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21/Ago/07

Cantata cósmica: el Sol hace vibrar a la Tierra

Los científicos han encontrado que el campo magnético de la Tierra, la atmósfera y los sistemas terrestres, todos participan en esta cantata cósmica.

Un equipo de científicos de la misión de Ulysses, de la Agencia Espacial Europea, ESA, han probado que sonido generado en las profundidades del interior del Sol causa que la Tierra se sacuda y vibre en simpatía, como ocurre con las cuerdas de una guitarra, que al tocar una vibra otra que está afinada en la misma nota.

Los científicos han encontrado que el campo magnético de la Tierra, la atmósfera y los sistemas terrestres, todos participan en esta cantata cósmica.

David Thomson y Louis Lanzerotti, miembros del equipo del experimento HISCALE, a bordo de Ulysses, junto con los colegas Frank Vernon, Marc Lessard y Lindsay Smith, presentaron evidencia que prueba que la Tierra se mueve al ritmo del Sol. Ellos muestran que tonos distintos y aislados, que se predice que son generados por ondas de presión y gravedad en el Sol, están presentes en una amplia variedad de sistemas terrestres.

Usando técnicas estadísticas altamente sofisticadas, Thomson y sus colegas han descubierto tonos similares a los emitidos por el Sol, en datos sísmicos sobre la Tierra. También encontraron que el campo magnético y la atmósfera de la Tierra, e incluso voltajes inducidos en cables bajo el océano, todos participan en esta cantata cósmica.

Aunque estos tonos están alrededor nuestro, no sería posible que los oigamos, aunque los escuchemos muy de cerca. Su nivel de frecuencia es demasiado bajo para el oído humano, comúnmente 100-5000 microHertz (1 microHertz corresponde a 1 vibración cada 278 horas). Ésta es más de 12 octavas debajo de la nota más baja audible a los seres humanos. Para la comparación, la nota a la cual las orquestas templan sus instrumentos (el LA antes del DO medio en un piano) corresponde a 440 Hertz.

Según Thomson, los datos de Ulysses proveen importantes claves de cómo estos sonidos generados en las profundidades del Sol alcanzan la Tierra.

Las mismas técnicas aplicadas a conjuntos de datos terrestres fueron primeramente utilizadas para medir flujos de partículas energéticas y campos magnéticos interplanetarios registrados e bordo de Ulysses.

Sorprendentemente, en lugar de ser de naturaleza aleatoria, las fluctuaciones en los datos estaban hechas de varias frecuencias discretas o tonos, similares a los datos terrestres. Estos tonos también se correspondían bien con aquellos previstos por los teóricos, debían ser generados por ondas de presión y gravedad en el Sol.

Algunas de estas así llamadas oscilaciones han sido observadas óptimamente usando instrumentos del satélite SOHO, y por redes dedicadas de telescopios en la Tierra. Ellos son causados por ondas de presión en el Sol, y se las refiere como modos p. Los más profundos sonidos asociados con las ondas gravitacionales del Sol (modos g) son mucho más difíciles de percibir.

Así como los sismólogos de la Tierra usan ondas acústicas para sondear el interior de nuestro planeta, a los científicos solares les gustaría usar los modos g para sondear el núcleo del Sol, si sólo pudieran detectarlos. Los modos g no han sido detectados ópticamente, sin embargo, las pruebas de Thomson y sus colegas acerca de ellos en los datos interplanetarios es tanto inesperada como difícil de explicar, en principio.

Ellos examinaron un amplio rango de datos cubriendo fenómenos naturales y sistemas tecnológicos en campos tan diversos como las telecomunicaciones y la sismología y continuaron encontrando nuevas evidencias de los tonos discretos con características de las oscilaciones solares en lo que previamente se consideraba "ruido" de fondo.

Thomson cree que la clave del problema es el magnetismo. Sugiere que los modos g de vibración son tomados por el campo magnético en la superficie del Sol. Parte de este campo magnético es entonces llevado lejos del Sol dentro del espacio interplanetario por el viento solar, donde puede ser detectado por las sondas espaciales como Ulysses.

El campo magnético del viento solar en cambio, interactúa con el campo magnético de la Tierra y da lugar a que vibre por simpatía, reteniendo las señales del modo g característico. Los movimientos del campo geomagnético se acopla con la Tierra sólida para producir pequeñas, pero fácilmente detectables, respuestas en la Tierra, en muchos de los sistemas tecnológicos, moviéndolos al ritmo del Sol.

Fuente: Cielo Sur. Aportado por Eduardo J. Carletti