22/Abr/07!f>
| NOTICIAS DEL 22/Abril/07 |
Publicaciones recibidas: "La máquina diferencial", de Gibson y Sterling Un clásico del steampunk, que nació de la minuciosa colaboración entre William Gibson y Bruce Sterling, y que ahora puede ser leído en español. |
Hemos recibido: "Tanatomanía", de Sergio Parra Espiral Ciencia Ficción editó esta novela de Sergio Parra, ubicada en 1830, en un Madrid ucrónico donde famosos bandidos se cruzan con autómatas alimentados por pilas de Volta. |
Hemos recibido: "El elixir de la muerte (Y otras historias con venenos)", de Raúl Alzogaray En el marco de la colección "Ciencia que ladra…", de la Universidad Nacional de Quilmes y de Siglo XXI editores, llega un nuevo libro de divulgación de Alzogaray, quien ya había participado de esta colección con el título Una tumba para los Romanov (Y otras historias con ADN). |
Demuestran que se pueden borrar los recuerdos Con el recordatorio adecuado, la memoria vuelve a ser lábil. El experimento fue realizado sobre seres humanos por un grupo de científicos argentinos. |
Las enanas marrones -¿estrellas sin vida?- sorprenden a los astrónomos Un tipo "fallido" de estrella, la llamada enana marrón, emite a intervalos fogonazos de radiación que son miles de veces más brillantes que los emitidos por el Sol. |
II Jornada de Ciencia Ficción de Valdeavellano de Tera El próximo día 5 de mayo, se celebrará en el Espacio Valdeavellano, centro cultural de la localidad Soriana de Valdeavellano de Tera, la II Jornada de Literatura de Ciencia Ficción. Un encuentro que pretende llenar progresivamente un hueco en el actual panorama del género en España al ofrecer un ámbito para la discusión de carácter más profesional en torno a la evolución de la literatura de ciencia ficción, en el marco de un paisaje natural de primer orden. |
|
Publicaciones recibidas: "La máquina diferencial", de Gibson y Sterling
!t>
Un clásico del steampunk, que nació de la minuciosa colaboración entre William Gibson y Bruce Sterling, y que ahora puede ser leído en español.
Título: La máquina diferencial
Título original: The Difference Engine
Autores: William Gibson y Bruce Sterling
Traducción: Carlos Lacasa Martín
Editorial: La Factoría de Ideas
Colección: Solares Ficción n°84
Madrid, 2006
Páginas: 344
La Ucronía es un subgénero que puede caber tanto en el espacio delimitado por la ficción especulativa y la ciencia ficción, como en el marco de la novela
histórica (postulándose como historia alternativa). Se caracteriza por un punto de divergencia, el proverbial ¿Qué hubiera pasado si…? (…Hitler
hubiera ganado la guerra, Napoleón no hubiera invadido Rusia, etcétera).
El Steampunk es un movimiento "retro" que nació en la década de 1980, y cuyos frutos han trascendido a la historieta, el cine y la literatura. En este último
campo, comenzó con obras de Kevin W. Jeter (probablemente quien acuñó el nombre: steampunk o punk a vapor), James P. Blaylock y Tim Powers.
En el steampunk es el vapor (como fuente de energía) y los artilugios mecánicos los que predominan por sobre la electricidad y los dispositivos electrónicos
(primero valvulares, luego a transistores). El steampunk usa el recurso de la ucronía para plantear universos de CF y fantasía realmente apasionantes, que
mezclan realidades vitorianas con concepciones exóticas y un poco más modernas.
Ejemplo acabado de este movimiento y de aquel subgénero es la obra (a esta altura el clásico) que nos ocupa: La máquina diferencial. El punto
de partida es: ¿Qué hubiera pasado si la máquina diferencial de Charles Babbage (1791-1871) o más precisamente su máquina analítica hubiera sido
construida y distribuida de manera generalizada en la sociedad inglesa de las primeras décadas del siglo XIX? El resultado es una temprana era de la
información en los tiempos del vapor.
William Gibson y Bruce Sterling se toman muy en serio el desafío, planteando las consecuencias de esta divergencia histórica en múltiples planos, todos ellos de
gran complejidad. En 1855, cuando virtualmente da comienzo el argumento de la novela, Inglaterra es una meritocracia cientìfica el gobierno está en manos del
partido Radical, y el longevo Lord Byron es el Primer Ministro y los Estados Unidos no existen como tales son más bien pequeñas repúblicas en permanente
guerra, así que, de "unidos", nada. En 1855, la policía británica tiene un completo archivo informático de cada ciudadano y los diestros programadores (los
"clackers" o chasqueadores, según la traducción al español) procuran optimizar el código perforado en las tarjetas de cartulina o hacer más bellas sus
presentaciones quinotrópicas (pantallas digitales mecánicas, cuyas animaciones tienen bastante en común con nuestro moderno Powerpoint).
En este contexto, extraordinariamente detallado, en el que conviven personajes de ficción con otros de raigambre historica, Gibson y Sterling plantean una
intriga político-informática de bastas proporciones, a la que el lector va arribando en sucesivas barridas o iteraciones. Cada una de estas iteraciones -relatadas
en tercera persona, pero férreamente ajustadas al punto de vista un personaje en particular- permite conocer las distintas aristas de la intriga, si bien quien más
permanece en escena es el explorador y paleontólogo Edward "Leviatán" Mallory. Es precisamente Mallory quien recibe las misteriosas tarjetas perforadas que
pondrán en peligro no sólo su vida, sino la misma esencia de esa sociedad meritocrática y científica, en la que como cabe esperar no todo es color de rosa.
Entre las virtudes de la novela, sin duda está la de transportarnos a un universo complejo y atractivo. Quien conozca Historia podrá disfrutar del inevitable
diálogo entre ambas vertientes (la real y la propuesta por esta ucronía), y quien no, quedará atraído por este paisaje -social, político, tecnológico- tan poco
común.
Las iteraciones descritas por la narración son, alternativamente, un recurso que hace avanzar la novela y un lastre para su lectura. No es una novela fácil, no se
da nada predigerido. El rompecabezas debe ser armado por el lector, trasponiendo piezas e incluso evocando asociaciones para obtener cierto placer emotivo
o estético.
Este "trabajo" del lector aumenta en la medida que avanza el relato y se agudiza en el último cuarto de novela, cuando la tensión argumental comienza a vacilar y
aflojarse, hasta desmadejarse por completo. El final, de hecho, es un conjunto de piezas sueltas, de las que el lector tomará lo que más le aproveche. No
parece una forma "literaria" de terminar una novela, pero hay que reconocer que es una apuesta osada a la inteligencia del lector.
Soy de los que creen que esta novela tiene méritos sobrados para figurar en cualquier biblioteca personal de CF. Pero es igualmente cierto que esto, como
todo, dependerá de la vara con que se la mida.
Alejandro Alonso para Axxón y garrafex News.
!c>
Más información:
La máquina diferencial en Distrimagen
La Factoría presenta "La máquina diferencial" de William Gibson y Bruce Sterling
Publicaciones recibidas: "El Consejo de Hierro", de China Miéville