Carletti, Eduardo J. - Biografía / Bibliografía


De Enciclopedia de la Ciencia Ficcion y Fantasia argentina

Carletti ha confesado en varias ocasiones haber sido un entusiasta de la robótica y cibernética desde pequeño. En 1972 construyó como hobby robots autosuficientes (del tipo tortuga) que podían moverse libremente, autoalimentarse y protegerse de un extraño, apartándose de su contacto. Estos artefactos eran capaces de seguir a una persona guiándose por una luz apuntada a ellos o por el sonido de su voz. Sus "pieles" exteriores eran sensibles al contacto de una mano humana y gritaban cuando eran tocados. Esquivaban obstáculos, evitando atascamientos y repetición de movimientos. No tenían microprocesadores —su lógica era "cableada" y no en base a un programa—, aunque a partir de 1975 diseñó una cantidad de robots basados en diferentes tipos de microprocesadores, sin llegar a construirlos.

Desde 1983 y hasta la actualidad ha publicado una obra no muy extensa, principalmente cuentos y una novela, aunque ha logrado diversos premios y es reconocido en el exterior. Tiene obras publicada en revistas y antologías de España, México, Venezuela, Cuba, Estados Unidos, Uruguay, Polonia, Italia, además de Argentina. Como escritor, ganó el Premio Más Allá en diversas categorías: en 1985 y 1986 por Cuento, en 1987 por novela, en 1991 y 1993 por Libro (compilación de cuentos). Desde 1989 dirige Axxón, revista en soporte informático de CF, Fantasía y Terror que se distribuye por Internet y que ha logrado varios años el Premio Más Allá en su rubro, aparte de otros internacionales.

Es considerado un autor de CF Hard, aunque él no está de acuerdo con el rótulo que se le ha impuesto. En palabras del propio autor en una entrevista, ha sido "clasificado injustamente como un autor puramente Hard, al estilo Asimov, algo que una vez que fue dicho por alguien ha sido repetido hasta el cansancio por la mayoría en el mundillo de la CF argentina, lo cual muestra la poca profundidad intelectual de los críticos y especialistas y la superficialidad con que se califica y rotula a los autores por aquí".

Un largo camino, su primera publicación —una novela corta escrita en 1973 y corregida varias veces hasta 1983, cuando por fin apareció—, trata sobre la Inteligencia Artificial, una Gran Migración Humana (obligatoria) en busca de otra estrella usando como nave un planeta, un asteroide o una luna (esto nunca queda aclarado), la conexión de los humanos en una gestalt de mentes y la creación genética de seres que se utilizan como auxiliares y herramientas de la raza humana en su largo viaje. De un autor Hard uno esperaría una cierta abundancia de explicaciones técnico-científicas para dibujar cómo se llega a semejantes logros tecnológicos. Más aun teniendo en cuenta la fecha en que se escribió, cuando estas ideas eran bastante nuevas. Sin embargo, Carletti sólo presenta e instala lo tecnológico como entorno, como escenario, y luego se dedica a relatar minuciosamente la interioridad mental de todos estos extraños seres. Desde el despertar a la conciencia de los robots que protagonizan gran parte de las escenas, sus dudas, sus sufrimientos, sus miedos, a los intentos empáticos de comunicación entre éstos y los seres creados por ingeniería biológica. Los detalles de la creación tecnológica de semejantes entes quedan para la imaginación del lector, mientras el autor se dedica a relatar sus problemas y preocupaciones prácticamente "humanas".

Este esquema se repite varias veces en la obra de Carletti. En el cuento "Defensa interna" se insertan cientos de miles de pequeños robots dentro de un ser humano, para mejorar su salud. Este ejército lucha contra los "invasores", los corpúsculos extraños que enfrenta nuestro sistema inmunitario a cada instante. Otra vez hay muy poca descripción científica o técnica, y el relato se centra en el flujo de pensamientos de unos de estos "seres" robóticos, cuya inteligencia artificial ha sido construida a partir de esquemas copiados de modelos de la mente humana. Aparecen los miedos, la preocupación, las preguntas sobre la identidad, la rebeldía, la creación de una religión, la instauración de relaciones más o menos conflictivas entre estos "seres", que terminan, otra vez, humanizándose.

En "Por media eternidad, cayendo" los protagonistas sufren un extraño accidente —su nave choca de frente contra una nave extraterrestre a casi la velocidad de la luz—, a partir de lo cual comienza una especie de surreal "sesión de psicoanalista" en la que cada uno de ellos saca para afuera recuerdos o fragmentos de sus mentes, tratando de presentarlos como una conversación, en una alucinada lucha por mantener la identidad y la cordura. No hay una explicación de por qué supone el autor que pasaría semejante cosa, aunque queda flotando por ahí —a partir del parloteo de los protagonistas— que es algo relacionado con la física: lo científico queda otra vez como "tarea para el hogar" de los lectores. Los personajes sufren —evidentemente o no para el lector; otra vez no hay explicaciones— una mutación mental, y luchan por la recuperación de sus mentes parodiando una especie de desayuno comunal. La dificultad es que sus mentes no sólo se han mezclado con la de cada uno de sus compañeros, sino con las de los ignotos extraterrestres, ya que aparece de tanto en tanto un extraño "factor alienígena" en la conversación (lo que le da el surrealismo a la escena), que poco a poco se va apoderando de la realidad física. Según informa el autor, los críticos argentinos no acertaron nunca en descubrir que el cuento fue construido con una técnica experimental y que la mayor parte de las conversaciones está armada con fragmentos de texto de autores tan conocidos y leídos como Borges, Flaubert, Vian, Poe y Cortázar.

En "Pasaje de ida al agaire", su segunda publicación, logra "vender" al lector la idea de que una abertura "en la realidad" es algo quizás científico, quizás tecnológico, gracias al entorno que construye desde el principio (Leandro, el niño capaz de crear la abertura, es un apasionado de los aparatos electrónicos; la abertura aparece sobre la fotografía mural de una gran computadora). Sin embargo, el hecho es prácticamente mágico, pues los protagonistas adquieren la capacidad de "abrir" la comunicación "interdimensional" por la fuerza de sus deseos, haciendo sonar sus dedos al puro estilo de un mago de salón.

Carletti, como algunos autores ingleses, está fascinado por las rarezas del tiempo. Tiene en su lista una pequeña serie de cuentos de "Viajes en el tiempo" cuya particularidad es la propia destrucción de la credibilidad, porque presentan paradojas destructivas que terminan demostrando, de algún modo, que el viaje en el tiempo es un imposible lógico.

En "Hermanito del Sol", un error de lógica (o semántica) en un proyecto supertecnológico que pretende traer energía calórica del futuro para solucionar el clima extremadamente frío y destructivo de una era glacial, desemboca en una realimentación que destruye el planeta. Aunque la enumeración de desgracias de la raza humana se hace de un modo frío y clínico, al estilo del informe de una computadora, Carletti vuelve a tratar muy superficialmente los logros tecnológicos para centrarse en los problemas y angustias de los protagonistas. Se presenta en este cuento, nuevamente, la idea de una conexión global de mentes humanas (una gestalt) instaurada para solucionar y decidir problemas de gobierno a nivel mundial.

"Al Universo no le gusta" es una parodia del científico obsesivo, del error científico y de las paradojas del viaje en el tiempo. El tema principal —la característica paradójica del tiempo considerada aquí— es la circularidad, una especie de cortocircuito causado por la tozudez del "Profesor".

"Pajarito testigo involuntario de máxima singularidad desnuda de todos los tiempos" presenta una pintura hogareña de la sociedad futura verdaderamente extraña, un artefacto casero que se revela enormemente peligroso en manos de un niño, y la paradoja más impactante que se pueda presentar: la realimentación en un círculo cerrado que lleva a la repetición del Big Bang. Nuevamente, el artefacto —"el" o "la" timaq— es un objeto aceptado y cotidiano en manos de sus dueños y no un elemento tecnológico a explicar y/o describir.

La preocupación por el deterioro de la ecología se manifiesta en otro cuento satírico de Carletti, "El Bello Mundo de Susi". Susi es una preadolescente que debe moverse en un mundo terrible en el que la polución ha tomado vida (el autor no explica por qué ni cómo), y en el cual la raza humana tal como la conocemos ha quedado mal parada, casi como una rareza ecológica y fuera de lugar. Una vez más, la pintura es puramente cinematográfica (visual y sin muchas explicaciones) y la preocupación del autor pasa por los porqué que se plantea el personaje, desembocando en su aceptación final de la realidad —inevitable en un joven y en todo ser que quiera sobrevivir— en que le ha tocado vivir. Carletti ha confesado que Susi, su familia y el "barrio" que la rodea son distorsiones o parodias de su hermana, su familia y el barrio donde se crió.

En el cuento "En la escala" se potencia la presentación visual, cinematográfica, de las escenas. Es un cuento casi policial, con un enigma a resolver, dos personajes a los que les "sobra el tiempo" que se obsesionan por resolverlo, y una serie de características en el entorno que dificultan la investigación. Hay una interesante inversión en la "rareza" de los personajes, pues aquí el personaje humano que es totalmente común en la sociedad posee ambos sexos al mismo tiempo y el "raro" es un heterosexual masculino, "condenado" a tener un solo sexo y a ser bajo y calvo por decisión propia. El sexo es un atractivo secundario pero omnipresente de la historia, mientras se centra la atención en la investigación y en la rareza biológica de los seres extraterrestres que estos personajes investigan a distancia. Se evidencian en este cuento los esfuerzos de Carletti por despegarse la etiqueta de "científico" y "poco humanista" en la presencia y protagonismo constante del hecho artístico como escena y como centro de atención.

Aunque hay otros ejemplos de experimentación temática y formal en su obra ("Alarido", "Mopsi, te odio", "La Tripa de Dios", "Editor", "Por media eternidad, cayendo"), "Ruta" es un cuento muy raro dentro de la producción de Carletti. Lo "extraño" parece asaltar la realidad proyectándose desde la mente del protagonista, en un ambiente de cuento de terror más que de ciencia ficción. La interpretación final queda a cargo del lector, lo cual permite que éste recapacite sobre los hechos —supuestos o evidentes—, las escenas, los "personajes" y las breves claves que aparecen diseminadas en el texto. El ambiente de sueño que brota del inconsciente, un logrado crescendo del suspenso, el impacto final, la capacidad de involucrar al lector como protagonista emocional, le han valido la repetida republicación del cuento en revistas y antologías de importancia.

Instante de Máximo Quebranto es la única novela de Carletti. Escrita en un momento terrible de su vida, refleja en los personajes y en el desarrollo de la trama los conflictos interiores que él mismo vivía. La novela es fuertemente psicológica, centrándose en los conflictos mentales de los personajes con tal intensidad que se desbalancea y defrauda a los lectores que esperan una presentación, desarrollo y desenlace más tecnológicos. La base de la historia es una estrella que debería, por las leyes de la física, haber llegado a su final termonuclear como una supernova. Sin embargo, la estrella se vuelve estable. El hecho despierta la atención de una Fundación científica que envía a un científico a investigar de cerca la estrella, que se encuentra a 400 años luz de nuestro sistema solar. Pero el científico comienza a manifestar ciertas muestras de desequilibrio mental, y por esto se envía primero un veedor, y luego un equipo de psicólogos acompañados de "enfermeros" robots. El "veedor" o "investigador" —algunos críticos esperaban que fuera un James Bond o un Mac Gyver— resulta afectado por lo mismo que afectó al científico, un fenómeno casi extrafísico que emana de la estrella. En unos días, el visitante recorre un camino completo desde la autoseguridad de su profesión —periodista científico o científico periodista— a un estado muy próximo al deterioro mental completo del profesor. Hay un manejo del suspenso y el misterio más o menos logrado. En la lucha final se revela la realidad, emparentada una vez más con una paradoja temporal, con una situación ubicada en la frontera de las leyes físicas (como el caso del choque entre naves a la velocidad de la luz en el cuento reseñado antes), conectada con los hechos e historias de personajes del mundo futuro (en cuya sociedad vuelven a aparecer, brevemente, los seres humanos completamente bisexuales). Se ha le ha criticado la falta de mayor explicación científica, la ausencia de una mejor descripción del mundo futuro, la inclusión de descripciones y prosa poética en algunos capítulos —todo esto último, quizás, a causa de los esfuerzos de Carletti por despegarse de la etiqueta "Hard"— y la precipitación de los hechos en los capítulos finales (aparentemente por razones editoriales, según se defiende el autor). Su personaje "loco", el Doctor Macarti, ha sido categorizado por los críticos como "uno de los locos más creíbles y mejor descritos de la ciencia ficción".

La producción de este autor decayó mucho luego de la publicación de su novela en 1987, aunque él afirma que nunca fue muy prolífico, y que la secuencia de sus primeras publicaciones fue más continuada sólo porque tenía material acumulado desde 1973. Una de las posibles razones de su disminución en la producción literaria es su dedicación a la edición de la revista Axxón como Director y autor de varias de sus columnas, aunque él afirma que no es así, que en realidad se siente poco motivado para escribir.

En los últimos años su producción derivó, como era inevitable, a la temática Hard de los '90, el cyberpunk, pero con una estética totalmente distanciada del marcado estilo Gibsoniano y más cercana a lo que se podría definir como un cyber-humanismo desprovisto de cinismo gratuito. Su contenido sociocultural —inevitable en el cyberpunk— no es norte-americanista, sino muy argentino.

Dentro de esta línea se encuentran sus trabajos más recientes, "Sin Nombre", cuento en el que el personaje es una especie de pirata solitario envuelto por obligación en el robo de implantes y mejoras biológicas de embarques importados destinados a la clase rica, y "Clips", en el que una serie de flashes muy al estilo visual de Carletti nos muestran un mundo en el que las personas conviven con la tecnología, afectadas por ésta en sus emociones más fuertes, sin perder sus deseos, sentimientos y miserias humanas.

Ambos cuentos han sido publicados en revistas de otros países, mientras que en Argentina sólo aparecieron en libros de soporte informático y han pasado prácticamente desapercibidos.

Durante varios años ha estado escribiendo "gran cantidad de material" que aún no ha mostrado. Participa desde hace más de una década del Taller literario de Axxón.


Bibliografía

  • Instante de Máximo Quebranto (novela). T.E.I. (ed.) (ARGENTINA, 1988)
  • "Cuestión de escala" (cuento), Cuásar Nro. 1, Verano 1984.
  • "Mopsi, te odio" (cuento) en revista PARSEC nro. 4 (ARGENTINA, 1984).
  • "Mopsi, te odio" (cuento) en ULTRAMAR (ed.): Latinoamérica Fantástica, Antología. (ESPAÑA, 1985)
  • "Ruta" (cuento) en revista MINOTAURO nro. 11 (ARGENTINA, 1986)
  • "Ruta" (cuento) en diario Página/12, Suplemento Cultural. (ARGENTINA, 1988)
  • "Ruta" (cuento) en Nuevo Siglo (ed.): El cuento argentino de ciencia ficción, Antología. (ARGENTINA, 1995)
  • "Ruta" (cuento) en Troquel (ed.): Antología 1 (ARGENTINA, 1994)
  • "Hermanito del Sol" (cuento) en Troquel (ed.): Antología 2 (ARGENTINA, 1995)
  • "Alarido" (cuento) en Gaut vel Hartman, S. (ed.): Fase Uno (antología). (ARGENTINA, 1987)
  • "El Bello Mundo de Susi" (cuento), en Andromeda Press: revista SF International. (U.S.A., 1987)
  • "Por media eternidad, cayendo"; "En la escala"; "Hermanito del sol"; "Ruta"; "Pajarito testigo involuntario de máxima singularidad desnuda de todos los tiempos"; "Alarido"; "El Bello Mundo de Susi"; "Pasaje de ida al agaire"; "Cuestión de escala"; "Al Universo no le gusta"; "Recuerdo para un desaparecido"; "Cuando el fusible empieza a brillar"; "El corte final"; "Sensex" y "Defensa interna" (cuentos) en Ficcionauta (ed.): Por media eternidad, cayendo, colección de relatos. (ARGENTINA, 1991)
  • "Un largo camino" (novela), "La Tripa de Dios", "Editor" y "Sin Nombre", en Ediciones Axxón (ed.): Un largo camino, colección de relatos. (ARGENTINA, 1992)
  • "Pasaje de ida al agaire" (cuento), en revista Solaris Nro. 0, (VENEZUELA, 1993).
  • "Sin Nombre" (cuento), en Ediciones Axxón (ed.), Visiones (Antología). (ARGENTINA, 1992)
  • "Sin Nombre" (cuento), en revista Diaspar Nro. 3. (URUGUAY, 1996)
  • "Sin Nombre" (cuento), en revista A Quien Corresponda Nro. 59. (MEXICO, 1996)
  • "Clips" (cuento), en Fase Dos, Ediciones Axxón (antología), (ARGENTINA, 1996)
  • "Clips" (cuento), en revista A Quien Corresponda Nro. 62. (MEXICO, 1997)
  • "Clips" (cuento), en revista 7o Ichiostro Nro. 10. (ITALIA, 1997)
  • "Cuando el fusible empieza a brillar" (cuento), en revista A Quien Corresponda Nro. 89. (MEXICO, 1999)

Además, cantidad de apariciones en revistas de corta tirada (fanzines) de varios países.

(Extraído de la revista A Quien Corresponda #59, México, con algunas actualizaciones.)

 



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