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12/Dic/06

Un año de sorprendentes descubrimientos de nuevos seres en el mar

Científicos del Censo de la Vida Marina (CVM) han encontrado en el Atlántico especies de bivalvos, otros moluscos y crustáceos que viven en las proximidades de un volcán submarino y soportan temperaturas de hasta 80 grados centígrados, parte de lo que un investigador ha llamado "el año de los descubrimientos".

El volcán, situado a tres kilómetros de profundidad en la región ecuatorial del Atlántico, arroja materiales a 407 grados centígrados y los científicos están ahora interesados en entender cómo los bivalvos y los otros moluscos pueden resistir oleadas de calor de hasta 80 grados centígrados cuando su hábitat son aguas a sólo 2 grados centígrados.

Este es uno de los descubrimientos realizados este año durante las 19 expediciones que el Censo de la Vida Marina ha realizado en varias regiones del mundo en su intento por catalogar para 2010 las formas de vidas presentes y pasadas de los océanos, que incluyen, por ejemplo, un organismo unicelular gigante de un centímetro de diámetro hallado en Nazare, Portugal.

"El 2006 ha sido un año tremendamente apasionante y el año de los descubrimientos todavía no ha terminado. Encontramos vida por doquier, en todas las temperaturas", afirmó a Efe Jesse Ausubel uno de los directores de proyecto del CVM en el que desde hace seis años trabajan unos 2.000 científicos de todo el mundo.

Ausubel destacó que la vigésima expedición de 2006 todavía está activa en el Antártico, y descubre insólitas especies en aguas debajo de 700 metros de hielo y a 200 kilómetros de mar abierto.

La expedición en el volcán submarino del Atlántico y la de las aguas del Antártico son dos de los extremos en los que los científicos trabajan para revelar los nuevos secretos.

En el primer caso, los investigadores están interesados en descifrar los mecanismos químicos que permiten a los bivalvos sobrevivir a cambios de temperatura casi instantáneos de 2 a 80 grados centígrados, explicó a Efe Chris German el científico encargado de la expedición.

Los bivalvos se alimentan de unos microbios que a su vez se nutren de los productos químicos que arroja el volcán.

Mientras Ausubel describe el hábitat del volcán como el más caliente, el del Antártico es el más oscuro.

A pesar de ello, Ausubel describe lo descubierto por cámaras sumergidas a través de agujeros horadados en la capa de hielo del Antártico como "una ajetreada ciudad" en la que viven en su inmensa mayoría animales gelatinosos (como medusas) y crustáceos.

El más profundo sería el descubierto por una expedición realizada en el mar de los Sargazos, en aguas de las Bermudas, donde los científicos tomaron muestras a 5.000 metros de profundidad para encontrar colonias de bivalvos.

En esas profundidades, explicó German, con presiones extremas en las que resisten con dificultad los equipos de los científicos, "los bivalvos sobreviven gracias a que sus cuerpos no tienen cavidades con aire, por lo que no hay diferencia de presión entre el interior y el exterior".

German señaló que "ahora estamos intentando construir nuestros equipos siguiendo este principio".

Durante la expedición en los Sargazos, los científicos recolectaron más de 500 especies, entre ellas una docena que con toda probabilidad son desconocidas para la ciencia.

Otra de las sorpresas del año ha sido descubrir que una pequeña ave, el pampero cenizo (Puffinus griseus), llega a recorrer 70.000 kilómetros en 200 días en busca de comida.

Los científicos siguieron por satélite su trayectoria sobre el océano Pacífico, de Nueva Zelanda a Japón, Alaska y California, en la que los animales viajaron una media de 350 kilómetros al día.

Con la creciente cantidad de datos que recogen las expediciones del CVM, Ausubel afirma que "hay una enorme cantidad de vida en el océano".

El científico estadounidense afirma que no hay contradicción entre su afirmación y el estudio recientemente publicado en la revista Science por científicos del CVM en el que se afirma que de seguir la actual tendencia, las especies marinas que hoy son consumidas por los humanos habrán desaparecido.

Según Ausubel, "esas 200 especies (explotadas por la humanidad) son parte de las cerca de 200.000 que viven en los océanos".

Pero también lanzó una advertencia. "Cada vez más, para sobrevivir en el mar, hay que ser pequeño y reproducirse joven".

Fuente: Los Tiempos. Aportado por Eduardo J. Carletti