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07/Jun/05

El Mar Muerto desaparece

El nivel perdió veinticuatro metros en cincuenta años.

(Clarín, Teh New York Times) Cuando se inauguró el spa Ein Gedi, en 1986, para mimar a los visitantes con masajes, máscaras de barro y baños terapéuticos, los clientes apenas daban unos pasos desde el edificio para sumergirse en las aguas saladas del Mar Muerto.

Diecinueve años más tarde, el nivel del agua cayó tan drásticamente que la costa está a más de un kilómetro. Los clientes van y vienen a la playa del spa en un tractor rojo. "El mar se aleja y tenemos que correr tras él —dijo Boaz Ron, gerente del establecimiento—. En 50 años podría alejarse otro kilómetro." El Mar Muerto, uno de los tesoros culturales y ecológicos del mundo, se muere.

En 50 años, el nivel del agua descendió 24 metros y el mar se redujo más de una tercera parte, principalmente porque el río Jordán se secó. En 20 años esperan que el mar baje otros 18 metros. Los expertos dicen que nada lo detendrá. El descenso fue rápido desde los 70, cuando el agua empezó a bajar 9 metros por año. Eso está destruyendo reservas preciadas de flora y vida silvestre de Israel en las costas del Mar Muerto, parada clave en la ruta de migración de 500 millones de aves que van de Europa a Africa.

El retiro de las aguas dejó al descubierto inmensas llanuras de barro con pozos que amenazan con colapsar caminos y edificios y que congelaron desarrollos inmobiliarios en el lado israelí del mar.

"Se abrirán más pozos, la infraestructura se destruirá por la erosión, el nivel del agua caerá y afectará el ecosistema —dijo Galit Cohen, director de política ambiental del Ministerio de Medio Ambiente israelí—. El pronóstico es malo." El problema es que la mayor parte del agua que desembocaba en el mar —el más salado del mundo y el punto más bajo en la Tierra— se desvía para agua potable y con fines agrícolas: no hay suficiente como para compensar el alto nivel de evaporación.

Por otra parte, las industrias israelíes y jordanas en el extremo sur del mar dejan que se evaporen 45 millones de litros del agua rica en minerales por día —unos 16.000 millones de litros por año— para extraer sustancias químicas.

"Lo del Mar Muerto pasó porque hay escasez de agua y se la necesita para otros fines", dijo Cohen. La mejor solución, creen algunos, es bombear agua salada del Mar Rojo al Mar Muerto a través de un canal de casi 200 kilómetros, un proyecto de 5.000 millones de dólares. El gobierno jordano busca donantes internacionales. El Banco Mundial financiará un estudio de 20 millones de dólares para analizar la idea.

Pero los expertos israelíes dicen que hace más de 30 años que circulan propuestas similares y que es probable que no funcionen.

Según Amos Bein, del Instituto Geológico de Israel, las reacciones químicas y biológicas por la mezcla del agua del Mar Muerto con agua de mar podría cambiar el color azul del Mar Muerto a blanco o rojo o crear gases mortales.

El mar seguirá bajando en los próximos 150 años, hasta que el agua esté tan saturada de sal que la evaporación se detenga. Según Bein, la superficie del Mar Muerto se habrá reducido una tercera parte y será 130 metros más bajo: "Es posible ver la mitad llena del vaso, El Mar Muerto nunca se secará."

A medida que el nivel del Mar Muerto decae, el fenómeno afecta todo lo que lo rodea. Las piletas subterráneas de agua dulce se retiran y les quitan agua a las plantas en zonas de vida silvestre. El agua dulce disuelve bolsones de sal en las profundidades, causando que la tierra más arriba colapse en pozos gigantes.

"La solución es que seamos más astutos y usemos el agua de manera más inteligente", dijo Ariella Gotlieb, bióloga de la Autoridad de Parques de Israel. Como otros investigadores, dice que el sueño sionista de "hacer florecer el desierto" tiene que actualizarse y reflejar la escasez de recursos de un país más densamente poblado.