¡ME GUSTA
AXXÓN!
  
 

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ARGENTINA

 


por Axxonita

En estos días se ha dado un intercambio (público y privado) sobre un tema que siempre está más o menos presente, y que de vez en cuando sale explícitamente a la luz. Y es el tema de los concursos.

 

Son muchas las preguntas que pueden hacerse en relación a este tema; también, son muchas las cosas que hay que tener en cuenta a la hora de realizar un concurso, si éste quiere hacerse con seriedad y respeto. Ayer mismo, en respuesta a otro mensaje en la portada de este número de Axxón, me preguntaba «en voz alta» : ¿Por qué un concurso de cuentos? ¿Para qué? ¿Para publicar? Si acá en Axxón lo único que hay que hacer para ser publicado es mandar un buen cuento. Axxón es un concurso permanente y quienes publican en sus páginas son los ganadores.

 

Voy a explicar por qué digo esto.

Hoy es muy fácil poner a la vista de los lectores el material que cualquiera de nosotros puede generar. Alcanza (aparentemente) con subirlo a un blog y luego publicitar nuestro trabajo a través de listas de mail y las redes sociales. El problema es que esta estrategia suele ser un engañoso y efímero triunfo: si nuestro material no tiene la calidad necesaria serán pocos los lectores fieles que nos sigan, más cuando son muchísimos los que hacen lo mismo. Ante tal proliferación de sitios de autor, la autopublicación muy pocas veces cubre las expectativas.

Tal vez sea por eso que uno busca publicar en medios como Axxón. La revista nació en setiembre de 1989, cuando Internet no existía y Axxón era única en su género, y sólo la proliferación de Internet y después la aparición de aplicaciones de soporte gratuitas (Blogger y WordPress, entre otros) hicieron que esta realidad cambiara. Sin embargo, yo mismo como autor sé que apenas unos pocos, generalmente gente que me conoce, se acercarán a mi blog y leerán allí algo que yo escriba.

Si de algo no dudo es que para mí, hoy Axxón es sinónimo de garantía. Lo digo porque detrás de cada cuento que ustedes leen hay mucho trabajo, y de varias personas. Cada obra que ustedes alcanzan a leer es la punta de un iceberg, aquella que logró superar el tope mínimo de varios preseleccionadores, evaluadores y correctores. A veces hay idas y vueltas con los autores, y hasta hay relatos que se llegan a tallerear en privado, no siempre porque se consideren malos, sino porque quienes lo leen sienten que esa obra puede dar un poco más. Tras Axxón tenemos un editor con más de veinte años de experiencia seleccionando material, quien además es un autor de obras muy buenas.

Por eso mismo digo que Axxón es un concurso permanente. No cualquiera llega a aparecer en el índice de Axxón y eso siempre fue así. Muchas veces mis trabajos fueron justamente rechazados, y siempre estaré agradecido por esa falta de condescendencia.

 

Esta época tiene algo especial, porque es cuando las publicaciones digitales toman fuerza a través de una pluralidad de dispositivos cada vez más variada, cuando el papel empieza a ver, si no amenazado, que su espacio natural ahora es compartido. Pero aquí también no todo lo que está es visible, siempre la decisión de los lectores al optar por una obra u otra será un factor primordial para que nuestras obras sean elegidas.

 

A pesar de todo esto, los autores siguen esperando los concursos, porque los mismos parecen ser, de alguna forma, una aseveración de la calidad alcanzada. La frutilla del postre.

¿Para qué?

 

Hacer un concurso con seriedad lleva mucho tiempo y esfuerzo, desde preparar las bases hasta la entrega de los premios hay un montón de pasos que deben cumplirse y mecanismos que, de no estar aceitados correctamente, harán que el concurso falle. Si llega mucho material, habrá que hacer más de un corte, porque no hay jurado que pueda encarar la lectura gratuita de muchas obras: eso lleva mucho tiempo y en este, nuestro mundo actual, no es algo que nos sobre. Me ha tocado, más de una vez, hacer ese papel, y les puedo asegurar que es algo tedioso que apenas es compensado por esos diamantes, a veces en bruto, que son las obras que pasan el primer corte. Luego viene el camino difícil de ver en detalle cada obra, de compararlas, de ver los pros y los contras de cada una. De ponerles un puntaje. ¡Qué difícil es eso!

Pero, ¿saben qué? Este trabajo se realiza con cada obra que llega a Axxón. Para eso están los preseleccionadores, los evaluadores y los correctores. Por eso se entabla un ida y vuelta con los autores.

 

Esto no quita que en algún momento se hagan concursos. No sería la primera vez ni es algo que nos disguste. Pero si el fin es que los lectores lleguen a la obra, no hay demasiado para pensar.

 

Una última apreciación: si bien Axxón es una publicación gratuita, tiene un precio. Es un deseo de todos los que hacemos la revista que los lectores participen activamente comentando las obras publicadas. En estos últimos meses la participación ha crecido, pero esperamos más. Una opinión sentida, incluso aquellas que no son favorables a la obra publicada, es muy valiosa para quienes hacemos la revista. Nos ayuda a medir con mayor precisión lo que el lector recibe. Es un buen pago para el escritor, que espera el premio de esa retroalimentación.

 

Quisiera (quisiéramos) escuchar la opinión de ustedes, nuestros lectores.

 

 

Nos escribimos,

Carlos Daniel J. Vázquez

Axxonita


Axxón 219 – junio de 2011

Artículo de autor latinoamericano (Artículo : Opinión : Publicación, Concursos literarios : Argentina : Argentino).