EL EFECTO CIBELES

Yoss

Cuba

Para John Brunner.
Por Los vitanulsy ¡no faltaba más!,
por Todos sobre Zanzíbar.


No es que en la naturaleza no haya crisis.
Las hay constantemente. Pero no aparecen en la prensa, y cuando se solucionan,
los perjudicados tampoco tienen una Asamblea General de la ONU donde quejarse...
si sobrevivieron. ¿Ejemplo? La extinción de los dinosaurios...

Konrad Lorenz

La hoverlimusina blindada atravesó la falsa pared holográfica con la ominosa suavidad de un fantasma. Ningún distintivo rompía la uniforme negrura de su carrocería y sus vidrios. Tampoco emitía más ruido que el suave run-run de las hélices que impulsaban el aire que la sustentaba y le permitía desplazarse. Ya dentro del parqueo subterráneo del secretísimo bunker, se deslizó aún unos pocos metros antes de detenerse frente a los seis Grandes Hombres y sus respectivos guardaespaldas.

—Tarde, como siempre. Y se suponía que viajara con discreción, pero solo le faltan los motociclistas de escolta —dijo el General de Cuatro Estrellas, acariciándose la constelación de medallas que casi le aplastaba el pecho.

—Dejamos de usarlos hace años —gruñó el Jefe del Servicio Secreto, ajustándose el auricular con un movimiento que los años en el Cuerpo habían vuelto reflejo—. Las motos eran obsoletas y lentas, blancos ideales para cualquier aprendiz de terrorista...

—Si el Cerebro no fuera tan alérgico a volar, habríamos podido traerlo en turbocóptero, como a todo el mundo — suspiró el Millonario Republicano, sacudiendo sus rozagantes mofletes, mientras dos de los gorilas con trajes de 2000 dólares y chalecos antibalas de 3000 se adelantaban para abrir la puerta del vehículo—. Dicen que la única vez que lo subieron engañado a un vehículo aéreo estuvo a punto de morir de un infarto.

—Se ha ganado a pulso el derecho a ser alérgico a lo que quiera —refunfuñó el Industrial Demócrata, regalándole al hombre pequeño y rechoncho que salía de la limusina una sonrisa de bienvenida tan radiante como el sol y tan falsa como un billete de 6 dólares—. Ha acertado en sus pronósticos más veces que todo el resto del maldito Departamento de Interrelaciones que dirige. Si le hubiera regalado una de mis fábricas cada vez que nos ha advertido a tiempo de que algo amenazaba la seguridad de los Estados Unidos, ahora estaría pidiendo limosna.

—Insinuó que esta vez podría estar en peligro el mundo entero —recordó en un susurro el Embajador del País Aliado, y mirando de reojo cómo el General le estrechaba la mano al recién llegado, murmuró en su ladrante lengua, que ningún norteamericano logró nunca hablar correctamente—: Los nietos pagan los errores de los abuelos. Si el de este genio loco no hubiera sido judío, ahora serían ellos los que nos lamerían las botas a nosotros para poder contar con sus pronósticos...

—Encantado de conocerle —dijo en su inglés de extraño acento el Canciller de la Potencia Rival cuando le llegó el turno de saludar al visitante. Y acto seguido, despreciando el exquisito protocolo que por siglos había sido el sello distintivo de su raza en la política, le espetó a quemarropa—: ¿Cuál es ahora el problema? ¿Una nueva oleada de kamikazes árabes? ¿Los libios lograron fabricar la bomba atómica? ¿Comandos suicidas de feministas?

—Peor que eso —alzando los brazos y la voz, el Cerebro anunció melodramáticamente—: Señores... camarada, nos enfrentamos a un enemigo terrible: nuestro propio sexo.

Su amplio ademán reveló un bulto disimulado bajo su chaqueta y camisa. Los Seis Grandes hombres sabían perfectamente que no se trataba de una pistola, sino de un pequeño cuchillo que el director del Departamento de Interrelaciones había convertido en su amuleto inseparable desde que años atrás, siendo analista de sistemas para la IBM, varios gamberros lo asaltaron en una acera móvil y lo golpearon casi hasta la muerte.

El Cerebro bajó los brazos y agregó, en tono cómplice: —Y no peligra una personalidad, un gobierno o un país ¡sino la entera especie humana y todo el mundo que conocemos!

—Bah... para no variar —murmuró uno de los guardaespaldas, encogiéndose de hombros, mientras los Siete Grandes Hombres abandonaban el parqueo y entraban en la sala de conferencias que era la razón de ser del bunker.


CONCEPTOS UTILES

ESPERMATOFORO: Los escorpiones machos carecen de órganos copuladores. Pero encierran su esperma en una curiosa y diminuta estructura lejanamente similar a un hongo o falo, que adhieren al suelo cuando detectan una hembra en celo cercana. Tras una compleja danza de apareamiento, el macho sujeta a su compañera con las pinzas y tira y empuja hasta que la cloaca de la fémina entra en contacto con el espermatóforo, que entonces se rompe descargando los espermatozoides en su interior.

EPITOQUIA: Un tipo de metamorfosis sexual. Formación de un individuo reproductivo pelágico. Es un fenómeno característico de muchos anélidos poliquetos. Puede ocurrir por transformación directa de todo el individuo, como en los nereidos, o por transformación y separación del extremo posterior del átoco (forma sedentaria no reproductiva) como en síllidos y eunícidos. En los arrecifes de Samoa habita el pequeño Palola (Eunice) viridis. Una o dos noches al año, entre octubre y noviembre, las hembras y machos de este gusano bentónico liberan en las aguas del Pacífico sus segmentos posteriores, que contienen sus órganos reproductivos. De color suavemente rosado o verde-azul según su sexo, dotados por pocas horas de movilidad propia y de sentidos rudimentarios (como un "ojo" burdamente fotosensible), estos epitocos nadan en la superficie marina en apretados enjambres antes de liberar esperma y óvulos en una inmensa cópula colectiva cuyo resultado son decenas de miles de huevos fecundados. Veinticuatro horas después estos huevos eclosionan, liberando una larva trocófora ciliada que nada libremente por tres días y luego desciende al fondo para asentarse. Los gusanos vuelven a formar nuevos órganos sexuales al año siguiente. Para los peces y crustáceos rapaces de los mares de Samoa esta noche de orgía reproductiva es una ocasión espléndida para hartarse. Lo mismo que para los habitantes humanos del archipiélago, especialmente los de la porción Occidental. Llamado "caviar del Pacífico" por los gourmetsisleños, el palolofrito con cebolla en mantequilla, es una exquisitez culinaria que a la mañana siguiente se paga cara en selectos restaurantes.

HECTOCOTILO: En la estación de celo, uno de los tentáculos del macho de algunas especies de pulpos sufre una curiosa metamorfosis: se llena de esperma, se alarga, engrosa y cambia drásticamente de color. Si el octópodo tiene entonces la suerte de encontrar a una hembra lista para la reproducción, y tras una compleja danza de cortejo, esta se lleva el tentáculo modificado, que se separa incruentamente del macho y se mantiene con vida y movimiento propio durante varios días. Por años los zoólogos lo consideraron una especie separada, que bautizaron hectocotilus.

ALTERNANCIA GENERACIONAL: Cuando una misma especie animal o vegetal se presenta en dos morfos o formas muy diferentes, según las condiciones ambientales. Los helechos tienen una forma arborescente y grande que arraiga en tierra y otra pequeña y casi acuática; algunos celenterados que alternan formas libres y medusoides con otras sésiles, de zoófito. Pero ningún ejemplo mejor que los Mixomicetes, que ora exhiben características zoológicas, ora botánicas. No en balde en las taxonomías más recientes los hongos se colocan en un Reino propio, separados de plantas y animales. Cuando el alimento es abundante, los Mixomicetes no parecen hongos, sino protozoos: se desplazan ágilmente emitiendo seudópodos y se reproducen por bipartición. Pero cuando los nutrientes escasean y el medios se vuelve hostil, estas inquietas amebas se reúnen por cientos y forman un típico micelio fungoso coronado por hifas que al romperse liberan inmensas cantidades de esporas, muy resistentes y a las que el agua y el viento pueden conducir a ambientes más propicios, donde darán origen a nuevas amebas...

      

En la sala oscura, el Cerebro pulsaba una y otra vez el mando del holoproyector situado en el centro de la gran mesa de nogal. Las imágenes tridimensionales de bajos vientres de hombres y mujeres se sucedían unos a otras. Ninguna mostraba rastro de vello púbico ni genitales externos; en donde habría debido haber penes y vulvas solo se veían lisas y lampiñas superficies en cuyo centro resaltaba la apertura exterior de la uretra, solitaria, minúscula y con cierto aire desamparado.

El Cerebro encendió las luces y se reclinó en su cómodo sillón con aire triunfal. —¿Qué les parece? Lo hemos denominado Efecto Cibeles.

—Supongo que por los devotos de la Cibeles romana que se autocastraban para hacerse sacerdotes de la diosa —captó al vuelo la referencia el Embajador del País Aliado.

—Bestias idiotas —gruñó el Jefe del Servicio Secreto.

—Eso debía doler —se le escapó al General de Cuatro Estrellas, acariciándose subrepticiamente sus propios genitales por debajo de la mesa, como para comprobar que todavía estaban ahí.

—No tanto como se cree —sonrió el Embajador del País Aliado, y aprovechó para hacer nuevamente gala de su cultura clásica—. No digo que no fuera una salvajada, pero los italianos, a fuerza de amar el bel canto, se volvieron expertos en la operación. Un par de tajos hábiles al niño drogado, adiós testículos y la voz permanecía aguda y hermosa aún en la edad adulta. Así era también como los turcos fabricaban a los eunucos que cuidaban sus harenes.

—Primitivo. Cortaban los testículos, pero dejaban el pene, que a menudo hasta conservaba la capacidad de erección. Por eso las damas adoraban a los castrati y las odaliscas y concubinas a esos eunucos. —El Canciller de la Potencia Rival no pudo dejar pasar la ocasión de recalcar lo imperfecto de la cultura occidental—. Desde mucho antes en mi país se fabricaban eunucos más... seguros, para cuidar el harén del Emperador y ocuparse de otros asuntos en la Ciudad Prohibida; la castración era tan completa como en esos holos, y además se les implantaba un cañón de pluma de ganso para que pudieran orinar...

—Idiotas. Debe ser alguna clase de extremistas que ven en el sexo la raíz de todos los males —dijo despectivamente el Industrial Demócrata—. La técnica quirúrgica parece excelente, pero no veo en qué pueden amenazar nuestra seguridad unos cuantos eunucos...

El Cerebro miró fríamente a los otros Seis y soltó: —A diferencia de los eunucos, que sufrían la pérdida de su virilidad por mano de terceros, en edades tempranas y casi siempre en contra de su voluntad, varios grupos humanos han practicado la autocastración a lo largo de la historia. Uno de ellos fue, como bien dijo el Embajador —le sonrió cómplice— el de los sacerdotes romanos de Cibeles: cualquier hombre podía entrar al culto... si antes se cortaba los genitales en público con un cuchillo y los arrojaba a través de la primera puerta abierta que encontrara. Luego, teóricamente libres de la mayor de las preocupaciones humanas, el sexo, se vestían de mujer y podían dedicarse 100% al espíritu. Otra secta que se dedicó a esa práctica fueron los Skoptsy o Skeptsi rusos, que como bien dijo el Jefe veían en el sexo el origen de todo pecado y llegaron a tan drástica mutilación tras comprobar lo difícil de guardar una absoluta castidad. —Sonrió, satisfecho de su propia y apabullante erudición—. Pero estas mutilaciones siempre se limitaban a los hombres; nunca existió ningún culto que practicara la histeroctomía radical. En cambio, el Efecto Cibeles no solo afecta en similar proporción a hombres y mujeres, sino que es completamente independiente de su voluntad... y de toda voluntad humana. Ellos no se cortaron a sí mismos los genitales. Ninguna mano humana lo hizo. Se puede decir que... se les cayeron solos. Y sin dolor.

—Ah, menos mal —suspiró aliviado el Millonario Republicano, que antes se había puesto verde mirando las imágenes.

—¿Se les cayeron solos? —inquirió el Jefe, inclinándose interesado sobre la mesa—. ¿Y se puede saber cómo y por qué? ¿Contaminación ambiental, como con mercurio en el mal de Minamata, o con plomo en el saturnismo? ¿Efectos secundarios de medicamentos insuficientemente probados, como la talidomida?

—Veo que han tenido tiempo de leer algo antes de venir aquí, pero tampoco. —El Cerebro suspiró acariciándose sus mejillas gordezuelas y mal afeitadas—. En los tejidos de los afectados no se encontraron rastros de metales pesados ni de ningún otro compuesto tóxico o mutagénico.

—Entonces solo puede ser un ataque biológico. —Para recalcar sus palabras, el General dio un enérgico puñetazo que hizo temblar la mesa—. ¿Tratan de ponernos de rodillas eliminando antes de nacer a nuestra próxima generación de soldados?

—Sí y no. —El Cerebro se encogió de hombros y activó de nuevo el proyector láser, ahora en el modo holofilm—. Pero mejor véanlo ustedes y saquen sus propias conclusiones...

En la sala nuevamente a oscuras aparecieron dos... cosas. Una era obviamente un pene con sus testículos. La otra, algo identificable solo tras una mirada atenta como un sistema reproductor femenino entero, con vulva, vagina, útero, trompas de Falopio y dos hinchadísimos ovarios. Libres, sin cuerpo.

Ambos nadaban en círculos como en un ballet acuático. El sexo femenino retrocediendo a rápidos empujones. El masculino, aunque se retorcía frenéticamente y agitaba los testículos a modo de aletas rudimentarias, apenas alcanzaba la mitad de la velocidad del otro.

De repente, ambos órganos se acercaron. El extremo del glande emitió una chorrito opalescente y a través de los labios de la vagina brotó una nube sanguinolenta.

—Nunca más volveré a comer pulpo o calamar —juró solemnemente el Millonario, cuando el Cerebro volvió a encender las luces haciendo desaparecer las estremecedoras imágenes.

—¿Eso es lo que creemos que es, o el enésimo truco estúpido de Hollywood? —preguntó tembloroso el General.

—En efecto, han asistido ustedes a una fecundación externa. La sangre que vieron se debe a que ambos ovarios descargan a la vez todos sus óvulos... también por eso se ven tan grandes. Técnicamente son epitocos —aclaró el Cerebro, encantado del efecto conseguido por la proyección—, individuos reproductores móviles que se separan del resto del organismo más... sedentario. El modelo clásico es el gusano palolo de Samoa. Como supondrán, no tienen nada parecido a un sistema digestivo, así que su lapso de vida independiente es bastante limitado. Pero entretanto su movilidad es notable.

—Tiene que ser un chiste —repetía el Industrial, boquiabierto—. ¿Penes y vaginas nadando libres? ¿Cómo, con qué?

El Embajador y el Canciller abrieron al unísono la boca, se miraron, y cada uno volvió a cerrarla antes de darle al otro la satisfacción de oírlo decir una tontería. El Cerebro explicó:

—Si usted no recuerda que el útero, la vagina y la vulva están formados básicamente por tejido muscular, le recomiendo que se busque una amante más joven. —No hubo ni una sola carcajada, así que se encogió de hombros y continuó—. La conexión de las trompas de Falopio con los ovarios no está sellada; por ahí entra el agua que las contracciones del útero y la vagina expelen luego violentamente. Los labios de la vulva sirven para modificar la fuerza y dirección del chorro. La comparación con pulpos y calamares fue muy buena. Esa es exactamente la misma clase de propulsión por sifón que usan esos moluscos cefalópodos... y también algunas medusas. Simple y eficaz.

—Y asqueroso —murmuró en su restallante lengua nativa el Embajador. Luego, en inglés, se atrevió a preguntar—: ¿Y el pene? Hace tiempo que dejé atrás mi juventud, pero mi memoria es aún lo bastante buena como para recordar que no había mucho tejido muscular ahí.

Ahora sí hubo risas.

—Pero hay más que suficiente tejido eréctil —continuó el Cerebro después que las carcajadas se aplacaron—. Basta con que, en vez de sangre, los cuerpos cavernosos y el cuerpo esponjoso se llenen de agua a diferentes presiones y el pene se arqueará en un sentido; luego las presiones cambian y se arqueará en el otro sentido. Es un músculo hidrostático, lento y poco eficiente, pero funcional. En cuanto al aleteo de los testículos, ahí sí hay músculos... a cualquiera que se le hayan encogido de miedo lo sabe ¿no? —de nuevo hubo risas—. Y lo que controla todos esos movimientos... ni que decir tiene que hay pocos órganos del cuerpo con más neuroceptores o más densamente inervados que los genitales externos. Solo el glande o el clítoris tienen casi el doble de neuronas que el sistema nervioso ganglionar de un artrópodo o un molusco sencillo. Más que suficientes para nadar respondiendo a tropismos.

—Asombroso —reflexionó el General, bajando la vista a su propia bragueta—. Pensar que toda la vida de uno gira alrededor de eso, y un buen día te despiertas y se ha ido a nadar por cuenta propia, como un torpedo que se aleja de su submarino.

—¿Cómo ocurre ese desprendimiento? —inquirió el Jefe, siempre traqueteando con su auricular—. ¿Hay síntomas que avisen con anticipación? ¿Individuos más propensos que otros a sufrir ese Efecto Cibeles? ¿Inmunes? ¿Existe algún antídoto?

El Cerebro tocó la vaina de su cuchillo-amuleto por debajo de la ropa antes de mostrar nuevas diapositivas y explicar: —Primero aparece una zona rosácea alrededor de los genitales. Luego, fíjense: junto con una pulsión irresistible por acercarse al agua, todo el vello púbico cae y el enrojecimiento se concentra en una línea...

—¿Una línea de puntos? —sugirió el Millonario, bromista.

—Exacto— aprobó muy serio el Cerebro —Puntos de escisión, y una orla de tejido cicatricial en la frontera entre los genitales y la cavidad pélvica. El proceso lleva unas 72 horas y como muchas metamorfosis, es un prodigio de eficiencia metabólica: no se pierde ni una gota de sangre, ni tampoco quedan vacíos corporales; los rellena el tejido cicatricial. Y no sólo eso: los nervios que conectaban los genitales con el cerebro se reorganizan y quedan... la única expresión que se me ocurre es "permanentemente cortocircuitados".

—¿Lo que significaría, en inglés simple? —preguntó el Industrial, mirando al vacío.

El Cerebro inspiró fuertemente antes de hablar: —Esperaba que alguien me preguntara, pero visto que no... al principio nos pareció curioso que ni uno solo de estos hombres y mujeres... desexuados, se suicidara. Luego advertimos que, aún privados de sus genitales quedaban en un estado de orgasmo continuo. Dejan de de moverse, de comer, de hablar y hasta de dormir. Solo se estremecen, gimen y sonríen... hasta que mueren de agotamiento nervioso. La media de supervivencia es cuatro días, aunque con sedantes y alimentación intravenosa hemos podido prolongarla hasta diez.

—Mierda —volvió a su idea fija el General—. ¡Un ataque biológico en toda regla!


¿LOS AGRESORES?

21—11—2019, INDIA PRESS: Cuatro ruedas luminosas con diámetro aparente de varios kilómetros sobrevolaron ayer el Taj Mahal para asombro de algunos turistas que visitaban el monumento, regocijo de otros, que tomaron miles de fotos... y preocupación casi unánime de fakires, gurús y santones. "Son vimanas, las ruedas de fuego de Siva el destructor. ¡Se acerca el fin del mundo!" aullaban aterrados. Este avistamiento viene a sumarse a otros muchos confirmados en la India, Pakistán, Bangla Desh, Kachemiristán y el resto de Asia durante la semana pasada (...)      

14—12—2019, UPI: "Nunca antes se habían presentado tantos y tan indiscutiblemente extraterrestres" declaró muy satisfecho William Fort, teniente coronel retirado de la USAF y presidente de la UWAA (UFO Watchers Association of America) sobre la reciente ola de OVNIs vistos en los cielos de Norteamérica. "Supongo que ahora mis ex colegas ya no podrán seguir diciendo que son globos meteorológicos o cúmulos de gases fluorescentes" fue su comentario al increíble episodio de ayer, cuando cientos de luces sobrevolaron durante varias horas el Pentágono, burlándose de los repetidos intentos de la defensa antiaérea y los cazas por derribarlos o al menos ponerlos en fuga. "Puede decirse que desde hace tres meses la actividad de estas... entidades se ha incrementado extraordinariamente, y no solo en los Estados Unidos, sino en todo el globo" señaló a su vez el coronel Aristóteles Slowsky, vocero del Ministerio de Defensa "Debemos advertir a la población que, aunque la idea más aceptada es que se trata de naves espaciales de otro mundo, también estamos considerando otras hipótesis, como que sean máquinas del tiempo procedentes del futuro o hasta organismos vivos y no artefactos creados por ninguna inteligencia, terrestre o no. Es por esto que desaconsejamos firmemente cualquier intento privado de contacto ¡podría ser extremadamente peligroso! (...)"

30—12—2019, AFP: El "desfile de OVNIs" que ha estremecido al mundo durante las últimas semanas parece haber llegado a su fin. Desde el último avistamiento comprobado, sobre el parque natural africano del cráter del Nrongoro, hace ya una semana, solo se han recibido los habituales informes vagos y sin pruebas que los apoyen, e incluso estos en una proporción mucho menor que antes de la "fiebre del cielo" como han bautizado algunos astrónomos al curioso fenómeno. "Vinieron, y parece que no les gustó lo que vieron, porque se fueron" declaró un astrofísico del observatorio del Mont Blanq que pidió no ser identificado, pero, más allá del humor fácil, su comentario revela la perplejidad de la ciencia oficial ante los recién ¿concluidos? acontecimientos (...)


En el globo terrestre holográfico que giraba flotando en la oscuridad brillaba una constelación de puntos rojos... y dos o tres veces por minuto se encendían otro nuevo.

—Este gráfico esta conectado en tiempo real con los datos que recibimos de todo el mundo y que procesan los ordenadores de mi Departamento —aclaró el Cerebro—. Cada punto indica varios casos simultáneos en el mismo sitio... como comprenderán, dada la naturaleza del proceso, sería absurdo que un solo individuo sufriera la transformación. Comenzó hace apenas seis días, y hasta ahora se han registrado unos pocos cientos de casos, pero se está extendiendo muy rápido. Como ven, la mayoría se localizan a lo largo de las costas... pero no todos. También se han reportado víctimas del Efecto Cibeles en ríos, lagos, presas... y hasta en otras superficies acuáticas artificiales relativamente diminutas, como piscinas o fuentes.

—Líbrese de sus genitales en el charquito más cercano y gane como premio el orgasmo más largo de su vida... que lo llevará a la muerte —ironizó el Industrial Demócrata.

—Bien dicho —lo felicitó el Millonario Republicano—. Colega, su habilidad para los eslóganes publicitarios siempre me ha llenado de envidia.

—Ya nos dijo que usando sedativos se había logrado retrasar el colapso nervioso y la muerte en la fase post-desprendimiento —intervino el Jefe del Servicio Secreto—, pero vuelvo a insistir ¿han probado a impedir la misma... pérdida?

El Cerebro meneó tristemente la cabeza. —Lo hemos intentado todo. Pero una vez que comienza el proceso, ni las inyecciones masivas de hormonas ni la cirugía reconstructiva han funcionado. De hecho, al tratar de reimplantar a los epitocos ya liberados, algunos de nuestros técnicos fueron... —de repente pareció muy embarazado— fueron atacados por ellos.

Hubo risas.

—Nuestros enemigos secretos no son muy buenos creando monstruos. ¿Cuán peligrosa puede ser una vagina? —se burló el General de Cuatro Estrellas—. Ni que tuviera garras o dientes...

—Castraciones de por medio, no es raro que salte otro de los peores fantasmas del inconsciente masculino: la vagina dentada. Pero estas ni necesitan colmillos. El anestesista al que una le seccionó dos dedos podría confirmárselo —respondió muy serio el Cerebro—. Los músculos de la vagina son capaces de contracciones espásticas fortísimas, como cualquier ginecólogo sabe... y no solo las utilizan para moverse. Ah, y antes de que lo pregunten, les contaré que de no ser por las gafas protectoras, yo mismo podría haber perdido un ojo por culpa de un pene. Cuando intentábamos reimplantarlo se defendió del mismo modo que los pulpos y calamares. Solo que el chorro que me lanzó a la cara no era precisamente de tinta.

Nadie se rió.

—Formularé en voz alta la pregunta que todos los presentes deben estarse haciendo mentalmente: ¿Por qué? —dijo el Canciller de la Potencia Rival con su curioso acento.

El Cerebro carraspeó aparatosamente y al fin dijo: —Desgraciadamente sabemos el "qué", el "cuándo", el "dónde" y hasta bastante del "cómo" sobre el Efecto Cibeles... pero el "por qué", el "para qué" y el "quién" aún se nos escapan.

—Pero tendrán alguna teoría ¿no? —insistió el Embajador del País Aliado—. Será algún coronavirus de esos mutantes, como el SARs de los pollos o la fiebre del Nilo...

—El contenido de trabajo del Departamento de Interrelaciones que dirijo es precisamente encontrar nexos ocultos entre fenómenos aparentemente independientes — informó el Cerebro, circunspecto—. La hipótesis del virus fue una de las primeras que consideramos, cómo no. Con la contaminación ambiental y la deforestación de grandes selvas como la amazónica y la congolesa, nadie sabe qué microbios han entrado en contacto por primera vez con qué mutágenos.

—Yo insisto en que tiene que ser algo desarrollado en laboratorio —se acaloró el General—. Una epidemia que reduce a las tropas enemigas a castrados en éxtasis antes de matarlos de agotamiento es un arma biológica formidable.

—También es posible —concedió el Cerebro, encogiéndose de hombros— aunque, dado lo complejo de la metamorfosis que implica el Efecto Cibeles, si algún enemigo ha alcanzado suficiente desarrollo como para hacernos esto, lo mejor que podríamos hacer es rendirnos a él. Si es que todavía nos queda esa opción, claro.

Sobre la estancia cayó un silencio pesado como una montaña.

—Por otro lado, pudieran existir otras explicaciones — volvió a decir el Cerebro al cabo de algunos segundos, y sus ojos se iluminaron: —Les leeré una pequeña lista de hechos extraños y/o significativos que mi Departamento y yo hemos recopilado. Y si a alguien le recuerdan las aparentemente caóticas enumeraciones de Charles Fort en su Libro de los Condenados, podría no ser simple coincidencia. Creemos que podrían estar relacionados de algún modo con el Efecto Cibeles... y ustedes me dirán qué les sugieren.


UN POCO DE TODO

22—04—2019, PRENSA LATINA: En alegre e informal ceremonia, Alberto Sarría, presidente del Fondo Mundial de Población de las Naciones Unidas otorgó ayer la medalla Kurt Walheim a Kuranosuke Yamakashi, nacido hace tres días en la nipona ciudad de Sapporo, por ser el habitante de La Tierra número 8000 millones, e Iromi Kusanabe, de 68 años, por ser el habitante más longevo del Japón. En un discurso optimista e irónico, el funcionario de la ONU se burló de las previsiones pesimistas de Malthus: "Por lo visto, nuestro planeta puede resistir sin hundirse a mucha más gente de la que el Padre Thomas creía" (...)

08—07—2019, AFRICA ON LINE: Las vacunas suministradas con carácter urgente por la Organización Mundial de la Salud parecen estar funcionando bien contra la cuarta epidemia de tuberculosis que azota a Africa durante esta temporada. "No ha sido especialmente grave" declaró con optimismo Kamala Sankara, funcionaria de la OMS "las víctimas solo se cuentan por cientos y no por miles como en las tres anteriores... y ni hablar de los tres brotes de Ebola del año pasado" . Interrogada sobre los rumores de un quinta cepa de bacilo de Koch, su desconsolado comentario fue: "en estos tiempos todos los microorganismos patógenos parecen tener la incómoda costumbre de mutar a nuevas formas más rápido de lo que alcanzamos a desarrollar vacunas contra ellas. Probablemente sea consecuencia del abuso de antibióticos durante el siglo pasado, o de la contaminación, aún estamos investigando (...)

03—09—2019, NOVA TASS: Los repetidos problemas de salud que han afectado a los astronautas del Proyecto Larga Estancia en la Estación Espacial Internacional preocupan a los científicos. "Aún no hemos dado con un modo efectivo de evitar los procesos de pérdida de calcio que sufren los huesos humanos en la ingravidez" declaró Konstantin Koroliev, doctor en Medicina Espacial del cosmódromo de Baikonur. "Tras un intervalo de tiempo en órbita que varía según el grado de entrenamiento del individuo y la cantidad de misiones espaciales previas que haya efectuado, pero que parece estar entre uno y dos años, el esqueleto humano empieza a reblandecerse de modo irreversible" explicó tristemente el galeno. Estos resultados podrían retrasar notablemente o incluso volver imposible el viejo sueño de una expedición tripulada a Marte, y por ende toda colonización planetaria. Sylvester Chandrasekahr, jefe de vuelos de Cabo Kennedy, declaró a su vez: "Si el organismo humano no puede resistir la ingravidez por más de un año sin consecuencias irreversibles, los único modos que veo de mantener una presencia humana constante en el espacio son lograr la gravedad artificial y la rotación constante de tripulaciones. Una es teóricamente imposible... y la otra solo resulta prohibitivamente cara" (...)

17—10—2019, XIN JUA: En las tres últimas noches de luna llena, las aguas del Mar Amarillo, delimitadas al norte por Shanghai y por Quingdao al sur, han sido escenario de un extraño fenómeno; durante minutos enteros, decenas de miles de pequeños globos traslúcidos y mucilaginosos brotan del mar y se elevan hasta desaparecer en las alturas. Compactos cardúmenes de estas "medusas volantes" , como las han bautizado los pescadores locales por ser tremendamente urticantes, han sido reportados por los turbocópteros de vigilancia costera del Ejército Chino a cotas tan elevadas como los 20 000 metros. Análisis preliminares indican una fuerte presencia de ADN humano en sus tejidos, por lo que el gobierno de la República Popular China sospecha que se trata de otra agresión biológica de las potencias imperialistas contra su territorio y población. Los reportes del mismo fenómeno en Australia, Hawai, Chile e Italia podrían ser una burda maniobra diversionista (...)


El Cerebro terminó de leer. Los Seis Grandes Hombres permanecieron en silencio hasta que el General de Cuatro Estrellas tomó nuevamente la palabra:

—Aumento de la actividad OVNI, superpoblación, fracaso espacial, enfermedades varias, animales extraños que salen volando del mar —gruñó y dio otro puñetazo sobre la tabla de nogal—. Los extraterrestres deben ser poderosos, pero muy pocos, y temerosos de que nuestra numerosa especie viaje al cosmos y los encuentre y conquiste, están saboteando nuestro Programa Espacial y sembrando enfermedades entre nuestra población —sonrió—. Pero la primera regla de un ataque biológico es al menos intentar que parezca natural, y ellos se han delatado al atacarnos con el Efecto Cibeles, un mal que la Tierra nunca había sufrido, así que ahora bastará con contraatacar golpeándonos en sus cuarteles generales...

—Ojalá se equivoque, General —lo interrumpió el Jefe del Servicio Secreto—. Porque no veo cómo podemos ripostar contra un enemigo que no sabemos desde dónde ataca.

—Exacto —el sudoroso Cerebro sacó un pañuelo de seda del bolsillo y se secó aparatosamente la frente —¿Alguien tiene otra hipótesis?

—Yo tengo una pregunta —se adelantó el Industrial Demócrata—. ¿Por qué esos hechos y no otros? He leído ese librito de Fort. ¿Por qué no considera significativas, por ejemplo, las lluvias de ranas vivas en zonas desérticas? Más raras no pueden ser...

—Porque de fenómenos como ése hay reportes muy antiguos. Sin contar conque recientemente se han descubierto las causas específicas de éste: trombas marinas o tornados que aspiran grandes masas de agua y con ellas a sus habitantes, para después descargarlas a veces a muchas millas de distancia —explicó el Cerebro— en el Departamento de Interrelaciones tenemos un procedimiento básico: la nueva pauta la marca lo que nunca antes había ocurrido, y casi siempre un hecho raro es causa o consecuencia de otro igual de extraño. Por cierto, todavía es secreto, pero el satélite de vigilancia israelí Yahvé III detectó una concentración de esas "medusas volantes" en una órbita alta... y alejándose aún. No sabemos cómo lograron vencer la atracción terrestre sin motores... algunos especulan que están llenas de algún gas más ligero aún que el hidrógeno, pero yo no lo creo. Lo que sí es indiscutible es que el ADN humano tiene una fuerte presencia en ellas... como que las electroforesis demostraron un 90% de identidad con nuestro propio genoma. Solo que no son diploides, sino poliploides.

Hubo un silencio que duró mientras los Seis Grandes Hombres trataban de digerir aquel nuevo hecho... sin lograrlo. Ninguno tenía la menor idea de qué era la poliploidía.

—El Efecto Cibeles, pase. Pero la explosión demográfica no es un problema nuevo ni mucho menos. —El Embajador del País Aliado trató débilmente de cambiar de tema—. Ya en mis tiempos se decía que era algo que había ocurrido ayer, aunque todo el mundo se esforzaba por creer que no sucedería hasta mañana.

—Las epidemias también han existido siempre —lo apoyó el Millonario Republicano—. Por suerte para los médicos y las empresas farmacéuticas. Por cierto, la Bayer me ganó el contrato de esas vacunas de la ONU contra la tuberculosis africana...

—La superpoblación data de hace casi 50 años... pero nunca había sido tan grave como hoy —aclaró el Cerebro—. México DF, Calcuta o El Cairo son las pruebas de que ninguna estructura urbana actual puede hacerse cargo de más de 30 millones de habitantes concentrados en una sola ciudad. Tres ciudades a punto de colapsar.

—Comprendo su punto de vista —dijo caviloso el Canciller de la Potencia Rival—. Del mismo modo, podría decirse que aunque siempre han habido enfermedades y epidemias, en los últimos tiempos estamos perdiendo la batalla contra los gérmenes.

—No entiendo —confesó el General—. Si hay tantas enfermedades ¿cómo es que cada vez somos más?

—El concepto clave es longevidad —le respondió el Cerebro—. Nuestra población crece demasiado de prisa... pero cada vez vivimos menos tiempo. A principios de siglo llegar a los 70 años no era excepcional, y hasta había no pocos centenarios. Hoy un hombre se considera adulto a los 18, viejo a los 40 y anciano cuando pasa de los 55.

—Una vida demasiado larga es la tumba de la creatividad —recitó el Millonario—. Nuestras generaciones se suceden más rápidamente que las de nuestros abuelos, pero nuestra tecnología y ciencia avanzan también más rápido...

—Y una mierda —lo calló rotundo el Cerebro—. Ese es el clásico hacer de la necesidad virtud. Cíteme un solo invento revolucionario en los últimos 15 años ¿O usted también piensa que nuestra generación inventó los turbocópteros, los hovercrafts y las aceras móviles? Los tres existían ya desde el siglo pasado. Lo cierto es que el incremento de los rendimientos agrícolas ha llegado al límite, pero no el de la población. Por eso cada vez somos más, comemos peor y vivimos menos... y la situación no parece que vaya a mejorar.

— Ya me imagino por dónde viene —saltó el Canciller—. Así que nuestros caritativos visitantes cósmicos, sabiendo que nos espera una inevitable extinción como especie, pretenden ahorrarnos la decadencia y la agonía regalándonos un fin rápido y placentero: el Efecto Cibeles. Los japoneses tienen un término para eso...

Kaishaku —asintió el Cerebro—, el samurai amigo del que comete seppukuque después que ha lavado su honor cortándose el vientre con su wakizashi, lo decapita de un golpe para evitarle sufrimiento inútil. Lo felicito. —El Canciller sonrió, tan orondo como el niño que ha respondido correctamente en clase—. Aunque no creo que se trate de eso. —El Canciller se desinfló—. Puede que nos hayamos tropezado con una raza de extraterrestres benévolos, aunque opino que si únicamente quisieran ahorrarnos sufrimiento habrían hecho estallar todo el planeta o algo así, sin complicarse la vida con epitocos ni metamorfosis sexuales. —Hizo una pausa—. ¿Saben la magnitud de los cambios anatomo-fisiológicos que debe sufrir un cuerpo humano para librarse de sus genitales sin dolor y encima disfrutar el proceso? ¿O sus genitales para poderse mover libremente y efectuar la fecundación externa y no interna?

—Podría tratarse de genes durmientes que se han activado de golpe —sugirió entonces el Industrial, y ante la mirada atónita de los otros Seis Grandes Hombres, se justificó, casi apenado—: Una de mis empresas fabrica instrumental para ingeniería genética, por eso conozco algo del tema...

—La intervención de baterías de genes inactivos es una posibilidad que no descartamos —admitió el Cerebro—. Nuestro genoma sigue siendo una caja de sorpresas.

—¿Por qué no se deja de tantos circunloquios y acaba de confiarnos su propia teoría sobre el maldito Efecto Cibeles, las medusas volantes y todo eso? —estalló el General—. Porque... ¿tendrán una, no? ¡Y espero que sea lo bastante genial como para justificar la tremenda tajada del Presupuesto de Defensa de los Estados Unidos que se traga su famoso Departamento de Interrelaciones! —concluyó, amenazador.

—La tenemos —admitió suspirando el Cerebro— pero no les va a gustar.

—Pónganos a prueba —rezongó el Jefe, jugueteando con su auricular—. Nos pagan por oír malas noticias.

—Y por hacer que a la gente no les suenen tan malas —completó el Millonario.

—En pocas palabras —el Cerebro aspiró aire como un nadador antes de lanzarse al agua—: la Tierra se ha vuelto inadecuada para albergar a la humanidad. Comemos demasiado, contaminamos demasiado... nos hemos vuelto demasiados y demasiado débiles para seguir resistiendo por más tiempo en la batalla de los microorganismos patógenos, pese a todos nuestros avances en agronomía y medicina. Hay que buscar otro ambiente. Y como con nuestras anatomía y fisiología actuales los largos viajes por el espacio nos están vedados, el Efecto Cibeles nos está haciendo cambiar de forma para poder viajar de otro modo.

—¿Quiere decir que... esas "medusas" son seres humanos? —se burló el Embajador—. ¡Absurdo!

—Por supuesto que no... aunque apostaría a que si alguna vez llegan a un mundo parecido a la Tierra, sí lo serán sus descendientes —replicó muy calmado el Cerebro.

—He leído sobre eso ¿la panspermia, no? Semillas espaciales. No tengo nada contra la buena ciencia ficción, pero ¿qué tienen que ver esos penes y vaginas nadadoras con una Diáspora Espacial? —preguntó el Industrial, torciendo la boca.

—Poliploidía significa tener varias series idénticas de cromosomas, y no solo dos, como nosotros, que somos diploides. Es frecuente entre las plantas; las papas poliploides son más grandes y más resistentes que las diploides. Pero a veces también ocurre en los animales. Las medusas volantes poliploides son estructuras biológicas ultrarresistentes: esporas. Pero para que puedan formarse se requiere una forma de reproducción nueva —dijo el Cerebro, acomodándose sus abolsados pantalones—. El objetivo del Efecto Cibeles parece ser liberar a los penes y vaginas, para que puedan celebrar cópulas colectivas en alta mar en las que se combinarían los materiales genéticos de varios individuos y no solo de dos...

—¿Las medusas son hijas de cinco leches? —interrumpió irónico el General.

Nadie rió, y tras un silencio embarazoso, el director del Departamento de Interrelaciones continuó: —Por otro lado, los individuos que quedan atrás, sin genitales, no tienen ningún valor para la supervivencia de la especie. Las hembras de muchas arañas devoran al macho después que las ha fecundado. También lo hacen las mantis religiosas. Al menos nos espera un final incruento y placentero.


Ilustración: Ferran Clavero

—Entonces ¿usted cree que son los tripulantes de esos OVNIs quienes, compadecidos del callejón sin salida al que hemos llegado como especie, nos han hecho el "regalito" del Efecto Cibeles? —insistió el Jefe del Servicio Secreto.

—Es mi hipótesis personal —confesó el Cerebro— aunque algunos en mi Departamento creen que pudieran hacerlo solo para devorar nuestras esporas, como los samoanos se comen los epitocos del palolo.Después de todo ¿qué sabemos nosotros de gastronomía extraterrestre? —sonrió, encogiéndose de hombros—. Otros analistas están convencidos de aquí no está actuando ninguna fuerza externa. Que es una carta de reserva de la evolución, una especie de recurso de emergencia... los fanáticos de Gaia opinan que es la vía que ese superorganismo, la Tierra, ha encontrado para librarse de una especie que se ha vuelto molesta e ineficiente. Para acabar con los dinosaurios aprovechó un impacto meteorítico... para echarnos a los humanos, el Efecto Cibeles. De todas formas, me parece que lo menos relevante ahora es quién es el culpable. Quiero decir, además de nuestra propia ceguera. —Le echó una mirada a su reloj y se encogió e hombros—. El fenómeno, como muchos biológicos, parece estarse propagando en proporción geométrica. En La Tierra somos 8000 millones... así que creo, a ojo e buen cubero, que a más tardar en tres meses todos habremos probado en carne propia lo que se siente.

—¿Qué podemos hacer? —preguntaron a coro los Seis Grandes Hombres.

—Testamento —suspiró el Cerebro—. O si se sienten optimistas, el equipaje para el viaje espacial de sus vidas... aunque no lo harán enteros, por supuesto. Y ahora —dijo poniéndose de pie y dirigiéndose hacia el baño— tendrán que perdonarme, pero mientras venía para acá me bebí tres cervezas en el bar de la hoverlimosina y mi vejiga ya no puede esperar más.

Cinco segundos después cerraba la puerta del servicio, aislándose del pandemonio de comentarios, lamentos, maldiciones, acusaciones e ideas absurdas que habían estallado entre los Seis Grandes Hombres.

De pie ante el inodoro, se abrió la bragueta y se bajó el calzoncillo, pero ni siquiera intentó alzar la tapa de madera preciosa del mueble sanitario.

Lo que sí hizo fue tomar su fláccido pene con una mano, y estirando el cuello para que su voluminoso vientre no se lo impidiera, quedarse mirándolo durante un rato.

No era ni grande ni pequeño, pero había estado ahí durante casi 45 años. Habían vivido gratos momentos juntos...aquella muchacha japonesa de San Francisco... las gemelas de Nueva York. ¿Cómo sería volar por el espacio?... lejos del suelo... flotando sin ningún suelo sólido en millas y millas a la redonda...

Empezó a sudar y tuvo que contener una arcada. Aquello acabó de decidirlo.

Suspirando, murmuró: —Lo siento, amigo... pero creo que no dejaré que hagas ese viajecito... ni siquiera por tu cuenta.

Luego sacó el pequeño cuchillo y de un solo golpe se cortó pene y testículos.



Confirmando su vigencia, Yoss (José Miguel Sánchez Gómez) acaba de ganar el Premio Domingo Santos. Por lo tanto no hace falta abundar en detalles y loas. Su presencia en Axxón puede rastrearse en casi una docena de apariciones: "Destrúyenos porque nos amas" (94), "El tiempo de la fe" (97), "El arma" (106), "La performance de la muerte" (110), "Las chimeneas" (113), "Ese día" (128), "El primer viaje de la 'Argonauta'" (132), "Kaishaku" (142), "La cumbre de la respuesta" (150), "Apolvenusina" (153), "Ambrotos" (154), "Líder de la red" (155).


Axxón 156 - noviembre de 2005
Cuento de autor latinoamericano (Cuentos: Fantástico: Ciencia Ficción: Cuba: Cubano).

            

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