen subir el agua, en todo el mundo, para ahogarnos lentamente.
Nunca he visto el mar.
Cuando le pregunto a mi padre si estaremos a salvo, me responde que no debo preocuparme: «Yara, hija mÃa, los Andes nos mantienen a salvo. Los apus nos vigilan. Tenemos todo lo que necesitamos». Me abraza con más fuerza. Huele a tierra y hojas de coca, y el aguardiente que compra en botellas de plástico sin que yo lo sepa. Pero yo sé. Cuando bebe, me recuerda a mi mamá.
Las luces de los refugiados son un rÃo en la noche, que fluye del mar a las montañas. Imagino a las niñas y los niños allá abajo, caminando y caminando. He visto a los soldados que los guÃan y a los soldados que vienen hasta mi casa. Los soldados llevan armas y piden queso y olluco. Mi padre dice que no les hable, que no haga ruido. Pero escucho. Ellos dicen que Lima ha caÃdo, que Trujillo ha desaparecido, y mencionan nombres de ciudades que jamás escuché: Guayaquil, Montevideo, RÃo de Janeiro. Dicen que estaremos a salvo aquÃ, por ahora.
Tiemblo en el aire frÃo. Mi padre acaricia mi mejilla y tira de la ajustada manta que nos envuelve, la manta que tejÃa mi madre. Está decorado con chakanas y colibrÃes. Mi padre pone un dedo debajo de mi barbilla e inclina mi cabeza hacia el cielo. «Mira,» dice, «la Yacana.»
La llama, la Yacana, bebe de la VÃa Láctea, el Willkamayu, el gran rÃo en el cielo que serpentea por el mar cósmico. Junto a la Yacana está su cria, su bebé, maullando y esperando la teta de su madre. Ellas son las constelaciones oscuras, las nubes negras en el rÃo de estrellas. Y con ellas, el pastor que vigila al zorro, y el zorro que mira a la cria. Mach’aqway, la serpiente, los observa a todos; su cuerpo es un camino hacia el inframundo.
Mi padre cuenta que nacà bajo la Yacana, con sus ojos mirándome. Sus ojos, según él, son de los más brillantes. Los llaman Alfa y Beta Centauri. Yo conozco bien la Yacana. Camina a través del rÃo de estrellas, y se pone más negra a medida que avanza, con su bebé siguiéndola. Cuando nadie está mirando, baja a la Tierra para beber de los océanos. Mientras ella bebe, toma la tristeza y el dolor del mundo. Sin ella, los océanos se desbordarán e inundarán los desiertos, la jungla y las montañas.
«¿TodavÃa bebe del océano, papá?»
Los ojos de mi padre reflejan las estrellas. Se parece a Atahualpa.
Él dice: «No lo sé, Yara. Pero ella vive. Cuando duerme, llega el dÃa. Y todavÃa llega el dÃa. Y ella arroja su lana, negra, gris, blanca y azul, para que los hombres afortunados la encuentran. Mañana iremos a buscar. Tal vez tengamos suerte.»
Reposo mi cabeza sobre el brazo de mi padre. Mi padre huele a tierra y papas crudas. Abajo, las luces no tienen fin, y las de arriba son innumerables. Imagino monstruos en el mar y todas las formas de matarlos. Porque no estoy lista para ahogarme.
Tony Dunnell vive en una ciudad peruana de la selva amazónica, donde la gente es feliz y los insectos son enormes. Sus cuentos cortos han aparecido en Escape Pod, Fusion Fragment, Sci Phi Journal y otras publicaciones. Encuéntrelo en tonydunnell.com.
⌘
• Director: Marcelo Huerta San Martín. Responsable Editorial: Eduardo J. Carletti •





Entradas (RSS)